viernes, 28 de agosto de 2015

NOTICIAS SORPRENDENTES DEL MUNDO: UN FANTASMA LLAMADO MARCO


DICEN QUE ESTA ES LA IMAGEN
ESPECTRAL DE MARCO. A MI ME
PARECE VER OTRA COSA, AUNQUE
CON LUCES DENTRO. NO SÉ.
Desde Ghost creo que son muchas las mujeres que han fantaseado, y nunca mejor dicho, con ser seducidas por un fantasma maravilloso, pero en ocasiones la ficción supera a la realidad o al menos eso parece, ya que en Inglaterra. Sorpresa, sí, no ha sido en EE.UU. sino en Inglaterra al sur de Yorkshire.

La Sra. Rawson, de 48 años está siendo acosada por un espectro conocido como “Marco” que en vez de asustar, acosa a la buena señora. Así es, como lo has leído.

Deborah Rawson, acusa a Marco de “tocarla” sin su autorización y propasarse con ella muchas veces. En su defensa la Sra. Rawson comenta que ha vivido felizmente casada con su esposo Kevin durante más de 20 años en su casa en la localidad de Hull, hasta que de un día para otro, Marco se hizo presente y ahora amenaza con destruir su matrimonio. (Vaya por Dios, Marco ¿Cómo se te ocurre hacer algo así?)

Según la buena señora vio por primera vez al fantasma al llegar un día a casa después de trabajar y lo describe de la siguiente manera: “Marco es un fantasma bien parecido, de aproximadamente 30 años de edad y viste pantalones negros y una camisa blanca” (Que elegante y moderno es él, y por supuesto, como no.  Guapetón y joven. Ya de pedir ¿Verdad señora?)

El chico por lo visto se interesó por la fémina madurita y comenzó a visitarla con más asiduidad, a la vez que el deseo carnal… Digamos mejor, deseo sexual, fue creciendo en él.

Un buen día, relata con cierto “rubor” la buena señora, que su marido llegó a la casa y se la encontró en un estado total de placer. Sola, acostada sobre la cama y… El marido la preguntó y ella le respondió con total naturalidad “Él retiró mi vestido y luego me tiro sobre la cama. No hace falta que te cuente lo que viene después. ¿No? Otra noche por lo visto la sedujo en la cama, estando su marido presente, abrazándola y acariciándola el muslo, aunque Kevin asegura que nunca ha sido testigo de dichas visitas.

Actualmente la pareja siguen viviendo juntos pero en camas separadas, por lo visto al Sr. Rawson no le van los tríos ni los juegos más allá de la lógica.  En la actualidad también visitan a un sacerdote católico para un exorcismo y a un psíquico de la localidad para intentar deshacerse del Marco.

Y me pregunto. ¿De verdad Sra. Que desea deshacerse de Marco? Porque sin duda travieso sí que nos ha salido el chico y sin miramientos, incluso delante de su marido en el lecho conyugal. La juventud, fantasmas o no, están perdidos.

jueves, 27 de agosto de 2015

"LA HISTORIA SE REPITE" El adiós de Sunflower a las tierras alicantinas


Juan José Amador Viso, más conocido por Sunflower, cada vez que puede sus maletas y ella salen hacia tierras alicantinas, pues como bien ha dicho tantas veces, adora aquella tierra y a sus gentes.

Antes de volverse de vacaciones, que sé que la estará costando, ha querido rendir un tributo a las gentes de Benidorm y les ha dedicado un vídeo musical.

La letra y música ha corrido a cargo de: Goyo González y Juanjo Amador. El vestuario y estilismo han sido de: Nino Ramos y Tony Ideal. El montaje de Juajo Amador y como siempre, tras las cámaras ha estado su compañero del alma, Vasile Codreanu.

“La historia se repite” es un vídeo con añoranza a despedida ya desde los primeros planos, con esa frase sobre papel cuadriculado “Lo siento, adiós” pasando por tirar de la maleta y salir por la puerta de metal.

“Te amo tanto, y tanto te amaré”, quedará para siempre en los lugares que Sunflower ha visitado, ha pisado,  ha mirado y se ha nutrido con la esencia de una tierra y de unas gentes.

Felicidades por este nuevo trabajo. Lo tuyo es un no parar.

martes, 25 de agosto de 2015

GRACIAS POR VUESTRA ACOGIDA A LA NOVELA "TRANSITO"


Hola a todas/os:
“Transito”  ha llegado a su final. Ha durado una gran parte del verano, como esperaba, para teneros entretenidos hasta que comience la nueva temporada de: Otoño – Invierno, con otras entradas al blog, que ya estoy preparando, como son las entrevistas.

 Este año me estoy trabajando unas entrevistas muy diferentes entre sí, aunque hay una profesión que va a destacar sobre las demás, como suele suceder cada temporada, este año serán las actrices y actores.
Pero ya os hablaré de todo eso más adelante, cuando se acerquen dichas estaciones. Ahora solo me queda daros las gracias por haber sido tan fieles a la novela que os he ofrecido. Por vuestros comentarios en privado. Por los que lo habéis hecho públicamente en algunas redes y por el número de visitas que ha tenido, cada vez que subía un nuevo capítulo.
            He pensado que para el próximo verano, subiré otra de las que tengo, no sé si será la primera que escribí o la tercera, sea la que sea, también tocará temas como el amor, la amistad y la muerte. Pues las tres forman mi primera trilogía.
            Disfrutad lo que queda del verano, los que estéis en esta parte del  hemisferio y a los demás, preparaos para el pronto comienzo de la primavera.
            Un cordial saludo.
            Javier Sedano.

lunes, 24 de agosto de 2015

NOVELA: TRANSITO: CAPÍTULO XXXIV


                  CAPÍTULO XXXIV

            - ¡Hola chico! ¿Cómo te encuentras? – Preguntó Óscar a Iván, al comprobar que abría los ojos.

- Hambriento y sediento.

- Por fin, otra vez con nosotros – Comentó Aurora sonriéndole – Esto comienza a ser una rutina que no me gusta nada.

- Espero que ésta vez, para siempre.

- No lo dudes –  Intervino Óscar, ofreciéndole un vaso de zumo – Bebe, te vendrá bien.

Iván palpó y miró su pecho que permanecía desnudo salvo las partes donde había recibido los cortes, que estaban cubiertas por grandes apósitos.

