lunes, 29 de junio de 2015

NOVELA: TRANSITO: CAPÍTULO X y XI


                CAPÍTULO X y XI

Los días pasaban. Los únicos cambios apreciables era ver como el sol daba paso a la luna y viceversa. En la comisaría continuaban desesperados por encontrar alguna pista que les llevase hasta el asesino, e Iván deambulaba de un lado para otro sin encontrar una solución a aquel problema.

El verano estaba dando sus últimos coletazos. Los turistas abandonaban la ciudad y las playas comenzaban a quedarse desiertas. Iván había descubierto una pequeña calita donde podía estar todo el día en completa desnudez. Necesitaba sentirse  libre, sin ningún tipo de ataduras. Óscar y Aurora lo observaban durante el día, alternándose para no descuidar sus trabajos. Presentían que pudiese caer en una depresión y ellos no estaban dispuestos a dejarlo solo. Y es que desde aquella visita, desde aquella regresión, ya no era el mismo. Sus únicas vías de escape eran entrenar en la piscina, la moto y la playa. Las conversaciones se hacían parcas en palabras, su sonrisa había desaparecido y aquel brillo en sus ojos, con el que cautivaba, se había apagado.

Se sentía, como había dicho a Óscar “Enjaulado en una ciudad, de la que no podía salir porque no sabía a dónde ir” Ahora, más que nunca deseaba volver, de cualquier forma, aunque la muerte lo esperase en la primera esquina. Pero permanecer aquí, para qué.

Aquella tarde Óscar pidió ser relevado por un compañero. Le explicó lo que sucedía con Iván y no hubo el menor reparo, todo el mundo quería a Iván, era como un talismán, no habían vuelto a perder ni un partido y además en aquella comisaría, sentían una cierta predilección por él.

Óscar se dirigió a la cala. El lugar de refugio de Iván. La pequeña playa estaba desierta. Desde arriba contempló a Iván sentado sobre una roca, mirando hacia el mar, con la vista perdida en el infinito. Bajó las escaleras y descendió por el sendero de arena que le acercaría directamente al lugar donde se encontraba su amigo.

Iván no se percató de su presencia.  Óscar se detuvo un instante, pensó si era oportuno aproximarse o dejarlo sumido en sus pensamientos. Aquel compañero al que respetaba y quería, parecía no estar allí. Se desnudó y se acercó lentamente, se arrodilló a su lado y posó su mano sobre el hombre de Iván, éste se volvió.

- ¿Qué haces aquí?

- He venido a darme un baño. He salido antes de lo que esperaba y la tarde invita a refrescarse.

- ¿No tendrías que estar buscando a ese asesino?

- ¿Qué te ocurre Iván? Nos tienes preocupados.

- No me pasa nada, estoy bien ¿No lo ves?

- No, no lo veo.

Iván se levantó y se introdujo en el agua sin decir nada. Se sumergió. Óscar se acercó a la orilla y esperó a que volviese a la superficie. Estaba tardando demasiado. Pensó en ir tras él cuando vio que Iván volvía a tomar aire e internarse de nuevo en aquellas aguas. Así transcurrió más de una hora. Óscar decidió darse un baño, no deseaba que su amigo creyera que sólo había ido a vigilarlo, aunque la realidad fuera ésa; necesitaba saber cómo estaba, cuál era su estado de ánimo y desde luego, por aquellas únicas palabras que habían compartido, no parecía sentirse muy bien.

Tras el baño, Óscar permaneció en la toalla mirando cada inmersión que su amigo realizaba, hasta que decidió salir. Entonces, se tumbó mirando al cielo, esperando que él llegase de nuevo a la toalla, pero no fue así, con lo que volvió a incorporarse. Iván había decidido correr de un lado a otro de la cala, no tendría más de cien metros de larga, pero fueron muchas vueltas las que hizo hasta que Óscar se colocó frente a él.

- ¿No te apetece hablar?

- No

- ¿Por qué?

- Estoy entrenando y no es bueno hablar mientras se corre. El corazón y los pulmones necesitan todo el oxígeno, deberías saberlo. O tal vez lo ignores, el deporte nunca ha sido tú fuerte.

Óscar se cabreó, espero a que diese otra vuelta y a su regreso le detuvo con la mano, colocándola sobre su pecho sudoroso.

- Es posible que yo nunca haya sido un buen deportista, es posible que no pueda entender qué te está pasando, es posible que no quieras hablar con nadie ¡Pero soy yo, tú amigo! La persona en la que has confiado desde que caíste en esta ciudad, la persona que junto con Aurora hemos estado siempre pendientes de ti, sin saber quién eras. Creo que hemos compartido algo más que una charla de colegas, comido o tomado algo. Por lo menos me debes un poco de respeto, el respeto que un amigo debe a otro.

Iván se quedó fijo mirándole, sin decir palabra, tan inmóvil como lo vio al llegar. Sus ojos comenzaron a brillarle y a brotar de ellos las primeras lágrimas. Óscar lo abrazó e Iván se derrumbó sobre el cuerpo de su amigo. Óscar sentó a su compañero sobre la arena y se colocó frente a él.

- ¡Suéltalo! ¡Saca la rabia que llevas dentro!

- No es rabia, es impotencia, por no saber qué hacer.

- Haz lo que has hecho hasta ahora. Sé tú mismo y espera a que el destino decida.

- ¡El destino! ¿De verdad crees en el destino después de lo que me ha pasado? Piénsalo bien, es una locura. Un tipo se pega la hostia en una moto, queda destrozado, entra en estado de coma y por arte de no sé qué puta magia, su cuerpo, su mente y todo su ser se ve transportado a otro mundo paralelo en el que él vivía. Toda la gente que conoce ha cambiado de nombre, de profesión e incluso de mujer y casa ¿Tú de verdad piensas que un ser humano normal, puede asimilar todo eso? Pues si lo puede asimilar, yo no soy normal.

