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viernes, 16 de octubre de 2026

STREET FIGHTER: CRÍTICA DE CINE

La coproducción entre Estados Unidos y Japón, Street Fighter, está dirigida por Kitao Sakurai, quien comparte el guion con Dalan Musson y T.J. Fixman.

Conoceremos a los amigos y rivales de artes marciales desde la infancia, Ryu (Andrew Koji) y Ken Masters (Noah Centineo), siendo entrenados por el maestro Gouken (Don Lee). Ryu viaja por el mundo buscando perfeccionar su técnica. Por otra parte, Chun-Li (Callina Liang) contratada por el villano M. Bison (David Dastmalchian), está reclutando a los mejores guerreros para un nuevo Torneo Mundial. Pero detrás de este brutal torneo se encuentran fuerzas del mal con propósitos destructivos.

Tengo que reconocer, como siempre he hecho cuando me enfrento a una película que se basa en un videojuego, que yo no soy jugador por lo que mis críticas se enfocan directamente desde el plano cinematográfico. Precisamente, charlando durante los títulos de crédito con un colega de butaca que sí es videojugador, me comentaba que el gran talón de Aquiles de esta franquicia siempre ha sido su salto a la gran pantalla. Y no le falta razón. El cine lleva décadas tropezando al intentar traducir la adrenalina bidimensional del arcade a un lenguaje narrativo con alma. Sin embargo, lo que para muchos parecía una maldición insalvable, en manos de Sakurai se convierte en una audaz virtud. El ritmo es trepidante, la violencia excesiva, las escenas de combates son cortas pero demoledoras, la unión de imagen real con animación es prodigiosa, la puesta en escena me pareció soberbia y el espectáculo brillante, con sus dosis de comedia. Y como os he dicho, hablo desde el plano cinematográfico. No he necesitado conocer los códigos del juego, pues lo que nos presenta Sakurai en pantalla es más que suficiente para estar en tensión y entretenido casi dos horas que dura el metraje. Eso sí, amantes de la violencia, el gore y las artes marciales llevadas al límite, estáis de enhorabuena.

Comentaros que la química entre Ryu y Ken, o lo que es lo mismo, Andrew Koji y Noah Centineo, es absoluta. Se palpa esa complicidad de amistad y, a la vez, de feroz rivalidad. Los dos son machos alfas que desean ser los mejores, pero los dos son amigos desde la niñez porque han crecido bajo el ala de un gran maestro –un maestro de luz que siempre ha luchado contra la oscuridad–. Lo que verdaderamente enriquece la función es ese fascinante contraste entre ambos y la amistad que se profesan. En cuanto a sus personalidades, Ken es un joven desbordante de seguridad, con una alta autoestima, noble, leal, de corazón puro y un espíritu indomable que despierta simpatías. Un guerrero de raza que jamás abandona por muy destruido que esté. En el lado opuesto nos encontramos con Ryu, un luchador marcado por la disciplina, la humildad, la bondad y ese carácter silencioso propio de un monje en su estado de meditación. Su único objetivo es alcanzar la perfección en las artes marciales, mientras le consume un oscuro secreto, que llegaremos a conocer.

Los personajes que les rodean en la narración les arropan muy bien en la trama, bien para intentarles llevar hacia el lado oscuro o para ayudarles a conseguir el objetivo del maestro. Que la oscuridad nunca venza. Todo el elenco en general cumple su objetivo destilando credibilidad, sabiendo y asumiendo que estamos ante una obra totalmente ficcionada con personajes irreales.

Toca hablar de la puesta en escena, pues en este tipo de películas cada vez tiene mayor importancia. En esta ocasión el filme despliega un poderío visual que entra directamente por los ojos, donde la eterna lucha entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, se plasman a través de una iluminación magistral, aunque ya conocida. Destaca de forma asombrosa el uso cromático de los tonos azules y rojos, que inundan la pantalla acompañados por el destello de los neones. En este sentido, Kitao Sakurai logra momentos de una belleza plástica incontestable, regalándonos unas espectaculares coreografías bajo la lluvia que le confieren a la acción un carácter hipnótico y casi onírico. Todo este envoltorio estético se ve potenciado por atmósferas texturizadas y elegantes, bien sea por el humo denso que se provoca tras los brutales choques contra paredes que son reventadas, o por el vaho asfixiante de una sauna que envuelve a los contendientes. Un auténtico derroche técnico que eleva los combates a una categoría artística superior y aunque repito, ya va siendo difícil sorprender al espectador con este tipo de efectos, aquí resultan muy disfrutables.

Esta soberbia puesta en escena está magistralmente captada por la mirada del director de fotografía Ken Seng, quien envuelve el metraje en una hipnótica paleta de colores, luces y sombras que potencian cada rincón de la pantalla. A este derroche visual contribuye de forma decisiva la gran compañera de la fotografía, como casi siempre comento, la banda sonora de Leo Birenberg y Zach Robinson. Los compositores, célebres por su trabajo en Cobra Kai, inyectan una energía arrolladora a la cinta combinando su partitura original con temas muy conocidos y hits nostálgicos de los noventa. Resulta un auténtico deleite escuchar cómo la música abraza la acción mediante una brutal propuesta cargada de guitarras eléctricas y una épica orquesta arrolladora. Todo un torrente sonoro y visual que sabe cómo atrapar el ritmo del espectador y elevar las secuencias de combate a una categoría artística superior. Estamos ante una película de dos horas de pura adrenalina, de una brutalidad extrema y tan hipnótica que no te permite despegar la mirada de la pantalla.

Para finalizar, soy consciente de que nos encontramos ante una propuesta cuya única y gran misión es el entretenimiento más visceral. Street Fighter no busca dobles lecturas existenciales ni profundidades intelectuales –aunque algún mensaje que otro sí que nos deja entre puñetazos y patadas–; y precisamente en esa honestidad radica su triunfo. El gran acierto de Kitao Sakurai es haber construido un engranaje técnico impecable que no decae en ningún momento, logrando que un espectador completamente ajeno al videojuego, como soy yo, disfrute de la experiencia cinematográfica de principio a fin. Si os gustan las películas de acción y artes marciales, aquí se os presenta un viaje violento, vibrante y tremendamente disfrutable y casi me atrevería a decir, adictivo.

Mi nota es: 8

Estreno en España:16 de octubre.

Reparto: Noah Centineo, Andrew Koji, Callina Liang, Joe Anoa`i, David Dastmalchian, Cody Rhodes, Andrew Schulz, Orville Peck, Curtis “50 Cent” Jackson, Jason Momoa, Vidyut Jamwal, Olivier Richters, Rayna Vallandingham, Mel Jarnson, Hirooki Goto, Eric André, Kyle Mooney, Alex Volkanovski, Yaz Haddad, Kristy Best, Tim Robards, Justin Wong, Maximilian Dood y IFC Yipes.

Productoras: Legendary Pictures// Capcom// Paramount Pictures.

Distribuidora en España: Paramount Pictures España.

