domingo, 8 de noviembre de 2026

EL 23 FESTIVAL DE SEVILLA INFORMA:

El cine andaluz despliega toda su diversidad en el 23 Festival de Sevilla con 66 títulos y 21 estrenos mundiales. Del 6 al 14 de noviembre.

La edición 2026 del Festival de Cine Europeo de Sevilla tendrá un amplio protagonismo andaluz, con un total de 66 títulos (37 largometrajes y 29 cortos), 21 de los cuales son estrenos mundiales. Esta presencia no se limita a una sola sección ni a un único formato, ya que sus obras atraviesan distintos espacios de la programación, desde la Sección Oficial hasta Panorama Andaluz, Special Screenings o Esenciales. La delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, Angie Moreno, y el director del Festival de Cine Europeo de Sevilla, Manuel Cristóbal, presentaron esta mañana en el Espacio Santa Clara las películas andaluzas que podrán verse en el certamen, en un acto que ha contado con la presencia de una amplia representación de los cineastas y parte de los equipos técnicos y artísticos de los filmes seleccionados. Conviven en el programa largometrajes y cortometrajes, documentales y obras de ficción, nuevas voces y cineastas consolidados. Esta línea transversal nos habla de una cinematografía plural que no ocupa un rincón del Festival, sino que forma parte de su recorrido y de su identidad.

El sector cinematográfico andaluz “no ocupa un rincón del Festival de Sevilla; forma parte de su identidad, de su recorrido y de su manera de entender el cine”, ha recordado durante su intervención Angie Moreno, quien ha subrayado que esta selección de títulos “es una magnífica muestra de la riqueza, la diversidad y la capacidad creativa” de Andalucía. “Apoyar el cine andaluz significa reconocer el talento que ya tenemos, pero también crear oportunidades para quienes están construyendo el cine del mañana. El Festival de Sevilla debe ser una plataforma para ese talento, un escaparate para nuestras historias y un espacio donde la creación andaluza pueda encontrarse con el público y proyectarse mucho más allá de nuestras fronteras”, ha explicado antes de trasladar el compromiso municipal. “Desde el Ayuntamiento tenemos muy claro que la cultura es una inversión de futuro. Por eso, apostamos por un Festival que no solo trae a nuestra ciudad lo mejor del cine europeo e internacional, sino que también da visibilidad a nuestros creadores y contribuye a fortalecer el tejido audiovisual andaluz”.

Por su parte, Manuel Cristóbal ha celebrado que la cita sevillana está posicionada como “el cuarto festival de España por número de espectadores y el primero de Andalucía”. “Ya somos un festival de Sevilla y no solo hecho en Sevilla. Hemos ganado relevancia nacional e internacional. No hemos venido a hacer más de lo mismo, hemos venido a ser útiles al sector y, por tanto, a su talento. Nuestras puertas están siempre abiertas y agradezco la colaboración de todas las entidades y asociaciones que forman parte del festival”, ha trasladado. 

‘Taranta’ y ‘Anguita’, en la Sección Oficial

La gran protagonista andaluza de la Sección Oficial será ‘Taranta’, título de Samuel Nacar que competirá por el Giraldillo de Oro con este documental escrito por Ana Puentes y Claudia Barthelemy. Situado en la localidad jienense de Linares, el filme acompaña a cuatro jóvenes -dos locales y dos ingenieros chinos- en un insólito proceso de reindustrialización, cuando se vuelve a abrir la antigua fábrica Santana. El relato traza así un retrato de un momento bisagra, en el que confluyen la promesa de una nueva era, la memoria de la decadencia, el orgullo obrero y la desconfianza generacional. El filme se presenta en Sevilla en estreno mundial.

‘Anguita. El hombre de los tres siglos’ también se podrá ver en primicia en el SEFF. Hugo Cabezas dirige este filme, también de no ficción, que ahonda en la figura poliédrica del político cordobés. Lo aborda como el retrato íntimo de uno de los políticos más singulares de la democracia española y una reflexión sobre el precio personal de la coherencia, el poder y el compromiso político. El propio Cabezas firma el guión junto a Marta Jiménez y José María Martín, intentando captar toda la complejidad del personaje.

Andalucía se cuenta a sí misma: memoria, identidad y cultura

Al igual que en la Sección Oficial, una parte muy significativa de los títulos seleccionados en Panorama Andaluz vuelve la mirada hacia la historia, las tradiciones y la memoria colectiva del territorio. Y lo hace desde perspectivas muy diferentes.

El flamenco aparece a través de sus intérpretes y colaboradores, como en ‘Bajañí’, de Fernando Trueba, o ‘Rito’; de Emilio Belmonte, donde se retratan las claves creativas de Niño Josele y Tomás de Perrate, respectivamente, pero también de personajes aparentemente secundarios como el retratado en ‘Bernabé, la sonrisa del flamenco’ (con dirección de Dany Ruz y guión de Pilar Monsell y Chema Ramos): la historia de un dentista por cuya consulta pasaron figuras como Paco de Lucía o Jorge Pardo. La literatura y sus viajes afloran en ‘Caballero Bonald, fragmentos de un navegante’, de Paula Romero; la memoria artística, en ‘Acuérdate de mí’, dirigida por Remedios Málvarez y coescrita junto a Adelfa Calvo, en torno a la figura de La Niña de La Puebla; y la capacidad transformadora de la cultura, en ‘Naquerar’, de José Romero y Patricio Hidalgo (celebración, a su vez, del 50 aniversario de ‘Camelamos Naquerar’, obra poética, coreográfica y musical creada por José Heredia Maya y Mario Maya que reivindicaba la identidad y derechos del pueblo gitano). Carácter histórico muy similar es el que representa ‘Salta la tapia’, de Mariano Agudo, en recuerdo del festival celebrado hace cuarenta años en el psiquiátrico de Miraflores, en Sevilla, y que resultó decisivo para transformar las instituciones que recluían a enfermos mentales.

Todos ellos son demostraciones de cómo el cine convierte nuestra memoria cultural en una experiencia viva, capaz de dialogar con el presente y llegar a nuevas generaciones, y afianzan el valor de la no ficción para descubrir otras realidades. Prueba de la actualidad y relevancia de este formato es que doce de los quince títulos que se exhibirán en Panorama Andaluz son documentales, que se acercan a personajes, acontecimientos, obras artísticas y experiencias humanas desde miradas muy diversas. Así, junto a la cultura y la historia local, encontramos el retrato ágil y profundo de un actor legendario como Francisco Rabal en ‘200 vidas. Paco Rabal’, de Vanesa Benítez; la recuperación de un episodio histórico -la historia de cuatro aviadores que cruzaron el Atlántico, desde Andalucía a Argentina, en 1926- como punto de partida en ‘Plus Ultra’, de Elías Pérez; la revisión de una experiencia educativa y social en ‘El abrazo de los peces (15 años después)’, dirigida y coescrita por Chema Rodríguez junto a Mamen García y que recuerda la historia del único centro en españa para personas sordociegas; una reflexión sobre el ser humano y la tierra en ‘Como todo mortal’, de María Molina Peiró, que entreteje documental, flamenco y ciencia ficción. La apelación a la memoria y la reconstrucción de un tiempo que se fue es encarnada en el último representante de una estirpe dedicada a la pesca del atún y la producción artesanal de salazones, en ‘Todos los días domingo’, de Abraham López Feria.

El documental no se limita a registrar lo que ocurre: investiga, interpreta, recupera historias olvidadas y nos invita a mirar de otra manera aquello que creíamos conocer. La realidad es una fuente inagotable de historias y el cine andaluz crece con la vocación de ayudarnos a comprenderla mejor.

La ficción, por su parte, aborda conflictos íntimos y universales en los tres filmes programados en la sección. ‘Un hombre en un puente’, de David Martín de los Santos y ‘El pezón de Elena’, de Esteban Magaz con guión coescrito junto a Carmen Rico; exploran la pérdida y la reconstrucción personal, mientras que ‘La ventana abierta’, de Ana Graciani Fernández, convierte la ausencia en el centro de un thriller inquietante.

Nos encontramos ante dos formas de mirar que comparten la capacidad de descubrir nuevas realidades, rescatar historias y explorar emociones y conflictos que nos interpelan a todos; y también ante las propuestas de nuevas voces. Si ‘El pezón de Elena’ es una ópera prima, ‘Un hombre en un puente’ y ‘La ventana abierta’ son los segundos largometrajes de sus respectivos autores.

Sevilla, sus tradiciones y sus pasiones en Special Screenings.

