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sábado, 1 de abril de 2023

EL IMPERIO DE LA LUZ: CRÍTICA DE CINE

La coproducción entre Reino Unido y Estados Unidos, El Imperio de la Luz, está escrita y dirigida por Sam Mendes. “La vida es un estado mental”

En el inicio se nos muestra las diferentes estancias del Empire, un cine que cada mañana abre Hilary Small (Olivia Colman), encargada de las dos salas que aún quedan abiertas al público de las cuatro que en su día disfrutaba el edificio. El gerente Mr. Ellis (Colin Firth), un hombre amargado y machista, abusa de Hilary sexualmente cuando le place, una costumbre que ella acata sin apenas  protestar. Todo cambiará cuando entra a trabajar Stephen Murray (Micheal Ward), pues entre Hilary y él surgirá atracción mutua, que se verá sacudida por el cambió de temperamento de ella y el racismo presente en la Inglaterra de principios de la década de los 80.

El director de cine y teatro inglés, Sam Mendes, estudió en la Universidad de Cambridge. Tras graduarse en 1987, se unió al Chichester Festival Theatre; posteriormente formó parte de La Royal Shakespeare Company convirtiéndose en un reconocido director teatral entre Londres y Broadway, sobre todo, tras sus trabajos en el Donmar Warehouse Theatre.  Para la televisión dirigió obras como “Cabaret” 1993 y “Company” 1996 y de la mano de Steven Spielberg, debutó en el cine con “American Beauty” 1999, entrando por la puerta grande, pues el filme obtuvo numerosos premios como los 5 Oscar  y los 3 Globos de Oro (entre ellos mejor película y director). A esta película le siguieron: “Camino a la perdición” 2002, “Jarhead, el infierno espera” 2005, “Revolutionary Road” 2008, “Un lugar donde quedarse” 2009, “Skyfall” 2012, “Spectre” 2015, la premiada “1917” 2019 y este año nos ofrece “El impero de la luz” 2022. También ha dirigido el cortometraje “Louis Vuitton: Atrape-Rêves” 2018.

El nuevo trabajo de Sam Mendes navega entre esa parte claramente teatralizada y la cinematográfica en su esencia, tomando como escenarios las estancias del cine Empire, a  los personajes que en él habitan durante las horas de trabajo y descansos, y el ambiente que se respiraba en las calles y costa de ese pueblo marítimo situado al sur del país. Nos sumerge en dos historias de amor, la que nace de los dos protagonistas principales y la del séptimo arte abrazando a los cines; todo ello bajo el sutil telón de fondo social y político de principios de una década, la de los 80 del siglo pasado. Un filme que Mendes reviste de elegante drama con la identidad propia del carácter británico.

Si en su anterior trabajo, el peso de la película recaía en los dos mensajeros, sus desventuras y la gran fotografía que nos hacía creer que todo estaba en un único plano secuencia; en esta ocasión los grandes pilares son la indiscutible dirección y el gran elenco actoral. Un reparto capitaneado por la pareja protagonista que nos implica en su historia de amor delicada e imposible, seguidos muy de cerca por el resto de sus compañeros de fatigas que también nos desvelarán, sus desdichas personales.   

Como decía al principio y escuchamos en el propio filme “La vida es un estado mental” y en él busca sumergirnos Mendes, aunque no siempre lo logre. Dolor, soledad, tristeza, enfermedades como la esquizofrenia, la importancia de saber tomar decisiones, el racismo y la xenofobia, el amor y el desamor, el compañerismo o  el machismo más cobarde con abusos sexuales incluidos; temas que de una forma u otra vemos desfilar por esta historia que cabalga a lomos de la melancolía y que Sam en ningún momento dejará que desmonte, hasta llegar al plano final.

Una obra que nos habla de los cines y de las películas. Los cines exhibiendo sus entrañas, desde los espacios más familiares para los espectadores como las taquillas, el hall, la zona de avituallamiento de chuches con su producto estrella, las palomitas y por supuesto, la sala en la cual se toma asiento en la butaca de cara a la gran pantalla blanca, que a la hora señalada y entre la oscuridad, surgirá el haz de luz que con su magia llenará dicho lienzo con historias reales o ficticias entre las invisibles motas de polvo en suspensión; pero también, nos invita a visitar el lugar en el cual todo cobra vida, la sala de proyección, brindándonos una pequeña MasterClass del funcionamiento de uno de  aquellos proyectores, en cuyo corazón albergaba los diferentes elementos por los que pasaba la película de celuloide entre el obturador, los engranajes o las bielas, hasta ser recogía en la bobina final y por supuesto, disfrutar del momento especial, el paso de un proyector a otro, para el cambio de rollo; una labor minuciosa producto de los años de experiencia y la habilidad del proyeccionista. Una cabina, siempre adornada por los operarios que en ella pasaban las horas, con los carteles de películas proyectadas o las estampas de los grandes actores y actrices de todos los tiempos. Y aquellas salas se vestían de gala para acoger los grandes estrenos, en esta ocasión Sam rinde su tributo personal a un clásico del cine inglés “Carros de fuego” de Hugh Hudson. 