- Eres muy normal amigo mío, muy normal y con un cerebro bien amueblado. Aurora y yo, en más de una ocasión nos hemos preguntado cómo reaccionaríamos si nos ocurriese algo parecido a lo que estás viviendo, y la verdad es que yo me volvería loco, completamente loco.

Iván tomó la cara de su amigo con las dos manos y la acercó a la suya.

- Ese miedo tengo... Creo que empiezo a volverme loco. No puedo concentrarme. No duermo y cuando lo hago, me asaltan mil pesadillas. Muchas noches me despierto empapado en sudor y con el corazón a punto de reventar. Tengo miedo a pasear por las calles y encontrarme con Mario y perder el conocimiento, con otra maldita taquicardia. Sólo aquí, me siento bien. El resto de la ciudad, me da pavor y eso, es síntoma de un principio de esquizofrenia.

- No, tú no estás loco y no lo vas a estar mientras nosotros estemos contigo, sabes y si no es así, ahora es el momento de decirlo. Para Aurora y para mí, eres mucho más que un amigo, eres como un hermano.

- Lo sé, pero yo no quiero que nadie sufra por lo que estoy pasando. Os habréis dado cuenta que me he ido alejando de vosotros, porque no quiero que estéis en estos momentos conmigo. Siempre he sido una persona alegre, llena de vida, socarrona y un poco locuela. Me ha gustado divertirme con los demás. Pero ahora no puedo ponerme una careta y mostraros que estoy feliz ¡No puedo!

- Nadie te está pidiendo que te pongas una careta y nos demuestres el Iván que conocimos ¿Qué crees, que no hemos notado como has cambiado en este tiempo? Tus ojos te delatan amigo mío, tus ojos están opacos, sin brillo, sin vida y deseamos que ese destello vuelta, que regrese el Iván de siempre, queremos recobrar al amigo, al hermano que nos ha abandonado.

- Y volverá, pero ahora es mejor que esté solo. Llegará un momento en que el cerebro lo asimile, como hace siempre y entonces...

- Ni lo sueñes, ahora es cuando tenemos que estar unidos y encontrar una solución, y si no la hallamos, vivir esta nueva vida que te han regalo ¿Quién sabe si en la otra estarías… muerto?

- ¿Y no es mejor estar muerto, que vivir así?

- No. Vivir es la mejor de las experiencias que podemos tener, al menos en este mundo. Dejemos la muerte para cuando nos toque en la espalda y emprendamos otro camino. Mientras tanto, vivamos, disfrutemos, luchemos, suframos, riamos, lloremos ¡Pero vivamos!

Ahora fue Óscar quien tomó a su amigo por los hombros, acercándole.

- ¿De acuerdo?

- De acuerdo – Susurró.

- No te he oído.

-¡De acuerdo! – Gritó.

- ¡Así me gusta! ¡Vamos, vamos a tomar una maldita cerveza, hay que celebrarlo!

Los dos se levantaron y recogieron sus ropas. Se vistieron y se acercaron a la primera cervecería que encontraron.

- ¡Siéntate, yo pido!

Iván tomó asiento mientras Óscar se dirigía a la barra. Miró a uno y otro lado y llamó al camarero.

- Quiero dos cervezas en los vamos más grandes que tenga.

- Los mayores tienen una capacidad de litro y medio.

- Lo he pensado mejor, ponme cuatro.

- ¿Cuatro?

- Sí, mi compañero y yo tenemos mucha sed.

            Óscar volvió a la mesa, se sentó y miró a  su amigo.

            - ¿Estás mejor?

            - Sí.

            El camarero se acercó con los vasos en la bandeja y los colocó en la mesa con un platillo de patatas fritas. Iván miró a Óscar.

            - ¿Has pedido tú esto?

            - Sí. Quiero saber de una puta vez que encuentras en este líquido que tanto te agrada, así que, si un par de cervezas que nos hemos tomado juntos no me lo hacen comprender, tendré que beber en mayor cantidad.

            - ¡Te vas a emborrachar!

            - Me da igual, tú me llevarás a casa.

            - ¡Está bien! – Iván tomó el vaso y lo levantó hacia Óscar – ¡Brindemos!

            Óscar hizo lo mismo, sonriéndole.

            - ¿Por qué?

            - ¡Por la amistad!

            - Me gusta. ¡Brindemos por la amistad y el amor!

            - ¡Que así sea!

                        Los dos golpearon los envases que contenían aquel líquido amarillento, tan apreciado por Iván.

            Los vasos se vaciaban y eran repuestos por otros.  Durante aquellos instantes, Óscar habló de su pasado, de su niñez, de las inquietudes y de los sueños rotos. Se desahogó bajo los efectos de aquella bebida que su organismo no estaba acostumbrado a ingerir, mientras Iván lo escuchaba con suma atención. Con el tiempo la voz y el rostro de Óscar, comenzó a transformarse. Las palabras dejaron de ser legibles y su cara convertida en muecas en ojos difícil de mantener abiertos, de labios temblorosos, y de piel, cambiando de color, en algunas zonas tan rojiza, que parecía estar sofocado de calor.

            - Creo – dijo Iván –, que deberíamos llamar a Aurora.

            - No, esto es entre nosotros. Es la primera vez que estoy con un amigo y le he hablado de mi infancia, de mis miedos y de lo que espero de la vida; y todo eso me lo ha provocado este líquido que estamos bebiendo, que por cierto, me empieza a gustar.

                        - Estás borracho, mejor dicho, estamos borrachos y no pienso coger  el coche para ir a casa.

            - Iremos andando.

            - ¡Y una mierda! Yo no cargo contigo, estando como estoy. Voy a llamar a Aurora.

                        - ¡Me va a detener por borracho! Me leerá mis derechos y luego me meterá en una celda hasta que se me pase la borrachera.

                        - Los polis no van a la cárcel por una borrachera ¡Gilipollas! Eso sólo se lo hacéis a los que os encontráis tirados en la calle, o armando escándalo.

            - Por lo menos les damos cobijo hasta que recuerdan dónde viven.

Iván cogió el móvil y llamó a Aurora. Ésta llegó en pocos minutos y se los encontró a los dos terminando la última cerveza.

