lunes, 13 de julio de 2015

NOVELA: TRANSITO: CAPÍTULO XVI y XVII


                CAPÍTULO XVI

Cuando Óscar llegó al tanatorio  ya habían terminado de realizar la autopsia al chico. Aquella muerte, resultó la más macabra hasta la fecha. Felipe, que así se llamaba el deportista asesinado, fue encontrado por su novia. Habían quedado para pasar juntos el día, ya que él no tenía entrenamiento y libraba en el trabajo.

La puerta de entrada a la casa, no fue forzada, por lo que el agresor fue invitado a pasar al interior por Felipe, entendiendo con ello que ambos se conocían. En un momento determinado, en el que Felipe, estaba confiado, recibió un fuerte impacto en la nuca, producido por una barra o palo grueso, lo que ocasionó que perdiese el conocimiento. Tras lo sucedido, el asesino se ensañó a golpes hasta deformar por completo todo su rostro, muriendo en esos instantes. Lo desnudó en su totalidad y lo tendió sobre la alfombra que se encontraba en el centro del salón. Más tarde, con un cuchillo grande de cocina y bien afilado, posiblemente tomado de la propia casa, había abierto su vientre hasta el pubis, colocando un alambre de espino en dicho corte. Las dos manos habían sido amputadas, con un machete de carnicero.

En la boca del chico encontraron una pequeña bola de plástico hueca y que se separaba por el centro. En su interior se hallaba una nota.

“Estoy deseando eliminar a la lacra que fundamenta el mundo de los deportistas. Ellos representan el lado más insultante del ser humano. Tan perfectos y altivos. Venerados como dioses y creando el desconcierto para aquellos que no tienen ni sus cualidades, ni las posibilidades de llegar a su Olimpo.  Cuando termine mi obra, pasaré junto a ellos  a formar parte de su esencia más pura”

- ¡Este tío está completamente loco! – Comentó Óscar tras leer la nota en voz alta.

- No es el único mensaje que ha dejado – Intervino el policía científico que había relatado lo sucedido y entregado el mensaje a Óscar, quien lo volvió a recoger y guardó en una caja de cristal.

- ¿Aún hay más?

- Ha sido una carnicería. El salón está lleno de sangre, los muebles destrozados. En las paredes, con las manos del chico empapadas en su propia sangre y sólo si te alejas lo suficiente, puedes leer en una de ellas “He estado practicando justicia” y “Muertos, somos todos iguales” en otra de las paredes. Se tomó su tiempo, las palabras están perfectamente escritas y alineadas.

- ¿Nadie escuchó nada?

- Una vecina escuchó golpes, pero pensó que estaban haciendo algún tipo de obra, o mudanza.

-¿Se ha encontrado alguna huella?

- Nada, incluso para pisar la alfombra lo ha hecho descalzo y con plásticos o algo parecido en los pies. Hasta la fecha no hay rastros ni de pelos, ni fibras… Nada de nada, aunque dos compañeros aún están examinando cada rincón.

- ¿Cómo sabéis que lo desnudó él?

- Porque hemos encontrado la ropa, doblada perfectamente, metida en una bolsa de las que se utilizan para la basura, con todas sus pertenencias: Un anillo de oro de compromiso, el pendiente de plata que llevaba en su oreja, el reloj, la cartera con el dinero, y todo manchado de sangre. Sólo le dejó puesto la cadena y la cruz que lleva sobre el pecho.

- ¿Se encuentra algún familiar por aquí?

- Sí, en la sala de espera se halla la madre del chico y su novia, su padre está en viaje de negocios.

Óscar buscó con la mirada a uno de los policías de su cuerpo y lo llamó para que le llevara en presencia de las dos mujeres. El policía lo acompañó y al entrar en la sala Óscar vio al comisario hablando con una chica, mientras que una mujer de mayor edad se encontraba sentada en una silla, con una taza de café caliente entre las manos y su rostro mirando hacia el suelo.

Óscar saludó a los tres. El comisario se volvió e hizo las presentaciones oportunas con  Lucía y con la madre del chico, que se levantó con lentitud y el rostro desencajado.

- Con su permiso señor, me gustaría hablar unos instantes con Lucía, si ella no tiene inconveniente – Sugirió Óscar.

- Procura ser breve, aunque estemos haciendo nuestro trabajo, no es el momento para muchas preguntas.

- Lo sé, pero…

- No se preocupe – intervino la chica –, puede preguntarme lo que desee.

- Su… bueno… Felipe ¿Recibía muchas visitas en su casa?

- A todos sus amigos. Incluso algunos de ellos tenían llaves de la puerta. Su casa era el lugar a donde todos acudían, se reunían y hablaban; la mayoría de las veces, para ver los partidos de fútbol en la televisión o comentar los fallos que tuvieron en el encuentro disputado esa semana.

- ¿Existía alguna amistad con “Sport & Force” El comercio deportivo de los grandes almacenes?

- Todo se lo compraba allí, al igual que el resto del equipo. El dependiente les hacía un descuento especial.

- ¿Mario?