Filmografía: El director de fotografía, productor, guionista y director, Kitao Sakurai abandonó la escuela durante su adolescencia para mudarse a Nueva York. Ya en Nueva York se educó directamente en el terreno práctico sumergiéndose en el mundo de la ópera y el teatro experimental y posteriormente formándose de manera práctica como director de fotografía. Se inició en el corto con “Joseph & Julia” (2002) para continuar con “Coda” (2003), “Wake the Fuck Up” y “Free Mammograms with Eric Andre” ambos en (2012), “The Passage” (2018) y “GoPuff: Lil Dicky Quartertime Show” (2022). Cuenta con los largometrajes: “El samurai ciego” (2010), “Un mal viaje” (2021) y este año nos ofrece “Street Fighter” (2026), los telefilmes: “The Eric Andre New Year`s Eve Spooktacular” (2012), “Unemployable” (2015), “Dave” (2021/23), los videoclips: “Julia Haltigan & the Hooligans: I Don`t Want to Fall in Love” (2008), “Health: Stonefist” (2015), los capítulos para las series: “Voices of Learning” (2013), “Portraits with Yung Jake” (2018); “Premisa” (2021), “The Eric Andre Show” (2012/23), “Twisted Metal” (2023), “Butterfly” (2025), “Bronca” (2026) y el especial para televisión  “Dave FX and Cardi B with GoPuff” (2022).

jueves, 15 de octubre de 2026

LA BOLA NEGRA: CRÍTICA DE CINE

La bola negra, una ambiciosa coproducción entre España y Francia, está dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi (Los Javis) quienes comparten el guion con Alberto Conejero. “La bola negra es un canto a la vida, al amor, a la memoria, al sentir de un pueblo, al llanto y a la pérdida.

Las primeras imágenes nos sitúan en 1937 para mostrarnos la vida cotidiana en un pueblo. Una mujer bañando a un niño en un barreño, unos ancianos bebiendo alrededor de una mesa, un monaguillo hurgándose la nariz, músicos ensayando y preparados para tocar y el resto de los habitantes en sus rutinas. De repente, alguien grita: “¡Ya llegan!”. Todo el pueblo entra en júbilo esperando a los italianos. Y como no me apetece desvelar nada más, prefiero dejarlo aquí.

Comentaros que la bola negra es una película dramática que se ha inspirado libremente en la obra inacabada homónima de Federico García Lorca y en la pieza teatral La piedra oscura de Alberto Conejero. Su ambiciosa estructura se desarrolla a través de tres periodos distintos: Nos retrotraen hasta 1932 con Carlos (Milo Quifes) como personaje principal, un joven gay adinerado que desea formar parte de la élite del casino; saltamos a 1937, a mi gusto el auténtico corazón de la película, sustentado con maestría por Sebastián (Guitarricadelafuente) y Rafael Rodríguez Rapún (Miguel Bernardeau); y finalizamos en 2017 con Alberto (Carlos González). Si bien el año 1937 lo considero el corazón, las arterias principales que oxigenan todo el filme, serán los otros dos periodos.

Las primeras palabras que se me ocurrieron tras llegar al final y sosegar mi mente y alma, fueron que la bola negra, como ya he comentado, es un canto a la vida, al amor, a la memoria, al sentir de un pueblo, al llanto y a la pérdida. Son historias entrelazadas entre sí de forma minuciosa gracias al extraordinario montaje de Alberto Gutiérrez, creando estampas de un pasado oscuro que los Javis logran bañar con su innata personalidad.

Hay mucha tela que cortar en esta película, pero merece ser destacado en primer lugar el gran y extraordinario elenco actoral. Los Javis han logrado rodearse de un equipo al que han sabido insuflar la verdad de cada uno de los personajes, haciéndolos creíbles al espectador. Un alarde de maestría en la dirección actoral que, si bien se sustenta sobre un sólido cuarteto principal –donde Milo Quifes, Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau y Carlos González rozan la perfección a través de sus respectivos viajes temporales–, la propuesta no sería la misma sin sus deslumbrantes aportaciones femeninas. Destaca una inmensa Lola Dueñas en la piel de Teresa y una deslumbrante Penélope Cruz encarnando con su aura y magnetismo a Nené Romero, para ofrecernos dos de las actuaciones más impactantes del guion. A este despliegue de talento se le suma, por supuesto, la magnífica Glenn Close, quien puso una condición a los Javis para interpretar a la historiadora Isabelle Durand: que parte de sus diálogos fueran en español, como así ha sido. Pero todos y cada uno de ellos y ellas se merecen un gran premio de conjunto. Resulta impensable, finalizado el visionado, eliminar a uno solo de ellos de la historia.

Ahora, si nos detenemos en los rostros de este éxito –además de por supuesto la dirección, el guion y el equipo técnico del que hablaré en breve–, la entrega del grupo es absoluta. Los cuatro protagonistas clavan el arco de sus personajes logrando que la química, la contención y el calvario que sufren en pantalla se transformen en el verdadero motor que mueve los sentimientos del espectador. La frescura de los tramos contemporáneos aligera la trama de forma inteligentísima, mientras que el dolor silencioso e íntimo de las escenas más dramáticas funciona como el reverso perfecto del poderío y la intensidad escénica que despliega el resto del reparto. Cada uno aporta una pieza única a este puzle sobre los recuerdos dolorosos y los silencios de nuestro pasado.

Ya de por sí, sin ver la película, la canción principal impacta y a mí personalmente me atrapa, pero escuchada en pantalla, sonando en medio de la nieve mientras uno de los personajes queda perdido en el inmenso manto blanco para siempre, estremece. Logra alcanzar un cénit tan poderoso que la lágrima se queda contenida para seguir devorándote por dentro hasta alcanzar los títulos de crédito, pero para eso, todavía queda; un triunfo compartido con la sobrecogedora composición musical de Raül Refree. A este torrente de emociones contribuye de forma decisiva el diseño de producción, un auténtico alarde visual donde no se ha escatimado en absoluto para trasladarnos con total naturalidad y fidelidad a los años 30 y traernos de vuelta al presente. Todo ello envuelto bajo la mirada de Gris Jordana, quien firma una fotografía de una elegancia sobresaliente mimando cada encuadre, consiguiendo con ello una atmósfera arrolladora e hipnótica, capaz de sumergir al espectador en el corazón de la historia, gracias a este derroche técnico y artístico.

Para finalizar, soy consciente de que nos encontramos ante una propuesta de ritmo pausado y que, tal vez, para algunos su metraje pueda resultar excesivo. Sin embargo, este reposo es el que permite que la historia cale en los huesos y en la mente. La bola negra no busca ni la prisa ni la acción; necesita cada uno de sus minutos para edificar un monumento a la memoria histórica y a la herencia queer de nuestro país. Los Javis confirman aquí una madurez cinematográfica indiscutible, firmando una obra monumental que no solo huele a Goya, sino que tiene pie y medio en la carrera hacia los Óscar y posiblemente en más de una nominación. Desde estas líneas os invito a que dejéis los prejuicios en casa, os dejéis atrapar por cada una de sus escenas y disfrutéis de un viaje tan doloroso como necesario; pocas veces el cine patrio nos había regalado un canto tan hermoso a la vida, al amor y al reverso de nuestros propios fantasmas y silencios. Déjate llevar y siente lo que padecen estos personajes.

Mi nota es: 10

Estreno en España: 25 de septiembre.

Reparto: Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milo Quifes, Penélope Cruz, Glenn Close, Lola Dueñas, Antonio de la Torre, Alberto Cortés, Albert Pla, Antonio Dechent, Hugo Welzel, Julio Torres, Yenesi, Lorenzo Zurzolo, Nuria Mencía, Natalia de Molina, Daniel Ibañez, Mona Martínez, Mateo Medina, Javier Butler, Francesco Migliori, Gio Torino, Manuel Gareno, Teo Lucadamo, Mohamed Ben Aissa, David Pérez Camacho, Mico Quares. Joaquín Ruíz, Valentín Martínez, Joaquín Núñez y Judeline.

Productora: Suma Content// Movistar Plus+// El Deseo// Le Pacte//Atresmedia Cine.

