jueves, 6 de octubre de 2022

LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS: CRÍTICA DE CINE

Los renglones torcidos de Dios, está dirigida por Oriol Paulo compartiendo guion con Guillem Clua y Lara Sendim, adaptando la novela de Torcuato Luca de Tena Brunet. “¿En qué lío te has metido ahora?

Alicia Gould (Bárbara Lennie) ingresa voluntariamente en un hospital psiquiátrico supuestamente porque sufre de paranoia y de intento de asesinato de su marido. Debido a su posición social, el marido ha preferido no involucrar a la policía sirviéndose de una amistad, para que traten a su mujer en dicho centro; pero realmente Alicia es una investigadora privada o al menos eso afirma y que su cometido es dilucidar la muerte de un joven interno. En el centro conocerá al doctor César Arellán (Javier Beltrán) quien se queda impresionado con la capacidad de reacción e inteligencia de la paciente, a la doctora Montse Castell (Loreto Mauleón) y al director Samuel Alvar (Eduard Fernández) entre otros responsables del hospital. ¿Pero realmente quién es Alicia, una mujer enferma que ha intentado matar a su marido o una investigadora privada? Descúbrelo tras esta magnífica película.

El guionista y director, Oriol Paulo, estudió comunicación audiovisual en La Universidad Pompeu Fabra  en Barcelona y cine en Los Angeles Film School, California. Debutó en la dirección con “McGuffin” 1998 y continuó con los largometrajes “El cuerpo” 2012, “Contratiempo” 2016, “Durante la tormenta” 2018 y este año 2022 nos llega “Los renglones torcidos de Dios”. Ha dirigido también el telefilme “Ecos” 2006 y ha participado en las series “Nit i dia” 2016/17 en 11 episodios y en “El inocente” 2021 en 8 episodios.

Al igual que en sus anteriores thrillers, Paulo nos vuelve a sorprender con una historia de suspense y tensión, manteniendo al espectador sujeto a la butaca hasta su conclusión. En esta ocasión, adapta la novela de Torcuato Luca de Tena Brunet, junto a Guillem Clua y Lara Sendim. Un filme en el que por una parte nos da la sensación de estar subidos a una montaña rusa de situaciones, emociones y poblada de giros, algunos tan sorprendentes como  si de auténticos looping se trataran, con la finalidad de jugar con el espectador, que no haya leído la novela, al despiste absoluto y así confundirle entre las conversaciones, los flashback y los personajes que habitan el lugar; mientras se arropa en la protagonista principal, que nos atrapa desde el instante en el que atraviesa las puertas del psiquiátrico y  poco a poco vamos desenmarañando su historia o debería decir sus historias entre las verdades y las mentiras, pues en gran medida es donde radica el atractivo de la trama, el no saber quién es verdaderamente Alicia y que la ha llevado al hospital. Enferma o investigadora, esta es la cuestión.

Alicia, como en el país de las maravillas, referencia que en un momento determinado hace el director del centro, se internará en un universo opuesto al que ha dejado fuera, pero ella no cae por la madriguera del conejo blanco sino que entra con su porte y sabiendo quien es, por la puerta principal; aunque en su interior los personajes que se encuentra distan mucho de la normalidad, al menos de la implantada. Las entrañas del psiquiátrico ofrecen una realidad turbadora, al igual que lo están las mentes de sus habitantes. Una Alicia encarnada magistralmente por Bárbara Lennie, desplegando las dotes de la gran actriz que es y que sin duda, me atrevo a afirmar, será una candidata difícil de batir en los Goya de este año. Simplemente brillante en su dualidad que nos creemos, que nos confunde como lo puede estar su propia  mente. Porque de eso va la película, de desorientarnos y atraparnos en el gran laberinto de la mente de un enfermo mental y de paso, conocer a sus cuidadores, que ellos también tienen mucho que aportar a la narración como el director del hospital Samuel Alvar encarnado por Eduard Fernández, Loreto Mauleón como la doctora Montse Castell, cuyos métodos distan mucho de los de Samuel y Javier Beltrán en el papel del doctor César Arellán, quien siente predilección por Alicia. Todos están perfectos en sus papeles como el resto de los secundarios, pues otra de las virtudes de Oriol Paulo es que no solo cuida la dirección general sino que pone especial hincapié en el elenco actoral.

Para finalizar, cabe destacar la ambientación. Oriol, con esa pulcritud a la hora de elegir los escenarios y decorados, proporciona a las historias de una atmósfera muy personal constatando con ello, su propio sello de identidad, como las referencias a los cambios históricos, en esta ocasión a través del simbólico acto de sustituir el cuadro del dictador por el del rey.  Entre otros, le han acompañado dos habituales en las funciones de fotografía, a través de Bernat Bosch y en la música con Fernando Velázquez. Los renglones torcidos de Dios, es uno de esos filmes que demuestra que en este país hay talento cuando se cuenta con un guion bien estructurado, un buen equipo técnico, un gran reparto y un director que se preocupa porque el resultado final, sea satisfactorio. Aquí no hay prisas por terminar, aquí hay trabajo bien hecho que provoca tensión y más sensaciones de las que esperamos. 

Mi nota es: 8,5

ESTRENO EN ESPAÑA: 6 de octubre

REPARTO: Bárbara Lennie, Eduard Fernández, Loreto Mauleón, Javier Beltrán, Pablo Derqui, Federico Aguado, Adelfa Calvo, Francisco Javier Pastor, Txell Aixendri, Antonio Buil, Blanca Rosa Rovira, Sergi Sáez, Mathilde Eloy y Samuel Soler.

PRODUCTORA: Nostromo Pictures// Atresmedia Cine// Filmayer Producción.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Warner Bros. Pictures España.

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