jueves, 16 de julio de 2026

POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS CRÍTICA DE CINE

POSESIÓN INFERNAL EN LLAMAS está dirigida por Sébastien Vaniček, compartiendo guion con Florent Bernard.

El prólogo nos presenta a dos jóvenes, Leo y Jared, sentados junto a un río pescando. Jared se ausenta un momento y la caña de Leo comienza a moverse. Leo decide recoger el sedal y, cuando la pieza sale del agua, se encuentra con una cabeza humana. No le da tiempo a reaccionar cuando decenas de anzuelos se clavan en su rostro, tirando de él y arrojándolo al agua. Cuando Jared regresa, ve a su amigo medio ahogado y nada en su busca, pero una extraña mujer demonizada lo ataca. Jared logra escapar y, tras subirse al coche, sale a la carretera general. En mitad de la calzada, la mujer del río se le aparece de nuevo; él la atropella y el coche se despeña por un barranco. Jared muere tras escuchar a la mujer poseída pronunciar cuatro palabras pertenecientes al Necronomicón. Finalizado el prólogo, comienza la nueva aventura o, debería decir, desventura. Pero de ella nada os voy a desvelar que no se deba.

Este punto de partida nos prepara para lo que vendrá y, sabiendo cómo se las gastan en esta saga, nos acomodamos en la butaca y nos dejamos llevar por las oleadas de sangre y vísceras. El filme nos encierra en una atmósfera densa y opresiva. Vaniček – que ya demostró su talento ante el gran público con su ópera prima Vermin: La plaga –, cambia aquí las arañas por los demonios, pero mantiene intacta su obsesión por los espacios cerrados. En esta ocasión “encierra” a la protagonista, Alice (Souheila Yacoub) quien está pasando el duelo de la muerte de su marido en una tétrica casa aislada junto a sus suegros, sin saber lo que le espera. Lo interesante es cómo la dirección utiliza la cámara en mano y los giros abruptos para transmitir el colapso emocional de una familia que ya estaba rota por los secretos, antes de la llegada de las fuerzas del mal. Algo habitual en este tipo de géneros. El mal se ceba precisamente en los más vulnerables o en quienes están pasando por una situación crítica.

Nadie puede extrañarse si afirmo que el motor principal de esta experiencia es el impacto visual puro y duro; poco importa la historia más que para presentarnos al grupo que va a ser masacrado. Sin embargo, es precisamente en este apartado donde la película camina sobre la cuerda floja. El director no escatima en gastos a la hora de desplegar camiones cisterna de sangre, extremidades arrancadas y heridas autoinfligidas de un realismo que raya lo grotesco, no apto para todos los paladares. Aunque claro está que para los fanáticos más acérrimos esto será un festín absoluto, para el espectador que busque algo más que casquería fina el metraje puede volverse excesivo. Por instantes, la acumulación de vísceras es tan implacable y gratuita que termina anestesiando la tensión; el horror psicológico se diluye entre tanta carnicería, haciendo que desconectemos (al menos así me sucedió a mí) de la trama para fijarnos solo en el espectacular, pero agotador, trabajo de efectos visuales.

En definitiva, porque poco más se puede hablar de este filme que seguramente los fans más viscerales devorarán este verano, deciros que Posesión infernal: En llamas es una montaña rusa de adrenalina y hemoglobina que cumple con creces su promesa de no dejar a nadie indiferente. Sébastien demuestra que tiene un pulso envidiable para la atmósfera asfixiante, aunque su devoción por el exceso visual termine por ahogar la narrativa. Pero, bien pensado, a quien se acerca a estos productos poco le importa la narrativa. ¿Me equivoco? A lo dicho hay que sumarle el diseño de sonido que, cayendo en la molesta costumbre de este tipo de producciones, resulta excesivamente ruidoso; una estridencia que busca el sobresalto fácil a base de decibelios más que por su pura tensión psicológica. No es una película apta para estómagos sensibles, como he comentado; es un espectáculo palomitero y visceral diseñado para disfrutar en el cine en verano a refugio de las olas de calor. Una propuesta tan extenuante como espectacular que, pese a sus excesos acústicos y visuales, mantiene la franquicia viva.

Mi nota es: 6

ESTRENO EN ESPAÑA: 17 de Julio.

REPARTO: Souheila Yacoub, Tandi Wright, Hunter Doohan, Luciane Buchanan, Erroll Shand, Maud Davey, George Pullar, Keanu Karim, Greta van den Brink y Victory Ndukwe.

PRODUCTORA: Ghost House Pictures// New Line Cinema// New Zealand Film Commission// Ontario Creates// Screen Gems.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Sony Pictures Entertainment Iberia.

FILMOGRAFÍA DEL DIRECTOR: El director autodidacta Sébastien Vaniček debutó con los cortometrajes “299 792 458 m/s” y “Mayday”, ambos en 2015, y “Crocs” (2018). En el largometraje se estrenó con “Vermin: La plaga” (2023) y ahora llega con “Posesión infernal: En llamas” (2026).

No hay comentarios:

Publicar un comentario