- No te preocupes, no quedarán marcas, los mejores cirujanos así nos lo han asegurado.

- ¿Su nombre ha sido borrado?

- Sí, incluso sus padres estuvieron de acuerdo – Comentó Aurora – Nadie fue a su entierro, su cuerpo ha sido incinerado y su memoria borrada de todos los archivos. Para la humanidad, no ha existido nunca.

- Gracias a los dos.

- Gracias a ti. Aún nos preguntamos cómo es posible que estés vivo, y cómo fuimos tan necios tardando tanto en acudir.

- La policía siempre llega tarde – Sonrió – ¿Qué día es hoy?

- Has estado durmiendo cinco días – Contestó Óscar – Has hablado mucho en sueños y esperamos que el impacto de aquel momento se borre de tú mente, sobre todo, cuando salgas a la calle. Te consideran un héroe.

- Tranquilos, sé que hice lo correcto y no me arrepiento. Sé que he ayudado a que otros chicos no caigan en sus manos y eso es lo más importante. No me considero un héroe, los héroes sólo existen en la mente de las personas que han perdido a un ser querido y esa palabra, les reconfortará mientras sigan viviendo.

- ¿Te gustan las flores? – Le preguntó Aurora, para cambiar de tema.

- Sí, son muy bonitas.

- Las ha traído cada día, una buena amiga tuya – Comentó Óscar con una pícara sonrisa.

- ¿Quién?

- María – Respondió Aurora.

- ¿María? ¿La azafata de la tele?

- Si, la misma – Respondió Óscar – Nos contó lo de la palmada en la piscina. A esa chica la has causado una gran impresión, creo que siente algo por ti.

- Es normal, soy un chico encantador y un gran jugador de… A propósito ¿Cómo hemos quedado?

- ¡Perdisteis! – Se apresuró a decir Óscar.

- ¡Mierda! Me hubiera gustado estar en la final.

- ¿Tú? Recuerda que no eres inmortal – Le comentó Óscar - ¡Conténtate con estar en las gradas!

- ¿En las gradas? Entonces… ¡¿Ganamos?!

- Sí –  Respondió Aurora sonriendo – Fue un gran espectáculo, lo han grabado, así que ya lo verás.

- ¿Os he dicho que tengo hambre? ¿Me comería un buey? Quiero que me pongáis al día sobre lo que me he perdido mientras dormía.

Aurora llamó al timbre comunicando que Iván se había despertado, dos enfermeras se personaron al instante arrastrando un pequeño carrito. Saludaron sonriendo a Iván.  Óscar y Aurora abandonaron la habitación. Le tomaron la tensión y la temperatura,  le colocaron el pulsómetro y observaron sus ojos con una pequeña linterna, tras todas las pruebas y registradas en la hoja pertinente, una de las chicas se dirigió a Iván.

- Estás perfectamente.  Necesitabas descanso, mucho descanso debido a las heridas sufridas por las que no debes preocuparte, están cicatrizando correctamente, pero aún necesitas estar relajado y  no cometer excesos en una temporada, pero todo eso ya te lo comunicará el especialista mañana.

- ¿Cuándo puedo irme?

- Nosotras no lo sabemos. Será el doctor quien lo determine.

- ¿Puedo comer? Tengo hambre – Les miró con gesto de niño bueno.

- No hace falta que nos pongas esa cara – Sonrió la segunda enfermera – Claro que puedes comer. Mandaré que te traigan algo. Espero que pases un buen día, para cualquier cosa, nos llamas al timbre – Las dos chicas salieron cerrando la puerta y dejándole solo.

Las enfermeras informaron a Aurora y Óscar que esperaba cerca de la puerta,  el estado de su compañero y se despidieron para continuar con su trabajo.

- Ahora sí que ha pasado todo – Sonrió Aurora a Óscar – Está bien y parece que su mente también.

- Para eso tendremos que esperar un tiempo. Lo que vivió aquel día y la vez anterior, tiene que repercutirle de alguna forma, sino, no sería humano – Comentó Óscar.

 - Tú mismo has dicho en más de una ocasión que parece de otro mundo, y en realidad así es. Tal vez, sólo tal vez, su mente y cuerpo reaccionen de forma distinta a los nuestros en esta dimensión que en realidad no es la suya, y no hay cosa que más me alegraría. Ninguna mente sería ajena a lo experimentado en estos días pasados, desde el primer contacto que tuvo con él, su primera agresión y luego el desenlace vivido en aquel vestuario. Es un chico muy especial. Jamás he visto a nadie con esa entrega y dedicación a los demás, sin contar el sufrimiento que en su interior ha tenido que experimentar. Se ha enfrentado a dos mundos, entre la vida y la muerte en una constante, y en la lucha tanto interna como externa, por sobrevivir, luchando solo, porque aunque hemos estado a su lado, la lucha la ha disputado él. Es un guerrero incansable y lo será siempre.

- Sabes... Me llega a la mente aquel primer día, cuando lo vi medio desnudo en mitad de la calle, perdido y desorientado, sin saber que le pasaba y por qué todo era diferente, cuando debía de ser normal. El tránsito entre dos mundos, siempre vinculado con la muerte y lo oculto. Donde los amigos, se volvieron desconocidos. Donde los vecinos, unos extraños y donde la vida, a la que estaba acostumbrado, perdida en un pasado, que para él, era el presente. ¿Es capaz la mente, de asimilar todo eso y...?

- Olvídalo – Le interrumpió Aurora – Olvida, que es momento para ello. Ahora la vida continúa y así debe de ser. Iván se recuperará, comenzará de nuevo su vida, ojalá que acompañado de María la cual, me parece una gran chica. Todo volverá a su cauce con el tiempo. Hemos vivido un maremoto dentro de un barco que zozobraba y ahora las aguas se han calmado. Es tiempo de regresar a la orilla y poner los pies en tierra firme.  Mirar a lo alto, como el cielo antes invadido de nubarrones grises, se presenta acompañado por el gran astro, que nos regala la vida y la luz a todos. Dejemos que nuestras mentes se liberen y todos estos recuerdos pasen a ser eso, simples recuerdos perdidos en algún rincón de nuestras mentes, para nunca más encontrarnos con ellos.

- Así lo haremos y esperemos, que él, también lo logre.

- Lo hará, ya lo veras, y si no, nosotros estaremos ahí.

