jueves, 25 de junio de 2020

DIVINO AMOR: CRÍTICA DE CINE

En coproducción entre Brasil, Uruguay, Dinamarca y Noruega, DIVINO AMOR, cuenta con dirección de Gabriel Mascaro, quien comparte guion con  Esdras Bezerra, Rachel Ellis y Lucas Paraizo.
 
Brasil, año 2027. Joana (Dira Paes) trabaja como funcionaria en el registro de divorcios y está convencida que todas las parejas puede recuperar lo perdido, aunque está de acuerdo que con el tiempo, el amor sí se deteriora, como le pasó a ella. Antes de divorciarse, propone a las parejas que se tomen un tiempo e intenten reconciliarse. Les invita a conocer a los miembros de “Divino Amor”, una especie de secta religiosa exclusivamente para matrimonios, en donde se lee la Biblia, se relajan en actividades campestres o tomando baños e incluso, el intercambio de parejas, con una única condición, que el marido no puede eyacular en el cuerpo de otra mujer, que no sea la suya.
 
Danilo (Julio Machado) es el marido de Joana, se dedica a la floristería y ambos desean tener un hijo, pero no lo logran, ni con los métodos más modernos. Joana, cuya fe es inquebrantable, se refugiará más en sus creencias y las conversaciones que mantiene con Dios, entre sus rezos. Cuando se le concede el ser madre, todo se complicará.
 
Cada año nos llega a la gran pantalla, un número determinado de película de tema religioso. En ocasiones basándose en hechos reales y otras intentando dar respuestas a las preguntas que nos hacemos en el día a día, como humanos y mortales que somos. Una forma de evangelizar saliéndose de la zona de confort, como puede ser un templo y descubriendo que una sala de cine, puede ser un lugar tan válido como otro, para llevar el mensaje en esa búsqueda de entender el porqué de la falta de trabajo o de un despido, del contraer una enfermedad grave, de no poder concebir un hijo, por mucho que se desee; de la pérdida de seres queridos, a una temprana edad y un largo etcétera, sin recibir la respuesta de Dios, a las súplicas. En esta ocasión serán el divorcio y la infertilidad, los temas principales.
 
El director y artista visual, Gabriel Mascaro, se graduó en Comunicación Social de la Universidad Federal de Pernambuco y es integrante del Colectivo Simio Filmes. Ha tocado todos los palos en la gran pantalla: cortometrajes, documentales y largometrajes de ficción. En el primer campo ha realizado cortometrajes como: “The Adventures of Paulo Bruscky” 2010 o “Ebb and Flow” 2012. En el documental cuenta con: “Un lugar al sol” 2009, “Avenida Brasília Formosa” 2010 y “Domética” 2013. Su ópera prima en el largometraje de ficción llegó en 2014 con “Vientos de Agosto”, “Boi neon” 2015 (Ganadora de diversos premios entre ellos el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia) y este pasado año, ha presentado la obra que llega ahora a nuestras pantallas, “Divino amor”
 
Gabriel Mascaro, nos ofrece una historia desarrollada en un mundo distópico en Brasil, en el cual todo está centralizado e informatizado; incluso el ADN de los ciudadanos, es parte de la información, con la que cuenta el estado. Información pública, como podemos observar cuando un ciudadano traspasa los controles de seguridad instalados en todos los edificios desde supermercados hasta centros oficiales; revelando el nombre y su estado civil, su salud e incluso si una mujer está embarazada. Una obra de ficción extraña en muchos aspectos, pero tal vez el más chocante es que siendo un filme de tema religioso, contenga escenas de sexo explícito, de intercambio de parejas o hable de la infertilidad.
 
Visualmente resulta impactante, jugando con la realidad y el onirismo: Los servicios rápidos de oración, en lugares acristalados donde los creyentes entran con sus propios coches y desde las ventanillas, reciben la visita de un sacerdote, para una oración rápida, escuchar un himno, recibir la absolución o tratar sobre una duda existencial, o las discotecas cristianas, en las cuales además de divertirse, ensalzan el nombre de Dios. Una extraña obra, que de forma más extraña, te va atrapando en ese mundo de fábula, creada tal vez desde el subconsciente más consciente y reflejada en la cuidada fotografía de Diego García. Una fotografía, que desde mi punto de vista, se excede con la iluminación de neón en tonalidades rosas y azules y que aun creando una atmósfera única, personal y simbólica, por instantes molesta a la vista al diluir más de lo necesario, las imágenes.
 
Nuevamente el peso de toda la obra recae en su actriz principal. Una magnífica interpretación de Dira Paes, viviendo entre la realidad y la ensoñación. Entre el lado más carnal y el espiritual, amparándose en una fe excesivamente ciega, que la aparta de la sociedad. Divino amor, es uno de esos experimentos cinematográficos, que dividen al público, ante su arriesgada propuesta, que no se llega a comprender muy bien, el fin de la misma. Para terminar os dejo con una frase que se cita en un momento determinado: “Quien nace sin nombre, crece sin miedo

Mi nota es: 6,5
ESTRENO en ESPAÑA: 26 de Junio
REPARTO: Dira Paes, Júlio Machado, Emílio de Melo, Teca Pereira, Mariana Nunes y Thalita Carauta.
 
PRODUCTORA: Desvia// Malbicho Cine//Snowglobe Films// Bord Cadre Films.
DISTRIBUIDORA en ESPAÑA: Festival Films.

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