Varios de los títulos incluidos en esta edición del Festival miran hacia la ciudad que lo abraza, retratando la capital hispalense a través de sus señas de identidad. Dentro de la programación de Special Screenings,  'Maestros del Arte', de Lola Álvarez, nos acerca a los artesanos de lo sacro y a unos oficios centenarios que forman parte de nuestro patrimonio. Lo hace en dos episodios, dedicados, respectivamente, al bordador Francisco Carrera Iglesias “Paquili” y al orfebre Pepe Delgado. Por su lado,  'Magna, el Alma de Sevilla', de Miguel Ángel H. Arango, recoge un acontecimiento excepcional que refleja la dimensión cultural y emocional de las tradiciones. 

El deporte también forma parte imprescindible de la tradición local, representada en títulos como 'Fútbol en tu mano: mucho Betis', de Uroš Popović, quien muestra cómo trasciende lo deportivo para convertirse en memoria, sentimiento de pertenencia y pasión compartida entre generaciones. Sobre rugby femenino habla ‘A la melée’, de Antonio Mejías Ruiz y Rocío Rodríguez Cruz, o de windsurf, ‘Blanca Manchón, contra viento y marea’, el segundo de los documentales de esta sección dirigido por Manuel H. Arango.

Y entre esta mitología sevillana nadie puede olvidarse de la música popular, en especial de la que mantiene la llama del personal poso contracultural que siempre ha tenido la ciudad. Califato 3/4 protagoniza ‘Merece la pena el effuerço que emo exo’, una crónica del día a día de algo que es más que un grupo de música, es una forma de entender Andalucía desde la reivindicación y la celebración del territorio, ensamblando diferentes tradiciones culturales: desde el influjo de la Semana Santa al mundo de las raves. Silvia Moreno ha escrito este documental, que codirige junto al también músico Dani Llamas.

Los componentes de Califato aparecen también en ‘La maravilla que se muerde la cola’, de Manuel Correa, con guión coescrito junto a Santi Gigliotti. Se trata de un híbrido entre realidad y ficción al estilo del underground sevillano más alucinado de los años 60 y 70. Correa y Gigliotti hacen convivir esa trama con los testimonios reales de figuras fundamentales a la hora de hablar de la identidad de la ciudad, como César Cadaval, Rosario ‘La Tremendita’ o Malacara.

La distopía alocada aparece asimismo en ‘Cuántica Rave’, de Paco Campano, filme de ficción ambientado en 2666 y protagonizado por un cantante y una DJ activista en busca de una rave legendaria en los confines del universo. Entre sus intérpretes figuran Antonio Dechent y Pablo Carbonell.

Comparte su espíritu de comedia transgresora con ‘Las 3.000 maravillas’, de Carmen Perona Cabrera, también guionista junto a Alberto Prados y Álex Sánchez Ballestín. Narra la historia de un chico tímido, asustadizo y bastante friki, que lleva un año esperando para asistir a un macroevento de anime pero, cuando llega el gran día, su hermano le pide ir al barrio de las Tres Mil Viviendas para recoger una mochila como un favor de vida omuerte.

En coordenadas muy diferentes se presentan dos óperas primas de ficción: ‘Nadie’, de Mario L. Fajardo, es un thriller angustioso en el que el espacio doméstico se convierte en una amenaza marcada por la extrañeza, mientras que ‘Un hijo’, de Nacho La Casa, es la adaptación de la novela homónima de Alejandro Palomas y un sensible retrato sobre la infancia, protagonizado por Macarena García y Hugo Silva.

Varios de los títulos incluidos en esta edición del Festival miran hacia la ciudad que lo abraza, retratando la capital hispalense a través de sus señas de identidad. Dentro de la programación de Special Screenings,  'Maestros del Arte', de Lola Álvarez, nos acerca a los artesanos de lo sacro y a unos oficios centenarios que forman parte de nuestro patrimonio. Lo hace en dos episodios, dedicados, respectivamente, al bordador Francisco Carrera Iglesias “Paquili” y al orfebre Pepe Delgado. Por su lado,  'Magna, el Alma de Sevilla', de Miguel Ángel H. Arango, recoge un acontecimiento excepcional que refleja la dimensión cultural y emocional de las tradiciones.

El deporte también forma parte imprescindible de la tradición local, representada en títulos como 'Fútbol en tu mano: mucho Betis', de Uroš Popović, quien muestra cómo trasciende lo deportivo para convertirse en memoria, sentimiento de pertenencia y pasión compartida entre generaciones. Sobre rugby femenino habla ‘A la melée’, de Antonio Mejías Ruiz y Rocío Rodríguez Cruz, o de windsurf, ‘Blanca Manchón, contra viento y marea’, el segundo de los documentales de esta sección dirigido por Manuel H. Arango.

Y entre esta mitología sevillana nadie puede olvidarse de la música popular, en especial de la que mantiene la llama del personal poso contracultural que siempre ha tenido la ciudad. Califato 3/4 protagoniza ‘Merece la pena el effuerço que emo exo’, una crónica del día a día de algo que es más que un grupo de música, es una forma de entender Andalucía desde la reivindicación y la celebración del territorio, ensamblando diferentes tradiciones culturales: desde el influjo de la Semana Santa al mundo de las raves. Silvia Moreno ha escrito este documental, que codirige junto al también músico Dani Llamas.

Los componentes de Califato aparecen también en ‘La maravilla que se muerde la cola’, de Manuel Correa, con guión coescrito junto a Santi Gigliotti. Se trata de un híbrido entre realidad y ficción al estilo del underground sevillano más alucinado de los años 60 y 70. Correa y Gigliotti hacen convivir esa trama con los testimonios reales de figuras fundamentales a la hora de hablar de la identidad de la ciudad, como César Cadaval, Rosario ‘La Tremendita’ o Malacara.

La distopía alocada aparece asimismo en ‘Cuántica Rave’, de Paco Campano, filme de ficción ambientado en 2666 y protagonizado por un cantante y una DJ activista en busca de una rave legendaria en los confines del universo. Entre sus intérpretes figuran Antonio Dechent y Pablo Carbonell.

Comparte su espíritu de comedia transgresora con ‘Las 3.000 maravillas’, de Carmen Perona Cabrera, también guionista junto a Alberto Prados y Álex Sánchez Ballestín. Narra la historia de un chico tímido, asustadizo y bastante friki, que lleva un año esperando para asistir a un macroevento de anime pero, cuando llega el gran día, su hermano le pide ir al barrio de las Tres Mil Viviendas para recoger una mochila como un favor de vida o muerte.

En coordenadas muy diferentes se presentan dos óperas primas de ficción: ‘Nadie’, de Mario L. Fajardo, es un thriller angustioso en el que el espacio doméstico se convierte en una amenaza marcada por la extrañeza, mientras que ‘Un hijo’, de Nacho La Casa, es la adaptación de la novela homónima de Alejandro Palomas y un sensible retrato sobre la infancia, protagonizado por Macarena García y Hugo Silva.

La confluencia del arte y la vida

Special Screenings incluye además varios documentales que retratan la obra artística y su interacción con la naturaleza o el entorno desde perspectivas muy personales. Es el caso de ‘El hombre que siembra árboles’, de César Fernández-Ramos, la historia de una persona que, cada cinco años, planta un árbol. Un gesto sencillo y obstinado, también profundamente poético, con el que recupera espacios degradados e invita a recuperar la relación entre el ser humano y la tierra. A su vez, en ‘La planta que pinta’, Margarita Morales invita al espectador a conocer el pensamiento del artista multidisciplinar hispalense Federico Guzmán, cuyo universo plástico también dialoga con la naturaleza.

‘Los Pericet. Familia de bailarines y maestros’, de Vladimir Ráez y Fali Álvarez, traza la historia de una de las sagas más emblemáticas de la danza española, para plasmar la importancia de transmitir y conservar un patrimonio cultural que es desconocido por el gran público. Sobre la preservación cultural también gira ‘La priora’, dirigida por Jaime Daza Lucena y escrita por Daniel Refolio Palma. En Cazalla de la Sierra, un antiguo monasterio cartujo fue rescatado del abandono y transformado en un singular centro cultural por Carmen Ladrón de Guevara, una mujer visionaria que lo adquirió en 1980 y llegó a convertirlo en un punto de encuentro para artistas de toda Europa. El filme narra su lucha para evitar la degradación y pérdida de ese espacio.

Y ya fuera de Sevilla, Manuel Bellido y Sigfrid Monleón rememoran en ‘Back In Time!’ el impacto de la música pop en Torremolinos como oasis de libertad durante la dictadura franquista, con imágenes de grupos como Los Ángeles, Los Canarios, Gong o Los Íberos.