Óscar se atrevió a besar a Aurora en los labios.

- Te quiero. Simplemente quiero que lo sepas.

- Lo sé bobo – Sonrió – Entremos, que el niño se sentirá solo.

- Nunca ha sido un niño, al menos, nosotros no le hemos visto crecer.

- Crecer no, pero madurar, sí.

Óscar agarró por la cintura a Aurora y con la otra mano abrió la puerta, preguntó si se podía pasar y tras la respuesta negativa de Iván, se rieron y cerraron la puerta tras ellos.
                                                                                            FIN DE LA NOVELA
 

viernes, 21 de agosto de 2015

LINA MORGAN NOS DIJO ADIOS. GRACIAS POR EXISTIR.


Ayer el cielo CELESTE se ensombreció  porque despedíamos a una gran mujer, una gran artista, una gran cómica.

Ayer, ella que gritó en sus obras tantas veces ¡SÍ, AL AMOR! con su gran discreción, respeto, educación y saber estar, se llevó todos sus amores en la maleta de la vida.

Ayer, la querida TONTA DEL BOTE, rompió los corazones de millones de españoles, que aunque deja su legado en la Tierra, se ha llevado su alegría.

Ayer la marina no la llamó, pues fueron los ángeles quienes la reclamaron que subiera al ÚLTIMO TRANVIA, para encontrarse tal vez con su GEMELA con la que conversar mientras emprende ese largo camino, que no tendrá escala en el HOTAL ROYAL MANZANARES, ni en la ACADEMIA DE BAILE GLORIA.

Ella ya no se quedará jamás COMPUESTA Y SIN NOVIO, pues allá donde va, encontrará todo el amor que se merece, todo el cariño que aquí nos ha dejado, todos los abrazos que millones de españoles desearon darle en algún momento y no pudimos, todos los besos que la colmen en ese espíritu errante que viajará por los confines del universo, sembrando felicidad y alegría.

LINA MORGAN, ya te echábamos de menos sin tenerte en los últimos años en los paltós, en los escenarios o en el cine; pero te teníamos entre nosotros. Ahora… Ahora ya no será así, al menos tu cuerpo mortal, pero sí el sueño y la esperanza de que parte de tu enorme energía, viajará con todos nosotros.

Descansa, que lo tienes bien merecido. Feliz viaje a ese mundo en el que yo sí creo, y desde esas nubes donde te sentarás con tu estilo tan particular y nos observarás, mándanos de vez en cuando un rayo de tu gran humor.
 
LINA MORGAN, DESCANSA EN PAZ y GRACIAS POR HABER EXISTIDO
 

jueves, 20 de agosto de 2015

MIGUEL HERRERO, EXPONE "REALIDADES"


Al igual que sucede con todos los artistas, revestidos en el silencio y el recogimiento. Deteniendo el tiempo que sus mentes desean para navegar por otros confines, que no son los terrenales, Miguel Herrero; tras varios años ante los lienzos en blanco, nos ofrece su primera exposición de Oleos y Acrílicos, a la que ha denominado:                    

 

REALIDADES

 

 
Ensayos en colores sobre estados de marinas, paisajes alpinos, urbanos, bodegones… Colores que bailan y juegan entre la fantasía y la verdad expuesta.  

Una colección compuesta por 20 obras que se podrán disfrutar en la Sala de exposiciones del Centro Cultural de Collado Mediano
 
Del 13 al 23 de Agosto (Se ha ampliado hasta el domingo)
 
Horario de 19:00 a 21:30 horas, de Lunes a Domingo.

 
 
 
 
 
 
 
Muy recomendable.

                                             No os la perdáis.

Porque la cultura siempre esté viva, y presente en nuestra vidas.



miércoles, 19 de agosto de 2015

NOVELA: TRANSITO. CAPÍTULO XXXIII


                                  
                CAPÍTULO XXXIII

       La voz de la piscina leyó un comunicado, donde todo el equipo dedicaba el encuentro a José, su compañero y amigo, y de esa manera, ofrecían su más sentido pésame a la familia. Todo el público y los jugadores de ambos equipos, permanecían en pie, guardando tras la lectura, un minuto de silencio en su honor. Al cabo de ese tiempo, un estallido de bocinas inundó el recinto, como si de salvas a un héroe se tratase. En los ojos de algunas personas, entre ellos, los de Roberto y Pedro, se observaba la emoción, por aquel amigo desaparecido.

- ¡Chicos, al agua! – Les ordenó el entrenador,  rompiendo la tensión y emoción acumulada.

Comenzó el contacto con el agua y el balón, ante el estrépito de un público eufórico, con un solo deseo. Ver ganar a su equipo, una vez más. Eso significaría estar en la final.

Los encuentros se disputaban a un solo partido, no había vuelta atrás, o ganaban o se quedaban con un puesto que, aunque les alzase al podium, no sería el deseado, pues como todos, buscaban pasar a la historia de aquellos primeros juegos como ganadores y ver ondear con orgullo la bandera de su ciudad.

Otras ciudades, aquella misma mañana, como se había comentado durante  la entrevista a Iván, estaban decididas a  continuar con el legado. Quién sabe, si de esa iniciativa, surgida por otro acontecimiento más desagradable, potenciaría el deporte a una escala, que hasta la fecha era impensable y con ello, los deportistas se dieran a conocer en su disciplina, alcanzando aquellas metas, donde se codeasen con el olimpo de los que ya habían marcado historia.

Pero el momento era éste, y las expectativas que se habían propuesto estaban logradas, aunque para ello, tuviesen que estar lidiando con un asesino en serie.

La bocina y el silbato, dieron por comenzado el partido. Ambos equipos emprendieron una lucha frenética con el agua, el balón y sus contrincantes.

Iván, por supuesto, demostraba su temperamento y maestría, no ya sólo con el balón, sino esquivando a los hombres del equipo contrario.

Al comienzo del segundo tiempo, marcó un gol de los que hizo temblar a todos los presentes, vitoreado incluso, por la afición contraria.

Iván se hizo hueco entre sus compañeros tras los abrazos y felicitaciones, y haciendo alarde de su destreza en el agua, giró con todo su cuerpo, elevándose como si de un delfín se tratase en una magistral pirueta, para propinar finalmente, una sonora palmada. Sonrió hacia las gradas donde esperaba que María, viese el gesto prometido.

