miércoles, 1 de julio de 2015

NOVELA, TRANSITO CAPÍTULOS XII y XIII


              CAPÍTULO XII

            - ¿Cómo te sientes? – Preguntó Alejandro a Iván.

- Bien, igual que el otro día, esto te deja muy relajado, me siento como si estuviese flotando.

- Hoy hemos viajado un poco más que en la última sesión, como habrás comprobado. He intentado profundizar en tú interior, en el pasado, por si se nos hubiese escapado algún detalle. Pero nada, tú vida ha sido de lo más normal.

- Me ha gustado la experiencia, más que en otras sesiones. Hoy por lo menos he recordado mi infancia, que la tenía prácticamente olvidada.

- Como todos. Pero no te piques, no es bueno refugiarte en estas cosas para evadir los problemas.

- No, pero es muy relajante y estimulante.

- Eso se pretende, que el paciente, por llamarlo de alguna forma, se sienta a gusto.

- Algún día me harás una sesión de esas a mi – Intervino Aurora.

- Cuando quieras. Bueno, sobre el caso que nos ocupa – se volvió para dirigirse a los tres –, seguimos igual. He estado leyendo sobre estos fenómenos y la verdad, como os dije la primera vez, eres el primer caso conocido que ha sufrido esta especie de transformación o debería decir, de tránsito. Has pasado de un lugar a otro, similar en el tiempo y la materia, pero sin  conocer cuál ha sido la causa que te ha traído aquí. No has sufrido ningún tipo de alteración en el organismo y la adaptación ha sido perfecta, salvo ese problema que me habéis explicado y que creemos, es debido a que dos cuerpos iguales, no pueden coexistir en el mismo espacio y tiempo.

- Entonces, sólo queda esperar – Habló con resignación Iván.

- Más no puedo, ni podemos hacer. Hay algo que me preocupa y me alienta a la vez, y es que si tú estás aquí físicamente,  no deberías estar en el otro mundo, del que provienes. Si fuera así, es posible que investiguen la causa de dicha desaparición, y si poseen una buena tecnología, intenten rescatarte.

- En mi mundo estamos bastante avanzados y en ese matiz, la verdad no había pensado. Tal vez tengas razón y estén buscando la forma de volverme al lugar de origen, aunque ahora pensándolo bien… si vuelvo, tal y como se han desarrollado los acontecimientos, me convertiría en un ratón de laboratorio.

- Ese sería un riesgo que tendrías que correr, pero por lo menos estarías en tú verdadero entorno.

Iván se levantó del colchón y tras vestirse pidió un vaso de agua a Alejandro.

- A mano derecha según sales hay un baño, allí tienes un bidón de agua mineral con vasos a un lateral.

Iván salió de la sala. Alejandro esperó a que Iván desapareciera de su vista y en voz baja, habló a sus amigos.

- No se lo he querido decir, pero me preocupa. No es normal que una persona pueda estar habitando en otro mundo sin tener algún tipo de consecuencias. Su cuerpo, quiera o no, tarde o temprano sufrirá algún cambio. Nadie puede viajar en el tiempo, que es lo  que él ha hecho, aunque no de fecha, sin que se altere parte de su ser.

Existen experimentos con animales que se ha transportado de un lugar a otro y tras un periodo de tiempo, o mueren, o su organismo envejece prematuramente, o aparecen deformaciones musculares y otros trastornos.

- Mejor será que no lo sepa – sugirió Óscar –, ha pasado por una fuerte depresión y… es preferible no preocuparlo con nada. Ocurra lo que ocurra, estaremos junto a él y lo prepararemos para…

- Estoy segura que mucho antes se solucionará. Algo tendrá que pasar, o en el otro mundo o en éste, para que él sea feliz.

- Ahora debemos mantenerlo en secreto – sugirió Alejandro –, ninguno de los tres desea que se convierta en una rata de laboratorio, como así sucedería si sale a la luz, pero si veis cambios en su comportamiento o en su físico, advertirme de ello; sería cuestión de optar por mentes más especializadas y que Dios reparta suerte.

- Estaba sediento – Comentó Iván entrando de nuevo – La sesión de hoy me ha dejado la garganta, completamente seca.

- Hoy has hablado mucho – Afirmó Alejandro.

- Y cuándo no habla éste – Intervino Óscar – Si parece que tiene pilas en la lengua.

- Pues tú tampoco te quedas corto – Lo recriminó Iván.

