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lunes, 4 de mayo de 2026

LAS OVEJAS DETECTIVES: CRÍTICA DE CINE

Las ovejas detectives, una coproducción entre Reino Unido y Estados Unidos, está dirigida por Kyle Balda bajo un guion adaptado por Craig Mazin. “La necesidad de recordar para no olvidar a quienes se fueron”

George Hardy (Hugh Jackman) es un pastor que vive por y para su rebaño, a cuyas integrantes las ha ido nombrado según lo que sus ojos le transmitían. Al caer la tarde, George se sienta frente a su caravana para relatarles novelas policiacas; está convencido de que no le entienden, pero ellas son lo que más ama junto a su hija Rebecca (Molly Gordon), a quien escribe cartas soñando con su pronto regreso. Mientras tanto, el joven periodista Elliot (Nicholas Galitzine) llega al pueblo para cubrir la feria local.

Una noche de tormenta, George aparece muerto en extrañas circunstancias. Ante la inoperancia del policía local, Tim Derry (Nicholas Braun), la oveja Lily (Voz de Julia Louis-Dreyfus), quien siempre lograba descubrir al asesino en los relatos de George, decide tomar las riendas. Con valentía e ingenio, Lily anima al rebaño a iniciar su propia investigación para resolver el misterio de la muerte de su pastor.

No estamos ante una comedia más, ni una inusual obra detectivesca de personajes variopintos que conforman el paisaje humano. Tampoco ante un drama, aunque las sombras que lo recorren den pie a ello. Estamos ante una encantadora historia rural para grandes y pequeños, con un guion aparentemente tan blanco como las suaves nubes en una tarde de verano y mensajes tan directos, que calan sin esfuerzo. En este pueblo la naturalidad es tal, que aceptamos de inmediato el pacto mágico: que las ovejas hablen entre ellas y que decidan ser ellas quienes busquen justicia ante la torpeza policial.

El filme despliega un ingenioso abanico de situaciones cómicas que rodea a este extraño equipo de detectives lanudos. Como si de una obra de Agatha Christie se tratara, las ovejas observarán y escucharán cada conversación o los interrogatorios que el inexperto Tim realiza al carnicero, la posadera, el reverendo, el vecino granjero o la propia hija del fallecido, buscando razones oscuras tras un acto tan vil. Sin embargo, la verdadera genialidad del filme no reside únicamente en este drama humano, sino en el complejo microcosmos del rebaño.

Lejos de ser un grupo uniforme, las ovejas viven marcadas por un sistema de castas implacable: las nacidas en “verano” y las nacidas en “invierno”, siendo estas últimas las rechazadas, parias condenadas a la soledad. Esa exclusión se personifica en dos figuras claves: El carnero proscrito que protege al grupo desde la montaña y un entrañable corderito al que todos ignoran. Es aquí donde el guion de Mazin se convierte en un dardo afilado que se clava en la diana de los prejuicios. Es en esta subtrama animal donde reside el mayor peso emocional, recordándonos que el desprecio puede nacer incluso en los lugares más inesperados.

Otro de los grandes aciertos de la cinta es la inteligente puesta en escena de Kyle Balda, con ese toque teatralizado que se sustenta en la impecable fotografía de George Steel. La cámara juega constantemente con el foco narrativo: la película no se limita a dejar a las ovejas en un segundo plano, sino que a menudo el encuadre subvierte las prioridades. Un claro ejemplo de ello sucede cuando, mientras los humanos discuten en el interior de una estancia o realizan determinadas actividades, la atención se traslada hacia el exterior, donde el rebaño despliega una coreografía casi militar. Momentos como el espionaje a través de las ventanas, con las ovejas ingeniándoselas para lograr su objetivo, despiertan carcajadas. Esta dualidad visual convierte al espectador en un cómplice activo, otorgando mayor peso a la acción silenciosa y bien estudiada de las ovejas que a la verborrea de unos sospechosos que ignoran que están siendo vigilados por el propio paisaje.

Si bien las ovejas son el corazón y el alma de toda la película, el elenco humano dota de una veracidad sorprendente al relato. Hugh Jackman realiza un trabajo excepcional: su voz en off durante la primera media hora establece una conexión íntima con el espectador al explicar cómo el nombre de cada oveja nació de lo que sus ojos le transmitían. El revelar que Lily es su favorita, construye un vínculo sagrado que trasciende la muerte a través de los flashbacks, mientras las cartas de su hija nos hacen cómplices de su esperanza. Emma Thompson está maravillosamente divertida, con ese toque de sobriedad que su personaje exige y Nicholas Braun aporta el contrapunto cómico ideal como el policía inexperto, mientras que el resto del reparto se integra con naturalidad en sus personajes. A todo ello se suma la juguetona banda sonora de Heitor Pereira, cuya partitura combina temas conocidos con ritmos que subrayan perfectamente la intriga y la comicidad de esta aventura lanuda. En definitiva, un reparto y una producción técnica que cumple sobradamente dándonos una pequeña joya que supera todas las expectativas.

Mi nota es: 8,5

ESTRENO EN ESPAÑA: 8 de mayo.

REPARTO: Hugh Jackman, Emma Thompson, Nicholas Braun, Nicholas Galitzine, Molly Gordon, Hong Chau, Kobna Holdbrook-Smith, Tosin Cole, Conleth Hill y Mandeep Dhillon. Las voces de: Bryan Cranston, Julia Louis-Dreyfus, Chris O`Dowd, Regina Hall, Patrick Stewart, Bella Ramsey, Rhys Darby y Brett Goldstein.

PRODUCTORA: Working Title Films// Lord Miller// Amazon MGM Studios// Three Strange Angels.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: SONY PICTURES RELEASING de ESPAÑA.

FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR: El animador y director de cine, Kyle Balda, se graduó en 1993 en el Instituto de las Artes de California (CalArts). Debutó con los cortometrajes “Día de orientación”,  “Remodelación del hogar” y “Banana” todas en (2010). En el largometraje debutó  junto a Chris Renaud con “El Lórax en busca de la trúfula perdida” (2012) y en solitario con “Minions” (2015), “Mi villano favorito 3” (2017), “Minions: Nace un villano” (2022) y “Las ovejas detectives (2026). Cuenta también con los videos: “Mi villano favorito: Las locuras de los Minions” (2010), “¡Vagón Ho!, “Serenata”, “Fuerzas de la naturaleza” en (2012),  “Competencia” (2015), “Weenie” (2016)

miércoles, 29 de abril de 2026

LA PLAGA: CRÍTICA DE CINE

La coproducción entre Australia, Emiratos Árabes, Estados Unidos y Rumanía, La Plaga, está escrita y dirigida por Charlie Polinger. “Cuando el contagio es la crueldad y el grupo la enfermedad”.

Ben (Everett Blunck) es un estudiante de secundaria de 12 años, introvertido y ansioso, que asiste a un campamento de verano de waterpolo tras mudarse desde Boston. El campamento está dirigido por el entrenador apodado “Daddy Wags” (Joel Edgerton). Ben desea ser aceptado en el grupo y para ello busca la amistad de su líder, Jake (Kayo Martin), un carismático y astuto manipulador psicológico. En el lado opuesto se encuentra Eli (Kenny Rasmussen), el rechazado del grupo, a quien estigmatizan afirmando que padece una enfermedad contagiosa que, en realidad,  no es más que una afección cutánea. Mientras Ben ansía encajar, con cierta desesperación, descubre las verdaderas intenciones que esconde la perversa mente de Jake.

