domingo, 4 de julio de 2021

MANDÍBULAS: CRÍTICA DE CINE

La coproducción entre Francia y Bélgica, MANDÍBULAS, está dirigida por Quentin Dupieux, quien además se encarga del guion y de la fotografía.

Manu (Grégoire Ludig) recibe el encargo de recoger un maletín, llevarlo en el maletero del coche hasta un lugar determinado y a la entrega, ser recompensado con 500 Euros. Manu no tiene coche, por lo que decide robar uno y llamar a su amigo Jean-Gab (David Marsais), para que le acompañe. Durante el trayecto escuchan ruidos en el maletero, deciden parar y en su interior se encuentran con una mosca gigante. Tras la sorpresa, Jean-Gab le comenta a Manu que podrían adiestrarla para robar en un banco. Bautiza al insecto con el nombre de Dominique. Cabe decir que ninguno de los dos es demasiado listo.

El director de fotografía, músico, guionista y director de cine, Quentin Dupieux, con tan solo 18 años se dedicó a la fotografía. Un año más tarde se inclinó por la música, con idea de ilustrar cuanto fotografiaba. Ha logrado un importante éxito como productor y compositor de música electro house, bajo el nombre de Mr. Oizo.  En 1999 dirigió el video clip “Mr Oizo: Flat Beat, continuando con el medio metraje experimental “Nonfilm” 2001 y los largometrajes “Steak” 2007, “Rubber” 2010,  “Wrong” 2012,  “Wrong Cops” 2013, “Réalité” 2014, “Bajo arresto” 2018, “La chaqueta de piel de ciervo” 2019 y llegando a su último trabajo, “Mandíbulas” 2020. También ha dirigido los cortometrajes “Wrong Cops: Chapter1” 2012, “Das foto-shoot” 2013 y “Being Flat” 2015.

“Mandíbulas” es un filme disparatado, como sello indiscutible de su director, que nos tiene acostumbrados a comedias muy personales y con personajes aún más inverosímiles, pues si bien a través de su filmografía hemos visto objetos inanimados acaparar el protagonismo  de la narración, como la rueda de  “Rubber” o la chaqueta en “La chaqueta de piel de ciervo, en esta ocasión no iba a ser menos, presentándonos  a un adorable insecto, uno de esos a los que tenemos especial cariño, una mosca gigante que parece haber sido adiestrada por el mismísimo Rambo, en sus buenos tiempos y que sus alocados compañeros, deciden tratarla como una mascota y entrenarla para que les ayude a resolver sus problema económicos. Por si todo esto fuera poco, el moscardón, se comporta como un cachorro, aunque cuidado con los lindos perritos, que no se pongan a su alcance. El director, una vez más, asume las responsabilidades de guion, fotografía y montaje.

Los dos actores principales, son sobradamente conocidos en el país galo, como pareja cómica, habiendo intervenido en numerosos filmes juntos como “Se os fue de las manos” 2014 de Philippe Lacheau y Nicolas Benamou, “La loca historia de Max y León” 2015 de Jonathan Barré, “Santa Claus & Cia” 2017 de Alain Chabat o “Adiós, Idiotas” 2020 de Albert Dupontel. En esta ocasión, Grégoire Ludig y David Marsais, nos recuerdan mucho a dos tontos muy tontos, sus homólogos norteamericanos, quienes con sus locas ideas y esa inocencia innata que ofrecen, como niños dentro de cuerpos de adultos, no podemos por menos que esbozar sonrisas y soltar alguna que otra carcajada, a la vez que sentir vergüenza ajena.

Mandíbulas puede ser considerada como una película estúpida, que lo es, como un sinsentido, que por supuesto estaremos de acuerdo e incluso rocambolesca, a lo que no diré que no; pero Mandíbulas es uno de esos filmes directos, honesto, campechano, alocado y de una ingenuidad que raya en el desconcierto, pero que te hace sentir bien, pues ante todo, es una película optimista, preguntándote a la salida de la proyección, si la verdadera intención del director es utilizar como Macguffin a Dominique, para contarnos una historia de amistad, valorando lo importante de la vida, de lo que nos ofrece día a día, tomando aquello que nos hace más felices, sin complicarnos; dejando atrás todo lo negativo, porque ese, en realidad, parece ser el mensaje que desea transmitir Dupieux, aunque viniendo de él, con la ironía que le caracteriza y por absurda que nos pueda parecer la narración, todo es posible. 

Por todo lo dicho, además de encariñarnos con el bichejo, el correcto metraje del filme, 77 minutos justos; la crítica a una cierta burguesía, los alocados diálogos del guion y que nos hace olvidarnos de todo lo que aun está pasando a nuestro alrededor, agradezco que alguien como Quentin Dupieux, logre sacarme de la realidad y me sumerja en su mundo sin sentido y sin complejos, por un rato, solo por un rato.

Mi nota es: 6,5

ESTRENO en ESPAÑA: 2 de Julio

REPARTO: Grégoire Ludig, David Marsais, Adèle Exarchopoulos, India Hair, Roméo Elvis, Dave Chapman, Anaïs Demoustier, Coralie Russier, Bruno Lochet y Raphaël Quenad.

PRODUCTORA: Chi-Fou Mi Productions.

DISTRIBUIDORA en ESPAÑA: Karma Films.

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