Nonio Parejo, una figura imprescindible

El Festival de Sevilla se detiene en esta edición en la figura de Nonio Parejo (1950-2026), a quien le rendirá un homenaje que “pone en valor una trayectoria profundamente vinculada a la historia, la cultura y la memoria” de nuestro territorio. “El cineasta y documentalista sevillano dedicó buena parte de su vida a mirar y contar Andalucía desde el cine”, ha recordado Cristóbal ante una nutrida representación del sector. “Su trabajo es un testimonio de las transformaciones sociales, políticas y culturales de Andalucía. Desde momentos decisivos de la historia más reciente hasta las expresiones de la identidad cultural. Películas como ‘Andalucía 28-F’, ‘Campos de Níjar’ o ‘El regreso’ dan cuenta de una obra comprometida con la realidad y con la voluntad de dejar testimonio de ella. Dedicarle un espacio en el Festival es, por tanto, una oportunidad para volver sobre su obra, acercarla a nuevos públicos y situar en el lugar que merece la contribución de un cineasta que hizo de Andalucía el centro de su mirada”, ha expuesto Manuel Cristóbal.

Dentro de Special Screenings, Recuerdo de Nonio Parejo recupera sus documentales ‘28-F Andalucía’ (1981), ‘Campos de Níjar’ (1984) y ‘El regreso’ (2009), que dan cuenta de una obra comprometida con la realidad y con la voluntad de dejar testimonio de ella. Parejo representa una manera de entender el documental como herramienta de conocimiento y de memoria: filmar para comprender, preservar aquello que el tiempo puede borrar y ofrecer a las generaciones futuras imágenes con las que reconocerse y entender su propia historia. Dedicarle un espacio en el Festival es, por tanto, una oportunidad para volver sobre su obra, acercarla a nuevos públicos y situar en el lugar que merece la contribución de un cineasta que hizo de Andalucía el centro de su mirada.

Por su parte, la sección Esenciales rescata un título de ultraculto del cine andaluz, que entronca con muchas de las películas de ciencia ficción satírica y heterodoxa que se estrenan en esta edición del Festival. ‘Invasión travesti (remastered 2025)’, rodada en Sevilla y estrenada en el 2000, es un icono de la contracultura queer que conectaba la ciencia ficción de serie b con la imaginería de los noticieros franquistas para imaginar los tres últimos días de la humanidad bajo un régimen heterófobo fascista. La película se proyectará en una versión restaurada para celebrar su 25 aniversario.

28 cortometrajes + 1

La presente edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla volverá a celebrar el buen estado de salud y la transversalidad del cortometraje andaluz. Este será representado en la Sección Oficial por ‘Quásares’, de Rocío Mesa y Jorge Castrillo, estreno mundial.

A su vez, son 28 títulos los que conforman la programación de Panorama Andaluz Cortometrajes: ‘Beauty’, de Eduardo Muñoz y José del Corral; ‘Que me alimente’, de Olga Navalón y Bea Hohenleiter; ‘Centrífuga’, de Elena de Aras; ‘Noche de amor desesperada’, de Jesús Pascual; ‘Epifanía’, de Chiqui Carabante; stellzz2000, de Rosendo Muñoz Diezma; ‘Inquilinos’, de Adrián Ordóñez; ‘Pedanía’, de David Sainz; ‘Sequidivú’, de Paula Román; ‘Un ángel para Maruja’; de José Luis Pineda Olmedo y Elisa Manzano Mañero; ‘La lucha de los tontos’, de María Koselig; ‘La hora escrita’, de Coke Arijo; ‘Junio, Julio’; de Alfonso Villanueva; ‘El ensayo’, de Carmen Ayala Marín y Alberto Martín Menacho; ‘Tiempo prestado’, de Paco Ortiz; ‘Avera Glase: Otras voces’, de Ainhoa Carnicero; ‘Por las venas’, de Sebastián Haro y Beatriz Rojas; ‘Las malas’, de Elisa Moreno; ‘Un ruido azul’, de Rafael Martínez Calle; ‘Así son’, de Rebeca Márquez; ‘Educación física obligatoria’, de Pablo Porcuna; ‘¿Qué comen los dragones?’, de Álvaro León; ‘Me quedo aquí’, de Javier Barbero Montes; ‘Rreina’, de Rosendo Muñoz; ‘El valle’, de Javi de Estal y Quique Hidalgo; ‘Influyencers’, de Tomás Barrera Howarth; ‘Oao’, de Rocío Mesa; ‘Pinchu es así’, de Carmen Córdoba y ‘A las ocho en casa’, de Miguel Ángel Olivares.

“Metrópolis”, protagonista del tercer cartel del festival 

En el acto se desveló en paralelo el tercero de los carteles creados por el artista José Luis Ágreda para anunciar el 23º Festival. La imagen rinde homenaje a un clásico indiscutible del cine europeo y mundial: ‘Metrópolis’, la película de Fritz Lang, de la que pronto se conmemorará el centenario de su estreno. Como en las anteriores ocasiones, la imagen nace del encuentro entre la película y uno de los carteles más icónicos de las Fiestas de Primavera de Sevilla, el que Juan Dapena Parrilla realizó en 1930. La estética Art Déco de ambos los convierte en una combinación perfecta.

sábado, 7 de noviembre de 2026

RAMAYANA EL NACIMIENTO DE UNA LEYENDA: CRÍTICA DE CINE

 

Ramayana. El nacimiento de una leyenda está dirigida por Nitesh Tiwari compartiendo guion con Shridhar Raghavan y Shreyas Jain.

«Antes de que la historia quedara escrita, el hombre se codeaba con los dioses y el mundo se hallaba en perfecta armonía. Pero, de entre las tinieblas, surgió una fuerza del mal: Rávana (Yash), nacido del fuego y la furia, que doblegó a los dioses a su voluntad y convirtió el mundo en su trono. En estos tiempos de gran peligro, la humanidad tenía una sola esperanza: no un dios, sino un hombre elegido por el destino, Ram (Ranbir Kapoor)».

Así comienza esta primera entrega de lo que está proyectado como una trilogía. Es la historia del príncipe Ram, el legítimo heredero al reino de Ayodhya, quien, tras ser instruido por el venerado sabio Vishvamitra (Ajinkya Deo), se ve obligado a renunciar al trono. El joven emprende el camino hacia el peligroso bosque de Dandaka, acompañado por su esposa Sita (Sai Pallavi) y su leal hermano, Lakshmana (Ravi Dubey).

Como he mencionado en la sinopsis, estamos ante la primera parte de una ambiciosa trilogía cuya primera entrega tiene una duración original en el montaje del director –que es la que hemos visto en el pase de prensa– de 3 horas y 15 minutos. Considero que las productoras deberían comenzar a frenar las duraciones de algunas películas, pues no hacen ningún bien ni a la industria ni al espectador que está sentado en su butaca. Me repito una vez más: desde que el celuloide dio paso al formato digital, algunos directores se volvieron “locos” alargando innecesariamente sus obras como si no hubiera un mañana. Ya no se conforman con presentar al público un filme de tres horas; ahora nos imponen trilogías interminables que tardan cuatro o más años en culminar.

Sinceramente, salvo honrosas excepciones, no comprendo esta obsesión. A no ser que la obra sea muy buena, atractiva, dinámica y espectacular en su contenido –y no en su continente, por poner algunos adjetivos–, el público se aburre. Creo que hay que frenar un poco esta locura que cada vez se extiende más. Es el caso preciso de Ramayana, que, como os iré contando, es una propuesta cinematográfica interesante, pero del todo innecesaria en un metraje tan abrumador.

El arranque de Ramayana: El nacimiento de una leyenda es una demostración de fuerza visual. En un alarde de generosidad narrativa desmedida, Nitesh Tiwari nos somete a un prólogo que roza los treinta minutos de duración antes de dignarse a mostrar el título de la película en pantalla. Es cierto que estamos ante una obertura brutal –filmada con maestría y con una narrativa en off que resulta agradable al oído–, pero sí, tranquilamente es media hora de reloj. Sin embargo, a diferencia de lo que suele ocurrir en estos casos, este kilométrico inicio no asfixia el ritmo de la producción; al contrario, la película despliega un ritmo muy potente que se mantiene firme hasta, más o menos, la mitad del metraje (no puedo asegurarlo porque aún no había mirado el reloj por primera vez).

El verdadero problema del montaje aparece justo después de pasado ese tiempo. Es en ese ecuador de la cinta cuando la narrativa se calma para bajar a tierra y permitirnos conocer en profundidad la relación entre los personajes, sus inquietudes y lo que los mantiene vivos. El ritmo general del filme no es malo, pero toda la historia que sucede en el bosque de Dandaka –durante el exilio del príncipe Ram– resulta a todas luces excesiva. Es en este tramo donde el director parece confundir la reverencia hacia el texto sagrado con la obligación de filmar cada mota de polvo del camino o de las situaciones que suceden en él, lo que hace que las tres horas y quince minutos del pase de prensa comiencen, ahora sí, a pesar en la butaca. Os diré que el metraje estimado para salas comerciales es de 160 minutos, por lo que presiento que es en este tramo donde meterán la tijera.