Si alguien padecía del corazón, aquel no era el lugar más indicado. Cada segundo era decisivo, por parte de ambos equipos. La piscina hervía por el calor que aquellos hombres desprendían con la movilidad de cada uno de sus músculos, que ya no luchaban con el medio acuático, pues hasta éste, se confabuló para que nada interfiriera su juego limpio. Su caminar, más que nadar, en el líquido elemento, proporcionaba un constante cruce de jugadores, en busca de la posesión del preciado balón. Los brazos surgían de las aguas, como las alas de un águila majestuoso en pleno vuelo, abriéndose camino, cuando lograban mantener el esférico en sus manos, deseoso de flirtear con la portería y levantar a todo el pabellón una vez más, en un grito de euforia.

Al sonido del silbato, finalizó el segundo tiempo. Los jugadores se acercaron a sus entrenadores respectivos. Iván solicitó al entrenador ser sustituido. No sentía el menor cansancio, pero una inquietud lo invadía, una desazón extraña se había apoderado de él desde el momento en que pisara el recinto que bordeaba la piscina.

- ¿Qué ocurre? ¿Te sientes mal? – Preguntó el entrenador.

- No, estoy bien, pero presiento que Mario está aquí. Es muy raro, no es la sensación que tenía al principio, cuando estábamos cerca el uno del otro. Es diferente. Ahora lo presiento internamente. Antes se exteriorizaba físicamente, no pudiendo controlarme. Pero lo sé, él está aquí, estoy seguro.

- Deberíamos avisar a la policía.

- Si me lo permites, bajaré al vestuario y desde allí llamaré a Óscar y Aurora. En esta zona, no tenemos cobertura, lo comprobé el otro día, pero en las gradas y el vestuario, sí.

- No tardes, el partido está muy igualado y necesitamos a un hombre como tú.

Iván salió en dirección a los vestuarios, no antes sin echar un vistazo a todas las gradas, buscando el rostro que él bien conocía. Ya en el vestuario, tomó su móvil y llamó a sus compañeros.

- Óscar, te llamo porque intuyo que Mario está en la piscina, no sé dónde, porque aunque he mirado a las gradas, no he visto a nadie que se parezca a él, pero sé que está. Lo he presentido, desde el mismo instante en que pisé la piscina.

- No te preocupes – contestó Óscar –, estamos todos dentro del recinto, hemos visto que salías, creíamos que te encontrabas mal y hemos enviado dos hombres para que te cubran. No debes de estar sólo, os lo hemos avisado a todos.

- No podía hacer otra cosa, alrededor de la piscina, no existe cobertura. Aquí no se atreverá a bajar, pero sé que está dentro, así que si podéis, aunque sea muy complicado, a la salida, que todo el mundo muestre su documentación.

- ¡Buena idea! ¡Cuídate chico, mis hombres van para allá!

Mientras colgaba el teléfono, sintió a su espalda que se cerraba la puerta.

- De poco te va a servir el haber avisado a tus amigos ¡Tú de aquí no sales!

Iván se encontró frente a un hombre muy diferente, al que esperaba reconocer. La transformación de Mario era muy buena y comprendió en aquellas breves décimas de segundo, porqué nadie lo había visto por la ciudad.

Con total serenidad, mantuvo la corta distancia que los separaba. Observó cómo en la mano derecha de Mario brillaba la hoja de aquel bisturí, que tanta sangre había derramado.

- ¡Estás loco! Lo sabes.  ¿Por qué estás haciendo todo esto? Si me vas a matar, al menos, ¡respóndeme!

- No tengo por qué darte explicaciones sobre mis actos, pero lo haré. Has sido el único que has sobrevivido, y bien que lo he lamentado todos estos días, porque tú esencia, es primordial para mi existencia.

Los motivos son sencillos. Sois prepotentes, arrogantes, egocéntricos y os consideráis héroes, en un mundo imperfecto. Donde una masa borreguil se desgañita vitoreando vuestros nombres, coleccionando vuestras imágenes o todo aquello que puedan comprar, para sentirse más cerca de vosotros. Abandonan sus trabajos y familias, por seguiros. Las conversaciones se hacen insoportables, cuando el único tema es deporte, deporte y deporte. Hasta los medios de comunicación, se centran cada vez más, en vuestro mundo irreal ¡Y qué hablar, de las cifras millonarias que se pagan! ¿Por qué? ¡Por nada! Por un puñado de niñatos, jugando a juegos infantiles.

- Tú también fuiste deportista, y sentiste el calor del público ¿Por qué no lo entiendes ahora? Para ti, estoy seguro, que no era un juego infantil porque bien sabes, que no lo es.

- ¿Entender? ¿El qué? ¿Ese afán de protagonismo? ¿De tener un minuto de gloria? ¡Por ello un hijo de puta, me separó de lo que más deseaba!

- Pero él tuvo su castigo… Los demás, incluyendo tus víctimas, no tienen la culpa de aquel accidente. Tú mejor que nadie sabes que no estamos exentos de lesiones y que muchos grandes deportistas, han tenido que abandonar sus sueños, por una de ellas. No eres una excepción, recuerda a muchos de los grandes.

- Pero yo no llegue a ser grande, de mí nadie se acuerda.

- Entonces, has enfocado mal tú ira. Desahogas esa cólera, en las personas que te han respetado y querido, no hacia un público que te ha olvidado y que tampoco tienen la culpa. Nadie es imprescindible en ningún lugar, y el deporte, sino lo sabes, deberías saberlo, tiene más amarguras, que alegrías. Tu odio no es porque sean deportistas, arrogantes y todas esas sandeces que has mencionado, sino por tu frustración de no ser uno de ellos. Tú eres: el arrogante, egocéntrico, orgulloso, prepotente y mal deportista. Tú no sabes lo que de verdad significa, el poder de sufrimiento, disciplina y muchas veces, la soledad, que acarrea esta vida. Tú no sabes…

Iván fue interrumpido al verse arrollado por Mario, quien se precipitó contra él esgrimiendo el bisturí. Como pudo, evitó el envite mortal, aunque recibió un pequeño corte en su pecho, debido a la hoja afilada con la que contaba el arma.

Los dos cayeron rodando por el suelo, Iván cogió con fuerza la mano de Mario con la que sujetaba el bisturí, éste, haciendo un giro de muñeca, le produjo otro corte esta vez, en el hombro.

