Bajo la dirección y
guion de Bill Condon, esta nueva
adaptación de la novela de Manuel Puig
(basada en su exitoso musical) nos traslada a la Argentina de 1983. En el
complejo tránsito entre la dictadura y la democracia, la celda de una prisión
une a dos hombres muy opuestos: el activista político Valentín Arregui Paz (Diego Luna) y el gay soñador Luis
Molina (Tonatiuh). Para evadirse de
la crudeza del encierro, Molina narra a su compañero una fascinante historia de
cine titulada El beso de la mujer araña,
donde el glamour de Aurora (Jennifer Lopez)
se entrelaza con su realidad en un juego de espejos donde los propios presos se
convierten en protagonistas de la fantasía.
Hay películas de las que,
aunque se hayan visto hace unas cuantas décadas, algunas secuencias permanecen intactas
en nuestra retina – quizás por la sensibilidad que alberga la juventud – ante la
dureza de una historia que navega entre la política y la sexualidad. Recuerdo
la versión de Héctor Babenco como un drama psicológico potente, puro y
descarnado, con escenas impactantes donde la relación entre los personajes
resultaba más intimista.
En cambio, esta nueva
entrega en las manos de Bill Condon se aleja de esa sobriedad para centrarse en
el musical de Broadway de 1992. Es una propuesta arriesgada que transforma no
solo la estructura original de la obra de Manuel Puig, sino también la
intensidad del drama y la oscuridad de la cinta de 1985, dándole un matiz
completamente distinto, sobre el que profundizaré a lo largo de esta reseña.
En primer lugar, lo que
cautiva poderosamente es la simbiosis entre la fotografía y la música. Tobias A. Schliessler – quien ya
demostró su maestría visual junto a Condon en Dreamgirls y La Bella y la
Bestia – firma aquí una propuesta impresionante. Cada plano y el uso
cromático actúan como narradores, separando con nitidez las dos realidades de
la historia. Por un lado, la puesta en escena de la cárcel de los años 80 nos
sumerge en la angustia y la opresión de la época; por otro, la fantasía
cinematográfica de Molina nos transporta al glamour de los años 40. Es ahí donde
el uso de un Technicolor vibrante y saturado aporta sofisticación e intensidad,
creando un juego de espejos que invita al divertimento y la evasión, mientras
el dolor se cuece a fuego lento en la celda.
Acompañando a esa
potencia visual, la banda sonora se convierte en el latido del corazón del
filme. La partitura original de John
Kander y Fred Ebb – los
artífices de Cabaret y Chicago – junto al libreto de Terrence McNally, eleva la obra a una
dimensión distinta. La música no solo acompaña y decora la fantasía de Molina,
sino que sirve de contrapunto dramático a la sordidez del encierro. A través de
melodías que evocan el bolero, el tango y el esplendor del Broadway clásico,
las canciones funcionan como el oxígeno que permite a los protagonistas
sobrevivir. Es una música que sabe ser grandilocuente en los números que
interpreta con brillantez Jennifer Lopez,
pero que a la vez se vuelve íntima y desgarradora cuando el silencio de la
celda se rompe por una confesión emocional o por los sonidos que les rodean.
Este despliegue técnico,
que por momentos resulta chocante, no tendría alma sin el duelo interpretativo
de sus protagonistas, donde la política y la piel se funden. Tonatiuh realiza un trabajo
extraordinario al encarnar a un Molina que utiliza su fantasía como un acto de
resistencia. Frente a él, un Diego Luna
soberbio y visceral da vida a un Valentín cuyas convicciones se ven sacudidas
no por la tortura, sino por la inesperada humanidad de su compañero.
La película proyecta su
mayor luz en los detalles más crudos. Cuando Valentín enferma y, angustiado por
la pérdida de control de su cuerpo, confiesa su humillación, es Molina quien,
haciendo de tripas corazón frente al asco y al olor, lo adecenta y lo cuida con
una dignidad conmovedora. Esa entrega se confirma cuando Molina manipula al
alcaide para conseguir pollos asados y comida, asegurándole a Valentín que es
un envío de su madre y a este que sacará de compañero la información que
precisa.
Es en el despacho del
alcaide donde se produce un diálogo revelador: ante la sospecha de que Molina
se está enamorando, él responde con una lucidez aplastante: “No es amor, es
compañerismo”. Es en ese gesto de solidaridad donde Condon logra demostrarnos
que, incluso cuando la guerra exterior bloquea la empatía, la humanidad de
Molina encuentra una grieta para redimirlos. En tiempos de represión, este
compañerismo, esta amistad, acaba siendo el acto más revolucionario de todos.
En resumen, esta nueva
incursión de Bill Condon es una actualización vibrante que conecta la represión
de los 80 con la sensibilidad de hoy. Sin embargo, un consejo para quien se
acerque a esta nueva adaptación: debe saber que Condon se toma licencias
creativas y estructurales que alejan esta versión de la sobriedad y dramaturgia
de Babenco para ofrecer algo más operístico y simbólico. Si se abraza como algo
nuevo, aceptando su propia identidad, se descubrirá una obra imprescindible
donde el compromiso humano sigue siendo el acto más revolucionario de todos.
Una película que, sin duda, les dejará pensando.
Mi nota es: 8
ESTRENO EN ESPAÑA: 15
de mayo.
REPARTO: Jennifer
Lopez, Diego Luna, Tonatiuh Elizarraraz, Bruno Bichir, Josefina Scaglione, Lynn
Favin, Aline Mayagoitia, Will Fitz, Driton “Tony” Dovolani, Kevin Michael
Brennan, Thomas Canestraro, Christian Galvis, Odain Watson, David Turner, Debra
Cardona, Vin Scialla y Maile Makaafi.
PRODUCTORA: 1000 Eyes// Artists Equity// Josephson
Entertainment// Nuyorican Productions.
DISTRIBUIDORA EN
ESPAÑA: Sony Pictures Releasing de España.
FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR: El guionista, director y productor, Bill Condon, estudió filosofía en la Universidad de Columbia. Su primer contacto con el mundo del cine fue al trabajar como periodista para una revista cinematográfica, decidiéndose un día a probar suerte y debutar como director. Esa primera obra fue “Sister, sister” (1987) otras películas para la gran pantalla han sido “Candyman 2” (1995), “Dioses y monstruos” (1998), “Kinsey” (2004), “Dreamgirls” (2006), “La saga Crepúsculo: Amanecer-Parte1” (2011), “La saga Crepúsculo: Amanecer-Parte 2” (2012), “El quinto poder” (2013), “Mr. Holmes” (2015), “La bella y la bestia” (2017), “La gran mentira” (2019) y este año nos ofrece “El beso de la mujer araña” (2025). Para televisión ha dirigido los telefilmes “Asesinato”, “Mentiras blancas” y “Muerte bajo el agua” las tres en (1991), “Relaciones peligrosas” (1993), “El inmortal” (1994), Capítulos para series como “Al otro lado” (2000), “Con C mayúscula” (2010) y “Tilda” (2011) y también cuenta con el videoclip “The Jonas Brothers: Fly with Me” (2009).

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