A pesar de que el metraje se aletarga en el bosque, el apartado interpretativo se convierte en el verdadero pilar que sostiene la función. El trío protagonista conecta muy bien entre sí. Resultan muy creíbles en sus respectivos roles. Se respira auténtica fraternidad entre ellos, una complicidad orgánica que humaniza el relato sagrado y que solo se rompe cuando surge la magia oscura que pretende dividirlos o cuando toca arrimar el hombro para luchar contra los demonios que acechan en la espesura. Este equilibrio actoral funciona como el anclaje emocional de la película frente a la constante pirotecnia digital. Todo este viaje íntimo se mantiene firme hasta la irrupción del gran antagonista. Aunque nada os contaré al respecto, os aseguro que os esperan secuencias espectaculares.

Si en su contenido la obra sufre por los excesos del metraje, en su continente Ramayana: El nacimiento de una leyenda es un absoluto festín para los ojos y los oídos. El despliegue tecnológico a cargo de los efectos especiales nos deja estampas de una belleza plástica incuestionable. Un ejemplo bellísimo es la recreación de las criaturas míticas que pueblan el relato –como ese imponente elefante blanco celestial dotado de majestuosas alas que sobrevuela los desfiladeros nevados, la sobrecogedora aparición del águila gigante Jatayu recortada contra un cielo crepuscular o esos espectaculares tigres blancos gigantes que tiran de las carrozas reales–. Estas secuencias demuestran que, cuando el CGI se utiliza para potenciar la fantasía y el misticismo de la epopeya –como ocurre con la nave con forma de flor de loto–, la película alcanza momentos de auténtica catarsis visual.

Esta impresionante estética se traslada también al diseño de los personajes y sus entornos. La caracterización del príncipe Ram –quien luce relucientes armaduras y alza arcos ceremoniales de oro y piedras preciosas, como su compañero inseparable Kodanda, tanto en medio de suntuosos templos como en su exilio– se complementa con un diseño de vestuario de una riqueza extraordinaria. Telas de hilo de oro, majestuosos ropajes reales, colores muy vivos y ornamentos tradicionales elevan la divinidad de los protagonistas. Este derroche visual busca romper de forma radical con la austeridad de los trajes que Ram, Sita y Lakshmana visten al adentrarse en el bosque, despojados de toda opulencia. Sin embargo, este intencionado contraste conceptual flaquea debido a la propia ostentación digital de la producción. Al estar todo tan milimétricamente pulido y retocado por ordenador –incluyendo la pulcritud artificial de los propios tejidos y sus tonalidades–, se echa en falta una textura más orgánica, algo de suciedad real en ese destierro del bosque que nos permita empatizar más con el sufrimiento físico de los personajes, quienes a menudo parecen flotar en un lienzo digital impecable o sacados del cuadro más impresionista hindú.

Detrás de este gran despliegue visual que abruma a nuestros ojos en cada plano, secuencia y escena, se encuentra el trabajo de los directores de fotografía Pankaj Kumar y Mahesh Limaye. Su labor logra una iluminación viva, brillante y excelsa que potencia la plasticidad de cada encuadre, logrando que la transición entre los suntuosos palacios y los entornos del bosque se sienta deslumbrante y natural, sin que la digitalización sea perceptible más allá de los puros efectos visuales de las criaturas. A este conjunto visual se une la infatigable compañera de la fotografía: una banda sonora compuesta por A.R. Rahman y Hans Zimmer. Una partitura tan sutil y perfectamente hilada a la historia en sí que, por momentos, el espectador ni siquiera percibe su existencia, ya que se funde de manera orgánica con la narrativa para sostener la carga emocional de cada escena desde la sombra. Por el contrario, en otros instantes, nos taladra por dentro en su dramatización más elevada cuando el drama o los enfrentamientos aparecen en pantalla.

En resumen, Ramayana: El nacimiento de una leyenda se presenta como una propuesta cinematográfica de una belleza plástica incuestionable y un apartado técnico deslumbrante, pero que termina pesando en la butaca debido a los excesos de un metraje a todas luces innecesario (quizás en la versión que se verá en las salas sea más llevadera). Nitesh Tiwari regala un festín sensorial incontestable y cuenta con un trío protagonista cuya química humaniza el relato; sin embargo, la obsesión por la perfección digital merma la naturalidad. Todo está demasiado aséptico, incluso en el bosque y durante las peleas. Nadie puede dudar de que es una obra tan espectacular en su continente como fatigosa en su ritmo, la cual satisfará a los amantes de la fantasía mística pero que reabre el debate sobre la necesidad de poner freno a la desmedida duración del cine digital contemporáneo. Creo que es la primera vez que me enfrento a un coloso hindú de estas características.

Mi nota es: 7,5

Estreno en España: 6 de noviembre.

Reparto: Ranbir Kapoor, Ravii Dubey, Sai Pallavi, Sunny Deol, Yash, Arun Govil, Kajal Aggarwal, Indira Krishnan,Lara Dutta, Sheeba Chaddha y Rakul Preet Singh.

Productora: Monster Mind Creations// Prime Focus Studios.

Distribuidora en España: Sony Pictures Releasing de España.

viernes, 6 de noviembre de 2026

LOS MISERABLES: CRÍTICA DE CINE

                            Los Miserables está escrita y dirigida por Fred Cavayé

La trama nos muestra a Jean Valjean (Vincent Lindon), un hombre que se deja la piel trabajando por unos céntimos hasta que la desesperación lo empuja a robar una hogaza de pan, un error que le costará 19 años de cárcel. En el presidio, Valjean aprende a hacerse respetar a golpe de fuerza y rudeza. Tras recuperar su libertad, intenta rehacer su vida convirtiéndose en el próspero dueño de una fábrica de cristal. Sin embargo, su innata nobleza lo empuja a sellar una promesa con Fantine (Noémie Merlant), una obrera obligada a vivir separada de su pequeña Cosette (Megan Northam) para poder mantenerla. Cumplir con este juramento obligará a Valjean a batallar contra sus propios fantasmas y a esquivar los sombríos avatares del destino, mientras Francia se encamina hacia una sangrienta revuelta que empujará al pueblo a las barricadas. Una epopeya donde las vidas de Valjean, Cosette y el joven Marius (Vassili Schneider) colisionarán inevitablemente con la implacable obsesión enfermiza del inspector Javert (Tahar Rahim).

Los Miserables es una obra que siempre está en boga y enfrentarse hoy a ella implica cargar con el peso de un legado colosal que supera las cincuenta adaptaciones desde que Victor Hugo publicó su inmortal novela en 1862. En el terreno cinematográfico, la primera versión data de 1917 con “Los Miserables” de Frank Lloyd, a la que han seguido “Los Miserables” (1925) de Henri Fescourt, “Los Miserables” (1934) de Raymond Bernard –considerada hasta la fecha como la más fiel al texto original–, “Los miserables” (1958) de Jean-Paul Le Chanois, “Los Miserables: La leyenda nunca muere” (1998) de Bille August; y dejando un buen ramillete para no hacer demasiado pesado este apartado saltamos al gran impacto global que supuso la oscarizada versión musical de Tom Hooper en 2012 con Hugh Jackman y Russell Crowe. Por su parte, la televisión ha sabido aprovechar el tirón del material donde destaco la miniserie “Los Miserables” con el dúo Gérard Depardieu y John Malkovich, o también la cruda y notable “Los Miserables” de la BBC en 2018 con Dominic West. Todo este recorrido visual convive, además, con el fenómeno teatral de Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg que, desde su explosión en Londres en 1985, se convirtió en el musical más longevo y exitoso de la historia. Es en este denso ecosistema donde la propuesta de Fred Cavayé debe encontrar su propia voz y, bajo mi modesta opinión, la encuentra notablemente.

Esta nueva adaptación de la gran novela de Victor Hugo toma como corazón el eterno duelo entre sus dos protagonistas masculinos, Valjean y Javert, quienes representan los dos bandos irreconciliables de la época. Por su lado, nos encontramos ante las estructuras del poder institucional, encarnadas en el orden implacable de la policía y la represión violenta del ejército. Del otro, late la respuesta de la calle: el pueblo llano, los estudiantes idealistas y, en sus márgenes más oscuros, aquellos arrastrados por la codicia más despiadada. Todo envuelto en un drama humano de grandes proporciones, donde Cavayé acierta al no quedarse en la superficie. El director exprime la psicología de este choque: un Jean Valjean que, pese a arrastrar el estigma de sus 19 años de cárcel, no se deja consumir por el rencor y canaliza su dolor en una búsqueda insaciable de bondad y redención, convirtiendo el cuidado de la pequeña Cosette en su motor vital. Frente a él, un inspector Javert fascinante que va más allá del cliché del villano; un hombre atormentado por su propio pasado delictivo que se ha reconvertido en un opresor enfermizo, utilizando la placa como un escudo para huir de sus propios fantasmas.