Distribuidora en España: Elástica Films y Movistar Plus+

Filmografía:  Javier Calvo estudió interpretación de forma privada y con diversos profesionales de la actuación. Es conocido principalmente por su formación actoral y su trayectoria como director junto a Javier Ambrossi, en cuanto a Ambrossi estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y Dramaturgia en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD). Debutaron con el largometraje “La llamada” (2017) y en televisión con la serie “Paquita Salas” (2016/19), la miniserie “Veneno” (2020) y “La Mesías” (2023) y este año nos ofrecen “La bola negra” (2026) y el videoclip “Leiva: La llamada” (2017).

martes, 13 de octubre de 2026

LA INVITACIÓN: CRÍTICA DE CINE

La invitación está dirigida por Olivia Wilde con guion Rashida Jones y Will McCormack.

Angela (Olivia Wilde) se apresura a realizar las últimas compras antes de regresar a casa y preparar todo para una cena especial. Joe (Seth Rogen), su marido, trabaja como profesor de música en un conservatorio. Es un hombre un tanto amargado, siempre quejándose de sus dolores de espalda, antisocial y molesto con sus vecinos, a los que Angela ha invitado a cenar: Piña (Penélope Cruz) y su marido Hawk (Edward Norton), debido a los ruidos y gemidos que provocan cada noche mientras realizan sus actos sexuales. Angela intenta convencerlo de no sacar determinados temas durante la cena, en particular los mencionados, pero Joe no está dispuesto a ello. La tensión comienza a florecer cuando Piña y Hawk entran en la casa y Hawk, que no tiene filtro, les dice abiertamente que les ha estado escuchando discutir. ¿Cómo terminará la velada?

La invitación – tercer nombre que recibe esta obra – fue escrita y dirigida originalmente por Cesc Gay. Primero nació en el teatro bajo el título Los vecinos de arriba (2016) y más tarde fue llevada al cine como Sentimental (2020), obteniendo un gran éxito; ahora, de la mano de Olivia Wilde, la incómoda cena se traslada a la gran pantalla estadounidense con el título La invitación (2026).

Tomando como referencia el recuerdo de la obra original estrenada en 2020, resulta una grata sorpresa comprobar que Hollywood ha respetado con creces el esqueleto del texto, la fina ironía y la mordacidad tan características de nuestro querido Cesc Gay. ¿Les habrá asesorado? Lejos de edulcorar la función para el mercado norteamericano, la adaptación cinematográfica se atreve a mantener el pulso notablemente picante y desvergonzado. La propuesta camina con inteligencia sobre el filo de la navaja: es una comedia decididamente subidita de tono, pero medida al milímetro para no rebasar los límites permitidos, logrando así una clasificación idónea para conquistar al gran público sin perder su esencia gamberra. Por momentos me parecía estar viendo a Cesc tras la cámara, por lo que de entrada felicito a Wilde.

En este tablero de juego a cuatro, Penélope Cruz se convierte en el auténtico torbellino de la función con una clase indiscutible. Cuando nuestra Pe se pone seductora, no hay quien le baje la mirada; la actriz derrocha esa fuerza, raza y temperamento tan genuinamente españoles que desarman por completo a sus compañeros de reparto. Sus palabras remarcan, pero sus miradas fulminan. Asimismo, el guion introduce ciertos cambios muy acertados respecto al film original. Mientras que en la cinta de 2020 arrancaba directamente entre las cuatro paredes del hogar, al más puro estilo teatralizado, aquí la dirección de Olivia Wilde acierta de lleno al regalarnos un inicio en exteriores con las secuencias de las compras y la búsqueda de la alfombra perfecta; unos minutos que aportan un dinamismo visual magnífico y sirven para rebajar la tensión teatral antes de que se cierren las puertas del apartamento.

El verdadero triunfo dramático de la función reside principalmente en la genialidad del guion, que sabe contrastar la psique que define a ambas parejas, dibujadas como las dos caras de una misma moneda. Por un lado están los invitados – Hawk y Piña –, quienes se muestran espontáneos, positivos, sin filtros y despreocupados ante la situación, porque en realidad ellos tienen un objetivo claro; por otro, los anfitriones, quienes arrastran una constante estela de tensión, fragilidad, negatividad e inhibición, pues su objetivo es muy diferente al de los invitados. Es como si la primera pareja caminara arropada por el sol, la luz y el calor, mientras la segunda arrastrara sobre sus cabezas un gran nubarrón.

Estos diálogos mordaces y cautivadores, algunos como puñales afilados, ofrecen a este cuarteto de excelentes actores la posibilidad de lucimiento tanto en el conjunto como de forma individual, no desaprovechando ninguna ocasión. Seth Rogen lo borda interpretando al quejica por excelencia, ese tipo huraño que uno reza por no tener al lado en ninguna situación; es un hombre ajeno a todo que no se avergüenza de lo que dice, para sufrimiento de quien lo tiene que padecer. Por su parte, la interpretación de Olivia Wilde como la esposa exasperada intenta disimular la frustración que siente hacia su marido, sus responsabilidades y hacia un matrimonio en crisis que naufraga. Este comportamiento divierte y a la vez atrae a Piña y Hawk, como un entretenimiento de una noche.

En cuanto a la pareja formada por Edward Norton y Penélope Cruz funciona con la precisión de un reloj suizo. Él despliega una ironía brillante a través de una “alarmante” falta de filtros, mientras ella derrocha magnetismo y seducción al hablar con absoluto desparpajo sobre su sexualidad y los encuentros compartidos con terceras personas, dejando por momentos intrigados y noqueados a sus anfitriones. Lo más gratificante de la función es no desvelar más detalles de la velada, ya que el arriesgado juego psicológico al que se someten los cuatro personajes termina por revelar sus propias y valiosas moralejas.

Para ir terminando, Olivia Wilde mantiene con pulso firme las riendas de la narración, abrazando con orgullo el tono teatralizado de la propuesta y logrando que el ritmo no decaiga en ningún instante. La realizadora recurre con inteligencia al uso del plano-contraplano o a planos generales, como una elección formal e idónea para no perderse un solo detalle de las interpretaciones ocultas en las miradas, el peso de los diálogos y la expresividad gestual de los cuatro. A este triunfo interpretativo se le suma la correcta labor tras las cámaras del director de fotografía Adam Newport-Berra, quien opta por una iluminación y unos encuadres funcionales que, lejos de buscar un protagonismo innecesario, pasan desapercibidos de forma muy elegante para cederle todo el escenario al verdadero tesoro del film: las monumentales actuaciones de su cuarteto protagonista.

Para concluir, la invitación demuestra que, incluso en una era donde Hollywood abusa de las fórmulas prestadas, un buen guion y un reparto en estado de gracia pueden convertir un remake en un ejercicio brillante. Olivia sale airosa del desafío de trasladar el universo de Cesc Gay a las colinas de San Francisco, firmando una obra tan incómoda como magnética. Una inteligentísima comedia de salón que, tras sus puñales afilados, sus deseos a flor de piel y sus provocaciones modernas y moderadas, nos obliga a mirarnos en el espejo de nuestras propias rutinas conyugales. Pasen, pónganse cómodos y disfruten de la velada; pocas veces un naufragio matrimonial ajeno resultó tan sumamente divertido.

Mi nota es: 8,5

Estreno en España: 16 de octubre.

Reparto: Olivia Wilde, Seth Rogen, Penélope Cruz y Edward Norton.

Productoras: Filmnation Entertainment// Annapurna Pictures// Permut Productiones.

Distribuidora en España: Diamond Films España.