- ¡Hijo de puta! – Le gritó mientras le golpeaba con la otra mano, a puño cerrado, en la cara ¡No me vas a matar!

Mario perdió el equilibrio por el impacto recibido de Iván, quien aprovechó para incorporarse y sentarse sobre su vientre. Bloqueó sus movimientos con las piernas, mientras, con sus dos manos, aprisionó sus muñecas y en un ataque de rabia, asentó un fuerte golpe con su cabeza sobre la de Mario.

Se levantó y observó como la sangre discurría por todo su torso.

- ¡Maldito asesino! ¡De aquí el que no sale vivo, eres tú!

Tras estas palabras, comenzó a patearlo por todo el cuerpo, haciéndolo rodar de un lado a otro. En un descuido de Iván, Mario consiguió engancharlo por uno de los tobillos y tirando de él, lo arrojó al suelo, ocasionándole varios cortes en la pierna en el transcurso de la caída. Iván aguantó el dolor profundo que le producían las heridas y mientras resbalaba en su propia sangre, consiguió darle una patada en la boca. Se incorporó  de nuevo con gestos de dolor. Con tremenda rabia y furia, golpeó el pecho de Mario con el pie,  éste soltó el bisturí e Iván lo recogió, se agachó aprisionando con una mano el cuerpo de Mario y  elevando la otra, donde mantenía con fuerza el bisturí, le miró a los ojos lleno de odio y a punto de clavarle el arma, se abrió la puerta del vestuario, penetrando en su interior, Alberto y Javier.

- ¡Detente Iván, déjanoslo a nosotros! No manches tus manos con su sangre.

Iván reconoció la voz de Alberto, uno de sus amigos. Se quedó por unos segundos inmóvil, mirando aquel bisturí que brillaba y dejaba caer algunas gotas de su propia sangre. Volvió sus ojos hacia los policías que, como estatuas, permanecían en su sitio, a sólo dos metros de ellos, con sus armas desenfundadas.

- No merece la pena Iván, tendrá su merecido. Si lo matas, quedará grabado para siempre en tú mente, aunque sea en defensa propia – Intentó convencerle Javier.

- ¡Tenéis razón! – Se levantó, y con el mayor desprecio del mundo, arrojó el bisturí al suelo, mientras escupía a Mario en cara.  En el torso de Iván discurrían algunos hilos de sangre provocados por el primer corte. La respiración resultaba muy agitada, motivada  por la ira contenida. Dirigió sus pasos hacia los dos policías – Esta escoria no merece que me condene. Basura de esta índole, nunca debió ser concebida.

Alberto se acercó y ayudó a Mario a levantarse. En un descuido del policía, mientras sacaba las esposas, Mario acertó a coger el bisturí del suelo, clavándoselo en el pecho al policía y arremetiendo de nuevo contra Iván. Alberto cayó al suelo. Iván se volvió ante el grito de dolor emitido por su amigo y en un intento frustrado, para evitar su muerte, el bisturí atravesó su  brazo.

- ¡Hijo de puta! – Gritó Iván cayendo de rodillas en el suelo.

Javier intentó detener a Mario, pero recibió un golpe en la cara, siendo desplazado hacia la puerta. Regresó de nuevo hacia Iván, quien continuaba de rodillas en el suelo aguantando los tremendos dolores. Se arrojó sobre él. Iván cayó de bruces, golpeando su cara contra las frías losetas. Mario aprovechó el momento para sacar con rapidez el bisturí del brazo de Iván e intentar asentar el golpe definitivo, cuando un sonido seco lo detuvo. Javier había reaccionado y disparado contra él. Mario se desplomó sobre el cuerpo de Iván.

Iván se deshizo de la pesada carga, lo volvió boca arriba, cogió el bisturí. Su respiración era agitada, sus ojos parecieron salirse de sus órbitas, por una parte por el dolor que le producían las heridas y de otra, el odio enfocado hacia aquel ser despreciable. Gotas de sangre cayeron sobre la cara de Mario, quien aún continuaba con vida, mirándole y retándole con aquellos ojos de asesino. Iván continuaba quieto, con la cuchilla mortal en sus manos, mientras por el rostro de Mario, seguía cayendo la sangre del cuerpo de Iván. Unas gotas llegaron a sus labios y él las introdujo en su boca.

- Ya tengo tú esencia – Habló con voz débil –  Moriré, pero me llevo tú esencia y seré inmortal. Hablarán de mí generación tras generación. Me conocerán en todos los puntos del planeta y nunca olvidarán mi hazaña. Pasaré a formar parte de la historia y siempre vinculado con el deporte.

- ¡Nadie y me aseguraré de ello mientras viva, te nombrará! ¡Nadie, te lo juro, sabrá nunca que has existido! Esta misma noche, cada retrato tuyo será quemado, tus datos personales desaparecerán de todos los archivos, perdiéndose en el olvido ¡Eso te lo juro, como me llamo Iván!

- No puedes hacer eso, yo me merezco estar entre los grandes, sino fuera así, volveré y me vengaré. Recuerda que mi espíritu siempre vivirá y podré volver cuando lo desee.

Iván miró el bisturí, sonrió y sin dudarlo, le rajó el cuello de lado a lado.

- ¡Esto es por mis amigos, y si tienes pelotas, vuelve! ¡Te estaré esperando hasta el final de mis días!

Iván dejó caer su cuerpo sobre el de Mario. Le cogió por la cabeza, que había doblado hacia un lado al recibir el corte, le miró a los ojos firmemente y pegó su cara a la suya.

- ¡Quiero escuchar como cesa tú respiración! ¡Quiero asegurarme que cuando me levante, estarás completamente muerto!

En el vestuario irrumpieron Óscar y Aurora, que habían sido avisados por Javier, quien contemplaba toda aquella escena de odio y dolor.

- ¡Dios mío! ¿Qué ha pasado aquí? – Preguntó Aurora.

- ¡Iván, Iván! – Gritó Óscar.

Iván se volvió hacia la voz de su amigo, levantándose lentamente. Todo su cuerpo estaba cubierto por la sangre de los dos. Se aproximó despacio, tambaleándose de un lado a otro, con la mirada perdida en el espacio, al llegar ante Óscar, se desplomó sobre él, sin perder el conocimiento.