Más allá del colosal duelo actoral entre Vincent Lindon y Tahar Rahim, que provocan toda la tensión emocional cuando se enfrentan el uno al otro, entre las miradas, expresiones corporales y diálogos que se dispensan como puñales afilados; el verdadero músculo dramático de esta versión descansa en sus secundarios de lujo. Es imposible no quedarse con el matrimonio que regenta la posada –los icónicos Thénardier, interpretados magistralmente por Camille Cottin y Benjamin Lavernhe–, donde ella despliega una ambición posesiva y despiadada mientras él se revela como un pobre infeliz, un cobarde que sobrevive dócilmente a la sombra de su mujer. Pero el gran acierto de Cavayé es el retrato del relevo generacional, encarnado en cuatro de los jóvenes que sirven de perfecta representación de esa juventud rebelde e inconformista de su tiempo: por un lado, los hijos de los posaderos aportan un contraste brutal: Gavroche –encarnado por Léonard Signoret– se muestra valeroso y decidido en primera línea de combate, mientras que Éponine vuelca su trágico destino buscando desesperadamente el amor de Marius. Por otro lado, la Cosette de Megan Northam fascina en su transición como esa joven que crece al amparo de su protector pero que, al madurar, comienza a desenterrar los dolorosos secretos de su pasado. Cierra este cuarteto Marius, interpretado por Vassili Schneider, el amor de ambas jóvenes, un idealista de clase alta que, renegando de sus privilegios, abraza con fe ciega la llamada de la revolución. Cuatro interpretaciones memorables que logran capturar con precisión quirúrgica el alma, las contradicciones y el romanticismo trágico de una época convulsa y oscura.

La película nos ofrece muchos simbolismos que nos acercan a la obra original, pero quizás el elemento que cohesiona el alma moral e incluso material de la película es el poderoso simbolismo de los candelabros de plata. Ese instante sagrado en el que el obispo entrega los valiosos objetos a un Jean Valjean capturado por la policía –transformando un robo evidente en un acto de generosidad suprema– se convierte en el auténtico epicentro de la función. Es ahí donde Cavayé filma con maestría el nacimiento de la luz: cómo en mitad de la miseria más absoluta y rodeado de mezquindad ambiental, puede florecer la bondad pura y el recuerdo de quien le salvó. A partir de ese perdón inesperado, la obra se transforma en una bellísima odisea sobre la redención, la búsqueda insaciable del bien e incluso la flagelación; un viaje donde Valjean renuncia al rencor como tal para convertirse en un faro de esperanza para los desamparados. Esta carga dramática se traslada de forma brillante a la pantalla mediante la atmósfera de la fábrica de vidrio, donde vemos a Fantine pulir las piezas bajo una presión asfixiante antes de ser provocada por una de sus compañeras y despedida injustamente. Una trágica secuencia que empujará a Valjean a redimir su culpa emprendiendo la búsqueda de la pequeña Cosette. Una búsqueda de la pureza en el cristal donde, tal vez, al acercar la copa a los labios, se refleje la mirada de quien la porta.

En el apartado puramente técnico, la película se revela como un absoluto triunfo formal. Los decorados son de diez: cada objeto, estancia y callejón están cuidados al milímetro, así como las barricadas; destilando ese mimo obsesivo por el detalle histórico que suele caracterizar a las grandes producciones francesas. A este impecable diseño de producción se alinea de forma brillante la fotografía de Denis Rouden. El operador despliega una paleta cromática donde predomina una atmósfera de tonos apagados, sucios y desaturados para retratar la miseria del pueblo llano, un acierto visual que contrasta con el vestuario luminoso y opulento que visten las clases altas. Esta potencia visual se apoya en una dirección de cámara que juega con un rico abanico de encuadres, transitando desde imponentes e impactantes planos aéreos hasta unos asfixiantes primeros planos que capturan la verdad de los actores. Un despliegue visual que, de la mano de un montaje milimétrico y sumamente inteligente, logra el milagro de insuflar agilidad, dinamismo y un ritmo vibrante a un metraje de larga duración –sus 178 minutos–. Coronando este envoltorio sensorial, la banda sonora de Christophe Julien realiza un trabajo dramático formidable; su partitura se convierte en el metrónomo emocional del film, modulando el tempo de las escenas con sutileza para transitar con total fluidez desde el intimismo más desgarrador hasta culminar en el estruendo bélico de las batallas en las barricadas.

En definitiva, esta nueva versión de Los Miserables se desmarca como una obra notable que esquiva con inteligencia el academicismo plano para transformarse en un drama vivo, vibrante y de una vigencia social arrolladora. Fred Cavayé no solo rinde un escrupuloso tributo al inmortal texto de Victor Hugo, sino que logra que sus tres horas de metraje respiren con el pulso tenso de nuestro presente. Sostenida por un duelo interpretativo de primer nivel entre Lindon y Rahim, un soberbio plantel de jóvenes promesas y una factura técnica impecable, la cinta demuestra que las grandes historias nunca mueren si se filman con el corazón en un puño y el respeto que merecen. Una cita cinematográfica obligatoria que removerá la conciencia de los espectadores. Una película imprescindible que devora la pantalla desde las sombras de la miseria hasta la luz de la redención.
Mi nota es: 8

Estreno en España: 6 de noviembre.

Reparto: Vincent Lindon, Tahar Rahim, Camille Cottin, Noémie Merlant, Benjamin Lavernhe, Vassili Schneider, Megan Northam, Marie Colomb, Louis Peres, Frédéric Pierrot, Léonard Signoret, Myriam Boyer, Joaquim Fossi, Jean Chevalier, Juliette Gasquet, Giorgia Sinicorni, Didier Flamand, Giulia Sagnier, Vincent Colombe, Egor Morozov, Frans Boyer, Agustín Bruzzone, Timothée Guérois-Desoulière, Serge Beuchat, Ryan Fartout, Sonia Joubert y Philippe Arnaud.

Productora: Eskwad// Curiosa Films// Studiocanal// TF1 Films Production.

Distribuidora en España: Beta Fiction Spain.

Filmografia: El guionista y director autodidacta, Fred Cavayé, cuenta con los cortometrajes: “Jean-René” (1996), “J” (1999), “Chedope” (2001), “À l'arraché” (2003) y “Les Infidèles- Le Prologue” (2012). Y los largometrajes: “Pour elle” (2008), “À bout portant” (2010), “Mea Culpa” (2014), “Radin! (Manual de un tacaño)” (2016), “Le jeu” (2018), “Adieu Monsieur Haffmann” (2021), “Les Chèvres!” (2024) y este año nos presenta “Los miserables” (2026).          

jueves, 5 de noviembre de 2026

EL GATO CON SOMBRERO: CRÍTICA DE CINE

El gato con sombrero está escrita y dirigida por Alessandro Carloni y Erica Rivinoja.

En ella vemos a un gato antropomórfico, alto y delgado (voz de Bill Hader), colocarse su pajarita y su sombrero de copa mágico con rayas rojas y blancas. Trabaja para el Instituto de la Imaginación y de la Inspiración. Tras una de sus habituales travesuras es despedido, pero en su defensa sale su amiga, comunicando al jefe, Mr. Hoogeboom (voz de Giancarlo Esposito), que, según los estatutos, el gato tiene una nueva oportunidad. A regañadientes, este acepta, pero le tiende una trampa para que vuelva a liarla.

El destino del gato es la casa de una familia compuesta por la madre, Carmen (voz de America Ferrera) y sus dos hijos: Gabby (voz de Xochitl Gomez), una joven que toca la trompeta y tiene mucha imaginación, y su hermano pequeño Sebastián (voz de Tiago Martinez). La familia acaba de mudarse a una nueva casa y esa tarde los niños se quedan solos. El gato, tras hablar con ellos y con el pez, que es la mascota de Sebastián (voz de Matt Berry), comenzará a desplegar su fantasía y a liarla parda. Pues el gato les explica que con el regresador lo pueden arreglar todo, pero este dispositivo cae en una de las tres cajas: la de Gabby, la de Sebastián o la de Carmen.

Para quienes no lo sepáis, viene bien recordar que este felino no ha nacido ayer; tiene mucha carrera por delante con su sombrero mágico, su pajarita y sus travesuras. Os comento que este largometraje rescata a uno de los personajes más icónicos de la literatura infantil y juvenil anglosajona: The Cat in the Hat, un clásico de la literatura publicado en 1957 por el Dr. Seuss. El libro original revolucionó las escuelas de Estados Unidos porque demostró que se podía enseñar a leer a los niños sustituyendo los textos aburridos por pura rima, fantasía y una maravillosa dosis de subversión.