Filmografía: La actriz, productora y directora, Olivia Wilde, estudió interpretación en la Academia Phillips en Andover (Massachusetts), se trasladó a Dublín matriculándose en la Gaiety School of Acting y de nuevo regresó a los Ángeles para trabajar en una agencia de casting.  Además de su larga trayectoria como actriz, Wilde ha dirigido los cortometrajes: “Free Hugs” (2011), “Wake Up” (2020); los videoclips “Edward Sharpe and the Magnetic Zeros: No love Like Yours” y “Red Hot Chili Peppers: Dark Necessities” ambos en (2016) y debutando en el largometraje con “Súperempollonas” (2019) para continuar con “No te preocupes, querida” (2022) y este año nos ofrece “La invitación” (2026).

martes, 6 de octubre de 2026

EL ARBOL MUY MUY LEJANO

 

El árbol muy muy lejano está dirigida por Ben Gregor con guion de Simon Farnaby.

“La magia de la infancia se suele olvidar. Esta es la historia de alguien que la quiso guardar”

Polly Thompson (Claire Foy) es una investigadora que decide renunciar a su trabajo al descubrir que su empresa había instalado cámaras ocultas en el refrigerador inteligente que ella misma diseñó para espiar a los clientes. Su marido, Tim Thompson (Andrew Garfield), está desempleado y a cargo de sus tres hijos: Beth (Delilah Bennett-Cardy), Joe (Phoenix Laroche) y Fran (Billie Gadsdon). Los dos primeros son adictos a las tecnologías. Ante esta crisis, Tim y Polly ven la oportunidad de cumplir con un viejo sueño: mudarse al campo con toda la familia, montar un negocio de salsa de tomate casera y reconectar en medio de la naturaleza.

Mientras atraviesan el bosque hacia su nuevo hogar, Fran tiene un encuentro con un hada llamada Silky (Nicola Coughlan). Una noche, junto al duende enojado (Hiran Abeysekera), la criatura se cuela en la habitación de la niña para dejarle una invitación sobre la almohada. Al despertar, Fran sigue las instrucciones del mapa hasta dar con el majestuoso Árbol Mágico Lejano, un lugar habitado por seres tan peculiares como la propia Silky, el duende enojado, Cara de luna (Nonso Anozie) o el estrafalario hombre de las cacerolas (Dustin Demri-Burns).

Estamos ante uno de esos films amables para toda la familia, una propuesta cien por cien blanca, libre de estridencias, palabras gruesas o dobles sentidos. En la vida diaria e incluso en el panorama cinematográfico actual donde lo soez parece acampar a sus anchas, la cinta de Ben Gregor se arriesga a abrazar una inocencia pura que algunos podrían tachar de cursi, pero que en realidad no es más que un regreso a la verdad llana de la niñez. Es el reflejo de una infancia sin dobleces, narrada con un lenguaje limpio y una calidez que reconforta.

Detrás de su desbordante fantasía, el largometraje sostiene un pilar fundamental: la unidad familiar como motor absoluto. La historia nos recuerda con firmeza qué si el núcleo permanece cohesionado y fuerte, todo lo demás termina por llegar. Lo verdaderamente fascinante es cómo el filme integra la magia dentro del relato; lejos de resultar forzada, fluye con una naturalidad pasmosa donde incluso los personajes más extravagantes logran conectar con el espectador. El equilibrio entre el divertimento puro y la nostalgia es total: los más pequeños disfrutarán con cada instante, mientras que los adultos, siempre y cuando se dejen llevar y se despojen del miedo al juicio ajeno, se verán arrastrados por una oleada de recuerdos compartidos que, en mi caso personal, logró conmoverme profundamente. Y es que, a mi edad, todavía sigo siendo el Peter Pan, con el que tantas veces me han apodado.

Como estamos viendo en algunos filmes recientes, la obra también se detiene en el tratamiento de la tecnología, en esta ocasión de una manera tan real que cualquiera de nosotros podría verse reflejado. Los hijos, convertidos aquí en los más vulnerables ante las redes se convierten también en el espejo de la gran mayoría de los adultos de nuestra sociedad, sintiéndose completamente consternados al descubrir las limitaciones de su nuevo hogar: la falta de cobertura, la carencia de lo más esencial como la electricidad o algo tan básico como la falta de medios para regar. En este sentido, el guion regala momentos muy divertidos, brillantes y clarificadores como cuando el padre pregunta a los chicos si saben de dónde sale la electricidad, a lo que el más pequeño responde con total inocencia: “de los enchufes”.

Una crítica divertida pero que cala por mucho que se intente evitar, especialmente en quienes pasamos el día rodeados de teléfonos móviles, ordenadores y tabletas. Lo verdaderamente acertado de la propuesta de Ben Gregor es que, sin caer en la trampa de intentar dar un sermón moralista o aleccionar al espectador de forma directa, logra transmitir su mensaje con una eficacia rotunda. El uso de este conflicto tecnológico se reserva para momentos muy concretos, los justos para hacernos comprender que es posible vivir desconectados del ruido digital. La cinta nos demuestra, con una tremenda dosis de sutileza y elegancia, que la vida es mucho más que la pantalla de un móvil y que los niños necesitan, hoy más que nunca, que se les dé el espacio necesario para despertar su propia imaginación; un vehículo este, en el que he creído siempre para el desarrollo de una persona.

En el apartado puramente formal, el despliegue visual de la producción resulta extraordinariamente vistoso, atractivo e incluso extravagante, convirtiéndose en un regalo constante para los ojos del espectador. Sí, aquí también debes dejarte llevar y sacar el niño que llevas dentro. La recreación del imponente árbol gigante es magnífica; la estructura se siente vibrar y cobrar vida desde el preciso instante en el que se cruza el umbral hacia lo desconocido y se pronuncia ese mantra eterno con los ojos cerrados: “Creo en la magia”. En ese mágico segundo, la naturaleza se inclina y se despliega ante ellos un colorido universo de imaginación donde mundos tan dispares como “La Tierra de las Golosinas” o “La Tierra de los Cumpleaños” – accesibles tras coronar una enrevesada escalera – deslumbran por su originalidad, evocando de inmediato las sensaciones de los grandes clásicos de la literatura fantástica y algunos filmes.

Es de justicia destacar que, ante el riesgo de saturar la pantalla, los efectos digitales están medidos al milímetro y no desentonan en ningún momento, integrándose orgánicamente en el relato. Gran parte de este triunfo estético recae en la excelente fotografía firmada por Zac Nicholson, quien inunda el metraje de una luz y una paleta cromática rebosante de vida que acentúa el tono de fábula. A este dinamismo visual se le suma la vibrante banda sonora de Isabella Summers y el montaje sumamente ágil de Gary Dollner, el cual no solo dota de ritmo a la peripecia de los Thompson, sino que resuelve con notable ingenio y ligereza las situaciones más inverosímiles de la aventura.

Antes de concluir, hay que hablar del elenco actoral ya que las actuaciones resultan sencillamente increíbles, hasta el punto de hacer pensar que cualquier niño querría tener unos padres como los que vemos en pantalla. Andrew Garfield desborda una sencillez, nobleza, naturalidad y energía arrolladoras, dotando a su personaje de un aura tocada por el amor, la honestidad y las ganas de vivir. A su lado, Claire Foy se erige como el complemento perfecto; ambos actores logran transmitir una complicidad única, la de dos adultos que llevan como escudo la verdad, la vida llana y, por encima de todo, que demuestran no haber perdido jamás al niño que llevan dentro. Por su parte, el trío infantil se desenvuelve con esa increíble naturalidad tan propia de los más jóvenes en el cine, cargando con el peso de la aventura de forma magnífica y dotando a cada hermano de su propia y genuina personalidad.

