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miércoles, 13 de mayo de 2026

EL BESO DE LA MUJER ARAÑA: CRÍTICA DE CINE

Bajo la dirección y guion de Bill Condon, esta nueva adaptación de la novela de Manuel Puig (basada en su exitoso musical) nos traslada a la Argentina de 1983. En el complejo tránsito entre la dictadura y la democracia, la celda de una prisión une a dos hombres muy opuestos: el activista político Valentín Arregui Paz (Diego Luna) y el gay soñador Luis Molina (Tonatiuh). Para evadirse de la crudeza del encierro, Molina narra a su compañero una fascinante historia de cine titulada El beso de la mujer araña, donde el glamour de Aurora (Jennifer Lopez) se entrelaza con su realidad en un juego de espejos donde los propios presos se convierten en protagonistas de la fantasía.

Hay películas de las que, aunque se hayan visto hace unas cuantas décadas, algunas secuencias permanecen intactas en nuestra retina – quizás por la sensibilidad que alberga la juventud – ante la dureza de una historia que navega entre la política y la sexualidad. Recuerdo la versión de Héctor Babenco como un drama psicológico potente, puro y descarnado, con escenas impactantes donde la relación entre los personajes resultaba más intimista.

En cambio, esta nueva entrega en las manos de Bill Condon se aleja de esa sobriedad para centrarse en el musical de Broadway de 1992. Es una propuesta arriesgada que transforma no solo la estructura original de la obra de Manuel Puig, sino también la intensidad del drama y la oscuridad de la cinta de 1985, dándole un matiz completamente distinto, sobre el que profundizaré a lo largo de esta reseña.

En primer lugar, lo que cautiva poderosamente es la simbiosis entre la fotografía y la música. Tobias A. Schliessler – quien ya demostró su maestría visual junto a Condon en Dreamgirls y La Bella y la Bestia – firma aquí una propuesta impresionante. Cada plano y el uso cromático actúan como narradores, separando con nitidez las dos realidades de la historia. Por un lado, la puesta en escena de la cárcel de los años 80 nos sumerge en la angustia y la opresión de la época; por otro, la fantasía cinematográfica de Molina nos transporta al glamour de los años 40. Es ahí donde el uso de un Technicolor vibrante y saturado aporta sofisticación e intensidad, creando un juego de espejos que invita al divertimento y la evasión, mientras el dolor se cuece a fuego lento en la celda.

Acompañando a esa potencia visual, la banda sonora se convierte en el latido del corazón del filme. La partitura original de John Kander y Fred Ebb – los artífices de Cabaret y Chicago – junto al libreto de Terrence McNally, eleva la obra a una dimensión distinta. La música no solo acompaña y decora la fantasía de Molina, sino que sirve de contrapunto dramático a la sordidez del encierro. A través de melodías que evocan el bolero, el tango y el esplendor del Broadway clásico, las canciones funcionan como el oxígeno que permite a los protagonistas sobrevivir. Es una música que sabe ser grandilocuente en los números que interpreta con brillantez Jennifer Lopez, pero que a la vez se vuelve íntima y desgarradora cuando el silencio de la celda se rompe por una confesión emocional o por los sonidos que les rodean.

Este despliegue técnico, que por momentos resulta chocante, no tendría alma sin el duelo interpretativo de sus protagonistas, donde la política y la piel se funden. Tonatiuh realiza un trabajo extraordinario al encarnar a un Molina que utiliza su fantasía como un acto de resistencia. Frente a él, un Diego Luna soberbio y visceral da vida a un Valentín cuyas convicciones se ven sacudidas no por la tortura, sino por la inesperada humanidad de su compañero.

La película proyecta su mayor luz en los detalles más crudos. Cuando Valentín enferma y, angustiado por la pérdida de control de su cuerpo, confiesa su humillación, es Molina quien, haciendo de tripas corazón frente al asco y al olor, lo adecenta y lo cuida con una dignidad conmovedora. Esa entrega se confirma cuando Molina manipula al alcaide para conseguir pollos asados y comida, asegurándole a Valentín que es un envío de su madre y a este que sacará de compañero la información que precisa.

Es en el despacho del alcaide donde se produce un diálogo revelador: ante la sospecha de que Molina se está enamorando, él responde con una lucidez aplastante: “No es amor, es compañerismo”. Es en ese gesto de solidaridad donde Condon logra demostrarnos que, incluso cuando la guerra exterior bloquea la empatía, la humanidad de Molina encuentra una grieta para redimirlos. En tiempos de represión, este compañerismo, esta amistad, acaba siendo el acto más revolucionario de todos.

En resumen, esta nueva incursión de Bill Condon es una actualización vibrante que conecta la represión de los 80 con la sensibilidad de hoy. Sin embargo, un consejo para quien se acerque a esta nueva adaptación: debe saber que Condon se toma licencias creativas y estructurales que alejan esta versión de la sobriedad y dramaturgia de Babenco para ofrecer algo más operístico y simbólico. Si se abraza como algo nuevo, aceptando su propia identidad, se descubrirá una obra imprescindible donde el compromiso humano sigue siendo el acto más revolucionario de todos. Una película que, sin duda, les dejará pensando.

Mi nota es: 8

ESTRENO EN ESPAÑA: 15 de mayo.

REPARTO: Jennifer Lopez, Diego Luna, Tonatiuh Elizarraraz, Bruno Bichir, Josefina Scaglione, Lynn Favin, Aline Mayagoitia, Will Fitz, Driton “Tony” Dovolani, Kevin Michael Brennan, Thomas Canestraro, Christian Galvis, Odain Watson, David Turner, Debra Cardona, Vin Scialla y Maile Makaafi.

PRODUCTORA: 1000 Eyes// Artists Equity// Josephson Entertainment// Nuyorican Productions.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Sony Pictures Releasing de España.

FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR:  El guionista, director y productor, Bill Condon, estudió filosofía en la Universidad de Columbia. Su primer contacto con el mundo del cine fue al trabajar como periodista para una revista cinematográfica, decidiéndose un día a probar suerte y debutar como director. Esa primera obra fue “Sister, sister” (1987) otras películas para la gran pantalla han sido “Candyman 2” (1995), “Dioses y monstruos” (1998), “Kinsey” (2004), “Dreamgirls” (2006), “La saga Crepúsculo: Amanecer-Parte1” (2011), “La saga Crepúsculo: Amanecer-Parte 2” (2012), “El quinto poder” (2013), “Mr. Holmes” (2015), “La bella y la bestia” (2017), “La gran mentira” (2019) y este año nos ofrece “El beso de la mujer araña” (2025). Para televisión ha dirigido los telefilmes “Asesinato”, “Mentiras blancas”  y “Muerte bajo el agua” las tres en (1991), “Relaciones peligrosas” (1993), “El inmortal” (1994), Capítulos para series como “Al otro lado” (2000), “Con C mayúscula” (2010) y “Tilda” (2011) y también cuenta con el videoclip “The Jonas Brothers: Fly with Me” (2009).