Polinger, conocido por su estilo visceral, firma un  drama psicológico adolescente sobre el bullying con escenas de gran impacto visual. Un ejercicio con el que es muy difícil no sentirse incómodo, pues tanto la trama como la atmósfera lograda dejan al espectador en un silencio sepulcral. En esta ocasión, el terror no proviene de la supuesta enfermedad de Eli, sino que reside en la mentalidad de colmena del grupo. Es la deshumanización y la crueldad, reflejadas en esa sonrisa malévola e inteligente que desprende Jake, artífice del verdadero virus que contagia a los demás, incluido Ben; todo ante el temor a ser la siguiente víctima por su condición de novato.

Pocas cosas provocan tanto pavor como la pérdida de la inocencia de un niño, adulterada y transformada en agresividad, bien sea física o psicológica. Se entiende fácilmente en la mirada de Ben, que se opaca conforme comprende que para sobrevivir en el universo creado por Jake, debe ocultar sus sentimientos y emociones. Las miradas que dedica a Eli de compasión, el ayudarle con la aplicación de la crema en la espalda a escondidas de los demás, la bronca que le echa para que despierte de su letargo y se haga valer, demuestran su nobleza; pero Ben dejará al niño que disfruta en la piscina jugando y entrenando con sus compañeros, para transformarse en un paladín en las sombras, aunque sea consciente de que la batalla es imposible de ganar, si Eli no pone de su parte. En La Plaga, el acoso no es un evento aislado, sino un rito de iniciación oscuro. La narración nos obliga a mirar de frente una cruda realidad: el sacrificio de la empatía en aras de la aceptación en el grupo.

En cuanto a las interpretaciones, los niños siguen demostrando su innata capacidad para que sus actuaciones resulten creíbles gracias a su espontaneidad. Aunque hay que reconocer las brillantes actuaciones de todo el grupo, destaco a los que considero que llevan la voz cantante: Everett Blunck realiza un trabajo excepcional con su personaje de Ben, transmitiendo, a través de un inquietante lenguaje corporal, el conflicto interno que vive entre la elección de lo justo frente a lo injusto, aunque lo injusto le beneficie. Kayo Martin logra angustiar y despertar desprecio por su personaje de Jake mediante ese grado de maldad que expresa con sus miradas, silencios y, lo más perturbador, su sonrisa. Cerrando el trío, Kenny Rasmussen en su papel de Eli, ofrece la interpretación más física y desgarradora; encarna la vulnerabilidad absoluta y la autolesión consentida. Él representa las consecuencias de ese juego que deja de serlo cuando una vida está en peligro. Para finalizar, cabe destacar a Joel Edgerton como el entrenador, quien ofrece una interpretación contenida personificando la negligencia institucional disfrazada de camarería. Es el reflejo de esos adultos que miran hacia otro lado cuando su misión real es custodiar a los más indefensos.

Resumiendo, La Plaga es una película angustiosa, incómoda, donde el drama psicológico penetra como agujas, pues si la vulnerabilidad en el ser es delicada, aún más resulta en la adolescencia. Por si no fuera suficiente esta exposición descarnada, Charlie Polinger nos presenta a sus personajes con prácticamente una única prenda: el bañador, elevando aún más ese estado vulnerable. Cuenta con una fotografía asfixiante de Steven Breckon, con planos que llegan a estremecer y espacios vacíos que provocan desasosiego y potenciada por la alarmante banda sonora de Johan Lenox.

Mi nota es: 7

ESTRENO EN ESPAÑA: 30 de abril.

REPARTO: Everett Blunck, Joel Edgerton, Kenny Rasmussen, Elliott Hefernan, Kayo Martin, Lucas Adler, Kolton Lee y Caden Burris.

PRODUCTORA: Spooky Pictures// Imagenation Abu Dhabi FZ// The Space Program.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: YouPlanet Pictures.

FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR: El director de teatro y cine Charlie Polinger, graduado en la Universidad de Yale, cuenta en su haber con los cortometrajes “Austin” (2013), “Muckland” (2015), “Tempo” (2016), “Krujeniye” (2017), “Sauna” y “A Place to Stay” (ambas en 2018) y “Fuck Me, Richard” (2023). En el largometraje debuta con “The Plague” (2025).

martes, 21 de abril de 2026

TURNO DE NOCHE: CRITICA DE CINE

 

La coproducción entre Estados Unidos, Francia y Reino Unido, Turno de noche, aterriza en nuestras pantallas bajo la dirección de Jonny Campbell y con guion de David Koepp, quien adapta su propia novela. La premisa, que arranca con un pie en la historia real y el otro en el delirio absoluto, nos sitúa en 1979: la estación espacial Skylab es desmantelada mediante reentrada atmosférica, pero un tanque de oxígeno sobrevive al impacto en Australia Occidental. Lo que empieza como una nueva fuente de ingresos para un agricultor local, construyendo un museo a su alrededor, termina siendo el epicentro de una pesadilla de hongos alienígenas.

Tras un prólogo ambientado en 2007 donde la bioquímica Dra. Hero Martins (Sosie Bacon) descubre que el hongo que viajaba en el tanque ha mutado hasta volverse letal y corrosivo, la acción salta a la actualidad. Lo que antes era una bóveda de seguridad del Pentágono en Kansas es ahora una planta de trasteros de alquiler. Un giro del destino y de gestión inmobiliaria que despierta al organismo cuando el sistema de refrigeración falla por un aumento de temperatura. Es aquí donde Liam Neeson, en su línea de “héroe cansado”, aporta ese carisma que te hace perdonar cualquier agujero en el guion, que por cierto, tiene unos cuantos. Su personaje, Robert Quinn, es el sello de garantía de que, aunque lo que estés viendo sea una mamarrachada, va a ser entretenida.

Todo el peso de la acción recae en los guardias nocturnos, Travis (Joe Keery) y Naomi (Georgina Campbell), cuya química recuerda a los mejores momentos del cine de género de los 80. Keery explota ese aire despreocupado, a la vez que precavido por su estado de libertad condicional, mientras Campbell aporta la sensatez necesaria antes de que todo estalle con la llegada de Mary Rooney (Vanessa Redgrave), una abuelita de armas tomar. El espectador, desde el primer momento, empatiza con la pareja protagonista, esperando que nada les suceda. ¿Lo lograrán?

Lo que destaca de Turno de noche es que no tiene la más mínima intención de tomarse en serio. Es una comedia negra negrísima con un terror predecible bajo una dirección alocada que no da tregua. El guion es un disparo continuo de situaciones surrealistas: desde una Vanessa Redgrave sacando una pistola de una bota vieja hasta el sonido de la alarma de una bóveda en un antiguo almacén militar, pasando por un gato zombi que se empala a sí mismo, un ciervo poseído que toma un ascensor, una banda de moteros contrabandistas que irrumpe para llevarse un botín de televisores o la llegada inesperada del exnovio de Naomi, que también entrará a formar parte de este juego descabellado.

Desde el inicio, la película se siente como un homenaje a las cintas de serie B de las sesiones golfas o las que llegaban directas a los videoclubs. No pretende ganar premios; su hábitat natural es el público que disfruta de la casquería, el gore gamberro y las soluciones militares drásticas. Los efectos especiales del hongo mantienen ese equilibrio entre lo inquietante y lo cutre-divertido. En definitiva: un auténtico disparate de principio a fin que logra que nos preocupemos más por la supervivencia de un guardia de trasteros que por el destino de la humanidad.