Asimismo, el abanico de personajes fantásticos que habita el árbol se muestra excepcional y muy juguetón. Aunque algunos de ellos, evoquen inevitablemente a criaturas de otras célebres obras de la literatura fantástica, logran conquistar al espectador desde su primera aparición. Entre todos ellos, es imposible no destacar  la magnífica interpretación de Nicola Coughlan en la piel del hada Silky; una actriz que, a quienes seguimos de cerca su estela en Los Bridgerton, vuelve a atraparnos por completo en la gran pantalla gracias a su carisma y magnetismo.

Para terminar, El árbol muy muy lejano se revela como algo más que una simple aventura de fantasía: es un bálsamo cinematográfico necesario en los tiempos que corren. Ben Gregor y su entregado elenco nos regalan una obra luminosa que nos invita a aparcar las pantallas para encender los lazos que verdaderamente importan. Con una factura visual deslumbrante y unas interpretaciones repletas de alma, la película logra el mayor de los milagros cinematográficos: recordarnos que la madurez no tiene por qué estar reñida con la inocencia. Una propuesta imprescindible que emociona, divierte y que, sobre todo, empuja a los adultos a reconciliarse con la naturaleza y con ese niño interior que la rutina nos obliga a olvidar. Una joya familiar que demuestra que, si uno se atreve a creer en la magia, siempre habrá un árbol lejano esperándonos en el bosque y no solo para ofrecernos su sombra.

Mi nota es: 8

Estreno en España: 9 de octubre.

Reparto: Claire Foy, Andrew Garfield, Rebecca Ferguson, Nonso Anozie, Jennifer Saunders, Nicola Coughlan, Jessica Gunning, Delilah Bennett-Cardy, Billie Gadsdon, Phoenix Laroche, Dustin Demri-Burns, Mark Heap,Oliver Chris, Lenny Henry, Michael Palin, Simon Russell Beale, Hiran Abeysekera, Pippa Bennett-Warner, Tim Plester, Pierre Bergman, Jos Vantyler, Tom Meeten, Luke Millington-Drake, James Dowell, Julia Saubier, John Kamau y Ryan Mark De Battista.

Productoras: Neal Street Productions// Ashland Hill Media Finance// Elysian Film Group// Palisades Park Pictures// Studiocanal.

Distribuidora en España: Diamond Films España.

Filmografía: El director, guionista y productor, Ben Gregor, también ha dirigido anuncios publicitarios y televisión. Se ha especializado en comedia con un estilo visual distintivo. Debutó en televisión con las series: “No Heroics” (2008) y “The Midnight Beast” (2012) y en el largometraje con “Streetdance Kids” (2013). Continuó con las series “The Trouble with Maggie Cole” (2020) y “Black Ops” (2023) y este año nos ofrece “El árbol muy muy lejano (2026)

miércoles, 30 de septiembre de 2026

DIGGER: CRÍTICA DE CINE


DIGGER está dirigida por Alejandro González Iñárritu compartiendo guion con Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman. “Iñárritu nos ahoga en el cambio climático con una experiencia única y delirante”

Las primeras imágenes se recrean en mostrarnos la belleza de la naturaleza desde diferentes ángulos: los árboles de un bosque, los atardeceres o el agua como elemento de vida. Este despliegue da paso a una excéntrica habitación en la que está tumbado sobre su cama Digger Rockwell (Tom Cruise), quien descansa junto a su vieja gata, un animal que ya no tiene fuerzas ni para comer. Se nos hace saber que Rockwell es un magnate del petróleo, el hombre más poderoso del planeta después del presidente de los Estados Unidos, Compson (John Goodman). El conflicto estalla cuando Digger desata un desastre ecológico ocasionado por uno de sus oleoductos y el presidente le ordena que solucione el caos que ha provocado.

Alejandro somete al espectador a un viaje alucinógeno en su nave del absurdo. Un delirio que se desborda a medida que transcurre el metraje y que logra hipnotizarte por las imágenes y una banda sonora incómoda y desconcertante que altera por completo nuestro sistema nervioso, obligándonos a no despegar la mirada de la pantalla. Estamos ante una experiencia única que al público le costará digerir entre las numerosas críticas sociales y políticas en torno al cambio climático y sus consecuencias; con un Tom Cruise que nos sigue demostrando que es capaz de ejecutar cualquier proyecto, por imposible que pueda parecer, y llevarlo a buen puerto. Tras este aperitivo, continúo.

Tras este aperitivo, nos adentramos en la propuesta visual de Iñárritu: una locura de contrastes formales orquestados por la impecable fotografía del maestro Emmanuel Lubezki. En esta obra no existe el engaño digital, pues la cinta fue rodada íntegramente mediante el mítico sistema VistaVision en celuloide de 35 mm.

Lubezki juega al límite claustrofóbico al navegar entre planos cerrados y distorsionados con ojo de pez y una iluminación puramente artificial que simula interiores perpetuos mediante techos de placas blancas de donde brota una luz potente, mientras que en otras ocasiones, la fotografía se hace más opaca. El color se convierte en otra herramienta narrativa mutante, apagándose hacia los grises, abrazando el blanco y negro absoluto, o transformando este último de manera quirúrgica para insuflar color únicamente a elementos específicos. Esto ocurre con el traje de Digger cuando entra en el Senado, dejando claro quién es el protagonista ante tanta fiera desatada en las gradas a las que tiene la convicción de amansar.

Esta, por llamarla de alguna manera, loca estética no camina sola; lo secunda un apartado sonoro brutal que asalta los tímpanos sin concesiones. El compositor Cosmo Sheldrake confecciona una banda sonora con notas que funcionan como un personaje hostil, una amalgama de ruidos de la naturaleza –aves, corrientes de agua, crujidos de madera y otros difíciles de identificar, al menos en mi mente que estaba intentando captar todo el espectáculo surrealista que se me estaba ofreciendo–. El sonido es tan demoledor y continuo que, lejos de acompañar la acción, parece querer tapar de forma deliberada parte de los intensos diálogos de los actores, provocando una asfixia sensorial que nos coloca directamente en la mente desquiciada de su protagonista: Rockwell.

Tras la tempestad sensorial que propone su factura técnica, el verdadero impacto de la cinta lo proporciona el corazón compuesto por su elenco actoral, con un Tom Cruise que carga de principio a fin con todo el peso de la función. Es un trabajo actoral que impresiona y desconcierta a partes iguales. Escuchando su interpretación en versión original, Cruise logra transformar por completo su voz, con matices más maduros, espesos y ásperos. Sus movimientos se vuelven pesados y grotescos, y no porque quiera imitar la fragilidad de un anciano, sino porque el director busca su degradación absoluta. El personaje de Rockwell es un ser cínico, grosero, corrompido por el poder, déspota y un embaucador profesional; un registro que sobrecoge estando acostumbrados a la imagen de héroe de acción que Hollywood nos ha ofrecido de él y que él mismo ha cuidado hasta el último detalle.

Este descenso a los infiernos de la decrepitud física se apoya en un trabajo de caracterización salvaje. No me quiero imaginar las horas de maquillaje a las que estuvo expuesto, pues este es de una potencia extrema, que no solo recae en Cruise, sino sobre todo el reparto, aunque en menor medida. Lejos de ser un mero alarde técnico, se intuye aquí una ácida crítica hacia esos empresarios, políticos y hasta el mismísimo presidente para retratarlos como auténticos seres decadentes. En el caso de Cruise, todo en él se vuelve ajeno; desde el cabello ralo hasta un rostro envejecido y posturas corporales repulsivas.

Sin embargo, para quienes nos gusta observar fijamente a la gente a los ojos para detectar lo que realmente son, el engaño se vuelve fascinante. Por momentos, el actor no puede disimular al titán que se esconde tras esos kilos de prótesis y, en otros instantes, logra de forma magistral que su propia mirada se vuelva tan retorcida y nauseabunda como el propio personaje que habita.

