El
Drama está escrita y dirigida por Kristoffer Borgli. “En ocasiones el pasado dinamita los cimientos
del amor perfecto”
Emma Harwood (Zendaya), empleada de una librería, y
Charlie Thompson (Robert Pattinson),
trabajador en un museo, son una pareja joven que se ama y está a punto de dar
el “sí quiero” ante su familia y amigos.
Sin embargo, durante una cena con la mejor amiga de Emma, Rachel (Alana
Haim), y su marido Mike (Mamoudou
Athie), surge una charla sobre secretos inconfesables del pasado que pone a
prueba su estabilidad. Tras conocerse las vivencias de Rachel, Mike y Charlie,
llega el turno de Emma, quien revela un episodio que sacude los cimientos de la
pareja y transforma para siempre su amistad con el otro matrimonio.
Los secretos de los
personajes actúan como el detonante de una trama que se despliega en dos actos:
por un lado, la preparación de una boda que, como un flan, se tambalea ante el
peligro de desmoronarse en cualquier momento; por otro, el perverso juego de
espejos que nos propone Borgli. El guion nos enfrenta a un dilema moral devastador:
la confesión de Rachel, un acto de crueldad física y tangible, frente a la de
Emma, un secreto que dispara un miedo psicológico mucho más profundo.
¿Qué es más censurable
o qué nos asusta más: el daño causado por un error de juventud o la oscuridad
latente que elegimos ignorar? El ingenio de Borgli no se limita a este dilema;
nos atrapa en un suspense sostenido durante todo el metraje, manejando con
maestría esos altibajos emocionales y planos de angustia que traza de manera
admirable, siempre bañados por un humor negro y punzante. Es esa ironía marca
inequívoca de la casa la que nos permite digerir la densidad del relato; Borgli
tiene el don de hacernos reír justo cuando lo que estamos viendo debería, en
realidad, aterrarnos y hacernos pensar. Tan astuto es el guion que frases que
antes parecían inocentes, tras desvelarse los secretos, despiertan sonrisas
heladas o carcajadas nerviosas.
Hay mucha hipocresía y
cinismo en las páginas de esta romántica historia que presume de serlo pero,
como tantas veces en la vida, no es oro todo lo que reluce. Aunque aquí el
director de fotografía Arseni
Khachaturan viste de gala cada plano con una luz suave, la realidad se
rodea de la turbiedad del ser; de esa hipocresía y ese cinismo, que lo van
impregnando todo hasta provocar que nuestra respiración se vuelva lenta y pesada.
Estamos, por tanto,
ante un inteligente drama psicológico cuyo peso emocional y fragilidad de los
personajes sustentan dos grandes interpretaciones. Zendaya realiza aquí un ejercicio de contención magistral; su
intrigante Emma no es una villana, sino un enigma que se resquebraja bajo el
peso de una confesión que no busca el perdón, sino la liberación, sin ser
consciente del incendio que provocará en su entorno más cercano. A su lado, Robert Pattinson vuelve a demostrar su
capacidad para habitar la vulnerabilidad masculina; su Charlie es el espejo
donde se refleja nuestro propio horror, transitando del amor incondicional a
una desorientación existencial que hiela la sangre.
La química entre ambos
es brutal y el paso emocional de un estado a otro, apabullante: primero
luminoso y cómplice, en donde todo fluía con naturalidad como una de esas
parejas perfectas y envidiadas, hasta tornar en una macabra danza de sombras en
la cual cada silencio pesa más que las palabras y cada frase hiere sin aparente
intención, pues la bruma que los envuelve no les deja ver la realidad del
presente. Junto a ellos están Alana Haim y Mamoudou Athie, cuyos personajes
tienen mucho que decir en la trama, completando este cuarteto de la infelicidad
con una naturalidad que incomoda.
En definitiva,
Kristoffer Borgli no solo nos regala una película técnicamente impecable, sino
una autopsia moral de la honestidad. Bajo el paraguas de A24, el cineasta
consolida ese estilo de historias potentes con un trasfondo psicológico
incómodo, mientras los personajes entran en contienda con sus dudas, miedos y
revelaciones. Borgli nos deja una pregunta que resuena más allá de los títulos
de crédito: ¿es posible seguir amando a alguien tras asomarse al abismo de su
verdadera naturaleza? Todo ello, mientras suenan las notas de la banda sonora
de Daniel Pemberton, una partitura
tan perturbadora como la propia película que os recomiendo desde este instante.
Es una lástima que no haya podido desarrollar más estas líneas, pero no quiero
caer en el error de desvelar el potencial de este brillante guion, sus magníficas
interpretaciones y su elegante dirección.
Mi nota es: 8,5
ESTRENO EN ESPAÑA: 29
de mayo.
REPARTO: Zendaya,
Robert Pattinson, Alana Haim, Mamoudou Athie, YaYa, Michael Abbott Jr., Chase
Breithoff, Sydney Lemmon, Hailey Gates, Jordyn Curet, Tierre Diaz, Matthew J
McLaughlin, Echo Campbell, Mary Ann Schaub, Ineke Garbacz, Anastasiia Llich,
Max Derderian, Casey McNeal, Legacy Jones, Jordan Raf, Charles Coan, Matt
DiVito, Ian Dylan Hunt, Kayla Kohla, Mark Zecca, Peyton Jackson, Christopher C.
James, Shawn Fogarty, Kara Curnane Joseph, Greer Cohen, Iona Yabut, Ricardo
Wilkinson, Doria Bramante, Austin Fabre, Brian Savage, Matt Hayden, Amanda
Alamanos, Eric Kahn, Courtney Hanna y Matthew Liptak.
PRODUCTORA: A24// Square Peg// Live Free or Die Films.
DISTRIBUIDORA EN
ESPAÑA: Diamond Films España.
FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR: El director, editor y guionista, Kristoffer Borgli, posee una larga trayectoria en el cortometraje con obras como “Molo” y “Síndromes” (2011), “Lo que sea” (2013), “Famosos de Internet” (2014), “Un lugar que llamamos realidad” (2018), “No es una fase” y “El perdedor” (2019), “Former Cult Member Hears Music for the First Time”, “El altruista” y “Suave” (2020), “Sí” (2021) y “Willem Dafoe” (2023). En el largometraje debutó con “DRIB” (2017) continuó con “Sick of Myself” (2022), “Dream Scenario” (2023) y este año nos ofrece “El drama” (2026).

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