- ¡Llamad a dos ambulancias, por Dios! – Gritó Aurora que se había acercado al cuerpo de Alberto, comprobando que aun respiraba.

- ¡Ya lo he hecho! – Contestó Javier - ¡Ya lo he hecho! - Fueron las únicas palabras que surgieron de su boca, ante aquella escena dantesca.

- Su nombre… su nombre…. Nunca debe ser recordado – Susurró en un aliento de voz  Iván, a su amigo.

- Tranquilo amigo. Así se hará.

Los camilleros  entraron y colocaron a Iván y Alberto  sobre las camillas, sacándolos a gran velocidad.

- Por fin ha terminado todo – Comentó Javier.

- Sí ¿Pero a qué precio? Uno de nuestros hombres gravemente herido e Iván…

- Lo siento – Se disculpó Javier – Todo fue demasiado rápido. Yo intentaba ayudar a Iván, mientras Alberto se encargaba de Mario ¡Quién iba a pensar…!

- Debemos olvidarlo – sugirió Óscar interrumpiendo a Javier –, debemos tranquilizarnos y olvidar.

- Iván ha prometido, antes de morir, que nadie lo recordará, que todo será borrado y que su nombre,  jamás será nombrado.

- Así se hará, amigo. Hoy en las noticias se hablará de que ha muerto el asesino en serie de los deportistas y que su nombre será borrado para siempre de la faz de la Tierra. No será enterrado, sino incinerado y sus cenizas se perderán en el olvido.

- Y... ¿Su familia?

- De eso, también nos encargaremos. No creo que nadie, y menos su familia, quieran recordar el horror vivido en esta ciudad. Todo se olvida con el tiempo, mientras en ese tiempo  no se rememore un pasado, que nunca debió de existir.

Óscar se giró con el rostro compungido y la mirada al suelo. Aurora se acercó a él sin hablar y ambos salieron de aquel vestuario de muerte. La mente de Óscar fue invadida por un deseo, que Iván no sufriera secuelas en su cerebro por lo vivido en aquellos dos encuentros con Mario. Demasiada sangre para olvidar. Demasiado odio acumulado, para que no sufriera consecuencias. Demasiada violencia, a la que él, no estaba acostumbrado. Era un auténtico superviviente, él único al que no pudo arrebatar su vida, pero sí su raciocinio, transformando su sentido pacífico en violento, hasta el punto de cortar el cuello a un hombre y el deseo de sentir, que su corazón dejara de palpitar. De alguna forma, todo aquello le repercutiría, o tal vez no. Iván estaba hecho de otra materia, que nunca comprendería. Lo que tenía muy claro, es que siempre estaría junto a él, si lo necesitaba.

                                                                                     FIN DEL CAPÍTULO XXXIII

lunes, 17 de agosto de 2015

NOVELA: TRANSITO: CAPÍTULOS XXXII

                 CAPÍTULO XXXII           

            Carlos y Juan se encontraban sentados en el sofá viendo los juegos a través del televisor, mientras que Iván, no paraba de dar vueltas de un lado para otro.

- Iván, por favor, tranquilízate – Sugirió Carlos.

- No puedo ¿Cómo te sentirías si vieses tú careto por toda la ciudad, como el asesino de los deportistas?

- Lo que es increíble, es vuestro parecido –  Intervino Juan –, y que nunca reparase en ello. Conozco a ese hijo de puta desde hace más de dos años, y nunca vi ningún parecido contigo, hasta hoy.

El timbre de la puerta sonó. Iván fue rápido a abrir, y se encontró con sus amigos.

- ¿Cómo estás? – Preguntó Aurora, entrando en el interior.

- ¿Cómo quieres que esté? ¡Muy, muy acojonado! Os juro que nunca he tenido miedo de nada, pero ahora sí. Ver mí rostro repartido por toda la ciudad, es desconcertante ¡Y encima hoy!

- He venido pensando en el coche algo que ni siquiera he comentado con Aurora. Debes de estar tranquilo. Tú fuiste una de sus víctimas y eso lo sabe toda la ciudad.

- La ciudad olvida pronto, además tú lo has dicho, fui una de sus víctimas. La única viva, los demás han muerto todos. La cólera y la ira que llevan en sus corazones, por verse privados de sus hijos… Yo mismo me lo he preguntado, y haría lo mismo. Me están mostrando al asesino y ese, con otro aspecto, soy yo.

- Está bien – Comentó Aurora – Tienes razón, lo que se muestra es tú rostro con una forma diferente. Hoy juegas con el equipo, todo el mundo te adora, te consideran un gran deportista ¿Qué te parece que en el informativo del medio día te entrevisten en el apartado de deportes, incluso, que el periodista haga referencia a tú atentado y una broma, sobre el parecido con el asesino?

- ¡Coño Aurora! – Intervino Carlos levantándose del sofá – Es una idea cojonuda. Si Iván sale en el informativo, lo verán todos.

- Yo también se pensar por independiente – Miró con ironía a Óscar y él la dispensó una sonrisa– Están emitiendo cada diez minutos un avance informativo hablando de Mario, de su profesión, de su trayectoria deportiva y su vida personal. En dicho informativo, se puede hacer un adelanto de la entrevista, y estoy convencida, de que nadie en la ciudad se lo perderá, más, cuando vais a jugar esta tarde-noche y todo el mundo espera veros. Sabed que no hay entradas desde ayer.

- Ya lo sabíamos – Dijo Juan – Nos han informado esta mañana, incluso nos pedían entradas a nosotros.

- ¿Qué te parece la idea? – Preguntó Óscar.

- Buena, muy buena –  Sonrió – Me has dejado sin palabras – Se abrazó a ella – No sabéis lo mal que lo he pasado, desde que he visto los carteles. Se me cortó hasta la respiración y en un primer momento, no pude ni moverme. Es un gran impacto visual, salir de casa y encontrarte empapelada la ciudad, con tú cara.

- Nos lo imaginamos, yo no quiero ni pensar cual sería mi reacción. Es una ironía total, entras en el equipo para ayudarnos y sirviendo de cebo, y al final casi el cazado eres tú.

- ¿Entraste en el equipo para ayudar? – Preguntó Carlos, sorprendido.

- Sí, pero esa historia, es mejor no removerla. Ya habrá tiempo para que lo sepáis todo. Ahora os digo, que jamás me he sentido más feliz, que jugando con vosotros.