Por otro lado, cabe destacar al elenco, que reconozco fue lo que me mantuvo en la butaca sin salirme de la sala antes de finalizar. La complicidad entre Joe Keery y Georgina Campbell nos convence y se agradece, pero no lo suficiente; a medida que pasan los minutos, uno más bien desea que ese maldito turno de noche acabe de una vez por todas. Ver a una Vanessa Redgrave dando tiros es un punto a favor y, por supuesto, a Liam Neeson, que parece ser un buen comodín como secundario imprescindible. Aun así, esto no compensa un guion que se empeña en ser más pegajoso que el propio hongo.

La idea era buena pero el resultado, siendo sincero, me desesperó. Sin embargo, es justo reconocer que Turno de noche es un festín diseñado para quienes buscan desconectar y disfrutar del caos. Si eres de los que celebra ver un ciervo poseído en un ascensor, el gore sin complejos y no te importa que el guion haga aguas mientras Liam Neeson está en pantalla, esta es tu película. Un disparate hecho por y para amantes de serie B que no buscan lógica, sino simplemente una sesión de palomitas y risas bizarras.

Mi nota es: 6

ESTRENO EN ESPAÑA: 22 de abril.

REPARTO: Joe Keery, Georgina Campbell, Liam Neeson, Lesley Manville, Sosie Bacon, Vanessa Redgrave, Aaron Heffernan, Ellora Torchia, Nahel Tzegai, Nahna James, Gavin Spokes, Justin Salinger, Lujza Richter, Clare Holman, Darrell D`Silva, Rob Collins y Andrew Brooke.

PRODUCTORA: Pariah Films// Studiocanal// HunkyDory Films// Ciné+OCS.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: DEAPLANETA.

FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR: Jonny Campbell, estudió francés y alemán en la Universidad de Durham y comenzó su carrera en televisión firmando como Jonathan Campbell en producciones como: “Nuevas voces” (1997), “Policía de barrio” (1999) o “Práctica de alto nivel” (1999/2000). Posteriormente ya como Jonny Campbell dirigió episodios para “Beso de Glasgow” (2000), “Phoenix Nights” (2001), “Nacido y  criado” (2002), “Juez John Deed” (2001/2002), “Equipo de ensueño” (2003), “Spooks” y “Shameless” en (2004), “Ashes to Ashes” (2008), “Doctor Who” (2010), “In the Flesh” (2013), “Westworld” (2016), “Informador” (2018) y “¿Estoy siendo irracional?” (2022). En cuanto a las miniseries destacan: “PD James: Muerte en el seminario” (2003), “Una vacante imprevista” (2015), “The State” (2017), “Drácula” (2020). También ha dirigido los telefilmes “Big Smoke” (2000), “The Abbey” (2007) y “Eric & Ernie” (2011). En el largometraje debutó con “Autopsia de un alien” (2006) y este año nos ofrece “Turno de noche” (2026).

sábado, 18 de abril de 2026

LA MOMIA DE LEE CRONIN: CRÍTICA DE CINE

La Momia, escrita y dirigida por Lee Cronin. “Cronin despelleja a “La Momia” en un festín de body horror”

Tras un breve prólogo, se nos presenta a la familia de Charlie Cannon (Jack Reynor), un periodista corresponsal en El Cairo, su esposa Larissa (Laia Costa) y sus dos hijos Seb (Shylo Molina) y Katie (Emily Mitchell/ Natalie Grace). Lo que comienza como una tragedia familiar (el rapto de la pequeña Katie mientras jugaba en el jardín) se convierte, ocho años después, en un enigma macabro.

Tras un accidente aéreo, encuentran un sarcófago de 3.000 años en cuyo interior se halla Katie, con problemas motrices, desnutrición y sin poder hablar. Rescatada por la Embajada Americana, la joven regresa a casa para reencontrarse con sus hermanos: un asombrado Seb y la pequeña Maud (Billie Roy), nacida durante su ausencia. Sin embargo, la alegría del reencuentro es el preludio de una pesadilla: fuerzas oscuras envuelven a Katie, amenazando con devorar la cordura de la familia.

Al terminar la película, mientras desfilaban los títulos de crédito, mi primera reacción fue de desconcierto: “¿Qué acabo de ver?”, me pregunté, intentando entender en qué momento la momia se había transformado en la niña de El Exorcista. Aunque el prólogo y ciertos pasajes puntuales nos muestran a una momia en el interior de un sarcófago pesado que requiere grúas y cadenas para abrirlo, la narración muta rápidamente hacia una posesión diabólica en el cuerpo de Katie. Una fusión extraña que me costó procesar, quizás por esperar una versión más fiel al clásico, pero conociendo a Lee Cronin, y fiel a mi costumbre de no ver tráileres antes de un pase de prensa, debería habérmelo imaginado. Dicho esto, no esperéis aquí comparaciones con el mito clásico. Esta reseña se centra en el body horror puro y duro, no apto para estómagos sensibles.

Hacía tiempo que no me tapaba los ojos en una sala; lo hice en algunos instantes, aunque fuera dejando los dedos entreabiertos para no perderme el horror y la repugnancia que provoca la presencia de un ser de ultratumba, y más en el cuerpo de una joven. Esa intranquilidad que sufre la familia se contagia astutamente al espectador, a quien Cronin revuelve las entrañas sin compasión.

Sí, lo confirmo, la película es desagradable, grotesca y, por momentos, de un gore impactante. Las vísceras bailan su danza macabra entre pieles que se desprenden o se arrancan deliberadamente. Un ejemplo perfecto de este horror táctil es la escena de la “pedicura”: un intento desesperado por adecentar a Katie que termina con una uña arrancada de cuajo, arrastrando consigo jirones de piel de la pierna. Estamos, por tanto, ante ese cine de sensaciones físicas, donde los ojos perdidos entre el mobiliario y la suciedad deshumanizada contrastan con el amor de una familia que busca lo racional en lo irracional.

Cronin no tiene el mínimo pudor, ni compasión. Traspasa las líneas rojas con vómitos negros que pasan de una boca a otra o estallando contra lo que encuentran a su paso; despliega sangre y contorsionismos imposibles, sin olvidar esas arañas y otros insectos que se cuelan por todos lados. Lo más positivo en su cine, a mi juicio, es el uso de los efectos visuales prácticos y un maquillaje protésico espectacular. “La Momia de Lee Cronin” es una propuesta cruda que te deja con una pregunta en el aire mucho después de salir del cine: ¿hasta dónde puede aguantar el cuerpo humano antes de romperse?

Un filme inquietante que juega con la mitología egipcia en un asfixiante entorno malsano, donde el horror no solo emana de lo sobrenatural, sino de la propia degradación física. Llegando a este punto, es de justicia destacar la magnífica interpretación de Natalie Grace; su entrega es tan absoluta que, por instantes, uno no sabe quién posee a quién, si ella al personaje o el personaje a ella. Su presencia amenazadora traspasa el denso maquillaje protésico que debe soportar y se convierte en el verdadero motor de una película que no da tregua.

Cronin no solo resucita al mito, sino que lo despedaza frente a nuestros ojos, transformando un puzzle que ya conocíamos para darle una vuelta de tuerca oscura, incómoda y más cercana. Una nueva composición visual que, regodeándose en lo visceral, nos recuerda que el horror más profundo es aquel que se instala en el seno de lo que más amamos.

