Prácticamente magia 2
está dirigida por Susanne Bier, con un guion adaptado a cuatro manos por
Akiva Goldsman, Georgia Pritchett, Adam Brooks y Robin
Swicord. “Mis moléculas junto a tus moléculas”
Las hermanas brujas Sally
Owens (Sandra Bullock) y Gillian Owens (Nicole Kidman) siguen
arrastrando una oscura maldición familiar: cualquier persona que se enamora de
ellas, muere. Por este motivo, Sally ha intentado renunciar a sus poderes y
proteger a sus dos hijas, ahora adultas, Kylie (Joey King) y Antonia (Maisie
Williams). Sin embargo, el destino golpea cuando Kylie se enamora de Gideon
(Xolo Maridueña) y este sufre un terrible accidente que lo deja
ingresado en coma. Con la familia al completo, incluyendo a las icónicas tías
Jet (Dianne Wiest) y Frances (Stockard Channing), todas buscarán
la forma de rescatar al joven Gideon y romper, de una vez por todas, la
maldición ancestral.
Asistir al pase de prensa
de una secuela tardía – 28 años después – sin haber visto la cinta original de
1998 me otorga cierta ventaja para juzgar esta nueva entrega por sus propios
méritos cinematográficos. Desde esta perspectiva, la puesta en escena que
plantea Bier resulta sencilla pero efectiva; la película no precisa de
artificios mayores y la directora danesa demuestra un pulso firme a la hora de
manejar los hilos de la historia, aunque en algunas ocasiones camine sobre la
cuerda floja y me explico.
El largometraje adolece
de un desequilibrio evidente en su tono. Bier firma un trabajo solvente, pero
se apoya en un guion que abraza en exceso el melodrama. La realizadora decide
inclinar la balanza hacia el terreno más romántico y humano, dejando la
vertiente puramente fantástica en un plano demasiado suave y sutil. Quien
busque grandes demostraciones de poder, efectos visuales apoteósicos o conjuros
espectaculares se quedará con las ganas, por el contrario, para los románticos,
soñadores y que puedan entender que las brujas son personas como cualquier
otra, dotadas de ciertos dones y capaces de ofrecer y recibir un amor puro y
blanco, la van a disfrutar.
Donde sí acierta de pleno
la propuesta es en la exposición de su universo íntimo y muy femenino. Está
magníficamente retratado todo ese micromundo familiar de la brujería, la
inquebrantable unión entre las Owens y el apoyo mutuo frente a la adversidad. La
herencia mágica funciona mejor como un lazo afectivo que como un elemento
sobrenatural.
El romanticismo, tanto el
que se profesa la joven pareja protagonista como el que vertebra el amor
fraternal de la familia, está llevado con una enorme sensibilidad. Es
precisamente en ese núcleo de sororidad donde reside el motor de la trama: para
romper la maldición ancestral se requerirá de un sacrificio voluntario, sincero
y profundo. Una resolución emotiva que funciona gracias a la calidez de su
atmósfera, aunque echemos en falta un poco más de garra mágica. ¿Nos estaremos
acostumbrando tanto a las escenas de acción que se nos ofrecen en ocasiones de
manera tan gratuita? No lo sé, pero os diré que, como romántico que soy, la
película la he seguido con interés.
El
verdadero pilar que sostiene el largometraje se encuentra en su extraordinario
y coral reparto femenino. Desconozco cómo fue la relación en pantalla entre
Sandra Bullock y Nicole Kidman en la entrega original de hace casi tres
décadas, pero aquí su reencuentro desborda una humanidad y una hermandad
absolutas. Aunque sus personajes arrastren lógicas diferencias y puntos de
vista distintos, ambas se entienden a la perfección con una sola mirada o
palabra. Saben, con la certeza que dan los años, que solo permaneciendo unidas
serán capaces de vencer cualquier obstáculo. Esta dinámica trasciende la
pantalla y se convierte en una auténtica lección de vida para el espectador:
nos recuerda que se puede discutir o tener diversidad de opiniones con un
hermano, un padre o una madre, pero lo verdaderamente importante es el amor
incondicional que debe conservarse por encima de todo. Como ya he mencionado,
soy un romántico, y ver a estas dos actrices hacer suyos sus icónicos
personajes desde el primer minuto es un auténtico deleite.
