miércoles, 21 de noviembre de 2018

A LA SOMBRA DE KENNEDY: CRÍTICA DE CINE


El biopic, A la sombra de Kennedy, está dirigido por Rob Reiner con guion de Joey Hartstone. 

Es el 22 de Noviembre de 1963, en Dallas, Texas, Estados Unidos. Un día radiante y feliz para la familia Kennedy. El coche presidencial, junto al resto de la comitiva, comienzan el desfile hacia el centro de Dallas y al llegar a la Plaza Dealey, el presidente JFK (Jeffrey Donovan) es tiroteado, muriendo a las pocas horas en el hospital.

En la comitiva presidencial entre otros altos cargos, iba el vicepresidente, Lyndon B. Johnson (Woody Harrelson), a quien Kennedy había nombrado por su experiencia parlamentaria y ser de origen sureño. Le había puesto al frente del Comité sobre la igualdad de oportunidades en el empleo, para poder llevar a cabo la Ley de Derechos Civiles.  LBJ, fue nombrado presidente a las pocas horas de la muerte de JFK, ofreciendo de esta manera la imagen de una nación fuerte y estable.

Tras leer el título traducido al español, cualquier espectador podría pensar que estamos ante un nuevo filme sobre la familia Kennedy, de las cuales recientemente hemos podido ver “Jackie” de Pablo Larraín o “El escándalo Ted Kennedy” de John Curran, pero muy lejos de la realidad. Si por el contrario observamos el título original “LBJ (Lyndon B. Johnson) ya nos podemos hacer una idea de que nos encontramos ante el presidente que sin ser elegido por el pueblo, se ganó el respeto de los demócratas y de la mayoría de los ciudadanos norteamericanos, siendo presidente entre los años 1963 a 1969 y retirándose para no volver a ser reelegido.

A la sombra de Kennedy es la revisión de una parte de la historia norteamericana, en unos años movidos por todos los cambios que se originaron, entre ellos prohibir la discriminación racial en aquellos lugares, negocios y espacios, que estuvieran bajo los fondos federales. Un filme con una fuerte carga política, entre  despachos, congreso, senado e incluso dormitorios, viendo hasta donde se puede llegar para gobernar o lograr determinados objetivos.

Un biopic bien dirigido, aunque tal vez excesivamente  pulcro y convencional. Parte de la narración está fragmentada por flashback, tomando como eje el famoso desfile por Dallas, para adentrarnos en la figura de Johnson. Ni una sola línea está escrita al azar, algo que juega a su favor, pero tanta pulcritud, también se torna en su contra, pues el espectáculo queda ligeramente deslucido.

Como ya viene siendo frecuente en este género cinematográfico, tan en boga en los últimos años, quienes destacan por encima de toda la obra, son sus personajes y en esta ocasión, además de las buenas interpretaciones, hay que hacer mención especial a la fabulosa ambientación y caracterización, que nos muestra Barry Markowitz, en su fotografía. Una obra que gana, también, gracias al montaje de Bob Joyce, dotándola de agilidad.

Dejo para el final lo mejor, que sin duda es Woody Harrelson en el papel del presidente Lyndon B. Johnson. Woody pone toda la carne en el asador y no es que interprete a Johnson, sino que traspasa cada fibra de un presidente, muy pocas veces mostrado en la gran pantalla. Un momento brillante, su intervención en el congreso.

Mi nota es: 7,5

ESTRENO en ESPAÑA: 23 de Noviembre

REPARTO: Woody Harrelson, Bill Pullman, Jennifer Jason Leigh, Michael Stahl-David, Richard Jenkins, Brian Stepanek, Kim Allen, Judd Lormand, Joe Chrest, Brent Bailey, Katrina Cerio, John Burke, Tim Ransom, Rob Steinberg y Dean J. West.

      PRODUCTORA: Acacia Filmed Entertainment// Castle Rock Entertainment// Star Thrower Entertainment//Savvy Media Holdings.


      DISTRIBUIDORA en ESPAÑA: Festival Films.

No hay comentarios:

Publicar un comentario