jueves, 4 de junio de 2026

HE-MAN y los MASTERS del UNIVERSO

HE-MAN y los masters del universo está dirigida por Travis Knight con un afinado guion de Chris Butler. “Caerse es una oportunidad para levantarse”

El joven príncipe Adam (Artie Wilkinson-Hunt)  tiene 10 años y vive en un maravillo reino que es símbolo de armonía y paz, regentado por su padre el rey Randor (James Purefoy), y su madre, la reina Marlena (Charlotte Riley). Como él mismo nos narra, de niño era uno de los más bajitos y debiluchos de todos sus compañeros. Mientras los demás se burlaban de él, Adam contaba con una amiga fiel: Teela (Eire Farrell) hija adoptiva de Man-At-Arms (Idris Elba), quien ejerce como consejero militar, estratega y maestro instructor del pequeño príncipe.

Un buen día, el reino se ve envuelto por las sombras de Skeletor (Jared Leto), un tirano implacable que gobierna entre ruinas, miedo y magia negra. En medio de la desesperada batalla, la hechicera del castillo Grayskull (Morena Baccarin) – madre biológica de Teela – le entrega la espada mágica a Adam y, tras abrir un portal dimensional, le dice que salte a él. Adam duda, pero finalmente lo hace…

Y aquí viene el primer giro de este magnífico guion: Esta épica historia que os acabo de contar se la está narrando, en realidad, un Adam veinteañero  a una chica en una cafetería actual en la Tierra. Ella, como es de esperar, duda de su cordura y se marcha dejándolo plantado. Y es que han pasado 15 años y Adam (Nicholas Galitzine), atrapado en nuestro planeta, busca desesperadamente la espada del poder que perdió en aquel viaje de la infancia con la única esperanza de regresar a su hogar, Eternia. Sin embargo, en plena trifulca en medio de una autopista provocada por un ser enviado por Skeletor, Adam recibe la inesperada visita de su amiga de la infancia, convertida ahora en toda una guerrera: Teela (Camila Mendes).

Y… se acabó. No os cuento más. Si queréis pasar casi dos horas y media de puro divertimento echando unas buenas carcajadas mientras os atiborráis a palomitas y refresco, no os la podéis perder. Pero para entender por qué funciona tan bien este regreso, vayamos por partes.

Para comprender el éxito de esta propuesta hay que mirar obligatoriamente hacia la silla de dirección, con el máximo respeto. Travis Knight nos vuelve a demostrar que posee una sensibilidad prodigiosa para las grandes producciones. En su filmografía ya nos habíamos enamorado de la honestidad, la humanidad, el buen hacer y la ternura con la que dota a sus personajes; lo logró de forma artesanal con la bellísima Kubo y las dos cuerdas mágicas y lo repitió al rescatar con maestría una saga en Bumblebee. En cierta manera, este príncipe Adam comparte el mismo ADN emocional que aquel entrañable escarabajo amarillo de los Transformers: ambos son “extraterrestres” enviados a nuestro planeta, jóvenes guerreros perdidos con una enorme carga de vulnerabilidad a sus espaldas, aun percibiendo su fortaleza.

Haciendo un divertido juego de palabras con su propio nombre, podríamos decir que en esta película Travis se comporta como un auténtico “niño travieso”. Knight recupera ese espíritu juguetón, divertido y directo de los blockbusters clásicos, logrando que el espectador se crea lo imposible con una naturalidad pasmosa. Visualmente la película es un espectáculo descomunal, pero el director nunca olvida que el corazón de la historia son sus personajes.

Ese toque gamberro se palpa sobre todo en el guion. Lejos de la aburrida solemnidad de otros héroes actuales, la película brilla gracias a una maravillosa camaradería repleta de diálogos ágiles, pullas constantes y frases con un doble sentido finísimo. Es un humor con un punto ácido pero deliciosamente blanco, donde los personajes se miden tanto por sus golpes físicos como por sus réplicas verbales. Knight consigue lo que parecía imposible: que cuando sus héroes tienen que demostrar su poder lo den absolutamente todo en pantalla, pero que cuando bajan la espada, nos conquistan por su arrolladora personalidad, pues no solo hay humor fino y sarcástico sino momentos para  la introspección del yo y de la misión que la vida les ha reservado.