Seguro que a muchos os suena la cara de este gato porque Hollywood ya intentó adaptarlo en 2003 con una película en acción real protagonizada por Mike Myers. Pero aquel trabajo, más que una comedia infantil, parecía una peli de terror que a muchos les dejó marcados. Por suerte, Warner Bros. Pictures Animation ha tomado las riendas con los dos directores: Alessandro Carloni y Erica Rivinoja, para inaugurar oficialmente un nuevo “Seussiverse” animado. Y ya os adelanto que esta vez sí que han dado en la diana. Personalmente me he quedado con ganas de más, de mucho más. La película, que tiene una duración cercana a las dos horas, se ha pasado volando, así que, desde estas primeras líneas de la crítica, solicito humildemente a Warner Bros. Pictures que pronto nos deleite con una nueva entrega. Mis carcajadas creo que siguen resonando en la sala.

La película derrocha una imaginación desbordante que se escapa de la pantalla. Destaca por su color vibrante, con una paleta cromática infinita, toneladas de diversión para pequeños y grandes, y un ritmo endiablado que te hace removerte en la butaca. Lo interesante es que este despliegue visual no es gratuito; la imaginación se convierte en el motor de la narrativa a través de un inteligente uso de los personajes secundarios y de los objetos más cotidianos, que seguramente a más de uno le despertarán recuerdos de la infancia. Elementos tan simples como los dibujos que la madre guarda de sus hijos desde que eran pequeños –como tantas madres hacen a escondidas con sus tesoros– o aquellos entrañables trabajos manuales hechos con macarrones, cobran forma y se integran de manera magistral en el diseño de las escenas, llenándolas de vida.

El núcleo de la historia se construye en torno a la mudanza de la familia a su nuevo hogar. El conflicto psicológico está excelentemente retratado a través de los dos hermanos: Gabby se nos presenta como una adolescente inconformista que se resiste al cambio, cuyo único deseo es regresar a su antigua casa con sus amigos y su grupo musical; por el contrario, su hermano pequeño, Sebastián, encarna la inocencia pura de esa edad en la que no existen las preocupaciones, y es mucho más fácil dejarse llevar por la fantasía y el nuevo entorno.

Es precisamente ahí donde entra en acción el Gato con Sombrero, un agente del caos que asume una misión muy clara: hacerles comprender que los cambios no son malos y que, a veces, es absolutamente necesario “liarla parda” para romper las barreras y desarrollar todo nuestro potencial. Para lograrlo, el film propone un viaje fascinante en el que el Gato crea tres mundos diferentes dentro de las tres cajas de la mudanza. Al desplegar su magia, cada caja adquiere una profundidad infinita, transformándose en un universo completamente diferente y personal que refleja la psicología de cada personaje. A través de estas realidades mágicas, los niños irán descubriendo lo verdaderamente importante de la vida: la verdadera historia de su madre y el profundo amor que les profesa, oculto tras lo que ellos inicialmente consideraban simple basura para triturar.

Este arrollador despliegue visual es el resultado del minucioso trabajo del equipo de Warner Bros. Pictures Animation. Bajo la dirección de Alessandro y Erica, el film huye deliberadamente del fotorrealismo plano que inunda el cine digital actual para abrazar una estética híbrida muy particular. Mediante una técnica que combina el volumen en 3D con un bellísimo sombreado plano de estilo tradicional, cada escena traslada a la pantalla ese universo de trazo libre, curvo y marcadamente surrealista tan característico de los mundos del Dr. Seuss. Los creadores consiguen que la pantalla parezca un lienzo en constante movimiento, donde las formas imposibles cobran un sentido narrativo perfecto y la iluminación se adapta al estado de ánimo de los personajes. Aunque la mayoría de las veces, por no decir todas, desprende una energía positiva que cala en el espectador, la cinta logra un equilibrio idílico entre la esencia visual de las ilustraciones tradicionales y la espectacularidad de la animación moderna.

Otro de los grandes aciertos de este largometraje es, sin duda, su vibrante apartado sonoro, que funciona como el verdadero corazón de la historia. Que Gabby sea una apasionada de la trompeta no es un detalle menor; la música se infiltra en cada rincón de la película, lo que justifica ese ritmo contagioso que te atrapa en el asiento. Las partituras originales corren a cargo del compositor Lorne Balfe, quien logra equilibrar de manera sobresaliente las melodías más gamberras y alocadas del Gato con los momentos de pura sensibilidad familiar.

A este despliegue orquestal se le suman temas vocales que inyectan una energía brutal al metraje. Destaca especialmente la pegadiza canción principal, “The Cat in the Hat Theme Song”, a cargo de Fitz y Tim Minchin con la divertida colaboración de Bill Hader, o el potente tema “CATastrophe” interpretado por Hilary Duff. Las canciones no se sienten metidas con calzador; al contrario, actúan como el puente perfecto para subrayar el viaje emocional de los hermanos, logrando que la banda sonora se quede grabada en la cabeza mucho después de que se enciendan las luces de la sala.

En resumen, El gato con sombrero es mucho más que un entretenimiento pasajero o un festival de gags visuales. Detrás de su imponente colorido, sus pegadizas melodías y el cuidado guion, el film esconde un mensaje profundamente conmovedor sobre la resiliencia familiar. Nos enseña que los cambios y las mudanzas, aunque asusten y nos saquen de nuestra zona de confort, no tienen por qué romper nuestros vínculos; al contrario, pueden ser la oportunidad perfecta para reconstruirnos y sacar lo mejor de nosotros mismos. Pero, sobre todo, la película nos deja un recordatorio vital que resuena con fuerza en lo que el propio gato repite: no debemos tener miedo a “liarla parda”, porque es precisamente del caos y de romper las barreras de donde nacen el verdadero aprendizaje, la madurez y todo nuestro potencial. Los recuerdos compartidos y el amor incondicional de una madre no son “basura para triturar”, sino el verdadero tesoro que nos mantiene unidos ante cualquier tormenta y la verdadera herencia que nadie nos podrá arrebatar. Es una obra imprescindible, cargada de sensibilidad y valores, donde la imaginación y la locura se desatan como la mejor terapia para sanar. No olvidemos nunca nuestra imaginación ni al niño que llevamos dentro, porque nunca sabemos cuándo lo vamos a precisar. Yo ya estoy deseando repetir la experiencia.

Mi nota es: 10

Estreno en España: 6 de noviembre.

Reparto de voces: Bill Hader, Giancarlo Esposito, Matt Berry, America Ferrera, Bowen Yang, Quinta Brunson, Xochitl Gomez, Paula Pell, Tituss Burgess y Tiago Martinez.

Productora: Warner Bros. Pictures Animation// Dr. Seuss Enterprises// Warner Bros.// A Stern Talking To.

Distribuidora en España: Warner Bros. Pictures España.

Filmografía: El escritor, animador, director de arte y director de cine, Alessandro Carloni, estudió filosofía y literatura en la Universidad de Milán. Se inició en la industria del cine con tan solo 18 años, trabajando en videos musicales, comerciales y cortometrajes. Debutó junto a Gabriele Pennacchioli con el cortometraje “The Shark and the Piano” (2001) y en el largometraje con “Kung Fu Panda 3” (2016) y este año nos ofrece “El gato con sombrero” (2026). También cuenta con el corto “Panda Paws” (2016). En cuanto a la guionista, productora y directora Erica Rivinoja, estudió en la Hobbs High School donde se graduó en 1995 y debuta en el largometraje con “El gato con sombrero” (2026) junto a Alessandro Carloni.

miércoles, 4 de noviembre de 2026

GODZILLA MINUS ZERO: CRÍTICA DE CINE

Godzilla Minus Zero está escrita y dirigida por Takashi Yamazaki. “No terminamos el trabajo como pensábamos”

Han pasado dos años desde que Godzilla cayera derrotado y sus restos fueran hundidos en la bahía de Sagami. En el Japón de la posguerra, mientras el país se recuperaba de la devastación de la guerra y de los ataques previos de Godzilla, nos encontramos con el expiloto Kōichi Shikishima (Ryunosuke Kamiki), su mujer Noriko Oishi (Minami Hamabe) y su joven hija adoptiva Akiko (Sae Nagatani).

Un nuevo kaiju ataca la ciudad de Matsumoto: King Ghidorah, con apariencia de dragón y la cualidad de volar. Mientras se recuperan de la catástrofe, Kenji Noda (Hidetaka Yoshioka), el director de la Oficina de Respuestas a Desastres a Gran Escala del gobierno, trabaja con expertos, entre ellos Shirō Mizushima (Yuki Yamada), el excapitán del destructor Tatsuo Hotta (Miou Tanaka) y Seiji Akitsu (Kuranosuke Sasaki), entre otros. Y os podría contar mucho más, pero… sí, ya me conocéis, os lo dejo a vosotros.