- ¿No eras jugador de Water Polo, en otra ciudad? Entonces…

- Cuando pase todo –  interrumpió Óscar a Carlos –, como ha dicho Iván, os contará toda la historia, si os interesa.

- ¡Por supuesto que nos interesa! – Aseveró Juan, mirando a Iván.

Aurora se había apartado momentáneamente para hablar por teléfono, luego volvió donde se encontraba su compañero y los chicos.

- ¡Está todo arreglado, nos vamos al estudio! Te tienen que poner guapo y preparar un poco la entrevista.

 - ¡No pienso pasar por maquillaje, me dan alergia esos potingues!

- Todos tienen que pasar por ese departamento, los polvos anti brillos son obligatorios ¡Y vamos, que no queda mucho tiempo!

Mientras se dirigían a los estudios de televisión, Iván seguía quejándose sobre el maquillaje. Les comentó una mala experiencia vivida en un carnaval, que cuando se quitó todo aquel potingue, tuvo la piel irritada más de una semana.

Al llegar ante el edificio, que albergaban los estudios de  televisión, Óscar y Aurora decidieron no entrar, le esperarían fuera.

Iván accedió a los estudios por un pasadizo, flanqueado por dos grandes vallas publicitarias, donde se anunciaban los programas estrellas de la casa. En recepción, lo esperaba una azafata. Tras mostrar su carné de identidad, le colocó una placa de acceso en su camisa y lo llevó a un salón.

- Mi nombre es María y seré tú azafata personal. Lo primero, me debes de firmar estos papeles. En ellos cedes al programa, los derechos de imagen y nos eximes de responsabilidades, sobre lo que digas en antena. Es una mera formalidad.

Iván leyó atentamente aquel escrito. Le recordaba a los que tantas veces viese en la televisión que él trabajó, en aquella, ahora en su mente, tan lejana vida anterior. Los firmó y Maria salió con ellos. Iván se quedó allí solo. Los minutos pasaban haciéndose eternos. No aguantaba sentado, sin hacer nada, por lo que decidió salir y fisgonear un poco.

Las paredes que distribuían los pasillos principales, se encontraban adornadas con cuadros, donde figuraban los carteles de series, programas y películas que eran o habían sido, éxito de audiencia en la cadena. El personal no dejaba de transitar de un lado para otro. Iván sentía como si estuviese de nuevo en su trabajo, y que, de un momento a otro, alguien iba a gritar su nombre y pedirle que se incorporase a la faena.

Deseó entrar en uno de aquellos platós o buscar la sala de realización, en donde tantas veces se internaba, para comentar sobre los cambios de última hora. Y es que ningún trabajo era tan vital como un programa en directo. La adrenalina se dispara momentos antes de comenzar y siempre parece que algo va a fallar. Cuando todo termina, los focos se apagan, los invitados abandonan el estudio, los cámaras y técnicos descansan, el realizador o director ha quebrado la garganta de tanto gritar a unos y otros y el plató, se queda por fin vacío. Es entonces cuando  se siente uno reconfortado por el trabajo bien hecho y pensando siempre, “mañana será otro día”, otro día similar, pero nunca igual.

- Iván, perdona por dejarte tanto tiempo sólo – Se disculpó María.

- No te preocupes, estaba recordando, mientras miraba estos carteles.

- ¿Te apetece comer algo?

- No. Tengo un pequeño nudo en el estómago, nunca he estado delante de una cámara y…

- No debes preocuparte – Le interrumpió – Sólo debes de responder a sus preguntas, nada más. Estoy segura que de cualquier tema que surja, te sabrás defender bien ¡A propósito, esta tarde iré a veros jugar! No me lo perdería por nada del mundo. El partido anterior fue de infarto.

- ¡Me alegro que te gustara!

- Si no quieres comer nada, vamos a peluquería y maquillaje.

- ¿Es necesario? Tengo alergia a esas cremas y…

- No te preocupes, déjate llevar. Son muy profesionales.

Entraron en aquel lugar de culto para muchos, donde unas manos expertas, unas brochas, unos polvos, un secador y unos peines, transforman por completo una cabeza y un rostro. Se sentó frente a un gran espejo y avisó a la esteticista de su problema con aquellos productos.

-  Relájate – Observó la piel de su cara – No tienes manchas en la piel, estás moreno, así que sólo te daré los polvos, para que tú piel no brille.

Frotó con aquella esponja por toda la cara y le dio unos toques con la brocha, seguidamente pasó al departamento de peluquería. Aquí lo tenía más claro, con un poco de fijador y unos toques de peine, todo solucionado.

Observó a los personajes allí sentados. Algunos, por lo que hablaban, llevaban más de una hora transformándose en otro personaje muy distinto al cual debían de imitar en el programa de sobremesa. Era increíble,  que con cuatro elementos básicos y mucha paciencia, un rostro podía evolucionar, hasta ser otro totalmente diferente. Deseó por un instante, que realizasen en él, uno de aquellos cambios físicos y así, pasar desapercibido, hasta atrapar a aquel maldito asesino.

- Listo Iván  – le dijo el peluquero –, te deseo que esta tarde ganéis de nuevo. Lamentablemente, trabajo todo el día, pero os seguiré por televisión.

Mientras salía de aquella estancia acompañado por María, todos y cada uno de los que allí estaban,  le desearon toda la suerte.

- ¿Te apetece tomar, un pincho o un refresco? – Le preguntó María – Aquí al lado, está el bar.

- Algo de beber sí, tengo la garganta seca ¡Menudo calor hace ahí dentro!

- Es normal, con tanta luz y los secadores encendidos todo el día. Piensa que ese departamento está trabajando prácticamente las veinticuatros horas, y no deja de entrar y salir gente. Además, conservando una temperatura agradable, el personal y los invitados, se sienten cómodos.

- Sí, lo entiendo, es algo que siempre me comentaban, pero para mí, hace demasiado calor.

- ¿Habías estado ya, en los estudios de una televisión?

- Sí, hace…Bueno, hace mucho trabajé en la televisión de mi ciudad, pero eso no importa ¿Te gusta ser azafata?

- Mucho. Conocer gente y hablar con ella, es algo que me agrada. La mayoría son fantásticos, incluso, intentan ayudarte, cuando estás haciendo tú trabajo. No sé, al menos aquí, hay muy buen rollo.