A esta soberbia entrega interpretativa se le suma la audaz filigrana estructural con la que Iñárritu decide armar el relato. Lejos de conformarse con una narrativa lineal al uso y de presentarnos una pieza cargada de un fuerte onirismo, el director mexicano decide jugar con las fronteras del metacine y del metateatro, construyendo un sofisticado espejo donde la ficción se mira a sí misma sin llegar a desvelar por completo los límites de lo real. Esta propuesta sumerge al público en un auténtico sueño surrealista muy potente, potenciado por el uso de unos decorados abarrotados y sobrecargados. Son espacios tan saturados, en su amplio abanico, de elementos que no solo asfixian la puesta en escena, sino que subrayan la profunda artificialidad de ese micromundo en el que se mueven los poderosos; una atmósfera que va ganando en intensidad a medida que el final se acerca, hasta el punto de que el espectador tiene que hacer un esfuerzo sobrehumano para que su mente no se quede bloqueada. Con esta última obra, Alejandro ha cruzado una línea muy peligrosa y apasionante a la vez. Al finalizar la proyección, y mientras desfilaban los títulos de crédito, la sala permanecía en un mutismo absoluto y sepulcral que duró hasta el abandono de la sala. Nadie sabía qué decir; el golpe de efecto había sido demoledor, dejándonos a todos clavados en la butaca con la mente exhausta y el cuerpo completamente descolocado. Reconozco que hacía mucho que un filme no me dejaba en un estado de shock total y solo brotando en mi mente la idea de que necesitaba tiempo para poder procesar lo visto y vivido y realizar esta reseña que ahora os ofrezco.

Mi nota es: 8

Estreno en España: 2 de octubre.

Reparto: Tom Cruise, Sandra Hüller, John Goodman, Jesse Plemons, Riz Ahmed, Michael Stuhlbarg, Sophie Wilde, Robert John Burke, Andreea Paduraru, Pip Torrens, Kenton Craig, Ian Chance, Ewen Weatherburn, Aetheria Angel, John Polivka y Ágota Dunai.

Productora: Legendary Pictures// Warner Bros. // M Productions// TC Productions// Alejandro González Iñárritu// Tom Cruise.

Distribuidora en España: Warner Bros. Pictures.

Filmografía: El guionista, productor y director, Alejandro González Iñárritu, estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y fundó su propia productora Zeta Films en 1991, dedicada a la realización de anuncios publicitarios y cortometrajes. Debutó con el telefilme “Detrás del dinero” (1995), con el cortometraje “El timbre” (1996) y el largometraje “Amores perros” (2000). Cuenta con otros largometrajes como “21gramos” (2003), “Babel” (2006), “Biutiful” (2010), Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia) (2014), “El renacido (The Revenant)” (2015), “Bardo. Falsa crónica de unas cuantas verdades” (2022) y este año presenta “Digger” (2026). Los cortometrajes: “Polvorín” (2001), “Detrás de Biutiful: Notas del director” (2011), “Naran Ja” (2012), “Carne y arena” (2017). Los videoclips “Café Tacuba: Avientame” (2000) y los vídeos “Nike: Escribe el futuro” (2010), “Yves Saint Laurent: El hombre libre” (2011), “Procter&Gamble: Gracias, mamá-El mejor trabajo” (2012), “Ryuichi Sakamoto: Tema principal de El Renacido (Edición de Alva Noto)” (2016) y el vídeo “Nike: Air te mueve” (2018).

SERIES INTERNACIONALES MOVISTAR PLUS+ OCTUBRE 2026

 

Estrenos series internacionales octubre 2026: la amistad femenina según 'Big Mood' y el thriller 'Negocios turbios' se unen al regreso de 'Ludwig', 'Vigil', 'Trigger Point' y 'Doc' en Movistar Plus.

'Big Mood' T1 y T2

Ambas temporadas completas desde el miércoles 7 de octubre (12 episodios en total) en Movistar Plus.

Una amistad femenina escrita con la intensidad emocional de una gran historia de amor. 'Big Mood', con ecos de 'Fleabag', 'This Way Up' o 'Somebody Somewhere', usa el humor más afilado para hablar de salud mental, dependencia emocional y del difícil tránsito hacia la madurez sin perder nunca de vista la calidez de sus personajes. Creada por Camilla Whitehill, se convirtió en el mejor estreno de una nueva comedia de Channel 4 desde 'Derry Girls'. 

Sinopsis: Maggie y Eddie llevan toda la vida siendo inseparables. Pero la entrada en la vida adulta pondrá a prueba una amistad que parecía indestructible. Mientras Maggie intenta mantener bajo control un trastorno bipolar que amenaza con desestabilizar su vida personal y profesional, Eddie comienza a cuestionarse cuánto tiempo puede seguir relegando sus propias necesidades para cuidar de los demás. La llegada de nuevos proyectos, relaciones y cambios vitales obligará a ambas a enfrentarse a una pregunta incómoda: ¿puede sobrevivir una amistad cuando las personas dejan de necesitarse de la misma manera?

Reparto

Protagonizada por Nicola Coughlan ('Los Bridgerton', 'Derry Girls'), como Maggie, y Lydia West ('It's a Sin', 'Years and Years'), como Eddie. Completan el reparto Robert Gilbert ('Big Boys'), Sally Phillips ('El diario de Bridget Jones'), Eamon Farren ('The Witcher'), Kate Fleetwood ('La rueda del tiempo'), Niamh Cusack ('The Virtues') y Ukweli Roach ('Wolf'). Además, en la segunda temporada participan Rupert Everett ('La boda de mi mejor amigo', 'An Ideal Husband') y Robert Lindsay ('My Family', 'Sherwood').

'Vigil: conspiración en el Ártico' T3

Completa desde el miércoles 14 de octubre (seis episodios) en Movistar Plus.

Investigación criminal, thriller político, espionaje y drama personal. La pareja protagonista vuelve a funcionar como el corazón emocional de la serie: esta vez la presión de una investigación internacional amenaza no solo sus carreras sino también la relación que ambas han intentado construir en el pasado. De los productores de 'Line of Duty' y 'Bodyguard'.

Sinopsis: Amy y Kirsten se enfrentan a un nuevo caso que las lleva hasta una remota estación de investigación en el Ártico, en la que un miembro de una misión secreta de las fuerzas especiales británicas ha aparecido asesinado. La investigación las sitúa en el centro de una peligrosa disputa internacional: el deshielo está abriendo nuevas rutas comerciales y el acceso a valiosos recursos naturales, convirtiendo el Ártico en escenario de las ambiciones de Reino Unido, Rusia y China. Encontrar al asesino será solo una parte del problema, ya que ambas deberán evitar que el crimen desencadene una crisis internacional mientras sus carreras como su propia relación vuelven a estar en juego. 

Reparto
Protagonizada por Suranne Jones ('Gentleman Jack', 'Doctor Foster'), como DCI Amy Silva, y Rose Leslie ('Juego de tronos', 'The Good Fight'), como DI Kirsten Longacre. Regresa Dominic Mafham, como el responsable del MI5 Ian Downing. Entre las nuevas incorporaciones se encuentran Jeppe Beck Laursen ('The Last Kingdom'), como Henrick Becken, jefe de policía de Svalbard; Naomi Yang ('Under Salt Marsh'), como la microbióloga Shen Jia; Tornike Gogrichiani ('Drops of God'), como un coronel ruso, y Eric Godon ('In Bruges'), como el alcalde Korotayev.

Disponibles las dos primeras temporadas en Movistar Plus, que se pueden ver de forma independiente.

'Ludwig' T2

Completa desde el jueves 15 de octubre (seis episodios) en Movistar Plus.