- ¿Qué ha pasado aquí?

- ¡Hola Aurora, cariño! ¿Te apetece una cerveza? Está muy buena. Éste cabrón tenía razón, este líquido es bueno, digestivo y… ¡Joder, me estoy mareando!

- ¡Vamos! ¿Me contarás lo que ha pasado? – Preguntó a Iván, mientras salían del bar.

- Sí, pero prefiero que sea mañana.

- Os quedáis en mi casa. Desde luego, que una mujer os tenga que llevar a la cama en este estado, no es normal.

- ¡Quiero hacer el amor contigo! Pero antes nos casaremos – le dijo Óscar a Aurora agarrándose a su cintura – y tú... amigo – cogiendo a Iván por encima del hombro –, serás el padrino, y luego el padrino de nuestro primer hijo, porque tengo ganas de tener un hijo y enseñarle todo lo que he aprendido en la vida.

Aurora miró a Iván.

- Nunca esperé ver a Óscar borracho, no sé lo que ha pasado, pero desde luego que quiero saberlo, y me lo vais a contar, aunque os tenga que moler a palos.

- Iván ¿A ti no te gustan las mujeres cuando se enfadan? Se ponen muy guapas y Aurora más que ninguna.

- Deja de decir tonterías y entra en el coche.

- Sólo si me prometes que nos casaremos y que Iván será nuestro padrino.

- ¡Entra pesado! Estás borracho y no sabes lo que dices.

- Borracho, no te lo puedo negar, estoy muy borracho; pero sé lo que estoy diciendo, te amo y sólo quiero casarme contigo ¡Prométemelo!

- Te lo prometo, pero entra de una vez.

- ¿Ves, Iván? Ella también me quiere. Tenías razón y yo como un bobo sin creerlo.

Al final Iván y Aurora consiguieron meter a Óscar en el coche. En cuanto su cuerpo tocó el asiento de atrás, se quedó profundamente dormido.


                                                        CAPÍTULO XI          
           A la mañana siguiente Iván se levantó y se fue derecho a la ducha, permaneció bajo ella más de media hora, salió y se miró al espejo “Hacía tiempo que no cogía una mierda así” Se dijo para sus adentros. Aurora entró en el baño.
             - ¿Me vas a contar que pasó ayer?
             - Nada.
             - Algo tuvo que suceder para que Óscar bebiese de esa forma. Él nunca ha bebido ¿Cuánto tomó?

- No sé, tal vez… unos seis vasos.
           - ¡Seis vasos de aquellos! ¡Por lo menos hacían un litro!
- Litro y medio – puntualizó Iván en voz baja – y… por favor no grites, me duele la cabeza.

           - ¡La cabeza! Dime ahora mismo por qué estabais bebido de esa forma o pongo la música a todo volumen.
- ¡Por favor! – se llevó la mano a la sien – ,  te lo contaré, pero baja la voz.

           Iván le relató todo lo sucedido y Aurora empezó a reírse.

- ¡Estáis completamente locos! No, si al final entre una cosa y otra, nos vamos a volver todos majaras. Anda, vete a vestirte, tenemos cita con Alejandro.

- No creo que hoy pueda concentrarme.

- Lo harás.

          Iván volvió a la habitación, se puso el slip y subió toda la persiana, dejando entrar la luz del exterior.

- ¡Joder! – Cerró los ojos y se volvió.

            - ¡Esa luz, por favor, apaga esa luz! – Se escuchó la voz se Óscar muy baja.

- Arriba, es de día, la luz no se puede apagar, es el sol.

            - Pues cierra la persiana, me duele todo – Óscar estaba tumbado boca abajo, completamente desnudo y con la cara pegada a la almohada.

- Ahora ya sabes los efectos de beber tanto ¡Cabrón! Hacía mucho que yo no lo hacía así y tú me has obligado.

            - ¿Yo? ¡Y una mierda!

            Iván se subió en la cama de Óscar y comenzó a zarandearlo.
  
           - ¡Para, para por favor! Me da todo vueltas.

           - Arriba, una buena ducha, un vaso de leche con azúcar y una aspirina y como nuevo.

           - ¡No... Quiero dormir!

           - Tío, es sábado, hoy libras y… ¿Quieres pasar todo el día en la cama?

           - Sí.    

          - Pues no lo voy a consentir, si no vas tú a la ducha, te llevo yo.

         Lo incorporó, le bajó las piernas de la cama y lo dejó sentado. Óscar abrió los ojos muy lentamente.

         - ¿Crees de verdad que seré capaz de llegar hasta la ducha?

        - Si no llegas, no te preocupes, que yo te empujo.

        Se levantó y fue hacia el cuarto de baño. Se encontró con Aurora por el pasillo y saludó, ésta le devolvió el saludo de mala gana, haciéndose la ofendida.

      - ¡Iván, ven!

      - ¡Voy Óscar, voy!

      Óscar se introdujo en la ducha y abrió el grifo del agua fría.

       - ¡Joder que fría está!

       - ¿Qué quieres?

        - Una pregunta ¿Ayer he dicho o hecho algo que no debiera a Aurora?

         - No, simplemente la pediste hacer el amor, casaros y tener un hijo.

         - ¡No jodas!  ¿cómo pude ser tan animal?

         - No eras tú, era el alcohol.

        - Ahora te das cuenta de que no es bueno, que el beber mucho es malo para todo.

       - Beber no es malo, hacer lo que tú has hecho ayer, sí.

       - ¿Cuánto bebimos?

       - Demasiado.

       - ¿Y los efectos siempre son los mismos, o es por qué soy un principiante?

       - Siempre son idénticos, lo único, que uno se acostumbra.

       - Igual que mi padre.

       - No, nunca serás como tú padre, tú, como ayer me dijiste a mí, tienes la cabeza bien amueblada.

        - Es posible, pero ahora tengo una bolera dentro y no dejan de jugar.

        - Se te pasará. No te preocupes.

       - ¿Vais a seguir toda la mañana de charla? Tenemos cosas que hacer y no quiero que por vuestra culpa, pierda Alejandro todo el día.

