Buena
suerte, pásalo bien, no mueras, está dirigida por Gore Verbinski con guion de Matthew Robinson.
Un hombre del futuro (Sam Rockwell) irrumpe en un bar de Los
Ángeles gritando que viene del futuro y que tiene la misión de reclutar a un
grupo de personas para salvar el mundo de la IA. Explica a todos los presentes
el daño que han provocado las nuevas tecnologías y, sobre todo, los móviles,
que han convertido a los más jóvenes en zombis adictos al contenido que les
ofrecen. Les informa que no es ninguna broma, que esta es la 117ª vez que
regresa y que, en todas las anteriores fracasó;
tiene el pálpito de que esta vez lo logrará. La gente no le cree hasta
que les va hablando a algunos de ellos de lo que conoce de sus vidas, y les
dice que, aunque no lo sepan, están viviendo un día de la marmota. Se unirán a
él: Ingrid (Haley Lu Richardson),
Mark (Michael Peña), Janet (Zazie Beetz), Susan (Juno Temple) y Scott (Asim Chaudhry). Juntos iniciarán una
aventura con el fin de salvar al mundo de una IA rebelde.
El verdadero corazón de
la película, más allá de su premisa de ciencia ficción, de la crítica feroz a
la IA y a todo lo que conllevan las redes sociales, en particular hacia los más
jóvenes que están enganchados a ellas mañana y noche; reside en la química de
un reparto coral excepcional y heterogéneo. La elección de Sam Rockwell como el catalizador del caos mostrando ese “aire
conspiranoico” es un acierto absoluto; esa capacidad que tiene para dotar a sus
personajes de genialidad y delirio extremo es perfecta para este estrambótico
ser venido de otra época y al que nadie toma en serio hasta que él se pone muy serio
(ya veréis cómo). Michael Peña
encarna a Mark, un profesor novato que llega a un instituto donde todos los
jóvenes usan sus móviles en clase sin hacerle el menor caso, él es el causante
del caos que se forma al tocar la pantalla del móvil de un alumno. Por otro
lado, Zazie Beetz, a la que
recientemente hemos visto en otra locura maravillosa, “Te van a matar”, donde
ya demostró que se mueve como pez en el agua en situaciones límite, ve cómo de
nuevo aquí su vida corre peligro, recordándonos que en el mundo digital la
desconexión puede ser una cuestión de supervivencia.
Estoy convencido de que
Gore Verbinski sorprenderá de nuevo
al público con este filme atmosférico, irónico, sucio y trepidante; y
curiosamente lo hace en unos tiempos donde el cine actual abusa del CGI y de
las estéticas digitales planas. Verbinski toma una decisión, a mi modo de ver,
arriesgada y brillante: retrata la amenaza de la IA no como algo etéreo o
invisible, sino como una forma visceral y opresiva. Su cámara se aleja de la
pulcritud tecnológica y, apoyándose en la fotografía de Jim
Whitaker, nos ofrece una ciudad de Los Ángeles que se siente sucia, real y
tangible, contrastando con la frialdad de los dispositivos móviles. Gracias al
diseño de producción de David Brisbin,
Verbinski convierte el bar donde comienza la trama en un búnker emocional, donde
quienes se sientan en las mesas disfrutando de la comida nos van mostrando
reacciones de lo más versátiles: desde la pasividad, pasando por el miedo, las
dudas e incluso la intriga; todo envuelto en unos planos bien seleccionados y
un juego de luces que actúan como partes cruciales en el papel narrativo. Un
espacio analógico en el que la irrupción de la IA se siente como una amenaza
directa a la privacidad del ser.
El ritmo que confiere
al filme es vertiginoso pero muy consciente; para ello se apoya en un
meticuloso montaje de Craig Wood que,
a través de los flashbacks, nos va presentando imágenes esclarecedoras para ir
conociendo partes importantes de la historia y sus personajes, a la vez que
emula esa sensación de asfixia digital: Los cortes rápidos y los encuadres
cerrados sobre las pantallas de los alumnos en el instituto de Mark, o más abiertos
invadiendo casas, puentes u otros espacios, que generan una ansiedad que
traspasa la cuarta pared. Verbinski no solo quiere que veamos una película
sobre el fin del mundo; quiere que sintamos el agotamiento mental que produce
el estar permanentemente conectados pero, a la vez, este thriller angustioso se
abraza a la comedia delirante cuestionando lo más terrorífico: ¿Quién tiene el
control, el usuario o el algoritmo?. Cabe tener muy en cuenta también la banda
sonora de Geoff Zanelli, que eleva
la tensión a medida que el filme avanza.
Para terminar, además
de recomendarla a los amantes del thriller de acción, terror y suspense, cabe
destacar el fantástico guion de Matthew
Robinson. Robinson es capaz de equilibrar sátira inteligente con la tensión
narrativa, evitando quedarse en la superficie de la crítica tecnológica para
profundizar en el lado humano y, por supuesto, en una acción que no da tregua a
lo largo de sus 134 minutos de metraje. Finalizo con una reflexión tras
visionar y disfrutar de todo este espectáculo: lo incómodo que resulta mirarse
al espejo y aceptar la realidad de que las redes sociales y los dispositivos
móviles nos están deshumanizando poco a poco.
Mi nota es: 8
ESTRENO EN ESPAÑA: 10
de abril.
REPARTO: Sam
Rockwell, Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Juno Temple, Asim
Chaudhry, Stevel Marc, Dino Fetscher, Mike Gassaway, Dominique Maher, Ethan
Saunders, Gisela Coetsee, Georgia Goodman, Teddy Holton-Frances, Conrad Kemp,
Riccardo Drayton, Tanya van Graan,
Loulou Taylor y Megan Alexander.
PRODUCTORA: Universal Pictures// Blind Wink// WAM
Films// 3 Art Entertainment// Constantin Film// Robert Kulzer Productions.
DISTRIBUIDORA EN
ESPAÑA: Vértice 360
FILMOGRAFIA
DEL DIRECTOR
El productor, guionista y director, Gore Verbinski, estudió en la Universidad de UCLA, cine y televisión, graduándose en 1987. Sus inicios estuvieron vinculados con la publicidad y los videos musicales. Cuenta con los videoclips: “NOFX: S&M Airlines”(1989), “Vicious Rumors: Don´t Wait for Me” y “L7: Fast and Frightening” ambas en (1990), “Vicious Rumors: Children” (1991), Bad Religion: Atomic Garden” (1992), “Bad Religion: American Jesus” (1993), “Bad Religion: Strager than Fiction” y “Bad Religion: 21 st Century (Digital Boy) en (1994), “Budweiser: Frogs” y “Monster Magnet: Negasonic Teenage Warhead” las dos en (1995). Le siguió el cortometraje “The Ritual” (1996) y finalmente debutó en el largometraje con “Un ratoncito duro de roer” (1997) continuando con “The Mexican” en (2001), “The Ring (La señal) (2002), “Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra” (2003), “El hombre del tiempo” (2005), “Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto” (2006), “Piratas del Caribe: En el fin del mundo” 2007, “Rango” animación (2011), “El llanero solitario” 2013, “La cura del bienestar” (2016) y este año nos llega “Buena suerte, pásalo bien, no mueras” 2025. También cuenta con el videoclip “The Crystal Method: Born Too Slow” (2003)

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