Lee no busca simplemente complacer, aunque sí aterrarnos, removernos las entrañas y llegar más lejos, algo que ya hizo en su anterior trabajo: obligarnos a abrazar a la familia mientras todo lo demás se desmorona. Eso sí, no se olvida de sus pinceladas de humor negro, como yo tampoco me olvido de la fotografía de Dave Garbett y la banda sonora de Stephen McKeon, habituales en su corta filmografía y que ayudan a potenciar todo este terror abocado a la descomposición.

Mi nota es: 7

ESTRENO EN ESPAÑA: 17 de abril.

REPARTO: Jack Reynor, Laia Costa, May Calamawy, Natalie Grace, Veronica Falcón, Shylo Molina, Billie Roy, Hayat Kamille, Emily Mitchell, Kian Nagel, Dean Allen Williams y Jonathan Gunning.

PRODUCTORA: Atomic Monster// Blumhouse Productions// New Line Cinema// Doppelgängers// Wild Atlantic Pictures.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Warner Bros. Pictures España.

FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR: El guionista y director, Lee Cronin se inició en el cortometraje con “Wilbur y Anto” (2004), “Durante la noche” (2010), “Billy y mandril” (2011) y “Tren fantasma” (2013). En televisión ha participado en las series “El plan maestro” (2011) y “50 estados de miedo” (2020). En el largometraje debutó participando en la antología “Minutes Past Midnight” (2016) y en solitario con “El bosque maldito” (2019), “Posesión infernal: El despertar” (2023) y este año nos ofrece su visión muy particular en “La momia de Lee Cronin”

PARA CURIOSOS: Seis han sido las versiones de la momia que han llegado a las salas de cine: “La Momia” (1932) de Karl Freund con Boris Karloff. “La Momia” (1959) de Jimmy Sangster con Christopher Lee. “La Momia” (1999), “El regreso de la Momia” 2001 y “La Momia: La tumba del emperador Dragón” (2008) las dos primeras de Stephen Sommers y la tercera de Rob Cohen, todas con Brendan Fraser  y finalizamos con la fallida “La Momia” 2017 de Alex Kurtzman con Tom Cruise y ahora es Lee Cronin quien nos ofrece una versión muy particular.

miércoles, 8 de abril de 2026

ATRAPANDO A UN MONSTRUO: CRÍTICA DE CINE

Atrapando a un monstruo está escrita y dirigida por Bryan Fuller. “Cuando la pelusa del olvido se convierte en sicario”

Aurora (Sophie Sloan) tiene 8 años y vive en la ciudad de Nueva York junto a sus padres. Una noche, mientras desde la escalera de incendios que da a su habitación ve a una luciérnaga que llama su atención hacia un hombre que camina por la calle, decide seguirlo hasta Chinatown. Allí presencia cómo el enigmático extraño, bajo la luz de los fuegos artificiales que estallan en la negra noche, elimina a los miembros de una banda armada que se ocultan bajo una gran marioneta de dragón. De regreso a casa, descubre que es el vecino del 5B (Mads Mikkelsen).

Aurora advierte a sus padres que no pisen el suelo de su habitación, ya que de lo contrario aparecerá un monstruo que vive debajo de su cama. Intentan tranquilizarla y no le hacen caso. Ella se oculta bajo su manta y escucha cómo sus padres son atacados. Se despierta sola, encontrando la habitación de sus padres destrozada. Acude a una iglesia y se lleva una de las cestas del dinero recaudado con el fin de contratar a su vecino, para que mate al monstruo. Él cree que los padres de Aurora han podido ser asesinados, por error, por sicarios que iban en su busca, decide protegerla y acude a Laverne (Sigourney Weaver), un personaje malévolo, a quien, tras contarle la historia de Aurora, pide ayuda. La relación entre Aurora y el vecino del 5B torna a un fuerte vínculo de confianza y misterio por todo cuanto rodea al sicario. Realidad y ficción se fusionarán en esta singular fábula.

Uno de los grandes miedos de la infancia es, sin duda, el monstruo que habita bajo la cama. Dust  Bunny, título original, me trajo recuerdos de esa niñez en la que nunca me atreví a mirar debajo, por si acaso, pese a estar seguro de que solo encontraría alguna pelusa despistada. Es precisamente a esa pelusa a la que la cámara sigue a ras de suelo por la habitación de Aurora, mientras se une a otras hasta llegar a ese rincón donde juntas dan forma a un tierno conejito. Sin embargo, este se irá transformando en un monstruo como metáfora de la violencia real que ronda los pasillos del quinto piso del edificio o, quizás, como protector de quien nunca ha estado protegido. Nadie dijo que en los cuentos modernos tendría que haber hadas, pero sí villanas y villanos: el verdadero mal de nuestra sociedad.

Fuller debuta en la dirección con este extraño cuento moderno, un filme que navega entre lo desconcertante y lo humano. En esta ocasión se apoya más en la estética visual que en los diálogos y, para lograrlo, trabaja mano a mano con Nicole Hirsch Whitaker, quien da rienda suelta a una fotografía recargada y a un terror terrenal que abraza la fantasía. La puesta en escena no deja espacio al vacío; satura cada ambiente de Nueva York con texturas y una paleta de color tan intensa que traspasa las fibras de lo irreal. Incluso el firmamento, con los fuegos de artificio, se suma a un relato que nos sumerge en el verdadero terror: el de la realidad más oscura que se oculta tras las sombras y que, sin duda, supera a la ficción.

Esta estética se vuelve especialmente asfixiante durante la irrupción en la casa, una secuencia cuyo fin es acabar con sus vidas. Bajo la mirada de Whitaker, los claroscuros crean volúmenes en una realidad desestructurada donde los sicarios, entre los que se incluyen presencias femeninas, refuerzan la falta de piedad del grupo. Por todo lo dicho, estamos ante una fotografía que se detiene en  detalles minúsculos con los que Fuller explota su propio lenguaje, contrastando la vulnerabilidad de Aurora con la frialdad de sus perseguidores. ¿Puede haber algo más terrorífico? Aquí los monstruos y el peligro tienen rostros humanos y mentes retorcidas.

Acompañando a este brillante y original despliegue visual, que no nos abandona hasta el fundido a negro final, me queda por mencionar la partitura de Isabella Summers, quien viste al relato con una atmósfera de ensueño roto. Sus notas no solo subrayan el suspense, sino que dotan a la relación entre la niña y el sicario de una sensibilidad fraternal que danza al son de la muerte.

En cuanto al elenco, destaca la magnífica química entre Sophie Sloan y Mads Mikkelsen desde el instante en que se encuentran. Resulta fascinante ver cómo la contención gestual de Mikkelsen choca y, a la vez, encaja con la expresividad innata de la joven Sloan, creando un equilibrio perfecto entre la experiencia de la veteranía y la vulnerabilidad de la juventud. Por su parte, los secundarios, entre los que figuran nombres de la talla de Sigourney Weaver, Sheila Atim, David Dastmalchian o Rebecca Henderson, cumplen con creces su cometido, aportando solidez al conjunto.

En definitiva, “Atrapando a un monstruo” es una fábula visualmente arrolladora que utiliza el terror fantástico para hablarnos de una oscuridad mucho más cercana. Bryan Fuller, en su debut, logra que esa pelusa inofensiva de nuestra infancia cobre vida como el reflejo de una violencia real que no entiende de magia ni de hadas. Estamos ante un filme perturbador y profundamente humano que nos recuerda que, aunque cerremos los ojos con fuerza y nos neguemos a mirar bajo la cama, los verdaderos monstruos caminan a nuestro lado a plena luz del día, con rostros demasiado familiares.

Mi nota es: 8,5

ESTRENO EN ESPAÑA: 10 de abril.