Iván se tomó una cerveza y un par de canapés. María le enseñó alguno de los decorados, donde se rodaban los programas de variedades y algunas series, hasta que llegó la hora de entrar en el estudio de informativos.

Aprovechando el corte publicitario, se acomodó en la butaca destinada para los invitados. Le colocaron el micro de solapa, sujetándolo con el imán por dentro de la camisa e hizo la prueba de sonido, hablando durante unos segundos con el presentador.

A la orden de silencio y de la cuenta atrás, el presentador comentó el desarrollo de los juegos que se estaban celebrando. La noticia de última hora, donde varias ciudades se habían interesado en la continuidad de los juegos, para próximas ediciones y tras las imágenes emitidas, el presentador sonriendo dio paso a su invitado. Tras varias preguntas y como Aurora le comentara, en un momento determinado, se centraron en su encuentro con el asesino.

- Por fin, como saben todos ustedes a través de los boletines informativos que estamos emitido durante toda la mañana, se conoce la imagen y el nombre del asesino de los deportistas. Iván, tú sufriste en propia carne la ira, por llamarlo de alguna forma, de ese elemento ¿Cómo ocurrió?

- Fue después de un entrenamiento, me encontraba duchándome y me atacó dentro de la ducha, intenté defenderme, pero te puedes imaginar que estar completamente desnudo, mojado, descalzo y…

- Impotente – Le interrumpió el presentador.

- Exactamente. Nunca me he sentido más impotente que aquel día. La paliza fue impresionante, por lo visto, gran parte del vestuario quedó salpicado con mi sangre. Tuve lesiones muy graves, pero afortunadamente me recuperé gracias al equipo médico, que se volcó en todo momento. Desde aquí, mi agradecimiento, una vez más, por su dedicación y fantástico trabajo.

- En cambio, no abandonaste, has seguido entrenando y él matando.

- Creo que todos estamos en el mismo barco, desde la ciudadanía, los deportistas y la policía, quienes están realizando una labor encomiable. Lo único que teníamos que hacer, era esperar que dejase alguna pista y por fin lo hizo. No existe el crimen perfecto, aunque en una época, como aficionado a la escritura y a las novelas policiacas, yo pensara lo contrario.

- A propósito, no sé ustedes, pero... ¿Alguien te ha dicho que tienes un cierto parecido con él?

- El primero en darme cuenta fui yo esta mañana, cuando salí a buscar unos bollos para desayunar y vi los carteles por toda la ciudad. Sentí que el corazón se me salía del pecho. Parecía mi imagen de  hace un par de años, cuando llevaba el pelo de mi color natural. Lo primero que hice, cuando llegué a casa, fue comentarlo con mis compañeros.

- Les puedo asegurar señores, que nuestro amigo Iván, no sería capaz de matar ni una mosca. Lo que hemos descubierto con este chico, es su vitalidad, su humor y sobre todo, algo que demostró en el partido anterior, la deportividad. Todos fuimos testigos de cómo pasabas balones a los compañeros, para que rematasen la jugada, cuando lo podías haber hecho tú mismo.

- Creo que un equipo no lo compone uno o dos hombres, sino todos, y es en ese esfuerzo y esa lucha, cuando consigues levantar o ganar un partido. Posiblemente, nuestra fórmula de juego radica en esa forma de pensar, todos nos llevamos como hermanos. Existe una gran complicidad, entre cada uno de nosotros. Somos una unidad.

- Ha sido un verdadero placer haber contado contigo en este espacio, y más, cuando faltan pocas horas para el encuentro ¿Nos vais a deleitar con otro buen espectáculo?

- Lo intentaremos, pero pensad que no siempre se puede jugar de la misma forma. Lo que tenemos muy claro, es que intentaremos no defraudar a la afición.

- Muchas gracias Iván por haber estado aquí, y mucha suerte. Ahora nos vamos unos minutos a publicidad y enseguida regresamos con el tiempo.

El presentador se despidió de Iván y éste salió del plató, donde le esperaba la azafata.

- ¡Has estado genial! – Le comentó mientras lo acompañaba por el pasillo en busca de la salida – Espero que ganéis, yo iré a veros y gritaré hasta que me quede afónica, como la otra vez.

- Te lo agradezco, no sabes lo que anima que el público grite, es como si jugase uno más con nosotros.

Los dos se aproximaron a la puerta, Iván se percató de que aquella chica estaba entusiasmada por estar junto a él y sintió que su ego crecía por momentos. Al abrir la puerta, Iván vio el coche de sus amigos, que lo esperaban.

- Muchas gracias por todo. Si cuando meta un gol, ves que doy una palmada, ese gol te lo habré dedicado a ti. Después del partido, si te apetece, podemos tomar algo juntos.

- Gracias – Le besó con timidez en la mejilla– Eres un cielo, y por cierto, estaré encantada de tomar algo contigo.

Él correspondió con otro beso y se introdujo en el coche policía.

- ¡Mira el muy truhán, encima ha ligado! – Comentó Óscar, mientras Iván cerraba la puerta.

- ¡Cállate! Te va a oír.

- Te estás poniendo colorado – Se rió Aurora.

- ¿Quieres arrancar de una vez?

- ¿No la has invitado a tomar algo?

- Sí, después del partido. Es guapa y simpática, y creo que a ella también le gusto un poco.

- ¡De puta madre, tío! Es lo que te falta, para ser feliz en esta ciudad.

- Sí, pero ahora, lo más importante es el partido. Tenemos que ganar, por la ciudad y en especial por José. Todos estamos de acuerdo, en dedicarle el encuentro.

- Bonito gesto por vuestra parte, además, es el único de los tres asesinatos cometidos últimamente, que hemos dado a conocer públicamente. Nos resultaba imposible ocultar su desaparición, él vivía aquí, los otros dos no, y además, era miembro del equipo.

- ¿Te sientes mejor ahora? – Preguntó Aurora.

- Si, mucho más tranquilo. Ahora ya saben, que no soy el asesino.

- Pienso, sinceramente, que nadie lo dudaba. Pero la idea de Aurora, ha sido muy buena. Te llevaremos a casa, debes de relajarte un poco, antes del encuentro.

- Sí, será lo mejor. Quiero entregarme por completo, en este partido.
            
- Lo harás, estoy segura y nosotros, lo disfrutaremos.
                                                                                  FIN DE LOS CAPÍTULOS  XXXII