      - ¡Alejandro! ¿Qué tiene que ver Alejandro en todo esto?

      - Por lo visto tengo cita con el loquero.

      Aurora entró en el baño.

      - ¡No es un loquero! Es el mejor especialista de todo el país. Pero ¡Qué sabréis vosotros! ¡Hombres, todos son iguales!

      Óscar salió de la ducha, los dos terminaron de vestirse y desayunaron en silencio. Óscar observaba a Aurora que estaba de espaldas, ordenando el fogón.

       - Aurora.

      - ¡¿Qué quieres Óscar?!

      - Perdóname, te juro que no volveré a beber.

      Aurora se volvió.

      - Eso espero, porque no soportaría ser la mujer de un borracho.

      - ¿Cómo?

      - ¡Lo que has oído! – Dejó la servilleta que tenía entre las manos, lanzándola contra la mesa donde se  encontraban. Se fue al salón, cogió las llaves y volvió a la cocina –  ¡Vamos! ¡Alejandro nos está esperando!

       Los dos tomaron el último sorbo de leche mientras tragaban la aspirina para quitar el dolor de cabeza, se levantaron y siguieron a Aurora, como dos cachorrillos detrás de su madre.

                                                                                  FIN DE LOS CAPÍTULOS 10 Y 11


domingo, 28 de junio de 2015

ORGULLO GAY 2015


Hoy se celebra el Día Internacional del Orgullo Gay, motivado por los disturbios que se originaron en la madrugada del 28 de junio de 1969 en el barrio de Stonewall en Nueva York, en el conocido local Stonewall Inn.
Desde hace unos días vemos que en muchas ciudades de España los colores de la bandera de la libertad, de la igualdad sobre la que se arropa el derecho de género LGTBI, luce de múltiples maneras.

Ayer Facebook incluso nos proponía adornar nuestro avatar con dichos colores. El motivo por el que yo no lo hice fue porque me despistaba el no saber con quién estaba conversando. Además soy de los que pienso que esos colores se deben llevar en el corazón, en la mente y en el alma durante los 365 días del año y no durante unos pocos días, donde algunos lo hacen de corazón y como reivindicación, pero otros simplemente para aparentar ante los demás.

365 días del año donde se debe de seguir luchando por esa igualdad y que nadie sufra discriminación y persecución por homofobia.

365 días donde se recuerde que significa de verdad este aniversario, pues muchos ni siquiera conocen sus orígenes.
 
365 días en que no haga falta banderas multicolores para defender lo que por derecho de vida corresponde a cada ser humano y no tener que esperar a leyes que marquen pautas sociales.
 
365 días donde todos formemos parte de este planeta sin pensar como vive, como ama, como siente el compañero o compañera que tenemos a nuestro lado en el bus, en el metro o en el supermercado comprando.

Porque un día no se hable de libertad de género LGTBI. Porque un día todos vivamos en una comunión perfecta.
Mis felicitaciones al pueblo norteamericano por el paso tan grande que han dado con su presidente Barack Obama al frente, legalizando no en uno o dos Estados, sino en todo el País, el derecho al matrimonio igualatorio. Mis felicitaciones para ellos y para para Obama. Esperemos que tu acto, despierte más conciencias.
Feliz domingo a todos, a los que de verdad amáis y no fingís que lo hacéis. A los que fingís que no amáis y en realidad lo hacéis. Por el AMOR y la UNIDAD. por la AMISTAD y la DIVERSIDAD. Desterremos de una vez la falsedad, la hipocresía y lo dañino que muchos llevan aún en la mochila de su vida.
(Javier Sedano)

viernes, 26 de junio de 2015

KIKE NAVAS SACA NUEVO DISCO "VAMOS A BAILAR ESTA VIDA NUEVA"


KIKE NAVAS
Kike Navas me envía la nota de prensa de su nuevo Single. Un hombre todo terreno que comenzó muy joven, que ha formado parte de grupos como la “Década prodigiosa” que ha trabajado en teatro y musicales y que ahora está caminando de nuevo, esta vez en solitario con éxitos ya logrados.
Desde estas líneas, como siempre, te deseo todo lo mejor en el mundo, porque eres un gran luchador.
 
NOTA DE PRENSA

   Kike Navas regresa al panorama musical con un nuevo éxito para este verano 2015.

  “VAMOS A BAILAR ESTA VIDA NUEVA"

   Kike Navas uno de los pocos artistas multidisciplinares españoles. Cantante, actor y presentador de televisión regresa al panorama musical pisando fuerte.

   Tras publicar su álbum “ME LO DIJO EL SILENCIO”, que tantas alegrías le ha dado tanto en España como en otros países como México, Chile, Argentina o EE.UU. donde sonó su single “YO Y MI MUNDO” en distintas emisoras latinas durante más de diez semanas.

   Inmerso ya en la preparación y composición del que será su siguiente álbum de estudio, decide lanzar para este verano un nuevo single “VAMOS A BAILAR ESTA VIDA NUEVA” producido por su productor fetiche Eduardo del Val y Dj Quano, asiduo en el mercado dance inglés.

   Una vez más confía en su talento EL SILENCIO RECORDS como lleva haciendo desde hace tres años. En plena gira con su nuevo espectáculo “A TRAVÉS DEL ESPEJO”, la versión más teatralizada de sus conciertos, compaginará la promoción del single.

   En Madrid tendremos la oportunidad de verlo en el MADO 2015 el día 5 de Julio en la Plaza del Rey a partir de las 19:30 y el 17 de Julio presentará su nuevo espectáculo con muchas novedades y sorpresas en el Teatro Prosperidad a las 21:00 horas…

   Hay mucho Navas para rato porque, ¿quién dijo que no se puede empezar de cero? Vamos a darle la bienvenida a una nueva vida y la mejor forma es bailándola…

miércoles, 24 de junio de 2015

NOVELA: TRANSITO: CAPÍTULO IX


CAPÍTULO IX

A las nueve de la mañana entraban en la consulta de Alejandro, el especialista que podría ayudar a Iván, al menos ese era el deseo que albergaba Aurora.