- ¡Ya están! Me los llevo a los dos, no puedo con ellos, son como el perro y el gato y lo peor, es que no pueden estar ni juntos ni separados.

- Éste y yo…

- Sí ¡Tú y éste! – Cortó enérgicamente a Óscar de seguir hablando – Nos vamos ¡Valla cruz, que tengo con los dos!

- ¿Cuándo has estado mejor que entre nosotros? Dos chicos guapos, fuertes…

- Engreídos, fanfarrones ¿Continuamos con los calificativos? – Volvió a cortar Aurora a Óscar.

Mientras salían de la consulta, dejando a Alejandro atrás y sin despedirse, Óscar posó su mano sobre el hombre de Iván, ignorando las palabras que Aurora les estaba exponiendo.

- ¿Sabes una cosa amigo? Nos vamos a ir esta noche a ligar, creo que es hora de compartir mi vida con una mujer, y hasta ahora no la he encontrado.

- ¡Serás cabrón! – Comentó Aurora golpeándole en el brazo - ¿Qué soy yo?

- ¿Has escuchado algo? – Preguntó en tono irónico a Iván.

- ¿Yo? No.

- Me da igual, no me vais a cabrear – Abrió el bolso que llevaba y sacó el móvil, lo conectó y vio que tenía varios mensajes. Se detuvo y los leyó.

- ¡Parad!

Iván y Óscar seguían andando sin hacerla el menor caso.

- ¡Parad os digo! Esto es muy serio – Marcó un número y esperó contestación – Ha habido otro asesinato.

Los dos se volvieron automáticamente, esperando a que Aurora les alcanzara.

- Soy Aurora – Habló por el teléfono – ¿Qué ha ocurrido? Estábamos en la consulta de Alejandro y tenía el móvil apagado – Se disculpó.

Escuchó atenta a lo que su compañero le comunicaba. Óscar e Iván la preguntaban en voz baja que quién era el muerto. Ella les mandó callar con un gesto. Tras varios minutos de silencio aparente, Aurora colgó.

- Ha vuelto a asesinar y esta vez,  ha dejado el cuerpo con una nota de amenaza.

- ¿Nos acercamos? – Preguntó Óscar.

- Sí, nos llevará sólo unos minutos, es nuestro día libre,  pero el caso precisa toda nuestra atención.


CAPÍTULO XIII

Al traspasar la puerta de la comisaría, se alegraron de la decisión que habían tomado. Todo el cuerpo se encontraba trabajando e intentando descubrir cualquier mínima pista que pudiese haber dejado el asesino. Esta vez, tenían mucho más que en los casos anteriores. Tenían un cuerpo reciente.

           Con una orden judicial habían conseguido aislar un box del hospital para llevar a cabo todos los análisis necesarios e intentar encontrar la mínima pista sobre el asesino, en exámenes exhaustivos y milimétricos sobre el cuerpo atlético del chico. El forense levantaba acta de cada movimiento que los expertos llevaban a cabo y de todo lo que salía del hospital hacia la comisaría, donde otro equipo compuesto por tres hombres y una mujer ataviados con guantes de látex, mascarillas y gorros de plástico, realizaban nuevas pruebas en el laboratorio, sobre la materia que iban recibiendo, analizándose en un potente microscopio conectado a un ordenador especial y contrastando sus resultados con las notas recibidas.
No estaban dispuestos a dejar nada al azar.  Era la primera vez que el asesino abandonaba el cuerpo entero, sin manipular, o al menos, ese era el deseo de todos. Buscaban hasta la más mínima mota de polvo, pelusa, líquidos pegados a la piel, fibras de tejidos…Todo, sin excepción, se examinaba una y otra vez.

           Otro grupo, esta vez de grafólogos,  investigaban sobre el tipo de escritura de la nota recibida y donde se había realizado, así, como intentar descubrir el perfil psicológico del asesino.
Óscar y Aurora se incorporaron de inmediato, sin pensar que aquel era su día libre, algo que sus compañeros agradecieron debido a todo el trabajo que tenían entre manos. Al preguntar por la víctima, un compañero les informó que el cuerpo del chico se encontraba en el hospital en un box vigilado por algunos de sus compañeros. Óscar decidió ir al centro e Iván le acompañó.

          El corto camino en coche se les hizo eterno y más con el silencio que ambos, sin decidirlo, habían adoptado. Los dos pensaban en lo mismo. ¿Quién era la nueva víctima? Óscar aparcó y ambos entraron en el recinto del hospital. Un compañero les saludó y entraron en el box. Iván se acercó y observó el cuerpo desnudo del deportista y se quedó pensativo. Óscar se unió a él.
- Un trabajo limpio.