Otro de los grandes aciertos, sin duda, es la elección de los actores que encarnan la mitología de Eternia aportando capas de realismo y cercanía muy de agradecer. El peso principal recae sobre un divertidísimo Nicholas Galitzine, que convence en su papel. Durante gran parte del metraje, su príncipe Adam huye del estereotipo hipermusculado; nos regala a un chico que se mimetiza con la gran urbe vistiendo una ropa casual, moderna y sin olvidar el toque elegante para las ocasiones; la que cualquier veinteañero llevaría hoy en día para ir a trabajar o tomarse una cerveza. Sin embargo, el genial contraste cómico surge de que Adam jamás reniega de su identidad ni de su destino: él sabe perfectamente que su misión es recuperar la espada del poder para regresar a Eternia. El problema, si es que se puede definir así, es que lo lleva con una naturalidad tan pasmosa que nadie lo toma en serio, cuando les cuenta su historia, salvo un colega. Adam es un chico corriente, con una gran humanidad y sinceridad; un veinteañero con los pies en la tierra y la mente en las estrellas esperando el glorioso instante en que empuñe el acero y pronuncie las palabras mágicas.

A su lado, Camila Mendes brilla como una Teela formidable. La química entre ambos funciona desde que eran niños. Es un amor de siempre donde él se muestra más receptivo y vulnerable, mientras ella intenta contener sus sentimientos con madurez, tal vez consciente del abismo entre sus posiciones: él es el heredero al trono y ella la hija del guerrero más importante del reino.

Y aunque el Skeletor de Jared Leto cumple con creces entregándonos un villano disfrutable, será Idris Elba, con su Man-At-Arms, la auténtica ancla moral de la historia, con una excelente interpretación. Elba no se limita a ser un soldado de acción; construye un protector profundo, un mentor cuya severidad militar esconde un inmenso cariño y respeto hacia Adam. En cuanto al resto del elenco arropa la función con solvencia, respetando la esencia de los personajes clásicos que todos conocemos, pero es este cuarteto protagonista el que eleva el espectáculo palomitero hacia algo mucho más memorable.

En conclusión, He-Man y los Masters del Universo es un soplo de aire fresco que se agradece. Travis nos demuestra que la nostalgia no tiene por qué ser un simple recurso comercial, sino una oportunidad maravillosa para reconectar con el disfrute puro y la  inocencia. Salir del cine dejando en la sala flotando las carcajadas y el buen rollo que respira la obra, comentando cada escena y con una sonrisa de oreja a oreja, es el mejor indicador de que Eternia ha regresado por la puerta grande. Es cine de aventuras honesto, vibrante y endiabladamente divertido que ya nos hace presagiar nuevas entregas. Todo ello se potencia con la brillante fotografía de Fabian Wagner y una espectacular banda sonora a cargo de Daniel Pemberton, la cual brilla con fuerza gracias a la mítica guitarra de Brian May (Queen) y la energía de bandas como The Darkness.

Mi nota es: 8

ESTRENO EN CINES: 5 de junio.

REPARTO: Nicholas Galitzine, Camila Mendes, Alison Brie, James Purefoy, Morena Baccarin, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Charlote Riley, Kristen Wiig, Jared Leto, Sasheer Zamata, Jon Xue Zhang, Idris Elba y Christian Vunipola.

PRODUCTORAS: Escape Artists// Laika Entertainment//Mattel.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Sony Pictures Releasing de España.

FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR: El director, animador y productor, Travis Knight, es el animador principal de los Estudios de Animación Stop-motion, Laika Entertainment, quien además de debutar en el largometraje con “Kubo y las dos cuerdas mágicas” (2016), ha supervisado la animación de todo el catálogo del estudio. Tras Kubo, dirigió “Bumblebee” (2018) y este año nos ofrece “He-Man y los masters del universo” (2026)

He-Man y los masters del universo

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