Siempre he tenido una relación complicada con Godzilla. Para mí, el icónico kaiju arrastraba un gran problema en sus apariciones cinematográficas: su cansina falta de movilidad, algo que en pantalla me terminaba provocando un inevitable tedio, igual que muchas películas de zombis. Por eso, mi historia con esta criatura se reducía apenas a tres o cuatro películas en toda mi vida. Sin embargo, en esta entrega Yamazaki rompe radicalmente con ese estatismo para inyectar un ritmo vertiginoso a la acción –gracias a la incorporación de Ghidorah–, mutando hacia un blockbuster vibrante y eléctrico. El problema es que, en su empeño por distanciarse de la lentitud clásica, Yamazaki pisa el acelerador de forma tan hiperactiva que el metraje acaba resultando excesivo, dejándonos la sensación de que un poco de contención y de pausa dramática le habrían sentado de maravilla a la propuesta, en lugar de dejarlo todo para el tramo final.

Donde la película me sorprendió para bien, y donde se encuentra su verdadero corazón –y también sus mayores excesos dramáticos–, es en la trama humana que vertebra el caos. Yamazaki no se limita a filmar un choque de monstruos como vimos en Godzilla y Kong: El nuevo imperio; busca desesperadamente el impacto emocional a través de un plano tan humano que resulta inusual en el cine de este personaje, pero que es de lo que más me ha gustado. Aquí se palpa con dolor lo que el país está sufriendo por la posguerra y por las secuelas de la anterior crisis.

La película gana por goleada en su apabullante factura técnica. Se nota con creces que Yamazaki, además de guionista y director, es el supervisor directo de unos efectos visuales pulidos al milímetro por el estudio Shirogumi. La inclusión de King Ghidorah eleva la espectacularidad a niveles estratosféricos. Lejos de la rigidez clásica, el dinamismo de los monstruos corta la respiración: desde la brutal transformación del nuevo kaiju –que evoluciona ante nuestros ojos como una hidra a la que le brotan tres cabezas– hasta el impacto visual de Godzilla, cuyas placas del lomo y dorsales se hipertrofian y se vuelven más grandes y letales, iluminándose con un amenazante azul incandescente al cargar su poder destructivo.

El diseño de las batallas es impecable. El director otorga a Ghidorah la capacidad de elevar edificios por los aires para luego dejarlos caer con una violencia atroz, en medio de unas coreografías aéreas con aviones de la Segunda Guerra Mundial ejecutadas con maestría. Pero lo que verdaderamente marca la diferencia con otras obras del género es que la destrucción no se queda en el mero espectáculo visual. Aquí el director tiene a bien mostrarnos, difuminando las líneas entre el pasado y el presente a través de los flashbacks, unos hospitales abarrotados que reflejan las dolorosas consecuencias físicas que sufren los viandantes y ciudadanos cuando las bestias se enfurecen; un relato trágico de los que caminan por las aceras o van en sus vehículos, sirviendo además para recordarnos detalles de la anterior entrega y buscando la fórmula de lo que pueda destruir a esos seres prácticamente inmortales.

En definitiva, Godzilla Minus Zero es un blockbuster tan espectacular en su factura técnica como excesivo en sus pretensiones narrativas. Takashi Yamazaki firma una obra que destaca por su ritmo vertiginoso y una insólita sensibilidad humana, retratando con valentía el dolor y las heridas abiertas de la posguerra y la devastación de las bestias en las ciudades. A nivel actoral, cabe destacar que el reparto coral resulta muy creíble, aunque algunos secundarios quedan algo sobreactuados, lo que en este tipo de películas tampoco llama demasiado la atención. Junto a ellos, sobresale la atronadora banda sonora de Naoki Satō, que eleva la épica del conflicto a cada instante. Sin embargo, su empeño por abarcar demasiadas subtramas y acelerar el metraje acaba pasándole factura a la cohesión del relato, dejando la sensación de que un ejercicio de mayor contención habría dado como resultado una obra más interesante. A pesar de sus baches de guion y de su tendencia a forzar el melodrama en el tramo final, la película se alza como una experiencia cinematográfica de alto voltaje que dignifica el género kaiju.

Mi nota es: 7

Estreno en España: 6 de noviembre.

Reparto: Ryunosuke Kamiki, Minami Hamabe, Min Tanaka, Masami Nagasawa, Hidetaka Yoshioka, Yuki Yamada, Kuranosuke Sasaki, Jun Kunimura, Sakura Ando, Sae Nagatani y Miou Tanaka.

Productora: TOHO// Robot Communications Inc.

Distribuidora en España: Piece of Magic Entertainment.

Filmografía: El director de efectos especiales, guionista y director de cine Takashi Yamazaki, se graduó en el Instituto Matsumoto Agataoka en Nagano y viajó a Tokio para estudiar y convertirse en un técnico de efectos especiales en la Escuela de Arte Asagaya, y combinó sus estudios trabajando a media jornada en una productora comercial. Se inició en la televisión dirigiendo capítulos para series como “Jungle no ôja Tâ-chan” (1994), “Nanase futatabi Chônôryokusha kanzen massatsu” y “Mahô no stêji fanshî Rara” ambas en (1998) y en el largometraje debutó con “Jubunairu” (2000), “Returner” (2002), “Always san-chôme no yûhi” (2005), “Always zoku san-chôme no yûhi” (2007), “Ballad: Namo naki koi no uta” (2009), “Space Battleship Yamato” (2010), “Friends: Aventura en la isla de los monstruos” (2011), “Always san-chôme no yûhi ´64” (2012), “Eien no 0” (2013), “Stand By Me Doraemon”, “Parásito. Parte 1” y “Bump of Chicken: Willpolis” todas en (2014), “Parásito. Parte 2” (2015), “Kaizoku to yobareta otoko” (2016), “Destiny: Kamakura monogatari” (2017), “Arukimedesu no taisen”, “Dragon Quest: Your Story” y “Lupin III: The First” todas en (2019), “Ghost Book Obakezukan” (2022), “Godzilla Minus One” (2023) y este año se nos ofrece “Godzilla Minus Zero” (2026). Codirector de “Stand by Me Doraemon 2” (2020). También ha dirigido capítulos para series como: “Heat Guy J” (2002/03), “Gôruden taimu” (2014), “Shokugeki no Soma” (2015), “Amanchu!” (2017). Miniseries como: “Dôbutsu no oisha-san” (2003) y telefilme “Yo ni mo Kimyô na Monogatari: Eiga Kantoku-hen” (2015).

martes, 3 de noviembre de 2026

CINE Y FESTIVALES (CCXXV)

NUEVE CARTAS nos informa que “SIMULACRO” de Nitya López Saitua, participará en los festivales ZINEBI y Rizoma.

La ópera prima de Nitya López Saitua, «Simulacro», docuficción protagonizada por Miguel Garcés e Iraia Elias, participará en la 68.ª edición del Festival ZINEBI - Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao, que se celebrará del 20 al 27 de noviembre. Previamente, formará parte de la programación de la 14ª. edición del Festival RIZOMA (Festival Internacional de Cine y Cultura Entrelazada de Madrid), dentro de su Sección Oficial Nacional, que tendrá lugar del 16 al 22 de noviembre. La proyección será el 21 de noviembre a las 19:00 en Cineteca. La selección en ambos festivales coincide con el reciente estreno en el Festival Serielizados de Barcelona de «ALOKA(H)IRU», la nueva serie dirigida por el cineasta junto a Alba Lozano.

La cinta tuvo su première mundial en la 74ª. edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián y parte de una experiencia íntima del director: la separación de sus padres cuando él tenía cuatro años y la imposibilidad de recordar aquella ruptura. A través del cine, Nitya López reconstruye con actores la discusión que provocó la separación, creando recuerdos de un acontecimiento al que nunca tuvo acceso.

«Simulacro», producida por La Córnea Digital, Grisak Films y Mubox Studio con la participación de EITB, está dirigida y escrita por Nitya López Saitua. La dirección de Fotografía es de Ernesto Báez López y el montaje de Ernesto de Nova Roldán. La dirección de Producción es de Diana Castro. Julen Valmaseda es el jefe de Sonido, y Xanti Salvador y Manex Zabaleta se encargan del diseño y la mezcla de sonido. Íñigo Portillo Polo, Nitya López Saitua y Alejandro G. Clemente son los productores del film.

SINOPSIS:  Un director regresa a la casa de su infancia para recrear, con actores, la discusión que provocó la ruptura de sus padres cuando él tenía cuatro años. A través de la improvisación y un rodaje que revela su propio artificio, construye recuerdos a los que nunca tuvo acceso. Pero a medida que repite la escena, las indicaciones se vuelven inestables y la frontera entre reconstrucción y deseo comienza a desdibujarse.

NUEVE CARTAS nos informa que “LLUEVE SOBRE BABEL” de será la representante de Colombia en los GOYA y los ÓSCAR 2027, se presenta en Madrid y Sevilla.

