El Nido
está dirigida por Hugo Stuven compartiendo guion con Santiago Lallana
y César de Nicolás. “Un thriller psicológico impecable y perturbador
que nos demuestra con una naturalidad pasmosa que, a veces, la sobreprotección
y los traumas son lo peor de las condenas”
Marta (Michelle Jenner)
parece vivir obsesionada en medio del bosque en una cabaña donde retiene a su
madre, Elena (Luisa Gavasa), y a su hijo pequeño, Óscar (Dylan Radley).
Bajo su yugo, la realidad se rige por unas normas inquebrantables que, como
recuerda a su hijo, nunca se pueden obviar: Está estrictamente prohibido cruzar
el umbral durante el día, pues solo el abrazo de la noche y los muros de la
casa son capaces de mantener a raya la maldad exterior. La sumisión doméstica
cobra una forma física espeluznante en la figura de Elena, siempre vagando como
un fantasma con su camisón, obligada a desplazarse con un grillete encadenado a
un riel metálico encastrado en el suelo; una guía de hierro que serpentea
implacable hacia cada rincón de la vivienda, desde los dormitorios hasta el
baño. Sin embargo, este perverso y controlado microcosmos familiar comenzará a
agrietarse a medida que sus secretos salen a la luz, para terminar, saltando
por los aires cuando aparece la figura de Velasco (Pablo Derqui) en la
puerta de casa.
Aunque hoy en día el
espectador medio suspire con cierta pereza cada vez que ve una cabaña en mitad
del bosque como escenario de otra película de terror, en el caso de Hugo Stuven
es todo un acierto. Lejos de los clichés habituales, el director aprovecha este
espacio desde el mismísimo arranque de la película para convertirlo en un
personaje más; probablemente en el más terrorífico y carcelario de todos. El
diseño de producción de la vivienda es impecable. Rápidamente descubrimos que
no estamos ante un hogar al uso, sino ante un asfixiante espacio diseñado para
exculpar la culpa, algo que el director y los guionistas nos van dosificando
inteligentemente a lo largo de todo el metraje.
Visualmente, la cámara
juega de manera constante con las esquinas y con los pasillos para transmitir
una sensación de ahogo permanente, reforzada por el descuido que presenta cada
rincón, donde la falta de orden y limpieza saltan a la vista. Pero el golpe de
efecto absoluto y más perturbador es el riel metálico incrustado en el suelo.
El sonido del grillete de Elena arrastrándose por la madera cada vez que se
mueve se te incrusta en el cerebro. Se convierte en una metáfora brutal y
directa de la pérdida de libertad, o incluso de la tortura que supone estar
atrapado en ese habitáculo de madera al que llaman “la cámara de la verdad”,
ideado expresamente para que el rehén confiese. No hace falta que nos expliquen
nada más: esas escenas ya nos transmiten todo lo que necesitamos saber sobre el
nivel de control, sadismo y locura que se vive entre esas cuatro paredes.
El verdadero pilar que
sostiene toda la opresión de la película no son solo sus paredes, como ya he
comentado, sino la credibilidad del reparto. En un thriller psicológico de
estas características –minimalista y enfocado en el interior de una cabaña al
más puro estilo teatral–, si las actuaciones no son naturales, la historia se
cae a pedazos. Aquí ocurre todo lo contrario: los personajes resultan sumamente
cercanos con ciertas reservas desde el primer minuto. El joven Dylan Radley
está maravilloso en su papel, dotando a Óscar de una inocencia contenida que
resulta clave para que el espectador conecte con el suspense de la trama y su
vulnerabilidad. Pero el plato fuerte es, sin la menor duda, el duelo femenino
entre Michelle Jenner y Luisa Gavasa. Ambas actrices devoran a
sus personajes a la vez que estos lo hacen con ellas. Michelle Jenner
está espléndida alejándose de sus papeles más amables para encarnar y suplantar
a una matriarca implacable, fría, obsesiva con el control, sosteniendo la
tensión del filme con una mirada que desconcierta. Junto a ella, Luisa
Gavasa está, como siempre, impresionante. Su interpretación transmite
muchas sensaciones, desde la vulnerabilidad del inicio al verla en camisón
caminando con el grillete a provocar cierta intranquilidad por lo que su alma
oscura esconde. Sientes la verdad de ambas bajo sus pieles humanas. Una química
envenenada que traspasa la pantalla y golpea al espectador elevando la tensión
al límite.
Aunque está claro que
omito muchas cosas de este guion que no deja de sorprender al espectador como
si estuviera a bordo de una montaña rusa de emociones, comentaros que “El nido”
se consolida como un ejercicio cinematográfico con sus defectos, pero sumamente
notable e incómodo dentro del thriller psicológico español contemporáneo. Su
gran acierto es no tener miedo a adentrarse en la oscuridad más absoluta y
retorcida del ser humano. Como espectador, la película te deja un poso muy
amargo, pues toca temas de máxima sensibilidad como son los secuestros, la
opresión, el encierro o la sobreprotección a medida que avanza la trama hacia
su clímax final, descubriendo todo el mal y los “monstruos” que albergan esas
cuatro paredes.
Hugo Stuven nos regala un
viaje claustrofóbico, directo al corazón y sacudiendo nuestra alma para
demostrar que las peores prisiones son las que se construyen con nuestros
propios miedos y miserias morales y aquí me quedo, pues temo desvelar lo que no
deseo. Simplemente comentar que Ángel Iguácel nos ofrece una fotografía
fantástica, repleta de claroscuros que acentúan el agobio de la cabaña y planos
con detalles sobrecogedores. Junto a él, el otro compañero inseparable de toda
película: la inquietante banda sonora de Vanessa Garde, que sabe jugar
con los silencios para meterse bajo la piel del espectador.
Mi nota es: 8
ESTRENO EN ESPAÑA: 11 de
septiembre.
REPARTO: Michelle Jenner,
Pablo Derqui, Morgan Symes, Luisa Gavasa y Dylan Radley
PRODUCTORA: Filmax// Movistar Plus+// Castelao
Productions.
DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA:
Filmax.
FILMOGRAFIA: El músico, escritor, guionista, actor y director, Hugo Stuven, sus inicios en el mundo audiovisual comenzaron como asistente de producción, regidor y ayudante de dirección. Sus primeros trabajos en la dirección estuvieron relacionados con los spots publicitarios, videoclips y piezas de making-of. Debutó con los cortometrajes: “El sótano” (1998), “Hilo de melancolía” (2001), “Stand By” (2005), “Te mato” (2010), “Tío Jess” (2012) y en el largometraje con “Anomalous” (2016), “Solo” (2018) y este año nos ofrece “El nido” (2026). Cuenta con la miniserie “El Desafío: ETA” (2020), la serie “La leyenda Blanca” (2022); capítulos para la serie “Dime tu nombre” (2024) y los documentales “Seve” (2021) y “Ángel Nieto: El hombre que venció al tiempo” (2022).

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