La coproducción entre
el Reino Unido y Estados Unidos, 28 AÑOS
DESPUÉS: El templo de los huesos está dirigida por Nia DaCosta con guion de Alex
Garland. “Luci soltó a sus demonios sobre el mundo del hombre”
El líder de una secta
satánica, Sir Jimmy Crystal (Jack
O`Connell) contempla como sus miembros: Jimmy Ink (Erin Kellyman), Jimmima (Emma
Laird), Jimmy Jimmy (Robert Rhodes),
Jimmy Jones (Maura Bird), Jimmy
Snake (Ghazi Al Ruffai) y Jimmy Fox
(Sam Locke), intimidan y preparan al
nuevo miembro Spike (Alfie Williams),
que tras una prueba de valor, es admitido en el grupo, como un nuevo Jimmy.
En otro espacio, no muy
lejano, vemos al Doctor Ian Kelson (Ralph
Fiennes) en su tempo de huesos cuando aparece Samson (Chi Lewis-Parry), un Alpha infectado al que se enfrenta y apacigua
lanzándole un dardo tranquilizador, con su cerbatana. Samson le visita de nuevo
e Ian, buscará la manera de curarlo, naciendo entre ambos una interesada
amistad.
La guionista y
directora, Nia DaCosta, se graduó en
la Tisch School of the Arts de la Universidad de Nueva York, donde conoció a
uno de sus directores favoritos, Martin Scorsese, mientras trabajaba como ayudante
de producción en televisión. Debutó con “Little Woods” 2018, continuando con
“Candyman” 2021, “The Marvels” 2023, “Hedda” 2025 y este año nos ofrece la
tercera entrega de “28 años después: El templo de los huesos”. Para televisión
ha dirigido episodios de “Top Boy” 2011 y “Behind the Monsters” 2021, además
del cortometraje de animación “Candyman: Animated Prequel” 2020 y el documental
“Así se hizo The Marvels” 2024.
El primer título de
esta saga llegó en 2002 con “28 días después” de Danny Boyle, al que han
seguido “28 semanas después” de Juan Carlos Fresnadillo 2007, “28 años después”
de nuevo dirigida por Danny Boyler 2025 y de momento, nos quedamos con “28 años
después: El templo de los huesos” 2026 de Nia DaCosta, a falta del desenlace de
la trilogía, eso si no deciden continuar, que no sería de extrañar, al menos si
siguen poniendo tanto empeño en sorprender al espectador.
Entré a la sala
esperando ver una continuación de “28 años después” y la sorpresa ha sido muy
positiva, más de lo que podía esperar, pues Alex Garland ha elaborado un guion
en el que no solo continúa con la historia sino que la enriquece abriendo
nuevas vías para una franquicia más grande, más intensa, más inquietante, más
crítica, mucho más violenta con grandes dosis de gore y con nuevos y
refrescantes enfoques, en ese mundo distópico invadido por humanos infectados
por el virus, que en su día se escapó de un laboratorio de armas biológicas,
como ya sabéis.
Si la anterior entrega
se nos presentó como un viaje de iniciación y redención, a la vez que los
supervivientes intentaban mantener las distancias y sobrevivir a la furia
desatada en los infectados, protegidos por los muros de una fortificación; en
esta ocasión los ataques de los “zombis” quedan en un segundo plano, aunque el
guionista y la directora no se privan en deleitarnos con algunas escenas de
fuerte impacto, llevadas a cabo por estos seres, aunque algunos de los
supervivientes no se quedan atrás, en cuanto a la violencia se refiere.
La egolatría, la locura
y el fanatismo, se confabulan para dar aliento a la secta que dirige un cruel y
cínico superviviente, convirtiéndose en el tema principal que chocará con la
nobleza de quien busca una solución al grave problema que les afecta. Estamos
por tanto ante un espeluznante Yin Yang marcado por dicho grupo sectario
liderado por el perturbado Sir Jimmy Crystal, quien tiene a su servicio a
jóvenes belicosos, entre los que se encuentra
Spike, y en el otro lado de la balanza se sitúa la mente lúcida y pacifista
del doctor Ian Kelson, quien está esperanzado en hallar la cura para los
infectados, tomando como “Paciente” al terrorífico Samson. Una narración, que
esconde mucho más que el terror visual que nos mantiene pegados en la butaca,
pues exhibe metáforas sutiles de una aguda crítica socio – política, donde se
cuestiona a la humanidad.
Esta nueva entrega, cuenta
con excelentes interpretaciones donde despunta un brillante Ralph Fiennes, quien logra empatizar
con el espectador al ofrecerle el rico e interesante abanico de matices que
ostenta la fuerte personalidad de Ian, haciéndonos partícipes de cuanto se
cuestiona, en la soledad de su templo, entre los escasos recuerdos del pasado, sus
sueños, miedos, experiencias y deseos. Provoca, sin tal vez ser consciente, el
rozar la fina línea que separa el bien del mal, la vida de la muerte, lo correcto
de lo incorrecto. Jack O`Connell, en
un papel sobreactuado, como el guion exige, encarna la maldad más perversa,
demoledora y cínica e incluyo a Chi
Lewis-Parry como Samson, el
infectado, que no sé por qué razón o sí, me recordó, salvando las distancias,
al monstruo de Frankenstein. Un monstruo que busca paz, ser entendido y dejar
de ser el monstruo que le ha tocado en “suerte”.
También merece subrayar
la extraordinaria puesta en escena, resaltando la impactante fotografía de Sean Bobbitt, entre planos
estremecedores y vistas de pájaro inquietantes. El uso del color y la
iluminación que sobrecogen, hasta logar hipnotizar al espectador más curtido y
para terminar, Hildur Guðnadóttir, nos asfixia
con su amenazadora y trepidante banda sonora, en donde escucharemos un tema del
mítico grupo Iron Maiden, en una escena que bascula entre el terror y el humor
negro.
Mi nota es:
8.5
ESTRENO EN
ESPAÑA: 16 de enero.
REPARTO: Ralph Fiennes, Emma Laird, Alfie
Williams, Jack O`Connell, Chi Lewis-Parry, Robert Rhodes, Maura Bird, Ghazi Al
Ruffai, Natalie Cousteau, Sam Locke y Elliot Benn.
PRODUCTORA:
Columbia Pictures// DNA Films// BFI// Decibel Films// Sony Pictures.
DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Sony Pictures Releasing España.