Voy finalizando y para ello toca hablar del gran tándem que forman  Sam Mendes en la dirección y Roger Deakins en la fotografía. Ya nos dejaron sorprendidos en 1917 y ahora nos deslumbran con este gran homenaje a aquellos cines que poseían duende y un poder de atracción que te atrapaba  desde el instante que te acercabas a la taquilla a retirar aquellas entradas y  el pisar el hall, que te inducía a dejar atrás las preocupaciones. Cuenta con unas correctísimas interpretaciones desde la siempre perfecta Olivia Colman, pasando por el porte de Colín Firth, el carismático Toby Jones y  la nueva estrella emergente Michael Ward, por poner algunos ejemplos. No, no me olvido del dúo de compositores, Trent Reznor y Atticus Ross, que visten al filme de drama y nostalgia. 

Mi nota es: 8

ESTRENO EN ESPAÑA: 31 de marzo

REPARTO: Olivia Colman, Micheal Ward, Colin Firth, Toby Jones, Tanya Moodie, Crystal Clarke, Tom Brooke, Hannah Onslow, Adrian Mcloughiln, Ashleigh  Reynolds, Eliza Glock, Sara Stewart, Mark Field, Monica Dolan, Ron Cook, Justin Edwards, William Chubb, Spike Leighton, Jacob Avery y Roman Hayeck-Green.

PRODUCTORA: Neal Street Productions// Searchlight Pictures.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Searchlight Pictures, Twentieth Century Studios España.

miércoles, 27 de octubre de 2021

EL ÚLTIMO DUELO: CRÍTICA DE CINE

La coproducción entre Estados Unidos y Reino Unido, El Último Duelo está dirigida por Ridley Scott, con guion Ben Affleck, Matt Damon y Nicole Holofcener. “Estas arriesgando mi vida, para salvar tu orgullo”

Francia 1386. Va a dar comienzo un duelo a muerte y mientras asistimos a los preparativos, entre ellos el ver como se visten algunos de los personajes o como los dos duelistas se suben a sus caballos ataviados para la ocasión; escuchamos las reglas que regirán dicho duelo. Los dos se enfrentan con las lanzas y al hacer contacto, se funde a negro.

Jean de Carrouges (Matt Damon) y el escudero Jacques Le Gris (Adam Driver), son grandes amigos y soldados al servicio del Rey Carlos VI. Jean, es un joven soberbio, ambicioso y celoso, que se casa con Marguerite (Jodie Comer), con el objetivo de obtener una gran dote, que le salve de la miseria. Por determinadas circunstancias, se crea una fuerte enemistad entre Jean y Jacques, que se acrecienta cuando Marguerite acusa a Jacques de haberla violado. Tras el juicio, el Rey Carlos VI de Francia (Alex Lawther), autoriza a que el conflicto se resuelva con un duelo a muerte.

Ridley Scott, estudió Arte y Cinematografía en el West Hartlepool Collage of Art y en el Royal Collage of Art, donde desarrolló sus dotes en la pintura, la decoración, la fotografía y el diseño gráfico. Su primer cortometraje lo rodó mientras estudiaba en la escuela de cine, “Boy on a bycicle” 1965 y un capítulo para la serie “Z Cars” de ese mismo año. Continuó en la televisión en series como “Thirty-Minute Theatre” 1966, “Adam Adamant Lives!” 1966/67, “The Infomer” 1967 y “The Troubleshooters”  1969, saltando al cine con “Los duelistas” 1977, “Alien, el octavo pasajero” 1979, “Blade Runner” 1982, “Legend” 1985,  “La sombra del testigo” 1987, Black Rain” 1989, “Thelma & Louise” 1991, “1492; La conquista del paraíso” 1992, “Tormenta blanca” 1996, “La teniente O, Neal” 1997, “Gladiator (El gladiador)” 2000, “Hannibal” y “Black Hawk derribado” 2001, “Los impostores” 2003, “El reino de los cielos” y “Todos los niños invisibles” 2005, “Un buen año” 2006, “American Gangster” 2007, “Red de mentiras” 2008, “Robin Hood” 2010, “Prometheus” 2012, “El consejo” 2013, “Exodus: Dioses y reyes” 2014,  “Marte” 2015, “Alien: Covenant”  y “Todo el dinero del mundo”2017, La Casa Gucci”  y “El último duelo” 2021. No menciono los premios que han obtenido sus obras, porque son numerosos, al igual que los videoclips, sus intervenciones en diversas series de televisión y cortometrajes.

El filme está dividido en tres capítulos. 1.- La verdad según Jean de Carrouges, 2.- La verdad según Jacques Le Gris y 3.- La verdad según la dama Marguerite. Tres puntos de vista muy similares con pequeños grandes matices en los diálogos, según quien cuenta la historia. Un ejercicio en el que Ridley Scott nos brinda la oportunidad de ser testigos y jueces, pero no poder ejercer un veredicto, pues para eso está el rey. Nuestra sentencia queda para nosotros y si somos generosos, compartirla con quienes hemos ido a ver la película, tal vez, se saquen conclusiones enriquecedoras.

