miércoles, 29 de abril de 2026

LA PLAGA: CRÍTICA DE CINE

La coproducción entre Australia, Emiratos Árabes, Estados Unidos y Rumanía, La Plaga, está escrita y dirigida por Charlie Polinger. “Cuando el contagio es la crueldad y el grupo la enfermedad”.

Ben (Everett Blunck) es un estudiante de secundaria de 12 años, introvertido y ansioso, que asiste a un campamento de verano de waterpolo tras mudarse desde Boston. El campamento está dirigido por el entrenador apodado “Daddy Wags” (Joel Edgerton). Ben desea ser aceptado en el grupo y para ello busca la amistad de su líder, Jake (Kayo Martin), un carismático y astuto manipulador psicológico. En el lado opuesto se encuentra Eli (Kenny Rasmussen), el rechazado del grupo, a quien estigmatizan afirmando que padece una enfermedad contagiosa que, en realidad,  no es más que una afección cutánea. Mientras Ben ansía encajar, con cierta desesperación, descubre las verdaderas intenciones que esconde la perversa mente de Jake.

El director de teatro y cine Charlie Polinger, graduado en la Universidad de Yale, cuenta en su haber con los cortometrajes “Austin” (2013), “Muckland” (2015), “Tempo” (2016), “Krujeniye” (2017), “Sauna” y “A Place to Stay” (ambas en 2018) y “Fuck Me, Richard” (2023). En el largometraje debuta con “The Plague” (2025).

Polinger, conocido por su estilo visceral, firma un  drama psicológico adolescente sobre el bullying con escenas de gran impacto visual. Un ejercicio con el que es muy difícil no sentirse incómodo, pues tanto la trama como la atmósfera lograda dejan al espectador en un silencio sepulcral. En esta ocasión, el terror no proviene de la supuesta enfermedad de Eli, sino que reside en la mentalidad de colmena del grupo. Es la deshumanización y la crueldad, reflejadas en esa sonrisa malévola e inteligente que desprende Jake, artífice del verdadero virus que contagia a los demás, incluido Ben; todo ante el temor a ser la siguiente víctima por su condición de novato.

Pocas cosas provocan tanto pavor como la pérdida de la inocencia de un niño, adulterada y transformada en agresividad, bien sea física o psicológica. Se entiende fácilmente en la mirada de Ben, que se opaca conforme comprende que para sobrevivir en el universo creado por Jake, debe ocultar sus sentimientos y emociones. Las miradas que dedica a Eli de compasión, el ayudarle con la aplicación de la crema en la espalda a escondidas de los demás, la bronca que le echa para que despierte de su letargo y se haga valer, demuestran su nobleza; pero Ben dejará al niño que disfruta en la piscina jugando y entrenando con sus compañeros, para transformarse en un paladín en las sombras, aunque sea consciente de que la batalla es imposible de ganar, si Eli no pone de su parte. En La Plaga, el acoso no es un evento aislado, sino un rito de iniciación oscuro. La narración nos obliga a mirar de frente una cruda realidad: el sacrificio de la empatía en aras de la aceptación en el grupo.

En cuanto a las interpretaciones, los niños siguen demostrando su innata capacidad para que sus actuaciones resulten creíbles gracias a su espontaneidad. Aunque hay que reconocer las brillantes actuaciones de todo el grupo, destaco a los que considero que llevan la voz cantante: Everett Blunck realiza un trabajo excepcional con su personaje de Ben, transmitiendo, a través de un inquietante lenguaje corporal, el conflicto interno que vive entre la elección de lo justo frente a lo injusto, aunque lo injusto le beneficie. Kayo Martin logra angustiar y despertar desprecio por su personaje de Jake mediante ese grado de maldad que expresa con sus miradas, silencios y, lo más perturbador, su sonrisa. Cerrando el trío, Kenny Rasmussen en su papel de Eli, ofrece la interpretación más física y desgarradora; encarna la vulnerabilidad absoluta y la autolesión consentida. Él representa las consecuencias de ese juego que deja de serlo cuando una vida está en peligro. Para finalizar, cabe destacar a Joel Edgerton como el entrenador, quien ofrece una interpretación contenida personificando la negligencia institucional disfrazada de camarería. Es el reflejo de esos adultos que miran hacia otro lado cuando su misión real es custodiar a los más indefensos.

Resumiendo, La Plaga es una película angustiosa, incómoda, donde el drama psicológico penetra como agujas, pues si la vulnerabilidad en el ser es delicada, aún más resulta en la adolescencia. Por si no fuera suficiente esta exposición descarnada, Charlie Polinger nos presenta a sus personajes con prácticamente una única prenda: el bañador, elevando aún más ese estado vulnerable. Cuenta con una fotografía asfixiante de Steven Breckon, con planos que llegan a estremecer y espacios vacíos que provocan desasosiego y potenciada por la alarmante banda sonora de Johan Lenox.

Mi nota es: 7

ESTRENO EN ESPAÑA: 30 de abril.

REPARTO: Everett Blunck, Joel Edgerton, Kenny Rasmussen, Elliott Hefernan, Kayo Martin, Lucas Adler, Kolton Lee y Caden Burris.

PRODUCTORA: Spooky Pictures// Imagenation Abu Dhabi FZ// The Space Program.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: YouPlanet Pictures.

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