- ¿Cómo lo ha matado?

- Con una inyección de aire directa a su corazón.

           - ¿Os habéis fijado que siempre mata a hombres?

           - Sí. ¿Y qué tiene que ver?

- No lo sé, pero…

- Dilo, ya sabes que cualquier cosa nos puede servir.

- Si yo fuera un asesino, y me especializase en matar a deportistas, no serían sólo varones, lo tengo muy claro. Primero, porque los hombres ofrecemos más resistencia, se quiera o no reconocer, tenemos más fuerza, por lo tanto, no correría siempre el mismo riesgo, mataría también a mujeres deportistas ¿Qué más me da un hombre, que una mujer? Aquí no vale pensar en los escrúpulos, las formas, las maneras o el respeto, sino el motivo. Y el motivo, es que el asesino, odia a los deportistas. Ambos hacen deportes de élite, se cuidan físicamente y viven una vida sana. Algo que él también debe de odiar. Por lo tanto, creo que el matar únicamente a chicos, tiene algún sentido para él.

- ¿A dónde quieres llegar?

- ¿Qué pasa? – Preguntó uno de los policías que estaba realizando un informe.

- Iván cree tener una nueva hipótesis.

Todos los que se encontraban en el box o cerca de él, se detuvieron y prestaron atención a Iván.

- Es simplemente una reflexión – Se detuvo y observó que todos esperaban que hablase. Tomó aire y continuó – Os pregunto a todos, si fueseis el asesino ¿Por qué motivo sólo mataríais a hombres deportistas y no a mujeres? Las mujeres supuestamente, ejercen menos resistencia, como comentaba a Óscar y además, también son deportistas, su objetivo principal.

Todos se quedaron en silencio mirándose unos a otros y frunciendo el ceño.

- ¡Joder! Algo tan sencillo y no habíamos pensado en ello – Dijo uno de los policías.

- Podría ser una buena pista – Comentó una analista investigadora, sonriendo a Iván.

- Pero… ¿A dónde nos lleva ese pensamiento de Iván? – Preguntó Óscar

- Perdonad – Habló Iván con cierto tono de humildad al darse cuenta que había roto los esquemas a todos aquellos hombres y mujeres, no habiendo reparado en algo tan elemental – De algo me tenía que servir mi experiencia como guionista y amante de las novelas de intriga – Sonrió, intentando apaciguar la situación provocada – Volviendo al asesino, si yo fuese él, desde luego mataría por igual a hombres que mujeres, a no ser que… desde siempre, desease ser deportista y algo me lo impidiese y al llegar a cierta edad, comenzara un odio exacerbado hacia aquellas personas de mi mismo sexo que ejercen cualquier disciplina deportiva, más, si son aclamados e idolatrados  por un público eufórico, que les eleva a estados de ídolos.

           - No es mala tu teoría – Afirmó uno de los policías moviendo la cabeza – A veces, necesitamos que alguien de afuera, nos traiga un soplo de aire fresco. Yo soy el primero en reconocerlo. En muchas ocasiones, somos tan metódicos, que no reparamos en pistas tan sencillas que ve un simple ciudadano. Perdona – Se volvió hacia Iván –, no te sientas ofendido por lo de simple, pero es cierto. Nos obcecamos y no reparamos en evidencias, que están delante de nuestros ojos.

- No me siento ofendido y sinceramente, en mi modesta opinión, bastante hacéis para lo que existe ahí afuera. No seré yo quien juzgue vuestro trabajo. Es difícil enfrentarse a estos casos, mantener la mente fría y reparar en todos los detalles. Siempre se ha dicho, que ven más cuatro ojos, que dos.

- Creo que aquí lo hemos visto todo – Comentó Óscar y miró a Iván – Vosotros estáis haciendo un gran trabajo, continuad así, nosotros nos volvemos a la comisaría.

En el coche, dirección a la comisaría Óscar sonrió mirando a Iván que iba muy callado.
 
            - ¿Por qué ese silencio?

- Por una parte me he sentido mal. No he querido…

- Tranquilo. Ya verás el revuelo que se monta ahora en la comisaría, cuando expongamos tu idea.

- Yo te espero fuera.

- No, de eso nada. Tú entras.