Les introdujo en una sala en penumbras. Ausente de muebles, con tan sólo un gran colchón de dos metros de ancho por otros dos y medio de largo y una almohada circular. Éste cubría parte de la estancia. A un lado, pegados sobre una de las paredes, colocó dos taburetes sobre los que mandó sentarse a Óscar y Aurora.

La poca luz que penetraba provenía de una ventana medio cerrada y cubierta por un estore de color crudo.

- Me gustaría – intervino Alejandro – que te relajases, te tumbases sobre el colchón y adoptes la postura más cómoda para ti.

- Hace calor  o por lo menos esa es la sensación que tengo – Le comentó Iván a Alejandro.

- Sí. La estancia, como puedes comprobar tiene una temperatura para que el cuerpo no se sienta en ningún momento incómodo. En algunas ocasiones cuando se hace una regresión, aunque sea por relajación, el cuerpo puede perder calor, por eso es muy importante la temperatura. Nada debe alterarte, se precisa total concentración.

- ¿Puedo quitarme algo de ropa? Si debo relajarme, estando vestido me resulta muy complicado.

- Puedes hacer lo que quieras. Estaremos unas cuantas horas y…

- Tal vez – interrumpió Aurora –, sería mejor que nosotros estuviésemos fuera.

- No. Os necesito – Afirmó Iván  con rotundidad mientras se despojaba de sus prendas y se tumbaba sobre aquella cama – Vosotros habéis vivido todo lo que me está sucediendo y si esto funciona, que espero que sí, deseo que estéis  junto a mí.

- Lo único que os voy a pedir – comentó Alejandro –, es que estéis muy tranquilos, que apaguéis los móviles si los lleváis, si tenéis cualquier busca-personal encendido o algo que pueda emitir el menor ruido. Es muy importante la tranquilidad y el silencio para Iván.

Alejandro se sentó al lado de Iván, pasó su mano de la cabeza hasta los pies, muy lentamente y casi rozando su piel. Luego con su voz agradable y profunda, le pidió que cerrase los ojos y sintiera que su ser descansaba, desde su cabeza hasta los pies. Que dejara la mente libre y experimentase como todo su cuerpo se distendía. Que percibiera que un chorro fino de aceite corría por su espalda y esta sensación, provocara que entre su cuerpo y el colchón, surgiera una imaginaría distancia.

Una vez finalizada esta primera fase, le rogó que no tuviese ninguna imagen en su cerebro, que todo fuera oscuro y que poco a poco visualizase una escalera por la que debía descender, luego tendría que pasar por un marco sin puerta y se encontraría ante un espejo de cuerpo entero, donde se contemplaría desnudo y cuando lo creyese oportuno, atravesarlo.

Al principio le resultó complicado entrar en total relajación y cumplir aquellas órdenes. Estaba ligeramente tenso y al atravesar aquel espejo, percibió una sensación de frío.

- ¿Te encuentras bien?

- Sí. He sentido un escalofrío.

- ¿Y ahora?

- No. Ahora tengo calor.

- ¿Ves algo a tu alrededor?

- No. Tengo la sensación de estar flotando, pero todo está oscuro.

- Bien. Vamos a ir hacia atrás, vamos a ver que ocurrió hace unos meses y poco a poco volveremos hasta el día de hoy ¿Estás preparado?

- Sí, lo estoy.

- ¡Bien! Volvamos poco a poco hacia atrás, unos tres meses… ¿Dónde estás?

- En un despacho.

- ¿Lo reconoces como tu lugar de trabajo? Y si es así ¿Qué estás haciendo?

- Sí, es mi oficina. Estoy frente al ordenador preparando el guión del programa de esta noche.

- ¿Estás solo?

- No, Sandra está conmigo... Discutimos sobre el número humorístico que quiero incluir.

- ¿Quién es Sandra y por qué discutís?

- Ella es mi novia y la diseñadora de vestuario, dice que es muy complicado y que no le va a dar tiempo de preparar los modelos.

- ¡Está bien! Dejemos ese momento y avancemos uno poco más, al día en que tuviste el accidente ¿Dónde te encuentras?

- Sobre mi moto.

- ¿Dónde vas?

- A recoger a Sandra, he salido del trabajo un poco tarde y hemos quedado para cenar.

- ¿Vas muy rápido?

- No mucho, está empezando a llover y la carretera está un poco… ¡Dios mío!

- ¿Qué sucede?

- He resbalado y no puedo dominar la moto – El pecho de Iván comenzó a agitarse violentamente, su respiración se aceleró y empezó a sudar empapando todo su cuerpo.

- ¡Tranquilo, tranquilo! Dime lo que ves.

- Estoy tumbado en el suelo, dos hombres se acercan y discuten.

- ¿Por qué?

- Uno de ellos ha intentado quitarme el casco y el otro le dice que no, que es muy peligroso quitar el casco a un accidentado. Un tercero está de pie llamando por teléfono.

- ¿Sientes dolor?

- No, permanezco muy quieto, tumbado boca arriba.

- ¿Qué más ocurre?

- Uno de los hombres me tapa con una manta, otro está colocando los triángulos de peligro, varios coches se detienen y preguntan qué ha pasado. Los tres hombres explican lo sucedido y sólo otro hombre se queda con ello. Parece que se conocen y hablan entre ellos mientras fuman un cigarrillo. Ha parado de llover.

- ¿Cómo estás tú?

- Me he desmayado, puedo ver mi rostro a través del casco, está empapado de sangre. Escucho el sonido de una sirena que se acerca rápidamente. Es una unidad móvil que se detiene, bajan cuatro personas, uno de ellos con una bata blanca se aproxima, mientras se pone unos guantes.

Iván se detuvo, por unos instantes su respiración se volvió de nuevo agitada y su pecho sudoroso.

- ¿Estás bien? ¿Quieres que lo dejemos?

- No. Estoy bien. Simplemente...

- ¿Sigues sin conocimiento?

