Spider-Man:
Brand New Day está dirigida por
Destin Cretton, con un guion de Chris McKenna y Erik Sommers.
Han
pasado cuatro años desde los últimos acontecimientos vividos por el héroe, y
ahora Peter Parker / Spider-Man (Tom Holland) sigue protegiendo a la
ciudad de Nueva York del crimen callejero desde el anonimato. En su soledad,
recuerda a su tía May —a quien lleva flores a su tumba— y, sobre todo, a su
novia MJ (Zendaya). Al mismo tiempo, tendrá que lidiar con el duro paso
de su juventud a la madurez, ya que sus poderes arácnidos comienzan a sufrir
una serie de mutaciones. Estas provocan cambios tanto en su carácter como en su
cuerpo; por ejemplo, la pérdida de la capacidad de lanzar telarañas de forma
orgánica desde sus muñecas, lo que le obliga a crear artilugios para
generarlas. Y sí, como es costumbre en toda película de Marvel, cuenta con sus
villanos —algunos ya los conocéis, pero otros…— lo dejamos aquí.
Se
habla de que este nuevo Spider-Man es la cuarta parte de la saga que se inició
con Spider-Man: Homecoming (2017), continuó con Spider-Man: Lejos de casa
(2019) y siguió con Spider-Man: No Way Home (2021), donde conocimos a otros
Spider-Man de diferentes dimensiones. En cambio, algunos creen que es el
reinicio y el comienzo de una nueva saga mucho más ambiciosa, pero sin perder
la continuidad del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU). Yo no pienso
sacaros de dudas; es mejor que veáis esta nueva entrega que, os aseguro, la
vais a disfrutar en sus dos horas y media de metraje.
Comenzaré
con la interpretación de Tom Holland, que en esta entrega resulta
sencillamente perfecta y totalmente creíble. Deja de ser el jovencito
hambriento por perseguir el mal y que cometía errores de principiante, para
proyectar al espectador de forma magistral un torrente de sentimientos y
emociones complejas. Gran parte de este mérito se debe al enfoque de Destin
Cretton, quien se olvida por completo de las distracciones de los
multiversos para centrar la cámara en la pura humanidad de sus personajes, sin
omitir, por supuesto, las escenas de acción, de las que ya hablaré.
Nos
encontramos ante un Spider-Man profundamente terrenal que se debate en un
conflicto interno devastador: la necesidad de seguir haciendo el bien desde el
anonimato absoluto contra el peso de una vida en soledad que, evidentemente, no
le agrada. El dolor de añorar a su chica y la carga de protegerla desde las
sombras marcan su día a día. Para colmo, Peter arrastra el desconcierto de no
entender los alarmantes cambios que sufre su propio organismo, manifestados en
fuertes dolores de cabeza y en la pérdida de facultades tan vitales como el
lanzamiento de telarañas desde sus muñecas. En este punto, el director y los
guionistas introducen un acierto de guion didáctico: en medio de una escena
sencilla, vemos un fragmento de un documental en televisión que habla sobre los cambios
biológicos que experimentan las arañas al convertirse en adultas, sirviendo
como el espejo perfecto de la dolorosa madurez de nuestro protagonista.
Lo que sí existe es la
química innegable entre Zendaya y Tom Holland, que ya hemos disfrutado en anteriores películas. Su conexión natural aporta la luz necesaria a una
historia donde, por otro lado, el Bruce Banner de Mark Ruffalo arrastra
sus propios demonios. La obsesión de Banner es no despertar a “la bestia”, pero
como es de esperar, lógicamente termina emergiendo y junto a Hulk, nos
encontramos con Frank Castle (Jon Bernthal). Si bien de los demás
personajes hemos conocido su lado humano, de Castle siempre ha sido desde una
perspectiva, digamos, oscura. Sin embargo, aquí sale al rescate del
hombre araña, convirtiéndose en su sombra protectora a lo largo de todo el
metraje y, por ende, en un aliado inesperado o esperado al que Peter no dudará
en recurrir.
