jueves, 7 de marzo de 2024

VINCENT DEBE MORIR: CRÍTICA DE CINE

 

La coproducción entre Francia y Bélgica, Vincent debe morir está dirigida por Stéphan Castang con guion de Mathieu Naert. “La verdadera pregunta no es “por qué”, sino: ¿Cuánto tiempo nos queda?”

Vicent Borel (Karim Leklou) es agredido, en su puesto de trabajo, por un joven en prácticas con un ordenador. Al día siguiente es atacado con un bolígrafo por un contable, clavándoselo repetidas veces en una mano, mientras charlaba con otro compañero. Tras finalizar la jornada queda con una chica, Léna (Léna Dia), en un restaurante y durante la conversación observa, a través de la cristalera, que un mendigo se acerca a él con cara de pocos amigos. El mendigo es atropellado y él aprovecha para salir del restaurante, presintiendo que algo extraño está sucediendo. Lo único que se sabe de sus agresores, es que no recuerdan lo que les llevó a atacarle.

El actor y director, Stéphan Castang, estudió en la École Supérieure D´Art Dramatique de Pierre Debauche. Ha trabajado en teatro a las órdenes de importantes directores, ha colaborado con la compañía L´Artifice y ha puesto en escena textos clásicos y contemporáneos. Es miembro del comité de lectura del Théâtre national de la Colline. Para cine ha dirigido y escrito  los cortometrajes “Jeunesses françaises” 2011, “Fin de campagne” 2014, “Servicio compris” 2015, “Panthéon Discount” 2016 y “Finale “2020” saltando al largometraje con “Vincent debe morir” 2023.

Vicent debe morir nos sitúa en una fábula sobre la violencia generalizada en la sociedad de hoy en día, en la cual el protagonista de un día para otro comienza a ser agredido por cuantos le miran directamente a los ojos, sin ningún motivo, lo que le llevará a huir a una casa familiar abandonada en medio del campo, mientras reflexiona sobre lo que le está pasando. En ese viaje descubrirá que no está solo, pues a otras personas les sucede lo mismo e incluso en ese extraño viaje, que le llevará a diferentes escenarios, conocerá a personajes de lo más variopinto. Su empeño por salir airoso del apocalipsis en el que se ve envuelto, no cesará.

Stéphan Castang debuta con este largometraje que a mi gusto peca de excesivo metraje aunque vaya por delante decir, que el tiempo que se toma para meternos en situación, nos hace empatizar aún más con el personaje y el entorno, obligándonos a pensar, en algunos instantes, cómo actuaríamos nosotros ante un acontecimiento similar y es que Karim Leklou, quien acepta la identidad de Vincent, nos lo pone fácil con su correctísima y creíble actuación. Extrae de Vincent su carácter introvertido, sus gestos, miradas penetrantes e interrogativas, los miedos que le acechan e incluso los pensamientos que llegamos a dilucidar. Él es el motor del filme y lo sabe desde el instante en que el becario le golpea con el ordenador o tal vez desde que se siente diferente en una ciudad en la que siempre ha vivido en perfecta sintonía, sin ocasionar ningún conflicto.

El guionista, Mathieu Naert, escribe una historia con un toque de originalidad muy interesante, bajo una perspectiva que nos invita a cuestionarnos lo que el personaje ve, escucha y siente; que no es otra que la realidad de nuestra sociedad. Una crítica a la violencia gratuita y no sólo física que se desboca en tantas ocasiones en pequeñas y grandes ciudades, tomando el control de las calles e incluso de espacios difíciles de imaginar.

Un thriller psicológico con toques de comedia negra, en donde el drama se desencadena a través de la mirada, esas miradas fijas entre dos o más personas. ¿Qué revelan los ojos que desata tanto temor?, mientras que el toque de comedia suaviza las tensiones que se generan, logrando que esbocemos en nuestros rostros algunas sonrisas, eso sí, sonrisas tristes y dolorosas, pues no podemos evitar preguntarnos si el ser humano está perdiendo su humanidad y cuándo se prendió dicha chispa.

Para terminar comentaros que la fotografía ha corrido a cargo de Manuel Dacosse, quien logra  potenciar la angustia  en medio de la iluminación y los encuadres seleccionados.

ESTRENO EN ESPAÑA: 8 de marzo.

Mi nota es: 7,5

REPARTO: Karim Leklou, Vimala Pons, François Chattot, Karoline Rose Sun, Ulysse Genevrey, Jean-Rémi Chaize, Sébastien Chabane. Emmanuel Vérité, Benoît Lambert, Léna Dia, Michaël Perez, Pierre Maillet, Anne-Gaëlle Jourdain, Guillaume Bursztyn, Maurin Olles, Jean-Christophe Folly y Suzy.

PRODUCTORA: Capricci Films// Bobi Lux, arte France Cinéma// Ciné+// Gapbusters// Goodfellas Media// Canal+// RTBF (Télévision Belge)// CNC // Centre du Cinéma et de l`Audiovisuel.

DISTRUIDORA EN ESPAÑA: La Aventura Audiovisual.

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