Una original mezcla de whodunit, comedia y cozy crime. John 'Ludwig' Taylor vuelve a enfrentarse a nuevos asesinatos en Cambridge mientras continúa intentando resolver el enigma que cambió su vida: la desaparición de su hermano gemelo James. Escrita por Mark Brotherhood.

Sinopsis: El solitario creador de crucigramas y rompecabezas, que comenzó su peculiar carrera policial suplantando la identidad de su hermano, deberá recurrir de nuevo a su extraordinaria capacidad para detectar patrones y resolver problemas aparentemente imposibles. Junto a Lucy, la mujer de James, John sigue buscando respuestas mientras cada nuevo caso pone a prueba un talento detectivesco que él mismo se resiste a reconocer.

Reparto

Protagonizada por David Mitchell ('Peep Show', 'Back', 'Upstart Crow'), como John 'Ludwig' Taylor, junto a Anna Maxwell Martin ('Motherland', 'Until I Kill You'), como Lucy Betts-Taylor, su cuñada y principal aliada en la búsqueda de James. Regresan también Dipo Ola, como DI Russell Carter; Dorothy Atkinson, como DCS Carol Shaw; Ralph Ineson, como Chief Constable Ziegler; Dylan Hughes, como Henry, y Karl Pilkington, como DI Matt Neville. Como nuevas incorporaciones: Mark Bonnar ('Dept. Q', 'Guilt'), como el editor de periódico Gareth Fisher;  Sian Clifford ('Fleabag', 'The Miniature Wife'), como la diputada Joanne Kemper, Ben Ashenden, como DC Ethan Cole, y Rumi Sutton, como DC Caitlin.

Disponible la primera temporada en Movistar Plus. Ya se ha confirmado una tercera temporada y un especial navideño.

'Negocios turbios'

Completa desde el jueves 22 de octubre (tres episodios) en Movistar Plus.

Basada en hechos reales, reconstruye uno de los mayores escándalos medioambientales de la historia reciente de Reino Unido. Creada por Joseph Bullman, 'Negocios turbios' reflexiona sobre la responsabilidad de las instituciones, el poder de las grandes corporaciones y la importancia del periodismo y de la investigación ciudadana para destapar abusos de poder. En la línea de títulos como 'Mr Bates vs The Post Office'.

Sinopsis: En un pequeño pueblo de Oxfordshire, la aparición de miles de peces muertos en un río despierta la curiosidad de dos jubilados que se niegan a aceptar las explicaciones oficiales. Lo que comienza como una sencilla reclamación a la compañía del agua termina convirtiéndose en una investigación que destapa una compleja red de negligencias, encubrimientos y decisiones empresariales con consecuencias devastadoras para miles de personas. Mientras las instituciones miran hacia otro lado y los responsables intentan silenciar la verdad, ambos descubrirán que enfrentarse a un sistema construido para proteger a los poderosos exige una perseverancia extraordinaria. 

Reparto

Protagonizada por David Thewlis ('Harry Potter', 'Fargo', 'The Artful Dodger'), como Ash Smith, un antiguo detective jubilado, y Jason Watkins ('The Crown', 'McDonald & Dodds', 'The Lost Honour of Christopher Jefferies'), como Peter Hammond, un profesor retirado cuya capacidad para interpretar datos resulta decisiva para desmontar la versión oficial. Completan el reparto Asim Chaudhry ('People Just Do Nothing'), Posy Sterling ('Lollipop'), Alex Jennings ('The Crown', 'Victoria') y Craig Parkinson ('Line of Duty').

'Negocios turbios' se presentará en la próxima edición del Festival Serielizados.

'Trigger Point' T4

Completa desde el miércoles 28 de octubre (seis episodios) en Movistar Plus.

Continúa la investigación policial con espectaculares secuencias de desactivación. Centrada en el trabajo de los EXPO, los especialistas de la Policía Metropolitana encargados de desactivar artefactos explosivos. Producida por Jed Mercurio ('Line of Duty', 'Bodyguard'), la cuarta entrega está escrita por Chris Brandon ('Bloodlands').

Sinopsis: Una amenaza explosiva vuelve a poner Londres en alerta. Cuando Lana y su equipo detectan un camión sospechoso que avanza hacia un lugar emblemático de la capital, comienza una carrera contrarreloj para detenerlo antes de que alcance su objetivo. El incidente resulta ser solo el comienzo de una nueva ofensiva: mientras los ataques se suceden, los artificieros y la unidad antiterrorista deberán descubrir quién está detrás de ellos y cuál es su verdadero objetivo. La investigación conducirá al equipo desde las calles de Londres hasta un aeródromo mientras la amenaza adquiere una escala cada vez mayor y Lana se enfrenta a una situación límite capaz de costar miles de vidas. 

Reparto

Protagonizada por Vicky McClure ('Line of Duty', 'This is England'), como Lana Washington, la experta en desactivación de explosivos cuya extraordinaria capacidad para mantener la calma frente a una bomba contrasta con el creciente coste personal y emocional de su profesión. Junto a ella regresan Eric Shango, como Danny, y Nabil Elouahabi ('Blue Lights', 'Unforgotten'), como Hass, sus compañeros del equipo de artificieros. También continúan Natalie Simpson, como DS Helen Morgan, y Maanuv Thiara ('DI Ray', 'Landscapers'), como DCI Amar Batra. Entre las nuevas incorporaciones destaca Julie Graham ('Shetland', 'The Bletchley Circle'), como la comandante Nia Quentin.

Disponibles las tres primeras temporadas en Movistar Plus.

'Doc' T3

A episodio semanal desde el jueves 29 de octubre (22 episodios) en Movistar Plus.

Un drama que combina casos médicos con una intensa historia de reconstrucción personal. La adaptación estadounidense del exitoso drama médico italiano 'Doc – Nelle tue mani'. 

Sinopsis: La doctora Amy Larsen continúa reconstruyendo su vida después de perder ocho años de recuerdos a causa de un accidente. Convertida de nuevo en residente dentro del mismo hospital donde antes dirigía el servicio de Medicina Interna, deberá enfrentarse cada día a pacientes, compañeros y familiares que recuerdan una versión de ella que ya no existe. Ahora, Amy afronta nuevos retos médicos y personales mientras intenta recuperar la confianza de quienes la rodean y encontrar el equilibrio entre la profesional brillante que fue y la persona en la que quiere convertirse.

Reparto

Protagonizada por Molly Parker ('House of Cards', 'Deadwood', 'Lost in Space'), como la doctora Amy Larsen. Junto a ella regresan Omar Metwally ('Big Sky', 'The Affair'), como Michael Hamda; Jon Ecker ('Firefly Lane', 'Queen of the South'), como Jake Heller; Amirah Vann ('How to Get Away with Murder', 'Underground'), como Gina Walker; Anya Banerjee ('The Blacklist'), como Sonya Maitra, y Patrick Walker ('Lessons in Chemistry'), como T.J. Coleman. Destaca la incorporación del ganador del Emmy Blair Underwood ('L.A. Law', 'Quantico', 'Longlegs'), que se suma al reparto regular tras la salida de Felicity Huffman al final de la segunda temporada

Disponibles las dos primeras temporadas en Movistar Plus.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

EN EL CORAZÓN DE LA BESTÍA: CRÍTICA DE CINE

En el corazón de la bestia, dirigida por David Ayer y con guion de Cameron Alexander.