- Sí. Ellos se llevaban muy bien con él. Mario había sido futbolista años atrás, pero un accidente le dejó cojo y no pudo practicar más deporte.

- Lo sabemos. ¿Vivíais juntos?

- No, pero pensábamos hacerlo dentro de poco. Había encontrado un buen trabajo y… Nuestro sueño era casarnos, cuando los dos tuviésemos suficiente dinero ahorrado.

- ¿Alguna vez viste a Mario en la casa?

- No, se encontraban en algún pub o en la tienda, nada más ¿Por qué?

- Por nada. Simplemente era curiosidad.

- Tienen que encontrar al asesino, esta situación no se puede aguantar. Son ya muchos los jóvenes que están muriendo en manos de ese carnicero.

- La juro que muy pronto caerá. Gracias por todo y por favor, manifieste mi pésame a toda la familia.

Óscar salió de la sala de espera, el policía que lo había acompañado, se unió a él. Volvieron al habitáculo donde se encontraban sus otros compañeros. Óscar se acercó al cuerpo de Felipe, estaban cosiendo sus manos y arreglándolo para introducirlo en el féretro. “Te aseguro que haremos justicia”, comentó en silencio, como si aún le pudiese escuchar.

Presintió que allí ya no había falta. Había más gente de la que se podía pensar así que decidió volver al hospital, a la sala donde Aurora no se había movido de la silla. Javier se acercó a Óscar.

            - No ha dicho ni una palabra desde que te has ido.

            - Está muy afectada. ¿Qué se sabe de Iván?

            - Marcos ha ido hace un rato a preguntar y le han informado que aún sigue en el quirófano, que en cuanto sepan algo nos lo comunicarán. ¿Qué ha pasado en el tanatorio?

            Óscar se lo explicó con detalles y a continuación, sin esperar más preguntas de su compañero, se acercó a Aurora.

- ¿Cómo te encuentras?

- No es uno de mis mejores días – Comentó tímidamente, sin levantar la cabeza.

- ¿Qué ha pasado? – Preguntó Marcos.

- Vamos fuera – sugirió Javier –, te lo contaré todo.

Los dos salieron y Óscar se sentó junto a Aurora en silencio. Tomó su mano entre las suyas y ella levantó la cabeza apoyándola sobre su pecho. Sus ojos estaban enramados de las lágrimas que había vertido. Óscar prefirió no decir nada, en aquellos momentos, el silencio, era la mejor opción.

                                            CAPÍTULO XVII

Las gradas del pabellón deportivo se iban cubriendo de hombres y mujeres. La mayoría de ellos ataviados con chándal y deportivas. Óscar estaba preparado para el encuentro con todos los deportistas de la región. La noticia se había difundido a través de las federaciones deportivas y todos los medios de comunicación y otros que consideraron de gran interés para que la mayoría de ellos pudieran acudir a la cita. La seguridad cubría en su totalidad el exterior del recinto, incluso, desde dos días antes, dos helicópteros sobrevolaban la ciudad.

En un lateral, cerca del reloj marcador, se había habilitado un podium. Cuando Óscar estimó que entre ellos se habían saludado e intercambiado impresiones, se acercó al micrófono y colocó unas hojas sobre el estrado.

- Buenos días a todos. Creo que no es necesario explicar el motivo de este encuentro, todos sois deportistas y sabéis, por los medios de comunicación, lo que está sucediendo. Ahí afuera tenemos un loco suelto, que la ha tramado con todos vosotros – Observó que había muchas mujeres – Me refiero a los chicos, porque afortunadamente, por decirlo de alguna manera, vosotras estáis libres de las manos de ese lunático.

- ¿Existe alguna pista clara sobre quién es? – Se escuchó una voz desde las gradas.

- La respuesta es que sí. Sabemos incluso su nombre y quien es, pero no podemos detenerlo. No ha dejado ni una sola prueba y aunque Iván nos ha desvelado su identidad, no es suficiente. Si le detuviéramos no podríamos retenerle más de veinticuatro horas.

- ¿Cómo está Iván? – Preguntó una voz femenina.

- No ha evolucionado. Como sabéis muchos de vosotros, que os habéis preocupado por su salud, desde ayer se encuentra en estado de coma. Esperamos que muy pronto vuelva a demostrarnos su trabajo en la piscina y la deportividad que le ha caracterizado.

- Conmigo, puede contar para lo que desee, pero, me gustaría saber cuál es el plan – Habló otro chico.

- Eso es lo que os pensaba contar hace un instante, primero saber vuestra predisposición, necesitamos de vuestra ayuda para atrapar al asesino, así que mi pregunta es sencilla ¿Cuántos de vosotros, estáis dispuestos a colaborar?

Como si de un solo hombre o mujer se tratase, todo el pabellón se puso en pie.

- No esperaba menos de vosotros, chicos… y chicas. Ahora os contaré nuestro plan. Hemos hablado con las federaciones de otras regiones cercanas a la nuestra, y la idea es crear los primeros juegos de invierno. Durante dos semanas, se llevará a cabo una competición deportiva con varias modalidades: Baloncesto, fútbol sala, water polo, atletismo en pista cubierta, gimnasia y otras disciplinas.