REPARTO: Mads Mikkelsen, Sophie Sloan, Sigourney Weaver, David Dastmalchian, Rebecca Henderson, Sheila Atim, Wael Alroyly, Sute Zhao, Line Kruse, Armond Willis, Rea Milla, Caspar Phillipson, Tao Jia, Tibor Szauervein, Hisham Omer Abdelrahman Aburas, Ákos Inotay, Roland Szóka, Nóra Trokán, Ferenc Kovács, Tsogtsaikan Narantsogt, Ákos Szalai, Bence Ferenczi y Altamiro Junior Bubilee.

PRODUCTORA: Entertainment One / Thunder Road Pictures / Hero Squared / Dust Bunny Productions / Living Dead Gy Productions.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Diamond Films España.

FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR:

El productor y guionista de televisión y director de cine, Bryan Fuller, se graduó en el Clarkston High School, se matriculó en el Lewis-Clark State College de Lewiston, saltando a la USC School of Cinematic Arts, pero tampoco en esta finalizó. Sus primeros trabajos estuvieron relacionados con el guion para series como “Star Trek: Espacio profundo nueve” (1997), “Star Trek: Voyager” (1997/01), “Tan muerto como yo” (2003/04), “Wonderfalls” (2004), “Criando malvas” (2007/09),  “Héroes (2006/09), “Hannibal” (2013/15), “Star Trek: Viajes cortos” (2018/19), “Dioses americanos” (2017/21), “Star Trek: Discovery” (2017/24). Para los telefilmes: “Carrie” 2002, “The Amazing Screw-On Head” (2005), “Calle del Mockingbird” (2012), “Luna alta” 2014 y el video  “Tan muertos como yo- La película” 2009. En la dirección debutó junto a Tom Maroney y Sam Wineman con el documental “Queer for Fear: The History of Queer Horror” (2022) y ya en solitario, con “Atrapando a un monstruo” (2025)

martes, 7 de abril de 2026

BUENA SUERTE, PÁSALO BIEN, NO MUERAS

Buena suerte, pásalo bien, no mueras, está dirigida por Gore Verbinski con guion de Matthew Robinson.

Un hombre del futuro (Sam Rockwell) irrumpe en un bar de Los Ángeles gritando que viene del futuro y que tiene la misión de reclutar a un grupo de personas para salvar el mundo de la IA. Explica a todos los presentes el daño que han provocado las nuevas tecnologías y, sobre todo, los móviles, que han convertido a los más jóvenes en zombis adictos al contenido que les ofrecen. Les informa que no es ninguna broma, que esta es la 117ª vez que regresa y que, en todas las anteriores fracasó;  tiene el pálpito de que esta vez lo logrará. La gente no le cree hasta que les va hablando a algunos de ellos de lo que conoce de sus vidas, y les dice que, aunque no lo sepan, están viviendo un día de la marmota. Se unirán a él: Ingrid (Haley Lu Richardson), Mark (Michael Peña), Janet (Zazie Beetz), Susan (Juno Temple) y Scott (Asim Chaudhry). Juntos iniciarán una aventura con el fin de salvar al mundo de una IA rebelde.

El verdadero corazón de la película, más allá de su premisa de ciencia ficción, de la crítica feroz a la IA y a todo lo que conllevan las redes sociales, en particular hacia los más jóvenes que están enganchados a ellas mañana y noche; reside en la química de un reparto coral excepcional y heterogéneo. La elección de Sam Rockwell como el catalizador del caos mostrando ese “aire conspiranoico” es un acierto absoluto; esa capacidad que tiene para dotar a sus personajes de genialidad y delirio extremo es perfecta para este estrambótico ser venido de otra época y al que nadie toma en serio hasta que él se pone muy serio (ya veréis cómo). Michael Peña encarna a Mark, un profesor novato que llega a un instituto donde todos los jóvenes usan sus móviles en clase sin hacerle el menor caso, él es el causante del caos que se forma al tocar la pantalla del móvil de un alumno. Por otro lado, Zazie Beetz, a la que recientemente hemos visto en otra locura maravillosa, “Te van a matar”, donde ya demostró que se mueve como pez en el agua en situaciones límite, ve cómo de nuevo aquí su vida corre peligro, recordándonos que en el mundo digital la desconexión puede ser una cuestión de supervivencia.

Estoy convencido de que Gore Verbinski sorprenderá de nuevo al público con este filme atmosférico, irónico, sucio y trepidante; y curiosamente lo hace en unos tiempos donde el cine actual abusa del CGI y de las estéticas digitales planas. Verbinski toma una decisión, a mi modo de ver, arriesgada y brillante: retrata la amenaza de la IA no como algo etéreo o invisible, sino como una forma visceral y opresiva. Su cámara se aleja de la pulcritud tecnológica y, apoyándose en la fotografía de  Jim Whitaker, nos ofrece una ciudad de Los Ángeles que se siente sucia, real y tangible, contrastando con la frialdad de los dispositivos móviles. Gracias al diseño de producción de David Brisbin, Verbinski convierte el bar donde comienza la trama en un búnker emocional, donde quienes se sientan en las mesas disfrutando de la comida nos van mostrando reacciones de lo más versátiles: desde la pasividad, pasando por el miedo, las dudas e incluso la intriga; todo envuelto en unos planos bien seleccionados y un juego de luces que actúan como partes cruciales en el papel narrativo. Un espacio analógico en el que la irrupción de la IA se siente como una amenaza directa a la privacidad del ser.

El ritmo que confiere al filme es vertiginoso pero muy consciente; para ello se apoya en un meticuloso montaje de Craig Wood que, a través de los flashbacks, nos va presentando imágenes esclarecedoras para ir conociendo partes importantes de la historia y sus personajes, a la vez que emula esa sensación de asfixia digital: Los cortes rápidos y los encuadres cerrados sobre las pantallas de los alumnos en el instituto de Mark, o más abiertos invadiendo casas, puentes u otros espacios, que generan una ansiedad que traspasa la cuarta pared. Verbinski no solo quiere que veamos una película sobre el fin del mundo; quiere que sintamos el agotamiento mental que produce el estar permanentemente conectados pero, a la vez, este thriller angustioso se abraza a la comedia delirante cuestionando lo más terrorífico: ¿Quién tiene el control, el usuario o el algoritmo?. Cabe tener muy en cuenta también la banda sonora de Geoff Zanelli, que eleva la tensión a medida que el filme avanza.

Para terminar, además de recomendarla a los amantes del thriller de acción, terror y suspense, cabe destacar el fantástico guion de Matthew Robinson. Robinson es capaz de equilibrar sátira inteligente con la tensión narrativa, evitando quedarse en la superficie de la crítica tecnológica para profundizar en el lado humano y, por supuesto, en una acción que no da tregua a lo largo de sus 134 minutos de metraje. Finalizo con una reflexión tras visionar y disfrutar de todo este espectáculo: lo incómodo que resulta mirarse al espejo y aceptar la realidad de que las redes sociales y los dispositivos móviles nos están deshumanizando poco a poco.

Mi nota es: 8

ESTRENO EN ESPAÑA: 10 de abril.

REPARTO: Sam Rockwell, Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Juno Temple, Asim Chaudhry, Stevel Marc, Dino Fetscher, Mike Gassaway, Dominique Maher, Ethan Saunders, Gisela Coetsee, Georgia Goodman, Teddy Holton-Frances, Conrad Kemp, Riccardo Drayton, Tanya van  Graan, Loulou Taylor y Megan Alexander.