El último duelo hace referencia a que este, el que se llevó a cabo entre Jean de Carrouges y Jacques Le Gris, fue el último que se celebró en Francia en donde la inocencia o culpabilidad de una persona, se resolvía en un combate a muerte. El Rey sentenciaba y Dios decidía. Ridley Scott, nos sitúa en la Baja Edad Media para narrarnos una historia en la cual predominan los egos, la ambición y la posesión. Los egos entre los machos de la época, desde perspectivas diferentes, entre los más ladinos e inteligentes, que estudiaban cada situación, sin alterarse y quienes se dejaban llevar por sus impulsos más primarios y la ferocidad, alimentada en el campo de batalla. La ambición que reinaba, incluyendo al pueblo llano, pues buscaban salir de la miseria que les rodeaba y la posesión, no solo de las tierras y casas, sino de la mujer, que tomaban como esposa. 

Hay conversaciones que hoy en día serían inconcebibles de aceptar e incluso de escuchar, pero ante todo, por favor, tranquilidad y que nadie se rasgue las vestiduras, recordad que Ridley Scott, dirigió una obra maestra y muy feminista como “Thelma & Luise” 1991 y que esta obra, en concreto, se sitúa en el comienzo del siglo XIV. Tiempos en donde el patriarcado y el machismo, no se cuestionaban. Hay momentos que duelen ser escuchados, entre ellos destaco el que transcurre durante el juicio por  la violación de Marguerite, en el cual no se consideraba que fuera una agresión violenta hacia ella, sino hacia una de las posesiones del marido o el instante en que a Marguerite la intentan coaccionar, con el sufrimiento que le espera, si muere su marido en la contienda, como el ser quemada; con el único objetivo de que se retractase de su declaración y acusación. Un juicio en el cual, a través de las tres historias, según los tres personajes involucrados, descubriremos como se vivía en aquellos tiempos, en donde alcanzar cierto status aseguraba importantes privilegios, por lo que las dotes, las herencias, los préstamos y lo peor de todo, las deudas, combatían entre ellas sin cuartel, más que ellos en el campo de batalla. Un filme en donde, LA VERDAD, alcanza el máximo protagonismo, entre la contundencia de Marguerite, frente al desprecio del pueblo, asegurando que está diciendo la verdad y con ello exigiendo justicia, hasta escuchar a Nicole de Buchard (Harriet Walter) su suegra, que la verdad no importa.

Scott nos deslumbra con su impoluta puesta en escena. Cada detalle está milimétricamente estudiado, creando una atmósfera que rezuma fidelidad a la época, entre el exquisito vestuario, las armaduras tanto en los caballeros como en los caballos, los escenarios de los campos de batalla y sus coreografías, la imagen de la Catedral de Notre Dame, los exteriores e interiores de las casas con su mobiliario y enseres, así como el recinto en el cual tendrá lugar el impresionante combate final. Un combate que no dejará indiferente a nadie, pues el maestro sabe muy bien como ejecutar e impactar, ante escenas tan importantes.

Si bien, una vez más, hay que agradecer el buen trabajo de todo el elenco actoral, son sus tres protagonistas principales, quienes alcanzan el privilegio de ser destacados y comienzo con Jodie Comer, y no por ser mujer, sino porque su personaje es el más potente de los tres, encarnando a una mujer íntegra, que no le importa enfrentarse al patriarcado reinante, a las amenazas recibidas, a los desprecios del pueblo e incluso a su suegra y marido; para demostrar su inocencia. Su verdad. La Verdad. Una interpretación sobresaliente, que se adueña de la gran pantalla, cuando hace acto de presencia. Matt Damon, quien se mete en la piel de un personaje que se debate, sin tregua, con su ego y soberbia; un gran trabajo actoral y Adam Driver, interpretando a un personaje oscuro, entre destellos de luz. Tal vez sea, el que menos luzca de los tres. Ridley Scott nos vuelve a sorprender positivamente, ofreciéndonos un espectáculo visual único y elegante, bajo la atenta mirada del director de fotografía Dariusz Wolski y coronando la obra, la espectacular, épica y dramática banda sonora de Harry Gregson-Williams

Mi nota es: 9

ESTRENO en ESPAÑA: 29 de Octubre

REPARTO: Jodie Comer, Matt Damon, Adam Driver, Ben Affleck, Harriet Walter, Caoimhe O´Malley, Alex Lawther, Nathaniel Parker, Marton Csokas, Sam Hazeldine, Clare Dunne, Michael McElhatton, Zoé Bruneau, Brian F. Mulvey, Zelijko Ivanek, Julian Firth, Clive Russell, William Houston, Florian Hutter, Ian Pirie, Bosco Hogan, Adam Nagaitis y Paul Bandey.

PRODUCTORA: 20th Century Studios// Scott Free Productions// Pearl Street Films// TSG Entertainment.

DISTRIBUIDORA en ESPAÑA: Walt Disney Pictures y Twentieth Century Studios España.