martes, 8 de septiembre de 2026

EL NIDO: CRÍTICA DE CINE

El Nido está dirigida por Hugo Stuven compartiendo guion con Santiago Lallana y César de Nicolás. “Un thriller psicológico impecable y perturbador que nos demuestra con una naturalidad pasmosa que, a veces, la sobreprotección y los traumas son lo peor de las condenas”

Marta (Michelle Jenner) parece vivir obsesionada en medio del bosque en una cabaña donde retiene a su madre, Elena (Luisa Gavasa), y a su hijo pequeño, Óscar (Dylan Radley). Bajo su yugo, la realidad se rige por unas normas inquebrantables que, como recuerda a su hijo, nunca se pueden obviar: Está estrictamente prohibido cruzar el umbral durante el día, pues solo el abrazo de la noche y los muros de la casa son capaces de mantener a raya la maldad exterior. La sumisión doméstica cobra una forma física espeluznante en la figura de Elena, siempre vagando como un fantasma con su camisón, obligada a desplazarse con un grillete encadenado a un riel metálico encastrado en el suelo; una guía de hierro que serpentea implacable hacia cada rincón de la vivienda, desde los dormitorios hasta el baño. Sin embargo, este perverso y controlado microcosmos familiar comenzará a agrietarse a medida que sus secretos salen a la luz, para terminar, saltando por los aires cuando aparece la figura de Velasco (Pablo Derqui) en la puerta de casa.

Aunque hoy en día el espectador medio suspire con cierta pereza cada vez que ve una cabaña en mitad del bosque como escenario de otra película de terror, en el caso de Hugo Stuven es todo un acierto. Lejos de los clichés habituales, el director aprovecha este espacio desde el mismísimo arranque de la película para convertirlo en un personaje más; probablemente en el más terrorífico y carcelario de todos. El diseño de producción de la vivienda es impecable. Rápidamente descubrimos que no estamos ante un hogar al uso, sino ante un asfixiante espacio diseñado para exculpar la culpa, algo que el director y los guionistas nos van dosificando inteligentemente a lo largo de todo el metraje.

Visualmente, la cámara juega de manera constante con las esquinas y con los pasillos para transmitir una sensación de ahogo permanente, reforzada por el descuido que presenta cada rincón, donde la falta de orden y limpieza saltan a la vista. Pero el golpe de efecto absoluto y más perturbador es el riel metálico incrustado en el suelo. El sonido del grillete de Elena arrastrándose por la madera cada vez que se mueve se te incrusta en el cerebro. Se convierte en una metáfora brutal y directa de la pérdida de libertad, o incluso de la tortura que supone estar atrapado en ese habitáculo de madera al que llaman “la cámara de la verdad”, ideado expresamente para que el rehén confiese. No hace falta que nos expliquen nada más: esas escenas ya nos transmiten todo lo que necesitamos saber sobre el nivel de control, sadismo y locura que se vive entre esas cuatro paredes.

El verdadero pilar que sostiene toda la opresión de la película no son solo sus paredes, como ya he comentado, sino la credibilidad del reparto. En un thriller psicológico de estas características –minimalista y enfocado en el interior de una cabaña al más puro estilo teatral–, si las actuaciones no son naturales, la historia se cae a pedazos. Aquí ocurre todo lo contrario: los personajes resultan sumamente cercanos con ciertas reservas desde el primer minuto. El joven Dylan Radley está maravilloso en su papel, dotando a Óscar de una inocencia contenida que resulta clave para que el espectador conecte con el suspense de la trama y su vulnerabilidad. Pero el plato fuerte es, sin la menor duda, el duelo femenino entre Michelle Jenner y Luisa Gavasa. Ambas actrices devoran a sus personajes a la vez que estos lo hacen con ellas. Michelle Jenner está espléndida alejándose de sus papeles más amables para encarnar y suplantar a una matriarca implacable, fría, obsesiva con el control, sosteniendo la tensión del filme con una mirada que desconcierta. Junto a ella, Luisa Gavasa está, como siempre, impresionante. Su interpretación transmite muchas sensaciones, desde la vulnerabilidad del inicio al verla en camisón caminando con el grillete a provocar cierta intranquilidad por lo que su alma oscura esconde. Sientes la verdad de ambas bajo sus pieles humanas. Una química envenenada que traspasa la pantalla y golpea al espectador elevando la tensión al límite.

Aunque está claro que omito muchas cosas de este guion que no deja de sorprender al espectador como si estuviera a bordo de una montaña rusa de emociones, comentaros que “El nido” se consolida como un ejercicio cinematográfico con sus defectos, pero sumamente notable e incómodo dentro del thriller psicológico español contemporáneo. Su gran acierto es no tener miedo a adentrarse en la oscuridad más absoluta y retorcida del ser humano. Como espectador, la película te deja un poso muy amargo, pues toca temas de máxima sensibilidad como son los secuestros, la opresión, el encierro o la sobreprotección a medida que avanza la trama hacia su clímax final, descubriendo todo el mal y los “monstruos” que albergan esas cuatro paredes.

Hugo Stuven nos regala un viaje claustrofóbico, directo al corazón y sacudiendo nuestra alma para demostrar que las peores prisiones son las que se construyen con nuestros propios miedos y miserias morales y aquí me quedo, pues temo desvelar lo que no deseo. Simplemente comentar que Ángel Iguácel nos ofrece una fotografía fantástica, repleta de claroscuros que acentúan el agobio de la cabaña y planos con detalles sobrecogedores. Junto a él, el otro compañero inseparable de toda película: la inquietante banda sonora de Vanessa Garde, que sabe jugar con los silencios para meterse bajo la piel del espectador.

Mi nota es: 8

ESTRENO EN ESPAÑA: 11 de septiembre.

REPARTO: Michelle Jenner, Pablo Derqui, Morgan Symes, Luisa Gavasa y Dylan Radley

PRODUCTORA:  Filmax// Movistar Plus+// Castelao Productions.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Filmax.

FILMOGRAFIA: El músico, escritor, guionista, actor y director, Hugo Stuven, sus inicios en el mundo audiovisual comenzaron como asistente de producción, regidor y ayudante de dirección. Sus primeros trabajos en la dirección estuvieron relacionados con los spots publicitarios, videoclips y piezas de making-of. Debutó con los cortometrajes: “El sótano” (1998), “Hilo de melancolía” (2001), “Stand By” (2005), “Te mato” (2010), “Tío Jess” (2012) y en el largometraje con “Anomalous” (2016), “Solo” (2018) y este año nos ofrece “El nido” (2026). Cuenta con la miniserie “El Desafío: ETA” (2020), la serie “La leyenda Blanca” (2022); capítulos para la serie “Dime tu nombre” (2024) y los documentales “Seve” (2021) y “Ángel Nieto: El hombre que venció al tiempo” (2022).

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