El
relevo generacional está manejado con inteligencia por Susanne Bier y los
cuatro guionistas. Si bien es cierto que las actrices más jóvenes, Joey King
y Maisie Williams, muestran menos fuerza interpretativa en comparación
con los dos monstruos cinematográficos que tienen como madres, la directora
sabe otorgar a cada una su espacio vital para respirar y evolucionar. En los
primeros compases de la cinta, ambas interpretan con acierto a las jóvenes
rebeldes típicas de nuestra época, un comportamiento espoleado por el
desconcierto de intuir un secreto familiar que se les oculta desde niñas.
Por su parte, el punto
más entrañable y encantador de la función recae en las tías Owens,
interpretadas por las veteranas Dianne Wiest y Stockard Channing.
Ellas representan a esa sabia generación que ya lo ha visto y vivido todo;
mujeres que ahora aguardan pacientemente su momento mientras disfrutan
arropadas por la hermosa familia que ayudaron a levantar. Frente a este
despliegue de talento femenino, encontramos una excepción en el lado masculino,
la de Lee Pace. Él es el único que goza de un poco más de texto y desarrollo, interpretando al amor secreto de Sally; otro secreto
de familia. Sally está ciegamente enamorada de él y viceversa; él conoce su misterio
místico y la sigue esperando fielmente desde el primer día, aportando un
sentido profundo y una razón de ser al pesar que arrastra la protagonista. Salvando
este oasis romántico, las absolutas protagonistas y reinas de la función son
ellas, cumpliendo más que sobradamente con unos personajes que regalan un
retrato de sororidad vibrante y muy sincero.
En
el terreno puramente técnico, el largometraje se descubre como una producción
de factura limpia, amable y sumamente cuidada. La banda sonora en la batuta de Rupert
Gregson-Williams, se revela como un acertado acompañamiento a la trama; una
partitura que sabe cuándo dar un paso al frente para remarcar con precisión los
momentos de mayor peso dramático, ensalzando a su vez los sutiles destellos
fantásticos que salpican la historia.
Por
su parte, la dirección de fotografía de Simon Duggan apuesta por una
agradecida naturalidad. Duggan abraza la estética clásica que impera en el cine
romántico moderno: nos regala encuadres muy sencillos pero efectivos, una
iluminación radiante que inunda la pantalla y una paleta de colores dinámicos.
Esta viveza cromática no solo embellece los paisajes, sino que contribuye a
envolver al espectador en esa atmósfera acogedora tan necesaria para el relato.
En
conclusión, Prácticamente magia 2 es una propuesta que, a pesar de sus
desequilibrios de tono entre lo místico y el melodrama con notas de comedia,
logra dejar un buen sabor de boca al encender las luces de la sala. Es una obra
honesta y entrañable que lejos de los fuegos artificiales gratuitos del cine
comercial contemporáneo, prefiere centrarse en el valor incalculable de la
fraternidad. Una cinta recomendable para los románticos y soñadores – entre los
que sabéis que me incluyo – que seguiremos con interés y una sonrisa en el
rostro.
Mi
nota es: 7
Estreno en España: 11 de
septiembre.
Reparto: Sandra Bullock,
Nicole Kidman, Joey King, Lee Pace, Maisie Williams, Solly Mcleod, Xolo
Maridueña, Stockard Channing, Dianne Wiest, John Polivka, Christopher Moore,
Stuart Cooke, Liz Kingsman, Ross Donnelly, Matthew Charlery-Smith, Daniel Eghan
y Tammy Appenzellar.
Productoras: Warner
Bros// DiNovi Pictures// Fortis Films Production// Village Roadshow.
Distribuidora: Warner
Bros. Pictures España.
Filmografía: La guionista, productora y directora, Susanne Bier, estudió arte y arquitectura y seguidamente se graduó en la Escuela Nacional de Cine de Dinamarca en 1987. Se inició con los videos “Líneas de canciones” y el videoclip “Alphaville: Lluvia de verano” ambos en (1989) y en el largometraje con “Freud leaving Home” (1991) al que han seguido, “Brev til Jonas” (1992), “Det Bli`r i familien” en (1993), “Pensionat Oskar” (1995), “Sekten” (1997), “Den eneste ene” 1999), “Livet är en schlager” (2000), “Te quiero para siempre” (2002), “Hermanos” (2004), “Después de la boda” (2006), “Las cosas que perdimos en el fuego” (2007), “En un mundo mejor” (2010), “Amor es todo lo que necesitas” (2012), “Una segunda oportunidad” y “Serena” en 2014, “Brid Box: A ciegas” (2018) y este año nos ofrece “Prácticamente magia 2” (2026). Cuenta con el telefilme “Luischen” (1993) y capitúlos para las series y miniseries de televisión “El infiltrado” (2016), “The Undoing” (2020), “The First Lady” (2022), “La pareja perfecta” (2024)