- ¿Intervendrán sólo chicos o también podremos participar nosotras? – Preguntó una de las deportistas.

- Todos. Son unos juegos para todos, además sería muy descarado si sólo actuasen los chicos, estaríamos descubriendo nuestra trampa. Porque eso es lo que son los juegos, la trampa perfecta, esperemos, para nuestro asesino. La seguridad estará garantizada, se han reclutado a policías jóvenes de otras regiones, desconocidos aquí, para camuflarse entre vosotros, muchos de ellos participarán como deportistas federados, otros trabajarán como masajistas, entrenadores, servicio de limpieza y un largo etc. Nunca, éste y los demás pabellones donde se desarrollarán las pruebas, estarán tan vigilados y el personal tan encima de vosotros. Cada equipo tendrá un mínimo de cinco de nuestros compañeros a su alrededor y los atletas individuales siempre, llevarán su sombra.

- ¿Cuándo está previsto que comiencen los juegos? – Preguntó un atleta.

- Dentro de mes y medio. Este primer contacto era para saber vuestra opinión, de la que estábamos seguros responderíais como la habéis hecho. Llevamos toda la semana en contacto con autoridades, federaciones y estamentos privados. Todos y cada uno de vosotros estará alojado en un hotel de la ciudad con los gastos pagados y eso, como sabéis, requiere mucho esfuerzo por parte de la organización y... ¡Qué deciros, sobre todo en lo económico! La mayoría de esos trámites, están ya en marcha. Ahora sois vosotros, con vuestro saber hacer, los que tendréis que dar espectáculo, una gran dosis de compañerismo, de la que no tengo ninguna duda y sobre todo, comportaros como siempre, sin la presión del elemento que ahí afuera, está esperando atacar de nuevo. No tengo que deciros que de esta reunión, cuanto menos se sepa en el exterior, mucho mejor. Ni una pista al asesino.

- ¿Qué ocurre si decide matar antes de ese mes y medio?

- Por eso no debéis preocuparos. Está vigilado y esperamos que no tengamos el menor descuido. Pero esa es una buena pregunta. Aquí os encontráis todos, muchos de vosotros os conocéis. Os sugiero que ninguno salga o esté en casa solo. Que vayáis en grupo a todos los sitios, que este mes y medio os sirva, además de protegeros entre vosotros, para conoceros o revivir esos momentos que de siempre tenéis grabados.

Que este mes y medio sea una especie de concentración. Aquellos que viváis independientes, llenéis vuestras casas con otros deportistas y conviváis, como lo sabéis hacer. Y muy, muy importante, y aunque me reitere, no estéis solos por la noche en la calle, evitad los sitios oscuros y poco transitados. Que la gente os vea. Estoy seguro, que toda la ciudad está con vosotros y entre todos, y aunque suene mal, atraparemos a ese ¡hijo de puta!

El pabellón entero le aplaudió.

- ¿Alguna otra pregunta?

-¿Nos ha dicho que saben quién es el asesino? ¿Por qué no nos lo dice? Estaríamos alerta.

- No. Os he comentado que está vigilado día y noche. Deciros a vosotros o a cualquier ciudadano quién es el asesino, provocaría un linchamiento y aunque el muy cabrón, y esto lo digo como ciudadano y no como policía, merece más que un linchamiento, como agente del orden os tengo que decir, que la ley hay que cumplirla, nos guste o no, pero hay que cumplirla. Sólo os diré que es joven y conocido por algunos de vosotros, por tanto alerta con los chicos jóvenes y no os fiéis de quien  os pide que lo acompañéis sin una causa justificada. Id siempre, y vuelvo a repetirme, con algún amigo de total confianza. Como se dice vulgarmente, ni a mear, vayáis solos. Y no es broma. – Miró a todos los reunidos que permanecían en silencio - ¿Alguna pregunta más?

Nadie dijo nada, se miraron los unos a los otros y comenzaron a hablar entre ellos, sin hacer más preguntas a Óscar.

- Bien – Continuó Óscar – Era cuanto os tenía que decir. En resumen, los juegos comenzarán dentro de mes y medio y espero que sean divertidos, emocionante y que los recordemos toda la vida. Y lo importante, nosotros estaremos siempre detrás, esperando que nada os suceda, vigilaremos al asesino y no olvidéis, ayudaros entre vosotros.

Óscar se retiró del podium reuniéndose con algunos de sus compañeros, los deportistas por su parte, fueron saliendo tranquilos mientras comentaban lo sucedido. En pocos minutos, tan sólo las fuerzas del orden, permanecían en el polideportivo.

El comisario daba las últimas órdenes sobre todo lo que habían planeado, dos coches civiles fueron a relevar a los compañeros que vigilaban en esos momentos los almacenes, donde estaba trabajando Mario, por su parte Óscar, pidió permiso para volver al hospital, deseando saber cómo se encontraba Iván.
                                                                      
                                                                              FIN DEL CAPÍTULO 16 y 17

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