jueves, 15 de septiembre de 2022

DESIERTO PARTICULAR: CRÍTICA DE CINE

La coproducción entre Brasil y Portugal, Desierto Particular, está dirigida por Aly Muritiba compartiendo guion con Henrique Dos Santos. “No me falta la respiración, me faltas tú”

Un joven va corriendo por una carretera solitaria, pensando en el amor y en la chica, Sara, que le tiene cautivado. Daniel (Antonio Saboia), es policía y ha sido retirado del servicio por un altercado que está por aclararse en un juicio, teniendo que pasar por una evaluación psiquiátrica. Vive con su padre y con su hermana Deb (Cynthia Senek). Al ver que Sara no  contesta a sus videollamadas, decide coger el coche y emprender un viaje en busca de la persona a la que ama.

El productor, guionista y director, Aly Muritiba, estudió Historia en la USP de São Paulo. Finalizados dichos estudios se trasladó a Curitiba para estudiar Comunicación y Cultura en la UTFPR y Cine y TV en la Facultad de Artes de Paraná. Se inició en el cortometraje con obras como “Convergências” 2007, “Com as Próprias Mãos” 2008, “A Fábrica” y “Circular” en 2011,  “Brazil” 2014 y “Tarântula” y “Parque Pesadelo” en 2015. Los cortometrajes documentales “Pátio”, “Quadrangle” y “A Origem da Inspiração – César Crispim” en 2013. En el largometraje debutó con “A gente” 2013 para continuar con las obras de ficción “Para Minha Amada Morta” 2015, “Desconectados” 2018 y ahora nos ofrece “Desierto Particular” 2021. En televisión ha realizado el documental “A Revolta” 2010, 5 episodios de la mini serie “Nóis por Nóis” y 3 episodios de la serie “El Hipnotizador” 2017, 2 episodios de “Carceleros” 2018, 3 episodios de “Hermandad” y  8 episodios de “Irmãos Freitas” en 2019 y 8 episodios de “El Caso Evandro: Una trama diabólica” 2021

Lo que llama poderosamente la atención de este filme, es  la delicadeza con la que está escrito y dirigido. No es fácil tratar un tema como el que nos ofrece Aly Muritiba, quien comparte guion con Henrique Dos Santos y no caer en alguno de los topicazos más habituales. Una narración fluida que se va impregnando en los fotogramas y atrapando al espectador a quien no pretende aleccionar si no enseñar. Enseñar las diferentes maneras de vivir, sentir y amar que atesora el ser humano; y para ello nos convierte en  invitados de excepción al encuentro de una pareja que nace y se enamoran, como tantas otras, por las redes sociales, con el único objetivo de hallar la felicidad que parece que el destino se resiste a concederles. ¿El destino o esta sociedad en parte caduca, que precisa abrir las puertas y ventanas para que el aire se renueve y la vida fluya con naturalidad?

Un filme que nos presenta, por un lado, el viaje personal en el que Daniel se verá envuelto cuando parte en busca de Sara y descubre su verdadera identidad, pasando del rechazo absoluto a comprender que el amor no conoce de fronteras, aunque él se ponga barreras, y del otro lado, el de la soledad opresiva, en ese desierto particular que alimenta a sus personajes, en contextos tan diferentes. Una soledad silenciosa que duele, que atenaza cuando los deseos, están a flor de piel, viviendo en una sociedad castradora y de los sentimientos que luchan frente a la orientación sexual que abriga sus mentes. La masculinidad al descubierto, entre sus creencias y la vulnerabilidad que da el saltar al vacío, cuando se sabe que debajo no existe un colchón que amortigüe, sino una verdad indiscutible, a la que se teme. ¿Es necesario ese salto o es suficiente con saber que se es amado cuando ese amor resulta imposible? Imposible, una palabra que no me gusta utilizar pero que en ocasiones, desgraciadamente, forma parte de la cruel realidad, hasta que la sociedad esté concienciada y liberada de prejuicios inventados. Se precisan más películas, tan humanas y amables como ésta, para ir creando conciencia, que tanta falta hace en muchos países, donde una parte de la humanidad, sigue soportando los latigazos del despotismo. 

Estamos ante un romance doloroso, emotivo y profundo, exhibiendo un estado sin etiquetas. De un calado intimista en el que por momentos la tensión sexual está a punto de explotar, pues la emocional sí lo hace, siendo Muritiba, quien calma el drama, buscando un equilibrio, que en gran parte logra; como también consigue hacer crítica a las familias que resultan más homófobas que la sociedad que les rodea y a la siempre hiriente iglesia, en esta ocasión evangélica, que en vez de secundar el bienestar del conjunto del rebaño, aparta, condena y amenaza a algunos corderos, por el miedo a la verdad.

Un filme sincero, arropado por una intimista banda sonora en la partitura de Felipe Ayres que viste a la fotografía de Luis Armando Arteaga. Dejo para el final a la pareja protagonista formada por Antonio Saboia y Pedro Fasanaro, quienes nos cautivan con dos interpretaciones, precisas, sinceras y creíbles. Ellos son el alma y el cuerpo de la película.

Mi nota es: 8

ESTRENO EN ESPAÑA: 16 de septiembre.

REPARTO: Antonio Saboia, Pedro Fasanaro, Luthero Almeida, Thomas Aquino, Laila Garin, Sandro Guerra, Otavio Linhares, Zezita Matos y Cynthia Senek.

PRODUCTORA: Grafo Audiovisual// Fado Filmes.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Surtsey Films.

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