La coproducción entre
Australia, Emiratos Árabes, Estados Unidos y Rumanía, La Plaga, está escrita y dirigida por Charlie Polinger. “Cuando el contagio es la crueldad y el grupo la
enfermedad”.
Ben (Everett Blunck) es un estudiante de
secundaria de 12 años, introvertido y ansioso, que asiste a un campamento de
verano de waterpolo tras mudarse desde Boston. El campamento está dirigido por
el entrenador apodado “Daddy Wags” (Joel
Edgerton). Ben desea ser aceptado en el grupo y para ello busca la amistad
de su líder, Jake (Kayo Martin), un
carismático y astuto manipulador psicológico. En el lado opuesto se encuentra
Eli (Kenny Rasmussen), el rechazado
del grupo, a quien estigmatizan afirmando que padece una enfermedad contagiosa
que, en realidad, no es más que una afección
cutánea. Mientras Ben ansía encajar, con cierta desesperación, descubre las
verdaderas intenciones que esconde la perversa mente de Jake.
El director de teatro y
cine Charlie Polinger, graduado en
la Universidad de Yale, cuenta en su haber con los cortometrajes “Austin”
(2013), “Muckland” (2015), “Tempo” (2016), “Krujeniye” (2017), “Sauna” y “A
Place to Stay” (ambas en 2018) y “Fuck Me, Richard” (2023). En el largometraje
debuta con “The Plague” (2025).
Polinger, conocido por
su estilo visceral, firma un drama
psicológico adolescente sobre el bullying con escenas de gran impacto visual. Un
ejercicio con el que es muy difícil no sentirse incómodo, pues tanto la trama
como la atmósfera lograda dejan al espectador en un silencio sepulcral. En esta
ocasión, el terror no proviene de la supuesta enfermedad de Eli, sino que
reside en la mentalidad de colmena del grupo. Es la deshumanización y la
crueldad, reflejadas en esa sonrisa malévola e inteligente que desprende Jake,
artífice del verdadero virus que contagia a los demás, incluido Ben; todo ante
el temor a ser la siguiente víctima por su condición de novato.
Pocas cosas provocan
tanto pavor como la pérdida de la inocencia de un niño, adulterada y
transformada en agresividad, bien sea física o psicológica. Se entiende fácilmente
en la mirada de Ben, que se opaca conforme comprende que para sobrevivir en el
universo creado por Jake, debe ocultar sus sentimientos y emociones. Las
miradas que dedica a Eli de compasión, el ayudarle con la aplicación de la
crema en la espalda a escondidas de los demás, la bronca que le echa para que
despierte de su letargo y se haga valer, demuestran su nobleza; pero Ben dejará
al niño que disfruta en la piscina jugando y entrenando con sus compañeros,
para transformarse en un paladín en las sombras, aunque sea consciente de que
la batalla es imposible de ganar, si Eli no pone de su parte. En La Plaga, el
acoso no es un evento aislado, sino un rito de iniciación oscuro. La narración
nos obliga a mirar de frente una cruda realidad: el sacrificio de la empatía en
aras de la aceptación en el grupo.
En cuanto a las interpretaciones,
los niños siguen demostrando su innata capacidad para que sus actuaciones
resulten creíbles gracias a su espontaneidad. Aunque hay que reconocer las
brillantes actuaciones de todo el grupo, destaco a los que considero que llevan
la voz cantante: Everett Blunck
realiza un trabajo excepcional con su personaje de Ben, transmitiendo, a través
de un inquietante lenguaje corporal, el conflicto interno que vive entre la
elección de lo justo frente a lo injusto, aunque lo injusto le beneficie. Kayo Martin logra angustiar y despertar
desprecio por su personaje de Jake mediante ese grado de maldad que expresa con
sus miradas, silencios y, lo más perturbador, su sonrisa. Cerrando el trío, Kenny Rasmussen en su papel de Eli, ofrece
la interpretación más física y desgarradora; encarna la vulnerabilidad absoluta
y la autolesión consentida. Él representa las consecuencias de ese juego que
deja de serlo cuando una vida está en peligro. Para finalizar, cabe destacar a Joel Edgerton como el entrenador, quien
ofrece una interpretación contenida personificando la negligencia institucional
disfrazada de camarería. Es el reflejo de esos adultos que miran hacia otro
lado cuando su misión real es custodiar a los más indefensos.
Resumiendo, La Plaga es
una película angustiosa, incómoda, donde el drama psicológico penetra como
agujas, pues si la vulnerabilidad en el ser es delicada, aún más resulta en la
adolescencia. Por si no fuera suficiente esta exposición descarnada, Charlie
Polinger nos presenta a sus personajes con prácticamente una única prenda: el
bañador, elevando aún más ese estado vulnerable. Cuenta con una fotografía
asfixiante de Steven Breckon, con
planos que llegan a estremecer y espacios vacíos que provocan desasosiego y
potenciada por la alarmante banda sonora de Johan Lenox.
Mi nota es: 7
ESTRENO EN ESPAÑA: 30
de abril.
REPARTO: Everett
Blunck, Joel Edgerton, Kenny Rasmussen, Elliott Hefernan, Kayo Martin, Lucas
Adler, Kolton Lee y Caden Burris.
PRODUCTORA: Spooky Pictures// Imagenation Abu Dhabi
FZ// The Space Program.
DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: YouPlanet Pictures.

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