- Si… Los dos camilleros me están subiendo a la camilla – Continuó relatando – Me introducen en la unidad móvil. Me quitan la ropa y me colocan un aparato para tomar la tensión, otro me pincha con una aguja en el brazo que va a una bolsa que está colgada de una varilla sujeta al techo. El médico controla mis pulsaciones y observa las heridas. El sonido de la sirena es insoportable. Llegamos al hospital y me sacan con rapidez. Me introducen en un quirófano donde todo está preparado, hay mucha gente moviéndose de un lado a otro, todos con gorros, guantes y mascarillas. Entran dos cirujanos, se escucha el sonido de una sierra eléctrica y comienzan a cortar el casco, al quitármelo veo que mi rostro está rojo de sangre. Todos hablan muy rápido, me enchufan a varias máquinas. Comprueban mi grupo sanguíneo. En unas varillas cuelgan varias bolsas y a través de la vía que llevo en la vena, va pasando el contenido de las mismas. Uno de los cirujanos dirige a los demás y comienzan a operarme.

- ¿Sabes que tienes?

- Sí. Han comentado que tengo una pierna rota y algunas costillas desplazadas. Una por lo visto está oprimiendo un pulmón. Pero lo que más les preocupa, es el golpe de la cabeza, creen que puedo tener un traumatismo craneal.

- ¿Qué están haciendo ahora?

De nuevo la respiración de Iván se altera, moviéndose de forma compulsiva sobre el colchón.

- Me van a abrir por un costado, colocan una especie de plástico que se adhiere a mi piel. El  cirujano toma un bisturí en su mano y comienza a cortar. Ayudado por un aparato que no alcanzo a distinguir, separa las costillas con cuidado, por la parte del corte, dejando el interior al descubierto. Intentan colocar la costilla que está provocando una hemorragia interna.

Iván se detiene de nuevo en su relato, su frente empieza a empaparse en sudor, parece tener convulsiones. Óscar y Aurora se han levantado de sus asientos con los ojos fijos en el cuerpo de su amigo. Se dispensan una mirada rápida de preocupación. Alejandro intenta calmarle y quiere sacarle de la regresión, pero Iván dice que no, que quiere ver lo que está sucediendo. Alejandro le pide que se relaje o dará por finalizada la sesión, Iván parece entender la preocupación de Alejandro y se calma. Aurora y Óscar se vuelven a sentar e Iván continúa.

- Algo va mal, hay mucha sangre, mis pulsaciones se disparan. Uno de los cirujanos dice que me van a perder. Me inyectan algo directamente en el cuello, pero no obtienen la respuesta deseada. Me pinchan en el tórax con una gran aguja e introducen un nuevo líquido a mi cuerpo. Mi organismo recibe una fuerte reacción, pero de pronto dejo de respirar e intentan reanimarme con el desfibrilador. Todo es inútil. Otro de los cirujanos comenta que he entrado en estado de coma y la oscuridad me rodea. Ahora no veo nada, no escucho nada, no siento nada. Parece que estoy en el vacío.

- ¿No puedes ver la sala de operaciones?

- No, es como si yo no estuviese allí.

- ¿Dónde estás? Busca al alrededor ¿Qué ves?

- Nada. Espera, veo una luz muy grande.

- Atraviesa esa luz… ¿Qué encuentras tras ella?

- Estoy en medio de la ciudad.

- ¿Tu ciudad?

- Sí.

- ¿Cómo vas vestido?

- Estoy desnudo. Sólo llevo una bata de hospital. No se cómo he llegado aquí.

- Está bien. Ahora vuelve a relajarte, vamos a regresar de nuevo. Visualiza el espejo y atraviésalo como antes, despacio, no tengas prisa. Cuando lo hayas hecho sube de nuevo la escalera, cuando estés arriba, dímelo.

Alejandro esperó unos segundos.

- He llegado.

- Ahora voy a contar diez. Cuando escuches cero, despertarás. Recordarás todo lo que has vivido como si fuera un sueño. Te sentirás bien y descansado ¿Estás preparado?

- Sí.

Alejandro comenzó la cuenta atrás e Iván despertó de aquella experiencia al llegar a cero. Miró a Alejandro.

- ¿Qué tal estás?

- Bien… Parece que he estado durmiendo varias horas.

- Ahora descansa un rato ¿Te acuerdas de todo lo que ha pasado?

- Sí, ha sido angustioso.

- ¿A nosotros nos lo vas a decir? – Intervino Aurora acercándose a Iván y tomándole de la mano, le sonrío – Jamás había presenciado una sesión de éstas, pero… ¡Uf! Hemos sufrido tanto como tú.

 - Estoy empapado – Comentó Iván mientras se tocaba el pecho con la mano.

- El próximo día voy a tener que poner una funda. Has dejado el colchón inservible al menos por una semana. Pero lo más importante es que ahora eres consciente de todo lo que te ha sucedido, que es lo que pretendíamos averiguar. Ahora ya tenemos un camino de partida.

- En realidad no he descubierto que hago aquí y por qué esta ciudad es tan similar a la mía. Sólo sé que entre el momento de mi estado de coma y encontrarme de nuevo en la ciudad, había oscuridad, pero… ¿Por qué estoy aquí? No tengo ni la menor idea.

- Alejandro ¿Qué es lo que le ha sucedido en realidad a Iván? – Preguntó Óscar.

- Algo que yo pensaba hasta ahora, que tan solo era una teoría no probada. Se ha hablado mucho respecto a este tema, pero eres la primera prueba viviente de que existen los mundos paralelos.

- ¡¿Mundos paralelos?! – Preguntó Iván.

- Sí, eso es lo que yo había leído y al final no os dije ayer – Intervino Aurora.

