miércoles, 11 de marzo de 2026

HAMNET: CRÍTICA DE CINE

 

La coproducción entre Reino Unido y Estados Unidos, Hamnet, está dirigida por Chloé Zhao compartiendo guion con Maggie O´Farrell, la autora de la novela. “Una presencia que se aferra al alma mientras el amor habla en silencio”

En el prólogo se nos comenta que en el municipio de Stratford-upon-Avon, situado en Warwickshire al sureste de Birmingham en la Inglaterra isabelina, “Hamnet” y “Hamlet” eran considerados sinónimos del mismo nombre. En dicho lugar vive William Shakespeare (Paul Mescal)  quien trabaja como preceptor de latín para pagar las deudas de la familia. Un buen día conoce a Agnes (Faith Delaney/Jessie Buckley), una joven amante de la naturaleza e independiente, a quien sus vecinos consideran  hija de una bruja del bosque. William se enamora de ella y pronto se casan. Tienen tres hijos; Susanna (Bodhi Rae Breathnach) y los gemelos Hamnet (Jacobi Jupe) y Judith (Olivia Lynes). Durante una epidemia Judith cae enferma pero se recupera, por el contrario Hamnet, que ha estado junto a ella todo el tiempo, enferma y muere. Este acontecimiento provocará una crisis en la familia.

Sé muy bien que una gran mayoría ya ha visto esta pequeña joya, pero necesitaba escribir mi propia reseña, pues sin duda este Hamnet, penetra en el alma con tal agudeza que al llegar al final duele, tanto las palabras, las miradas, los silencios y por supuesto, el sentimiento de abandono cuando un ser querido nos deja. Una presencia que nunca desaparece, porque el amor resulta tan incorpóreo que nadie lo puede corromper, ni forzar y mucho menos engañar. El amor habla en silencio, espera paciente, escucha al observar cada gesto y lo envuelve en un manto tan sutil que cuando te acaricia, te hace sentir bien y cuando se va, te sumerge en un túnel oscuro, del cual es muy difícil salir. Sin duda pocas directoras, como Chloé, saben hablar al alma a través de esa mirada íntima y naturalista, dotando a sus películas y personajes de un alto nivel de lirismo, que misteriosamente conecta con el espectador.

El elenco actoral está tan cuidado que cada entrada en escena se disfruta y, tras su salida, su huella permanece en el ambiente, pues una nueva oleada de talento nos invade. Destaca especialmente la magnífica Jessie Buckley en la piel de Agnes; con quien sufriremos un viacrucis marcado por los dolorosos y angustiosos partos, la soledad por las ausencias de su esposo y las dudas en torno a sus viajes y, finalmente el vacío devastador tras la muerte de Hamnet, su hijo amado. En este baile de vida y muerte, no puede faltar Paul Mescal, creando un William que se debate entre su amor por el teatro y la desgarradora ausencia que le ha dejado su amado hijo, su único varón. Mescal nos regala una interpretación contenida, enriquecida con matices en las miradas y los silencios, pues como él mismo dice, en un momento a Agnes, “A veces me resulta difícil hablar con la gente”, mientras como ya sabemos, era rico su verso plasmado en las páginas de sus obras. Mescal logra transmitir al espectador que el genio al que está interpretando, era un hombre con sus defectos y virtudes. La química entre los dos actores es tan devastadora como hermosa, recordándonos que el dolor es un idioma universal.

No me cansaré de decir, como fan indiscutible de Chloé, que toda esa conexión emocional que desea transmitir dejando que la cámara se sienta libre, respire por ella misma y sea una más del conjunto, logre conectar con el espectador sin que este sea consciente. Esa sutileza en los movimientos y escenas sosegadas, los sonidos ambientales o el naturalismo visual, es captado por el director de fotografía  Łukasz Żal, quien abraza la luz natural o aquella que ofrecen las velas que estratégicamente pasan a formar parte del decorado y sin olvidar, la penumbra de las estancias, como si de estampas de otro tiempo, se tratara. Y para rematar esta obra que va dejando poso en el espectador tiempo después de su visionado, nos encontramos con el compositor Max Richter, las notas musicales de su partitura vibran en la misma frecuencia que la aflicción de Agnes, el pesar de Shakespeare y los silencios tan necesarios, que traspasan el alma y el corazón del espectador. Es muy difícil pensar que alguien no se pueda sentir conmovido ante esta obra, pues contiene escenas tan de una brillantez absolutas que nos hacen recordar que la muerte no es más que un tránsito y que lo importante en esta vida, es el amor que hemos ofrecido y las obras que hemos compartido.

Ahora sí, me quito la espinita de dejar mi crítica y os dejo un pequeño recordatorio de la obra de esta magnífica  productora, guionista y directora, Chloé Zhao, que estudió en la Escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York, producción cinematográfica. Debutó con el cortometraje “Post” (2008) al que siguieron “The Atlas Mountains” (2009), “Daughters” (2010), “Benachin” (2011). En el largometraje debutó con “Songs My Brothers Taught Me” (2015), continuando con “The Rider” (2017), “Nomadland” (2020), “Eternals” (2021) y ahora nos llega con la entrañable “Hamnet” (2025). También ha dirigido el cortometraje “A Clydesdale´s Journey” (2022) y el vídeo “Diablo IV: Saviours Wanted” (2023).

Mi nota es un 10

ESTRENO EN ESPAÑA: 23 de enero

REPARTO: Jessie Buckley, Paul Mescal, Jacobi Jupe, Joe Alwyn, Emily Watson, Noah Jupe, David Wilmot, Jack Shalloo, Faith Delaney, Sam Woolf, Laura Guest, Bodhi Rae Breathnach, Elliot Baxter, Freya Hannan-Mills, Smylie Bradwell, Justine Mitchell, Zac Wishart, James Lintern, Wva Wishart, John Mackay, Dainton Anderson, Louisa Harland, Olivia Lynes, Edward Anderson, Hera Gibson, Javier Marzan, Matthew Tennyson, Shaun Mason y Clay Milner Russell.

PRODUCTORA: Amblin Entertainment//Amblin Partners//Book of Shadows// Hera Pictures//Neal Street Productions.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Universal Pictures España.

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