PRODUCTORA: Universal Pictures// Blind Wink// WAM Films// 3 Art Entertainment// Constantin Film// Robert Kulzer Productions.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Vértice 360

FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR

El productor, guionista y director, Gore Verbinski, estudió en la Universidad de UCLA, cine y televisión, graduándose en 1987. Sus inicios estuvieron vinculados con la publicidad y los videos musicales. Cuenta con los videoclips: “NOFX: S&M Airlines”(1989), “Vicious Rumors: Don´t Wait for Me” y “L7: Fast and Frightening” ambas en (1990), “Vicious Rumors: Children” (1991), Bad Religion: Atomic Garden” (1992), “Bad Religion: American Jesus” (1993), “Bad Religion: Strager than Fiction”  y “Bad Religion: 21 st Century (Digital Boy) en (1994), “Budweiser: Frogs” y “Monster Magnet: Negasonic Teenage Warhead” las dos en (1995). Le siguió el cortometraje “The Ritual” (1996) y finalmente debutó en el largometraje con “Un ratoncito duro de roer” (1997) continuando con “The Mexican” en (2001), “The Ring (La señal) (2002), “Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra” (2003), “El hombre del tiempo” (2005), “Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto” (2006), “Piratas del Caribe: En el fin del mundo” 2007, “Rango” animación (2011), “El llanero solitario” 2013, “La cura del bienestar” (2016) y este año nos llega “Buena suerte, pásalo bien, no mueras” 2025. También cuenta con el videoclip “The Crystal Method: Born Too Slow” (2003)

lunes, 6 de abril de 2026

HABITACIÓN Nº 13: CRÍTICA DE CINE

 

La coproducción entre Suecia, Islandia y Estonia, Habitación nº13, está dirigida por Mattias Johansson Skoglund, quien comparte guion con Mats Strandberg. “Los monstruos no vienen de fuera, sino de las cicatrices del pasado”

Joel (Philip Oros) llega a la casa de su madre, Monika (Anki Lidén), donde el desorden y la suciedad le hacen presentir que algo no va bien.  Tras la puerta de una de las estancias la encuentra apoyada contra la pared; ella, en un principio, lo confunde con su hermano. Mientras conversan, Joel comprende que su madre ya no puede vivir sola. Cerca del cabecero de la cama descubre una mancha en la pared que, al tocarla y olerla, le provoca náuseas.

Tras dejar a Monika en la residencia Ekskuggan, el protagonista regresa a la vivienda familiar para limpiarla y ponerla en orden con la intención de venderla. Es allí donde, al salir de su habitación, se encuentra con Bengt, su padre fallecido, en actitud agresiva, lo que le obliga a recular y encerrarse en su cuarto. Esta no será la última presencia, pues el misterio se traslada de la casa a la propia residencia, concretamente a la habitación nº 13, donde, como si fuera un virus, acabará infectando a otros residentes. Allí conoceremos también a Nina (Gizem Erdogan), expareja y ahora mejor amiga de Joel, quien trabaja como cuidadora en el centro de mayores.

El peso dramático recae en las interpretaciones. Por un lado, Anki Lidén nos sobrecoge con una Monika cuya fragilidad física contrasta con momentos de una inquietante, feroz y doliente lucidez. El movimiento de sus manos y su demoledora mirada perdida, no solo reflejan el trastorno de la demencia, sino aquello que Joel se niega a aceptar: secretos mantenidos en silencio que ahora las palabras acusan. En el otro extremo se sitúa un misterioso Philip Oros. Vemos a su personaje evolucionar y desprenderse de sus fantasmas a medida que toma conciencia de la enfermedad de su madre, sintiéndose desbordado por un terror primario que oscila entre la culpa y el miedo que impregna cada escena. Es junto a Nina donde Joel finalmente deja fluir su homosexualidad, llegando incluso a utilizar el femenino para referirse a sí mismo. Por su parte, Gizem Erdogan nos ofrece una Nina llena de luces y sombras que prefiero que descubráis vosotros.

Se trata de un viaje dramático y terrorífico por la mente y el corazón de la tercera edad; una experiencia compleja, enigmática y tan necesaria como, por momentos, previsible. La obra resulta triste, melancólica y aterradora, navegando por el laberinto de sombras creado por las lagunas de la demencia. Ni el mejor de los expertos sería capaz de discernir los daños que pueden ocasionar ciertos recuerdos o historias personales (como la violencia doméstica sufrida por la mujer o la homofobia volcada en el hijo), tras toda una vida y, sobre todo, dependiendo de cómo esta ha sido vivida.

Acercándonos al apartado técnico, la película destaca por una fotografía de contrastes que transita entre el abandono, la suciedad y el desorden que ofrecen los espacios del hogar familiar, frente a la frialdad aséptica de la residencia Ekskuggan. Bajo la mirada de la directora de fotografía Malin Lundquist, cobran importancia las texturas de las paredes, la disposición de los cuadros y la profundidad de unas sombras que dominan los pasillos, cuyas puertas ocultan habitaciones con secretos guardados con celo. Todo ello se completa con una iluminación que penetra furiosa por las ventanas y una selección de encuadres muy precisa.

Lo que llama poderosamente la atención en esta obra de puesta en escena tan sencilla es, además de la fotografía, una atmósfera sonora compuesta tanto por sonidos sobrenaturales que abrazan al relato, como por silencios atronadores que pesan más que las palabras. Estos silencios subrayan  los secretos que se irán desvelando con crudeza a lo largo de la narración, rematada por la pieza minimalista, punzante y perturbadora de Þórarinn  Guðnason.

Mi nota es: 7

ESTRENO EN ESPAÑA: 19 de junio. 

REPARTO: Philip Oros, Anki Lidén, Gizem Erdogan, Lottie Ejebrant, Malin Levanon, Ayan Ahmed, Lily Wahlsteen, Peter Jankert, Janna Granström, Emil Brulin y Bengt C.W. Carlsson.

PRODUCTORA: Inland Film// Sic Film AB

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Cinemaran

FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR:

El guionista, productor y director, Mattias Johansson Skoglund, cuenta con dos maestrías y una licenciatura en medios de comunicación, gestión audiovisual y comercio internacional. Debutó en el largometraje junto a Markus Marcetic con “Losers” (2013) y este año en solitario nos ofrece “Habitación Nº13” (2025). Cuenta con la serie pódcast “De Dödas Röster” 2016 y dos capítulos de la serie “Deg” (2021).

lunes, 30 de marzo de 2026

THE BEAUTY: CRÍTICA DE SERIE

Tras The Beauty (Belleza Perfecta) se encuentran los creadores y guionistas Ryan Murphy y Matthew Hodgson junto a los directores Michael Uppendahl, Alexis Martin Woodall, Ryan Murphy y Crystle Roberson Dorsey. “¿Hasta dónde serías capaz de arriesgar por lograr la belleza perfecta?

El multimillonario Byron Forst, conocido como “The Corporación” (Ashton Kutcher), dirige un centro tecnológico que intenta monetizar una enfermedad de transmisión sexual apodada “The Beauty”. Este virus transforma a las personas en seres de gran belleza, pero de forma incontrolada y letal. Forst está casado y mantiene una relación tóxica con Franny (Isabella Rossellini), mientras ofrece una droga que actúa como dosis de refuerzo: si los infectados no la reciben en el periodo de 855 días, sus cuerpos sufren una combustión interna y explotan. El FBI encarga la investigación a Cooper Madsen (Evan Peters) y Jordan Bennett (Rebecca Hall), quienes se sumergirán en el corazón de la corporación para descubrir qué está sucediendo realmente.