- Veréis – Explicó Alejandro – Se cree que existen otras dimensiones donde… – Les miró a los tres que permanecían expectantes a una explicación lógica, al menos que entendiesen – …La verdad es que es muy difícil de explicar, porque hasta nosotros, que intentamos buscar explicaciones a dicha teoría, no terminamos de encontrar el punto que nos muestre una pequeña luz sobre el tema – Sonrió a Iván – Tú más que una luz, parece que me estás abriendo por completo una ventana – Volvió su rostro hacia Aurora y Óscar – Imaginemos que paralelos a nuestro mundo existen otros, en uno podría encontrarse nuestro pasado, en otro nuestro futuro, en otro vivencias vividas en anteriores vidas y así continuaríamos de forma siempre paralela, sin que nunca coincidiesen en ningún punto, los mundos que creemos o se creen existen.

Lo que supuestamente le ha ocurrido a nuestro amigo Iván, es que ha cruzado uno de esos mundos, ha pasado del suyo a otro semejante en todo,  en las personas que se encuentra a su alrededor y en una ciudad conocida a sus ojos, aunque sufra algunos cambios lógicos de estructura, de nombres, profesiones, etc. Entonces…

- Pero… ¿Eso es posible? – Preguntó Óscar.

- No lo sabemos. Por eso he dicho que supuestamente… Se especula mucho sobre el tema, se estudian teorías con las que se intenta explicar casos especiales que le han sucedido a mucha gente ¿Qué solución darías tú a una persona que puede recordar una ciudad, un país, donde nunca ha estado y saber moverse con exactitud por cada rincón de ese lugar? Quiénes aseguran haberse encontrado en otros emplazamientos que no existen en nuestro planeta y haber vivido en él, teniendo sobre su cuerpo objetos, que no se han fabricado en nuestro mundo conocido ¿Cuántas personas, habéis escuchado decir durante una conversación “Esta situación ya la he vivido antes”?

Es un dilema constante, y ésta es una de las teorías, al igual que los agujeros negros en el espacio, de los que se sabe que existen, pero no se creía en ellos, hasta que gracias a la ciencia y a un grupo de hombres empeñados en demostrarlo, lo han logrado.

Iván es la prueba de que puede existir otro mundo igual al nuestro, viviendo en el mismo tiempo, pero sus habitantes realizar actividades completamente diferentes.

- Y… ¿Cómo he llegado aquí?

- Ese es el gran misterio. Lo normal, es que si estás en estado de coma en el otro mundo, pudiese viajar la mente, no sería la primera vez que ha ocurrido, incluso se han conocido casos, que se han transfigurado ante personas amadas, amigos etc. Pero estos casos son muy raros y algunos han sido producto de la imaginación de los seres que desean ver a su hermano, hijo o amigo pronto junto a ellos. Ya sabemos todos lo compleja que es nuestra mente, pero, un desplazamiento físico como el que tú has tenido; creo que es la primera vez en la historia, o tal vez no y quien o quienes los hayan sufrido, estén tan perdidos como tú o se hayan adaptado al nuevo medio dejando atrás el pasado, para que no les tomen por locos.

- ¿Puede ser entonces, que cuando Iván se encuentra con Mario, al ser dos personas semejantes, tenga esos ataques al corazón? – Preguntó Aurora.

- Es posible. Dos personas iguales, con físico y rostro exactos, pueden no poder coexistir en el mismo medio, y más cuando uno de ellos, supuestamente está en dos mundos a la vez. Es posible que uno al otro se rechace, como polos opuestos, y ese rebote se manifieste con esa especie a taquicardia que experimentas.

- ¿Pero por qué los sufre sólo Iván? – Preguntó Óscar.

- Sencillamente, Iván es… como lo podría definir – Se detuvo durante unos segundos mirando a Iván y sonriendo – Eres un cuerpo extraño en un mundo vivo, con una estructura completa. Por decirlo de alguna manera.  

- Ahora resulta que soy un parásito en esta sociedad – Comentó Iván, con cierto sarcasmo

- De eso ya hablamos cuando nos conocimos – Intervino Óscar – Y la verdad que un poco parásito, si que estás resultando ser.

- ¡Óscar! ¡Que esto es muy serio! – Le recriminó Aurora.

- ¡Joder! Yo estoy tan acojonado como tú. Pero si no hacemos alguna broma…

- Estoy de acuerdo – intervino Alejandro –, tenemos que tomar esta situación con la seriedad suficiente, pero no dramatizando. Total, este amigo – golpeó suavemente el pecho de Iván dándole palmaditas –, está vivo y sano. Simplemente debemos encontrar una solución a su problema, intentar saber lo ocurrido y hacerle volver, si es que podemos y si no deberá aprender a adaptarse de la mejor forma posible a este nuevo entorno ¿Te importa someterte la próxima semana a otra sesión? Tal vez encontremos algo que se nos ha pasado por alto, aunque lo dudo.

- No, además te deja muy bien. Me siento como si hubiese dormido ocho horas sobre algodones.

- Pues tú cuerpo no parecía que estuviera pasando por esa experiencia – Comentó Aurora, con gesto preocupado.

- La verdad, es que a mí también me has asustado en más de un momento.

- ¿Por qué?

- Ya te lo contarán ellos. Ahora vístete y continúa la vida de forma normal, como has hecho hasta ahora, pero intenta estar alejado de ese… ¿Cómo se llama?

- Mario – Respondió Óscar.

- Bueno, lo dicho, intenta estar lo más alejado de Mario.

- De eso no te quepa la menor duda. Una pregunta ¿Puedo seguir con el equipo?

- Claro que sí, y espero verte personalmente. He oído que levantaste a la afición de sus butacas, mientras estuviste en el agua.

- ¡La volvió loca! Te puedo asegurar que nunca he visto a nadie jugar como él ¡Es un monstruo! – Comentó Óscar mientras sonreía a Iván.

- Al final lo has reconocido.

- ¡Venga capullo!  Que Alejandro tendrá más clientes.

- Hasta la tarde, no. Quería destinar la mañana en este chico, después de lo que había hablado con Aurora, me resultaba un caso interesante ¡Pero no tanto! No he querido forzar más la situación. Por eso, lo he regresado antes de lo que tenía pensado.

- No hace falta que te lo diga – intervino Aurora –, pero tendrás discreción con este caso ¿Verdad?