En mitad de una carretera solitaria, una joven detiene su automóvil y se queda observando a un pastor alemán que permanece quieto frente a ella. La historia nos traslada entonces a una semana atrás en el tiempo. James Belmont (Brad Pitt), un oficial retirado de las Fuerzas Especiales, pilota un hidroavión rumbo a Alaska junto a Odín, su fiel perro de combate –el mismo animal que acabamos de ver en la carretera–. La tragedia se desata en pleno vuelo cuando James sufre un repentino infarto que le hace perder el control del aparato, provocando que se estrelle contra el agua. Tras lograr salir con vida del fuselaje y estabilizarse, James llama a gritos a su compañero, localizándolo herido en mitad de la espesura del bosque. A partir de ese instante, y arrastrando las secuelas del ataque cardíaco, hombre y animal emprenderán un agónico viaje de supervivencia a través de la implacable naturaleza salvaje, en un trayecto que pondrá a prueba sus límites físicos y mentales, mientras forjan un vínculo inquebrantable que se convertirá en su única posibilidad de regresar a la civilización.

David Ayer maneja los tiempos de la narración con una precisión quirúrgica, cocinando a fuego lento la tragedia y el dolor. Lejos de optar por el efectismo rápido, la cinta se toma su tiempo para instalarnos en el aislamiento de Alaska junto a James Belmont y Odín. Es en este inicio donde la película respira, regalándonos momentos de una gran belleza cotidiana y cómplice, como la simpática e inesperada escena en la que Odín sorprende a James atrapando un pez de gran tamaño con la boca; un destello de ligereza que alivia la tensión y afianza el apego del público hacia el animal.

Sin embargo, el verdadero triunfo de este primer acto radica en la sutil construcción del colapso físico de Belmont, un papel que le viene como anillo al dedo a un Brad Pitt que nos regala una madurez interpretativa verdaderamente impresionante. Ayer siembra pistas magistrales: esos gestos mudos de Belmont tocándose el pecho y el hombro que, en un primer momento, el espectador puede atribuir a las secuelas de su pasado militar. La revelación de que esos dolores eran el preludio de un infarto en pleno vuelo golpea con una fuerza tremenda en una escena sobrecogedora.

El verdadero corazón emocional de la película late en la desgarradora complicidad que se forja entre sus dos protagonistas. David Ayer introduce un elemento visual y dramático portentoso: Odín no es solo un acompañante, es un soldado mutilado al que le falta una pata, sustituida por una moderna prótesis metálica. Este detalle físico equipara al animal con James Belmont; ambos son náufragos de la misma guerra, rotos por dentro y por fuera. Dos solitarios que se necesitan para curar sus heridas en silencio. El Trastorno de Estrés Postraumático que comparten se materializa en una serie de pesadillas filmadas en un tono sepia muy real. Lejos de ser meros recuerdos estáticos, estas imágenes funcionan como un rompecabezas fragmentado que va cobrando cuerpo y construyéndose poco a poco ante el espectador a medida que avanza el metraje.

En este hostil escenario, el guion huye de la sensiblería barata para refugiarse en la sutileza. El sufrimiento de Odín se expresa a través de unas miradas silenciosas, brutales, estremecedoras y desbordantes de una profunda humanidad, al igual que las lamidas constantes en la cara de James. La química entre Pitt y el animal es magistral; cuando el perro despierta intranquilo a causa de los fantasmas del pasado, James lo devuelve a la realidad acariciándolo y susurrándole que todo aquello ya pasó, que es hora de olvidar. Es en ese lenguaje mudo, donde el animal parece comprender cada caricia y cada palabra, donde la película alcanza sus cotas dramáticas más altas y conmovedoras.

Más allá de su poderoso trasfondo dramático, la película funciona como un mecanismo de tensión impecable cuando se adentra en el cine de supervivencia más puro. David Ayer no da tregua al espectador ni suaviza la crueldad de la naturaleza salvaje de Alaska. La travesía de James y Odín se convierte en una carrera de obstáculos física y psicológica, donde el director filma con un realismo sobrecogedor los peligros que acechan en el camino. Desde la imponente y tensa presencia de la fauna local hasta la brutalidad de una geografía traicionera marcada por terrenos inundados, pasos imposibles entre troncos caídos y la furia de unas aguas bravas que se convierten en un enemigo implacable. El director demuestra una vez más su maestría para rodar la acción física, transmitiendo al espectador el frío, el cansancio y el dolor de una lucha desesperada por alcanzar la civilización.

Toca hablar del envoltorio técnico de la película, que no solo es impecable, sino que cobra el protagonismo de un personaje invisible que amplifica el torrente emocional de la historia. La banda sonora de Jared Michael Fry es, en esta ocasión, el auténtico latir del corazón del film. Con una partitura suave y penetrante a la vez, Fry compone una melodía que cala en los huesos y se clava en el cerebro del espectador, transportándolo con una sutil elegancia por los pasajes más dramáticos, tensos y humanos de la travesía propiamente dicha. Es una música que sabe ser silenciosa, que escucha al viento y a la naturaleza cuando la soledad lo requiere, pero que alcanza su cenit absoluto en el tramo final, fundiéndose de manera sobrecogedora con las imágenes de clausura y la profunda voz en off de Belmont.

A este triunfo sonoro se une la portentosa fotografía de Mauro Fiore. El oscarizado operador nos muestra la naturaleza de Alaska en todo su esplendor, logrando retratarla de manera bella y cruda a la vez. Fiore juega con una luz muy especial, tanto para las secuencias diurnas como para las nocturnas, regalando al espectador encuadres que por momentos parecen postales de colección y que, al segundo siguiente, te abofetean con la cruda realidad de los elementos. Un trabajo visual deslumbrante que equilibra la inmensidad del paisaje con la intimidad de los rostros. Con ella el frío se palpa y se siente y los rayos de sol calientan los músculos helados.

En el corazón de la bestia (Heart of the Beast) es muchísimo más que un relato de supervivencia extrema; es una radiografía desgarradora sobre el trauma, la redención y el amor incondicional en su estado más puro. David Ayer firma su obra más madura y humana gracias a la soberbia y física interpretación de un Brad Pitt crepuscular, formidablemente arropado por un coprotagonista de cuatro patas que roba el alma del espectador. Una película cruda, hermosa y profundamente conmovedora que rompe por dentro y se instala en la memoria mucho después de que se enciendan las luces de la sala. Cine con mayúsculas que merece ser vivido y sentido en la gran pantalla.

Mi nota es: 9

Estreno en España: 25 de septiembre.

Reparto: Brad Pitt, J.K. Simmons y Anna Lambe.

Productoras: Plan B Entertainment// Temple Hill Entertainment// Will Chickens Productions// Crave Films// Soho VFX

Distribuidora en España: Paramount Pictures Spain.

Filmografía: El guionista, productor y director, David Ayer, abandonó sus estudios de preparatoria por problemas familiares. Comenzó a trabajar de pintor de casas hasta que se alistó a la Marina de los Estados Unidos, como submarinista. En el mundo del cine se inició como guionista y debutó en la dirección con “Vidas al límite” (2005) continuando con “Dueño de la calle” (2008), “Sin tregua” (2012), “Sabotage” y “Corazones de acero” ambas en (2014), “Escuadrón suicida” (2016), “Bright” (2017), “Cuenta pendiente” (2020), “Beekeeper: El protector” (2024), “The Working Man” (2025) y este año nos ofrece “En el corazón de la bestia” (2026). También ha dirigido los videoclips: “LCD Soundsystem: Pow Pow” (2010), “Lil Wayne, Wiz Khalifa, Imagine Dragons, Logic, Ty Dolla Sign and Z Ambassadors: Sucker for Pain” (2016) y “Machine Gun Kelly feat. X Ambassadors & Bebe Rexha: Home” (2017). El video: “Sabotage: Alternate Endings” y capítulos de la serie: “Deputy” (2020).