Las
ovejas detectives, una coproducción entre Reino Unido y
Estados Unidos, está dirigida por Kyle
Balda bajo un guion adaptado por Craig
Mazin. “La necesidad de recordar para no olvidar a quienes se fueron”
George Hardy (Hugh Jackman) es un pastor que vive por
y para su rebaño, a cuyas integrantes las ha ido nombrado según lo que sus ojos
le transmitían. Al caer la tarde, George se sienta frente a su caravana para
relatarles novelas policiacas; está convencido de que no le entienden, pero
ellas son lo que más ama junto a su hija Rebecca (Molly Gordon), a quien escribe cartas soñando con su pronto
regreso. Mientras tanto, el joven periodista Elliot (Nicholas Galitzine) llega al pueblo para cubrir la feria local.
Una noche de tormenta,
George aparece muerto en extrañas circunstancias. Ante la inoperancia del
policía local, Tim Derry (Nicholas Braun),
la oveja Lily (Voz de Julia
Louis-Dreyfus), quien siempre lograba descubrir al asesino en los relatos
de George, decide tomar las riendas. Con valentía e ingenio, Lily anima al
rebaño a iniciar su propia investigación para resolver el misterio de la muerte
de su pastor.
No estamos ante una
comedia más, ni una inusual obra detectivesca de personajes variopintos que
conforman el paisaje humano. Tampoco ante un drama, aunque las sombras que lo
recorren den pie a ello. Estamos ante una encantadora historia rural para
grandes y pequeños, con un guion aparentemente tan blanco como las suaves nubes
en una tarde de verano y mensajes tan directos, que calan sin esfuerzo. En este
pueblo la naturalidad es tal, que aceptamos de inmediato el pacto mágico: que
las ovejas hablen entre ellas y que decidan ser ellas quienes busquen justicia
ante la torpeza policial.
El filme despliega un ingenioso
abanico de situaciones cómicas que rodea a este extraño equipo de detectives
lanudos. Como si de una obra de Agatha Christie se tratara, las ovejas observarán
y escucharán cada conversación o los interrogatorios que el inexperto Tim
realiza al carnicero, la posadera, el reverendo, el vecino granjero o la propia
hija del fallecido, buscando razones oscuras tras un acto tan vil. Sin embargo,
la verdadera genialidad del filme no reside únicamente en este drama humano,
sino en el complejo microcosmos del rebaño.
Lejos de ser un grupo
uniforme, las ovejas viven marcadas por un sistema de castas implacable: las nacidas
en “verano” y las nacidas en “invierno”, siendo estas últimas las rechazadas,
parias condenadas a la soledad. Esa exclusión se personifica en dos figuras
claves: El carnero proscrito que protege al grupo desde la montaña y un
entrañable corderito al que todos ignoran. Es aquí donde el guion de Mazin se
convierte en un dardo afilado que se clava en la diana de los prejuicios. Es en
esta subtrama animal donde reside el mayor peso emocional, recordándonos que el
desprecio puede nacer incluso en los lugares más inesperados.
Otro de los grandes
aciertos de la cinta es la inteligente puesta en escena de Kyle Balda, con ese toque teatralizado que se sustenta en la
impecable fotografía de George Steel.
La cámara juega constantemente con el foco narrativo: la película no se limita
a dejar a las ovejas en un segundo plano, sino que a menudo el encuadre
subvierte las prioridades. Un claro ejemplo de ello sucede cuando, mientras los
humanos discuten en el interior de una estancia o realizan determinadas
actividades, la atención se traslada hacia el exterior, donde el rebaño
despliega una coreografía casi militar. Momentos como el espionaje a través de
las ventanas, con las ovejas ingeniándoselas para lograr su objetivo,
despiertan carcajadas. Esta dualidad visual convierte al espectador en un
cómplice activo, otorgando mayor peso a la acción silenciosa y bien estudiada
de las ovejas que a la verborrea de unos sospechosos que ignoran que están
siendo vigilados por el propio paisaje.
Si bien las ovejas son
el corazón y el alma de toda la película, el elenco humano dota de una
veracidad sorprendente al relato. Hugh
Jackman realiza un trabajo excepcional: su voz en off durante la primera
media hora establece una conexión íntima con el espectador al explicar cómo el
nombre de cada oveja nació de lo que sus ojos le transmitían. El revelar que
Lily es su favorita, construye un vínculo sagrado que trasciende la muerte a
través de los flashbacks, mientras las cartas de su hija nos hacen cómplices de
su esperanza. Emma Thompson está
maravillosamente divertida, con ese toque de sobriedad que su personaje exige y
Nicholas Braun aporta el contrapunto
cómico ideal como el policía inexperto, mientras que el resto del reparto se
integra con naturalidad en sus personajes. A todo ello se suma la juguetona
banda sonora de Heitor Pereira, cuya
partitura combina temas conocidos con ritmos que subrayan perfectamente la
intriga y la comicidad de esta aventura lanuda. En definitiva, un reparto y una
producción técnica que cumple sobradamente dándonos una pequeña joya que supera
todas las expectativas.
Mi nota es: 8,5
ESTRENO EN ESPAÑA: 8 de
mayo.
REPARTO: Hugh Jackman, Emma Thompson, Nicholas Braun,
Nicholas Galitzine, Molly Gordon, Hong Chau, Kobna Holdbrook-Smith, Tosin Cole,
Conleth Hill y Mandeep Dhillon. Las
voces de: Bryan Cranston, Julia Louis-Dreyfus, Chris O`Dowd, Regina Hall,
Patrick Stewart, Bella Ramsey, Rhys Darby y Brett Goldstein.
PRODUCTORA: Working Title Films// Lord Miller// Amazon
MGM Studios// Three Strange Angels.
DISTRIBUIDORA EN
ESPAÑA: SONY PICTURES RELEASING de ESPAÑA.
FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR: El animador y director de cine, Kyle Balda, se graduó en 1993 en el Instituto de las Artes de California (CalArts). Debutó con los cortometrajes “Día de orientación”, “Remodelación del hogar” y “Banana” todas en (2010). En el largometraje debutó junto a Chris Renaud con “El Lórax en busca de la trúfula perdida” (2012) y en solitario con “Minions” (2015), “Mi villano favorito 3” (2017), “Minions: Nace un villano” (2022) y “Las ovejas detectives (2026). Cuenta también con los videos: “Mi villano favorito: Las locuras de los Minions” (2010), “¡Vagón Ho!, “Serenata”, “Fuerzas de la naturaleza” en (2012), “Competencia” (2015), “Weenie” (2016)