- Por supuesto, todos mis “casos” son secretos, pero éste en particular mucho más. No deseo que cuatro gilipollas con afán de protagonismo, tomen a Iván como un conejillo de indias. No, ni siquiera voy a apuntar su visita. La mañana de hoy me la he tomado sabática.

- Eso quiere decir entonces – dijo Óscar –, que tampoco nos la cobrarás.

- Desde luego que sí. La policía tiene dinero suficiente para pagar una consulta como ésta. El que no recuerde haber tenido un paciente, no significa que no tenga que comer – Contestó sonriendo Alejandro.

- Ya sabes, como siempre, extiendes la factura como si estuvieses tratando a la loca de Aurora.

- Perdona, pero yo nunca he tenido que ir a un psicólogo, posiblemente tú si lo hayas hecho ya.

- ¿Siempre estáis así? – Preguntó Alejandro.

- Así y peor, te lo puedo asegurar – Respondió Iván – Pero ya sabes como es el amor…

Óscar propinó una colleja a Iván para que se callase mientras se despedía de Alejandro.

- Encantado de haberte conocido, había oído hablar mucho de ti en el cuerpo, pero no tenía el placer de conocerte personalmente.

- Igualmente, y… Ya sabéis que cuando me necesitéis, sólo tenéis que llamar.

Los tres salieron de la consulta, entraron en el ascensor en silencio, y ya en la puerta, mientras se colocaban sus gafas de sol, Iván les preguntó.

- ¿Quién me invita a tomar algo? Estoy seco, tengo la garganta como si hubiese comido un estropajo.

- Creo que todos necesitamos tomar algo, la experiencia ha sido muy fuerte – Matizó Óscar – He bromeado, pero... amigo mío, me has acojonado mucho.

- Vayamos a uno de los chiringuitos de la playa. Estaremos tranquilos y al menos tomaremos un poco el aire, lo necesitamos.

Se introdujeron en el coche y los tres se fueron en dirección a la playa. El día transcurrió como otro cualquiera, demasiado normal, parecía como si estuviesen bajo el efecto de algún sedante; no hubo bromas, ni conversaciones sobre ningún tema. Sólo disfrutaron del momento que les presentaba la naturaleza. Al llegar la noche, Aurora se fue a su casa y ellos se quedaron en la de Iván. Óscar había decidido que era lo mejor. No deseaba, al menos por unos días, dejar sólo en la noche a su amigo. Todo aquello resultaba muy extraño, extremadamente complicado para unas mentes tan sencillas como las suyas. En la consulta había bromeado, pero se había sentido terriblemente angustiado, tanto por la descripción del accidente, como el estado de Iván, mientras lo relataba.

Los mundos paralelos… Jamás había escuchado nada respecto a ellos y ahora, se enfrentaba con un caso, que tal vez vulneraba las leyes de lo normal. Aunque si lo pensaba fríamente ¿Qué era lo normal? En su profesión  vivía situaciones muy extrañas y los años de experiencia  habían abierto su mente hasta tal grado, que lo que días antes le resultara completamente imposible, en el momento vivido, se cobraba como algo natural. Lo que tenía claro, es que estaría al lado de Iván hasta el desenlace, fuera el que fuese, no lo abandonaría, ni él, ni Aurora.

                                                                                FIN DEL NOVENO CAPÍTULO

martes, 23 de junio de 2015

FLAHSMOB EN EL ORGULLO DE MADRID 2015


Carlos Resa me pasa esta Nota de Prensa y os la ofrezco por si es de vuestro interés:

NOTA DE PRENSA

FLAHSMOB EN EL ORGULLO DE MADRID 2015

BoysRide, la nueva plataforma de viajes compartidos entre gays, y MADO Madrid Orgullo celebran la recuperación del escenario de la Plaza Santa María Soledad Torres Acosta, conocida popularmente como Plaza de la Luna, con un flashmob.

Dirigido por Carlos Resa y presentado por Supremme de Luxe, se realizará el próximo 2 de julio, de 20h a 21h de la tarde, en la Plaza de la Luna. La canción elegida es “Break your heart” de Taio Cruz, un exitazo del último año que se pudo disfrutar de este emplazamiento. El tema ha sido coreografiado por el televisivo bailarín, Nito Solsona, y ejecutado por X-Adows by The Animals. Además del flashmob, también habrá actuaciones musicales.

Vídeo de la coreografía:  youtu.be/P3HkOuGsRr8 

Boysride.com, es la nueva red social, a nivel mundial, que permite ofertar o compartir coche con otros usuarios que se dirigen a un mismo destino y así ahorrar en los gastos de viaje (hasta un 75%). La diferencia con otras webs que ofrecen este mismo servicio radica en que está dirigida exclusivamente al público gay, bisexual y gayfriendly. De factura 100% española, la plataforma tiene un formulario de registro rápido y sencillo. Entre las muchas funcionalidades que ofrece destacan, conversaciones y valoraciones.

En conversaciones, una vez que se ha publicado un viaje y ya están confirmadas las reservas, se puede charlar con los pasajeros a través de un chat. Los viajeros que han reservado una plaza pueden hablar con el conductor y el resto de los pasajeros individualmente.

En valoraciones, tras realizar un viaje, los viajeros pueden evaluar al conductor. Por otro lado, también  se puede seguir a usuarios y saber en todo momento qué viajes han publicado. 

Todos los perfiles, tanto del conductor como  de los usuarios, tienen que contar obligatoriamente con una foto o un pequeño vídeo de presentación. 

Ahora mismo está disponible para ordenadores, tablets y móviles en castellano, inglés y francés. En breve se podrá descargar gratuitamente las Apps para iPhone y Android.

A partir de ahora, con Boysride.com todos los chicos gays, bisexuales y gayfriendly, además de ahorrar dinero viajando, durante el trayecto podrán tener conversaciones más afines y divertidas, podrán hacer amigos de su misma condición sexual y, por supuesto, podrán ligar.

Barcelona,  a 19 de junio de 2015

 

Dpto.  de Comunicación de BoysRide



@boysrideoficial