Así lo hicieron, ambos volvieron a traspasar las puertas de la comisaría. El movimiento no había cesado, Aurora se acercó a Óscar e Iván.

- ¿Habéis averiguado algo más? Aquí están en un bucle sin salida.

- Iván ha vuelto a tener una idea y no es tan descabellada.

Aurora miró a Iván y este se sonrojó.

- El chico de vez en cuando le da un ataque de timidez, pero en el hospital ha estado brillante – Óscar tomó aliento y gritó pidiendo silencio. Todos se detuvieron y miraron hacia él – Ante todo disculpad por gritar y deteneros en la investigación. Pero creo que es importante que escuchéis esto. Estando en el hospital Iván se ha vuelto a hacer una pregunta al ver el cuerpo desnudo del chico…– Óscar relató todo lo sucedido y surgió un silencio que se podía cortar en el ambiente.

- Bien ¿Qué os parece si hacemos borrón y cuenta nueva y empezamos desde cero? – Habló por primera vez el comisario – Estamos en un callejón sin salida, tal vez, con la idea de Iván, estudiando cada caso por separado y buscando las coincidencias entre todos, encontremos una nueva vía de trabajo. Es la primera vez, que nos deja el cadáver y estoy seguro, que si continúa matando, seguirá en esa línea.

Creo firmemente que tras descubrir su escondite, ahora nos reta. Se cree más inteligente que nosotros, demostrémosle lo contrario.

El murmullo de todos los hombres intentando dar ideas al comisario, llenó toda la estancia. Iván se había quedado callado y quieto en su lugar, sin mover ni un músculo, hasta que Óscar se le acercó.

- Menuda la que has liado, compañero.

- ¿Yo? Simplemente me hice una pregunta y tú has sido el culpable de  que todos se enterasen. Ahora van a pensar que soy un capullo entrometido.

- Desde luego que sí, pero ya me gustaría haber sido yo ese capullo entrometido, como dices ¡Joder! Te lo digo muy en serio ¿Por qué no te haces policía? Se gana bien y tampoco corremos tantos riesgos, si eso es lo que te preocupa.

- No, prefiero ser un civil y si puedo, ayudar cuando tenga alguna idea.

- Espero que sea pronto y entre todos, demos con el asesino.

- Se me está ocurriendo...

- ¿Otra teoría?

- ¡No, cállate!

- ¿Qué pasa? – Preguntó Aurora.

- Por lo visto Iván hoy tiene la mente despejada.

- No te burles, puede haber dado una buena pista con esa deducción ¿Qué te llevó a esa conclusión?

- Fue al ver a ese chico desnudo. Al reparar en su torso y sus atributos masculinos, se me vino a la cabeza. Cada vez que hablabais de una víctima, siempre eran chicos. Y entonces pensé ¿Por qué?

- ¿Nos vamos a comer? – Preguntó Aurora – Nosotros aquí ya no hacemos nada. Todo está controlado y ya les hemos dado, mejor dicho, les has dado, tema para buscar nuevas pistas.

- ¿No os quedáis? Por mí no lo hagáis, yo estoy muy a gusto y todavía no tengo hambre.

- Vamos a comer – Comentó Óscar a sus compañeros, mientras emprendía el camino de salida –  Nos llevamos a la mente pensante.

- ¡Cabrón! Ya te he dado tema para meterte conmigo todo el puto día. ¡Pero te jodes! La idea la he tenido yo y no tú ¡Mierda de policía!

Iván no se dio cuenta que elevaba el tono y que estaba aún dentro del recinto. Miró hacia atrás y todos le estaban observando. Sin aminorarse se dirigió a ellos – ¡Este tipo me tiene hasta los huevos!

- Y eso que llevas poco tiempo con él ¡Qué te vamos a contar nosotros! – Comentó uno de ellos.

- ¡Eso, encima vosotros le apoyáis!

- ¡Vamos, vamos para afuera que te meto un cachete! – Le amenazó Aurora. Me tenéis hasta el gorro.

- ¡Aurora, delante de los chicos no!

- Delante de los chicos y delante del que sea. ¡Qué paciencia!

- Soy un incomprendido, muchachos.

- Estate calladito, que hoy al final cobras – Intervino el comisario – Y gracias por haberos acercado, sobre todo a ti Iván, gracias por esa idea tan sencilla e importante.

- De nada. Se le pudo ocurrir a cualquiera.

                                                                           FIN DE LOS CAPÍTULOS 12 Y 13


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