Este
impecable manejo de las dinámicas nos lleva a una conclusión clara: nos
encontramos ante una obra que es mucho más un film de personajes que de
actores, priorizando la evolución dramática por encima del mero lucimiento de
las estrellas de Hollywood. Todo el reparto cumple sobradamente y con nota en
sus respectivos papeles, sumergiéndose en las aguas de un auténtico thriller
psicológico donde el enemigo no es solo físico, sino emocional. El guion
explora con una madurez y naturalidad asombrosa cómo el dolor, el rencor y la
necesidad de venganza pueden corromper a cualquiera, sirviendo como un espejo
oscuro para el propio Parker. En lugar de resolver los conflictos a base de
batallas físicas, la narrativa se atreve a hurgar con cierta sutileza en las heridas
del pasado, tocando de cerca traumas tan profundos como la pérdida de los seres
queridos. Es ahí donde la película recupera la esencia más pura del cómic:
recordar que “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”, pero
enfocándolo esta vez desde la dolorosa necesidad de tener la valentía de mirar
hacia adelante. Su misión en la vida es más grande que el dolor que arrastran,
aunque como humanos, sufran.
Lejos
de romper el ritmo de la narración, los constantes flashbacks que rememoran el
pasado de Spider-Man junto a su tía May, a MJ y a su amigo inseparable Ned no
interrumpen en absoluto el metraje; al contrario, lo enriquecen. Cretton
utiliza con gran acierto una fotografía nostálgica en la mirada de Brett Pawlak
para retratar estos recuerdos, contrastando con la realidad del héroe. Este
despliegue visual es el complemento perfecto para potenciar las escenas de
acción que no pueden faltar en un film del MCU, que se ven reforzadas por la
banda sonora de Michael Giacchino.
En
definitiva, Spider-Man: Brand New Day triunfa allí donde otras producciones
flaquean: nos devuelve la humanidad tantas veces perdida entre batallas
innecesarias, al enfrentarse a los dilemas y al corazón del héroe callejero.
Para esta crítica, me he cuidado de no desvelar nada de lo más importante, pues
quiero que al igual que me pasó a mí, os sorprendáis. Una obra que no se priva
de diálogos para reflexionar y de situaciones de tensión. Os aseguro que esta
nueva entrega, para los amantes del Universo Marvel y de Spider-Man, os va a
sorprender.
Mi
nota es: 8,5
ESTRENO
EN ESPAÑA: 29 de julio de 2026.
REPARTO:
Tom Holland, Zendaya, Jacob Batalon, Sadie Sink, Jon Bernthal, Mark Ruffalo,
Michael Mando, Tramell Tillman, Eman Esfandi, Liza Colón-Zayas, Marvin Jones
III, Florence Pugh, Jamaal Burcher e Ian Chance.
PRODUCTORA:
Marvel Studios // Pascal Pictures // Columbia Pictures // Sony Pictures.
DISTRIBUIDORA
EN ESPAÑA: Sony Pictures Releasing de España.
FILMOGRAFÍA
DEL DIRECTOR: El productor, editor, guionista y director, Destin Cretton, fue
educado en casa por su madre cristiana. Se mudó a San Diego, donde inició sus
estudios en la Universidad Nazarena de Point Loma, especializándose en
comunicación. Mientras estudiaba realizó diversos cortometrajes entre los que
encontramos “Longbranch: A Suburban Parable” (2002), “Bartholomew's Song” y “Drakmar:
A Vassal's Journey” (2006), “Deacon's Mondays” (2007) y “Short Term 12” (2008).
Saltó al largometraje con “I Am Not A Hipster” (2012), “Las vidas de Grace”
(2013), “El castillo de cristal” (2017), “Cuestión de justicia” (2019), “Shang-Chi
y la leyenda de los diez anillos” (2021) y este año nos ofrece “Spider-Man:
Brand New Day” (2026). Además de los capítulos para las series “Chino
americano, la serie” (2023) y “Wonder Man” (2026).