El prolífico Ryan Murphy, una de las mentes más creativas de Hollywood que no conoce el fracaso, vuelve a arriesgar con la creación de una serie que no es para todos los gustos ni sensibilidades; una obra dirigida,  claramente, a un público adulto. No escatima en gore, en vísceras, en transformaciones físicas y otras monstruosidades, que ya descubriréis. El estilo elegante y sofisticado de Murphy impregna toda la narración con una ostentación del lujo presente en yates sofisticados, impresionantes mansiones y espacios minimalistas, asépticos y blancos como la nieve; llevándonos por escenarios de París, Venecia, Nueva York y Roma.

The Beauty se cuela en nuestros hogares a través de Disney+ a lo largo de 11 capítulos en su primera temporada. Un Body horror que campa a sus anchas y cuyos episodios han sido dirigidos por Ryan Murphy (1, 3), Alexis Martin Woodall (2, 4, 5), Michael Uppendahl (6, 7, 8, 10, 11) y Crystle Roberson Dorsey (9)  

A lo largo de estos 11 episodios, y con un final que deja la puerta abierta a una nueva temporada, se nos ofrece una serie atrevida, valiente y necesaria, que combina la elegancia con lo grotesco y explosiones de gore. Debo reconocer que, si bien es necesaria la crítica hacia el abuso de la cirugía estética que hoy sobrepasa todos los límites, el mensaje sobre el culto a la belleza tan extendido en nuestra sociedad se siente, en ocasiones, un poco forzado.

En cuanto a las interpretaciones, nos encontramos con un Ashton Kutcher frío, duro y codicioso, encarnando a Byron Forst. Me ha sorprendido  positivamente, ya que estamos acostumbrados a verlo en papeles mucho más divertidos y desenfadados; aquí, por el contrario, compone a un villano despreciable de altos vuelos cuya falta de escrúpulos provoca un rechazo inmediato. A su lado, la presencia de una magistral y maravillosa Isabella Rossellini es todo un lujo; interpreta a una mujer elegante, decadente y turbia como solo ella es capaz de encarnar, convirtiendo una relación tóxica en uno de los pilares de la serie. Su voz es la del sentido común, la que confronta la degeneración de una sociedad enferma por el ansia de belleza. Por otro lado, la pareja formada por Evan Peters y Rebecca Hall, funciona a la perfección como esos agentes cuya química y atracción sexual no interfiere en el rigor de su investigación.

Mención aparte merece su magnífica ambientación, jugando constantemente con el contraste visual para incomodar al espectador. Por un lado, nos sumergimos en la pulcritud aséptica del centro tecnológico donde se administran las dosis; un entorno de blancos quirúrgicos, cristales e iluminación potente con una simetría casi obsesiva que deshumaniza por completo el proceso. Y del otro lado, el lujo abrumador de la mansión de los Forst, un espacio que nos muestra una opulencia clásica y exuberante, recordándonos en todo momento quiénes son los verdaderos dueños de este macabro juego de ambición. Esa diferencia entre lo clínico y lo señorial subraya la brecha entre el producto y el poder, dando vida a ese body horror visceral que acampa en ambos espacios, al igual que en las habitaciones de los hoteles. Para recrear todo este aspecto visual, ha contado con la mirada refinada del fotógrafo Stanley Fernandez Jr., quien con sus encuadres e iluminación, nos seduce, mientras Mac Quayle, se encarga de tensionarnos con las notas de su partitura.

Mi nota es un: 7

ESTRENO EN ESPAÑA: 22 de enero

REPARTO: Evan Peters, Anthony Ramos, Rebecca Hall, Jeremy Pope, Ashton Kutcher, Isabella Rossellini, Bella Hadid, Amelia Gray Hamlin, David Pitty, Matthew Laureano, Livvy Shaffery, Patrick Luwis, Chris Silcox, Chanel Stewart, Rob Yang, Emma Halleen, Swanmy Sampaio, Tessa Anderson, Kyli Zion, Monroe Cline, Ari Graynor, Ben Platt, Billy Eichner, Jaquel Spivey, Jessica Alexander, Jon Jon Briones, John Carroll Lynch, Julie Halston, Vincent D`Onofrio, Lux Pascal, Meghan Trainor Nicola Peltz y Peter Gallagher.

PRODUCTORAS: 20th Television// Ryan Murphy Productions

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Disney+

jueves, 26 de marzo de 2026

UN ALTRE HOME (OTRO HOMBRE): CRÍTICA DE CINE

 

La coproducción entre España y México, Un Altre Home (Otro hombre), está escrita y dirigida por David Moragas. “Creo que deberíamos follar”

Marc (Lluís Marquès) es diseñador gráfico y Eudald (Quim Àvila) trabaja en la industria del cine; son pareja y viven juntos. Un día, Marc recibe la llamada de su hermana Marta (Bruna Cusí), quien le comunica que su madre se ha suicidado. Por otro lado, la estabilidad en la pareja comenzará a resquebrajarse cuando Marc, que trabaja desde casa, se empieza a interesar por un nuevo vecino (José Cerdá) que se ha instalado al otro lado de la calle. Sus ventanas y balcones quedan a la misma altura. Un día lo ve junto a otro chico y surgen esos celos infundados, alimentados por el poder de la atracción sexual. A la vez, su hermana le comunica que está embarazada y que duda si seguir o no con su marido,  Pere (Joan Solé). Una obra donde la homosexualidad y la heterosexualidad van de la mano.

Moragas divide el filme, a mi juicio innecesariamente, en tres partes: I (Un año después), II (Madre) y III (Otro hombre), colocando en el epicentro de la historia el vínculo entre Marc y Eudald y abordando las relaciones de pareja, la pérdida, los miedos, la maternidad y los deseos “prohibidos”, entre otros temas. Lo que más se agradece es la forma en que se presenta esta relación homosexual como una pareja natural, bajo el foco de los problemas del día a día, las inquietudes innatas en el ser humano e incluso la cotidianidad en el hogar, que puede verse afectada por el cansancio, la falta de comunicación, la depresión por falta de estímulos o la necesidad de más atención.

Sin embargo, lo que desilusiona es que todos estos temas se quedan en la superficie, sin profundizar en ellos. Y es que, una vez más, lo que podría haber sido un drama con tintes de comedia se pierde en la pantalla al no ser conscientes de que el guion es una de las piedras fundamentales para que una película funcione. No basta con una buena dirección o unas buenas interpretaciones: si no se insufla el suficiente corazón y alma a las páginas,  todo se desmorona.

Toca hablar de las interpretaciones y debo decir que la química  entre Lluís Marquès y Quim Àvila no solo es perfecta, sino que anima y engancha al espectador. Esa magia y complicidad del principio nos hace desear que la relación no decaiga pese a las zancadillas que encuentran en el camino, tanto en el plano físico como en el mental, siendo este último el más peligroso.

Marc es introvertido, quizás por permanecer demasiado tiempo solo en casa, mientras que Eudald es más extrovertido y quien busca mantener en equilibrio la relación. El amor es juguetón y en ocasiones nos pone entre la espada y la pared, para saber si somos o no merecedores de él y en esta relación no iba a pasar de largo.

Moragas les pone a prueba en una escena donde ambos son invitados por unos amigos del trabajo de Eudald, también pareja gay. Las miradas, las palabras y el encuentro dialéctico que mantienen Marc y uno de los anfitriones deja claras las posiciones. Como tercer pilar fundamental en esta obra se encuentra Bruna Cusí, encarnando a Marta, la hermana de Marc. Ambos no solo están pasando el duelo por la muerte de su madre, sino que Marta le confiesa que está de nuevo embarazada y sus dudas debido a los problemas con su marido.

