CLEANER:
Rescate Vertical está dirigida por Martin Campbell con guion de Simon
Uttley, Matthew Orton y Paul Andrew Williams. “La supervivencia
no tiene red de seguridad”
En el prólogo vemos a
una niña (Poppy Townsend) escalando
en el interior de su habitación, aprovechando cualquier saliente que le ofrecen
las paredes y los muebles. Escucha los gritos de su padre, en la habitación
contigua, reprendiendo a su hermano pequeño y para evitar seguir oyendo la
bronca, decide sentarse en el alféizar de la ventana. Desde el exterior
comprobamos que está a una gran altura y en ella no se atisba el menor vértigo.
Pasan 20 años y aquella
niña de nombre Joey Locke (Daisy Ridley),
ahora exsoldado, trabaja de limpiadora de ventanas en edificios colgada de
arneses. Recibe la llamada del centro donde está ingresado su hermano Michael
Locke (Matthew Tuck), que sufre de
autismo y le han expulsado del centro. Ella se lo lleva al trabajo y lo deja a
cargo de un conserje. El día transcurre de forma tranquila hasta que un grupo
de activistas toman el control de la gala anual de una empresa energética que
se encuentra en dicho edificio, secuestrando a más de 300 asistentes con el fin
de denunciar la corrupción de los anfitriones, pero todo se complica cuando
Noah (Taz Skylar), amenaza con
asesinar a todos los presentes. Mientras eso sucede en el interior, en el
exterior a 50 pisos de altura se encuentra Joey sobre una plataforma de
suspensión, quien tras conocer los hechos decide poner todos sus conocimientos
al servicio del rescate de los secuestrados y de su hermano.
El productor y
director, Martin Campbell,
comenzó su carrera en Londres como cámara. Al cabo de un tiempo,
produjo la comedia “Black Joy” (1977) de Anthony Simmons y la controvertida
“Escoria” (1979) de Alan Clarke. Se inició en televisión como director, con las
series “Los profesionales” (1978/80), “Shoestring” y “Minder”, ambas en (1980),
“Bergerac” (1981), “Muck and Brass” (1982), “Reilly- As de espías” (1983);
“Charlie” (1984), “Edge of Darkness” (1985), “Screen Two” (1986), “Homicidio”
(1993), “10-8: Officers on Duty” (2003) y “Último destino” (2012). Los
telefilmes “Hechizo letal” (1991), “Reckless” (2013) y “Warriors” (2014).
El cortometraje “My Name Is Arlein” (2008) y en el largometraje debutó con “Eskimo
Nell” y “Three for All” ambas en (1975), para continuar con “Ley criminal” (1988),
“Sin defensa” (1991), “Escape de Absolom” (1994), “Goldeneye” (1995), “La
máscara del Zorro” (1998); “Límite vertical” (2000), “Amar peligrosamente” (2003),
“La leyenda del Zorro” (2005), “Casino Royale” (2006), “Al límite” (2010),
“Linterna verde” (2011), “El extranjero” (2017), “La protegida” (2021), “La
memoria de un asesino” (2022), “Ángeles del desierto” (2024), la que llega
ahora a nuestras pantallas “Cleaner: Rescate vertical” (2025) y para este año
(2026) está a la espera de ser estrenada “Just Play Dead”.
El hecho de que este
thriller de acción no conceda ni un segundo de respiro al espectador en sus 97
minutos de metraje, radica en lo que podríamos llamar una estructura triangular
que converge a la perfección. El primer ángulo lo componen Joey Locke y su
hermano Michael. Ella es una exmilitar que trabaja de limpiacristales en un
gran edificio y él, un joven autista. Durante la narración conoceremos parte de
su historia que a mi juicio resulta lo más interesante desde el lado humano:
observar cómo ambos se complementan y respetan. El segundo punto es el corazón
del edificio, donde se está organizando la gala anual de una empresa energética
que guarda un demoledor secreto. Una fiesta interrumpida por un grupo bajo el
nombre de “Revolución Planetaria”, activistas medioambientales cuyos conflictos
internos complican la situación. El tercer punto se sitúa en el exterior, entre
la policía especializada e investigadores que buscarán el modo de sacar a los
retenidos con vida, sin destrozos mayores. Una crisis gestionada sin prisa pero
sin pausa, donde cada minuto cuenta.
El plato fuerte de la
película reside en mis dos elementos favoritos: La fotografía y la banda
sonora. Una fotografía elegante y tensa en la mirada de Eigil Hansen quien captura la inmensidad del edificio: desde los
amplios recibidores hasta el frío metal y el cristal casi irrompible de los
ventanales. La imponente altura donde Joey pende de una góndola mecanizada
provoca una desazón real, especialmente cuando la estructura pierde
estabilidad. Sin olvidarnos de la cuidada iluminación que cobra protagonismo
propio. Por su parte, la partitura de Tom
Hodge, ofrece una banda sonora dramática y pulsante, como un reloj
invisible que marca los latidos del edificio y de la propia protagonista. Pulsaciones que traspasan la pantalla para
unirse a las del espectador.
Finalizo con ellos, los
seres de carne y hueso que sufren esta pesadilla: los actores. En un reparto
con luces y sombras, destacan tres nombres: En primer lugar una aguerrida Daisy Ridley, que nos hace cómplices de
sus emociones, miedos y frustraciones. El español Taz Skylar quien dota al perturbado Noah de una violencia extrema
que parece correrle por sus venas. Matthew
Tuck, encarnando al autista hermano de Joey; su interpretación nos lleva
del deseo de abrazarlo a la rabia, hasta comprender la complejidad de su
trastorno. Por último es imposible no lamentar que intérpretes de la talla de Ruth Gemmell y Clive Owen no cuenten con un mayor peso en la trama, dejándonos con
ganas de más.
Mi nota es: 6,5
ESTRENO EN ESPAÑA: 6 de
marzo
REPARTO: Daisy Ridley,
Taz Skylar, Clive Owen, Ray Fearon, Rufus Jones, Richard Hope, Stella Stocker, Matthew
Tuck, Lee Boardman, Ruth Gemmell, Poppy Townsend, Robert Smith, Akie Kotabe,
Rachel Kwok, Melissa Humler, Richa Prakash, Andreea Diac, Frances Katz, Jorge
León Martinez, Rebecca Bellavia, Regina Seifert, Lorna Lowe, Karin Carlson,
Rafael Piomolini, Cassandra Spiteri, Flavia Watson, Atanas Srebrey, Celine
Abrahams, David Cheung, Simon Strutt, Ben Essex, Kalyn Harper, Colm Titus Day,
Taylor Coombes y Daniel Joseph Woolf.
PRODUCTORA: ACE//
Qwerty Films.
DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Vértice 360