“Llueve sobre Babel” , ópera prima de la cineasta colombiana Gala del Sol, seleccionada por la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas para representar a Colombia en los Premios Goya 2027, en la categoría de Mejor Película Iberoamericana, y en los Premios Óscar 2027, se presenta en España con cuatro proyecciones durante noviembre. La película podrá verse en Madrid, dentro de Espacio Queer y de la 31.ª edición de QueerCineMad, y en Sevilla. Gala del Sol y la actriz Celina Biurrun participarán en conversatorios con el público en las sesiones del 9 de noviembre en Madrid y del 30 de noviembre en Sevilla.

El 9 de noviembre, a las 19:30 horas, Cines Embajadores Río acogerá una sesión de Espacio Queer con un conversatorio junto a Gala del Sol y Celina Biurrun, que tendrá como anfitriona a Juana Acosta. Las otras citas madrileñas serán el 15 de noviembre, a las 20:30 horas, en la Sala Berlanga, y el 17 de noviembre, a las 22:00 horas, en la Sala Equis, ambas dentro de QueerCineMad. El recorrido concluirá el 30 de noviembre, a las 19:30 horas, en Cines Odeón de Sevilla, con un conversatorio de la directora y la actriz.

DE SUNDANCE A LOS GOYA Y LOS ÓSCAR

“Llueve sobre Babel” tuvo su estreno mundial en Sundance 2025 y su première internacional en el Festival Internacional de Cine de Róterdam. Nominada al premio Sebastiane Latino, se presentó en España en el Festival de Málaga y obtuvo el Gran Premio del Jurado del Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. Desde entonces ha recorrido más de 80 festivales en 33 países y se ha mantenido 14 semanas en cartelera comercial en Colombia, donde se convirtió en la película colombiana más vista de 2026 en salas comerciales.

Fue la primera película colombiana invitada a una proyección privada en los estudios de Pixar Animation Studios, ante profesionales del estudio, y su posproducción de sonido se realizó en Sony Pictures Studios, en Los Ángeles. The Hollywood Reporter la incluyó entre las diez mejores películas en español de 2025 y Variety la calificó como “un triunfo maximalista”.

DEL TEATRO AL CINE: UNA PELÍCULA CREADA CON SUS ACTORES

Durante la pandemia, Gala del Sol reunió en Cali a un grupo de jóvenes intérpretes de teatro y les planteó dos preguntas: qué personaje habían soñado interpretar toda su vida y qué personaje les permitiría confrontar, transformar o cerrar algo de su propia experiencia. A partir de las respuestas desarrolló recorridos individuales que el elenco exploró mediante improvisaciones teatrales. Los personajes, las relaciones y las escenas surgidos de esos ejercicios se fueron incorporando al guion de «Llueve sobre Babel». Celina Biurrun, por ejemplo, creó a Uma como una forma de sanar a su niña interior.

Ese proceso colectivo dio forma a una película coral con un elenco predominantemente afrolatino y personajes LGBTQ+, cuya construcción no se limitó a la interpretación: los propios actores participaron en la creación de las historias que llevan a la pantalla.

UN UNIVERSO CONSTRUIDO CON “INTELIGENCIA ARTESANAL”

La película combina comedia negra, fantasía, drama y realismo mágico en una reinterpretación libre del «Infierno» de Dante, situada en una Cali retrofuturista de estética punk tropical. Su imaginario visual nació también de un trabajo material y colectivo: un edificio abandonado de la ciudad se transformó en la sede creativa del proyecto y en el taller donde el departamento de arte construyó los decorados de Babel. Esa manera de trabajar, basada en la imaginación, los oficios y los recursos disponibles, es la que el equipo reivindica como «inteligencia artesanal». La música reúne, entre otros sonidos, salsa caleña, trap, música balcánica y flamenco.

SINOPSIS: El limbo nunca fue tan seductor como en «Llueve sobre Babel». Esta reinterpretación del Inferno de Dante toma la forma de un drama coral ambientado en Babel, un bar mítico donde distintos personajes se cruzan con La Flaca —la mismísima encarnación de la Muerte—, con quien las almas pueden apostar años de vida en un intento por burlar su destino.

PROYECCIONES EN ESPAÑA

MADRID 

Lunes 9 de noviembre | 19:30 h · Cines Embajadores Río · Espacio Queer. Conversatorio con Gala del Sol y Celina Biurrun, con Juana Acosta como anfitriona.

Domingo 15 de noviembre | 20:30 h · Sala Berlanga (C/ Andrés Mellado, 53) · 31.º QueerCineMad.

Martes 17 de noviembre | 22:00 h · Sala Equis (C/ Duque de Alba, 4) · 31.º QueerCineMad.

SEVILLA

Lunes 30 de noviembre | 19:30 h · Cines Odeón. Conversatorio con Gala del Sol y Celina Biurrun.

ENTRADAS, MATERIALES Y ENTREVISTAS

Entradas Madrid, 9 de noviembre: Cines Embajadores Río

Entradas Madrid, 15 y 17 de noviembre: Ficha de la película en QueerCineMad

Entradas Sevilla, 30 de noviembre: La asistencia es por lista, confirmando por correo a info@galadelsol.com.

HAYEDA CULTURA nos informa que “200 VIDAS. PACO RABAL”, se presenta en la sección Panorama Andaluz del Festival Europeo de Sevilla

200 VIDAS. PACO RABAL comienza su recorrido por los festivales andaluces con el de Sevilla, donde participa en la sección Panorama Andaluz el 12 de noviembre. Después competirá en la Sección Talento Andaluz de la 52ª edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, donde se proyectará el 18 de noviembre.

Antes, el documental sigue proyectándose en diferentes puntos de la península: desde el viernes 30 octubre podrá verse en Madrid en la sala Pequeño Cine Estudio y el 6 de noviembre participará en el Festival de Cine de Fuentes de Zaragoza.

El documental dirigido por la cineasta sevillana nominada al Goya Vanesa Benitez (Rota´n Roll, La Vida Chipén), fue la clausura de la sección Made in Spain del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde tuvo su estreno mundial en un doble aniversario: el centenario de su nacimiento y los 25 años del fallecimiento del actor.

A través de la propia voz y mirada del artista, rescatadas de horas de material inédito de los casetes de sus memorias y las películas de super 8 que grababa tanto en su vida privada como en los rodajes que le han llevado por el mundo entero, “200 vidas. Paco Rabal” recupera la trayectoria y vida de un nombre imprescindible de la historia del cine: Francisco Rabal (1926-2001).

La carrera de Paco Rabal es única en el cine español: con más de 200 títulos recorre los hitos de una cinematografía internacional que eran impensables para un joven salido de la Cuesta de Gos, un paraje minero en el municipio murciano de Águilas. De galán del cine español de los 1950 pasó a estrella internacional tras protagonizar para Luis Buñuel Nazarín y Viridiana. Reclamado por los directores más interesantes del momento: Antonioni, Visconti, Chabrol, Rivette, Pontecorvo o Friedkin, entre otros muchos, fue habitual en los festivales de Venecia, Berlín o Cannes, donde ganaría años después la Palma de Oro por su papel de Azarías en Los Santos inocentes (1984).

Narrado por el propio Rabal, “200 Vidas. Paco Rabal” alude a lo extenso de su filmografía y cuenta con más de 20 testimonios internacionales, incluyendo a los directores Gonzalo Suárez o Arturo Ripstein, y las actrices Victoria Abril, Ana Belén y Eulalia Ramón, en un rodaje que se ha extendido por París, Roma y Ciudad de México, además de diversas ciudades españolas.

Al frente de la producción están José Antonio Hergueta, José Egea y Carlos Belmonte, desde MLK Producciones (Málaga) y Horizon Media (Murcia) en coproducción con Francia y México. Cuenta con la participación de Radiotelevisión Española, Canal Sur, La 7 y Movistar+, el apoyo del Ministerio de Cultura (ICAA) y la Región de Murcia (ICA) y patrocinio de Fundación SGAE y el Ayuntamiento de Águilas, población natal de Francisco Rabal.

Distribuida por Sugar Films y Latido Films en ventas internacionales, la película se ha estrenado en salas comerciales y también se puede ver en Movistar+.

SINOPSIS: A través de su voz grabada en casetes y las películas super8 de sus viajes, rodajes y festivales a los que ya acudía pese a su compromiso político como galán del cine franquista, Paco Rabal (Premio a mejor actor en el primer Festival de San Sebastián en 1953 y Premio Donostia en 2001) repasa su vida, anhelos y contradicciones. Una filmografía impresionante que recuerda el momento de morir en Burdeos, como Goya, al que varias veces interpretó. En San Sebastián, triunfó de la mano de Rafael Gil, Lucas Demare, León Klimovsky, Pedro Olea y Jaime de Armiñán.