En resumen, estamos ante una historia homosexual de nuestros tiempos y, a pesar de un guion superficial que no se atreve a profundizar en temas  importantes, el magnetismo de sus protagonistas hace que el visionado merezca la pena, aunque no satisfaga del todo, pues Un Altre Home no inventa nada nuevo y la dirección resulta perezosa. Me quedo con el mensaje de que, en ocasiones, la mayor batalla no es contra molinos de viento, sino contra la monotonía que se instala en el balcón de enfrente.

Mi nota es: 5,5

ESTRENO EN ESPAÑA: 27 de marzo.

REPARTO: Quim Àvila Conde, Lluís Marquès, Bruna Cusí, David Teixidó, Ramon Pujol, Joan Solé, Roc Bernadí, Luka Martín, José Cerda, Eduard Galiá y Lluís Garau.

PRODUCTORA: Oberon Media// Monstro Films// Un Altre Home// 3Cat.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA. Filmax.

FILMOGRAFÍA DEL DIRECTOR:

El escritor, guionista y director, David Moragas, se graduó en Comunicación Audiovisual por la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona) y realizó un máster en Dirección de Cine en la NYU Tisch School of the Art (Nueva York). Se inició con los cortometrajes: “El jardí de la Marta” (2016), “When He Left” (2017), “Only Fools In” (2018), “Novio” (2019), “Detox” (2020), “Men tres tant” 2021 y  “Demà ho Deixem” 2022. En el largometraje debutó con “A Stormy Night” (2020) y este año nos ofrece “Un Altre Home” (2026).

miércoles, 25 de marzo de 2026

PROYECTO SALVACIÓN: CRÍTICA DE CINE

Proyecto salvación está dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, con guion adaptado de Drew Goddard. “Un chute de energía positiva en estos  tiempos difíciles”

Ryland Grace (Ryan Gosling) se despierta de un coma inducido, inquieto, desconcertado, sin saber dónde está y quién es. La voz de un ordenador le comunica que está a bordo de una nave, en una misión especial. Poco a poco irá recordando quién es y cómo Eva Stratt (Sandra Hüller), la jefa del Proyecto Salvación, le enroló. Su misión es resolver el enigma de la misteriosa sustancia que está enfriando el sol. Pero aunque todos sus compañeros han fallecido, no estará solo, pues se encontrará con un extraterrestre, cuya misión es muy parecida, Rocky (Voz de James Ortiz). Sus planetas están en peligro porque algo extraño está destruyendo el sol.

Es inevitable no pensar en “Enemigo mío”,ET” e incluso “2001: Una odisea espacial” por poner tres ejemplos y a la vez sentirla tan original, naturalista y vital, que cuando sales de la sala, te llevas de regalo un chute de buena energía, de vida, felicidad y de fe; gracias a la conexión que surge entre el humano y el alienígena, de amistad verdadera y sincera. Una historia, que en los tiempos que vivimos nos recuerda de qué materia estamos hechos y lo que estamos perdiendo por las prisas, los egos o el materialismo mal entendido, sumergiéndonos con ellos en una espiral de la que parece que no podamos salir o no quieren que lo hagamos; por el contrario, en esta obra, desde el primer momento se busca la manera de hallar un puente para entenderse y ese puente, como ya nos mostrara el maestro Steven Spielberg en Encuentros en la tercera fase, serán las matemáticas y la música. De hecho, hay un precioso guiño al clásico de Spielberg, cuando Ryland tararea la melodía. Ver a Gosling, el entusiasmo que pone para crear ese lenguaje, es brillante y es que sin duda Ryan ejecuta una interpretación impecable, divertida, emotiva y muy juguetona.

Una gran odisea en los confines del sistema estelar, que brilla por el optimismo y la química que nace entre Ryland y Rocky. Seres diferentes físicamente pero alimentados por emociones y sueños similares. Ellos dos son el corazón y el alma de la película y aunque los flashbacks, que se nos ofrecen, sean necesarios para explicarnos quién es Ryland y el motivo de su presencia en la nave, en ocasiones molestan, pues ansías seguir disfrutando de la comunión surgida entre ambos, de sus conversaciones amigables, de sus pullas, sus chistes malos y de esa necesidad imperiosa de compartir conocimientos para sobrevivir y resolver el conflicto en el que se encuentran.

Visualmente la película es un prodigio de contrastes que refuerza esta dualidad. Greig Fraser nos regala una elegante fotografía que disecciona  los recuerdos de la vida en la Tierra a través de los flashbacks, frente al espacio estelar y los interiores de las naves. La profundidad de los espacios, el sentirse orgánica entre los elementos metálicos, la luz y sobre todo, el color. Hay una escena fantástica que parece homenajear de nuevo la obra de Kubrick, en donde las naves se encuentran y mantienen durante unos instantes un juego de coqueteo, de ritual en el que parece que estén bailando al son de un extraño tango. Cada plano, cada secuencia, cada escena tiene vida propia creando una maravillosa paleta cromática, que por momentos nos hipnotiza. A la fotografía se une Daniel Pemberton, quien crea una partitura que juega entre la nostalgia, el divertimento y los instantes dramáticos, que también los tiene.

En resumen, estamos ante una obra genuina, de cine amable y muy blanco, tremendamente evocador y optimista; con un elenco actoral de secundarios muy bien interpretados, destacando a Sandra Hüller que encarna a Eva Stratt, la jefa del proyecto Salvación y superiora de Ryland y no os puedo contar más de ella, pues es una pieza clave entre el choque emocional que provoca la ética y la supervivencia del planeta, que Sandra defiende con mucha credibilidad. Deciros, para terminar que está basada en la novela de Andy Weir.

Mi nota es: 9

ESTRENO EN ESPAÑA: 27 de marzo.

REPARTO: Ryan Gosling, Sandra Hüller, Milana Vayntrub, Lionel Boyce, Ken Leung, Isla McRae, Bastian Antonio Fuentes, James Ortiz, James Wright, Liz Kingsman, Robert Smith, Travis Jay, Aaron Neil y Orion Lee.

PRODUCTORAS: Lord Miller// MGM// Amazon MGM Studios// Pascal Pictures// General Admission// Waypoint Entertainment.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Sony Pictures Releasing de España.

FILMOGRAFÍA DE LOS DIRECTORES:

En esta vida, nada es fruto del azar, sino del trabajo y la complicidad como la que disfrutan estos dos directores desde que se conocieron siendo muy jóvenes: Phil Lord estudió en Ransom Everglades y Dartmouth College y Christopher Miller  en Lakeside y Dartmouth College. El primer contacto lo tuvieron escribiendo columnas en periódicos universitarios y se ha convertido en uno de los motores más creativos del Hollywood actual. Su filmografía comenzó en la animación con “Lluvia de albóndigas” (2009), continuando con “Infiltrados en clase” (2012) e “infiltrados en la universidad” (2014) y el filme animado “The Lego Movie” (2014). También han trabajado para televisión con series como “Clone High” (2002/03), “Brooklyn Nine-Nine” (2013) y “El último hombre en la tierra” (2015). Este año con “Proyecto Salvación” (2026) firman su obra más ambiciosa, con un mensaje claro, que incluso en los confines del sistema estelar, lo que realmente nos salva es la capacidad de conectar con el otro.