lunes, 25 de mayo de 2026

THE MANDALORIAN and GROGU: CRÍTICA DE CINE

 

El Mandaloriano y Grogu está dirigida por Jon Favreau, quien comparte guion con Dave Filoni y Noah Kloor. El imperio ha caído y los señores de la guerra imperiales siguen dispersos por toda la galaxia. El mandaloriano y cazarrecompensas, Din Djarin (Pedro Pascal) junto a su aprendiz Grogu, son contratados para dar caza a estos fugitivos del imperio. Ward (Sigourney Weaver), la comandante de la Nueva República, encarga a Djarin encontrar al misterioso señor de la guerra y para ello se debe poner en contacto con los gemelos Hutt, hermanos y sucesores del fallecido señor del crimen Jabba. Estos se ofrecen a trabajar juntos con la condición de que rescaten a su heredero Rotta (Voz Jeremy Allen White) de un sindicato criminal dirigido por Lord Janu (Jonny Coyne). Djarin y Grogu aceptan la misión y con ella se verán sumergidos en una gran aventura en la que encontrar el camino no será sencillo.

El universo Star Wars continúa su incesante expansión. En esta ocasión, el Mandaloriano y su entrañable y carismático aprendiz, Grogu, saltan de la pequeña pantalla – donde la serie cautivó a audiencias de todas las edades – para intentar conquistar las grandes salas de cine. Unos días antes de enfrentarme a esta nueva entrega,  me asaltó esa incómoda pero inevitable pregunta que persigue a los grandes éxitos televisivos: ¿era realmente necesaria esta película? Se activó en mi interior esa dualidad, ese Yin-Yang mental al que nos enfrentamos en ocasiones los cinéfilos ante los grandes blockbusters, donde el escepticismo inicial lucha contra las ganas de dejarse sorprender.

Afortunadamente, la duda se despejó en los primeros minutos con una respuesta rotundamente positiva, porque la propuesta se deja disfrutar de principio a fin. Jon Favreau y su equipo ofrecen un entretenimiento cinematográfico puro y duro. Desde el prólogo, la dirección y el guion muestran sus cartas con total honestidad: menos diálogos innecesarios y mucha más acción de la que el espectador tanto anhela.

Más allá de la pirotecnia habitual, la cinta destaca por una deslumbrante riqueza visual que aprovecha cada rincón de la gran pantalla. El diseño de producción y los escenarios alcanzan su cénit en secuencias de puro espectáculo, como el imponente enfrentamiento en el foso contra la letal Serpiente Dragón blanca; un duelo físico cargado de tensión que Din Djarin debe librar bajo la atenta mirada de Grogu. Sin embargo, la gran sorpresa de la función radica en la construcción de los personajes secundarios, especialmente en la figura de Rotta el Hutt. A diferencia de la habitual pasividad de su especie – siempre tumbados y fumando esas shishas galácticas –,  este imponente gladiador se despliega con una agilidad y ferocidad brutales dentro de la arena de combate de Shakari. El verdadero acierto del guion es dotarlo de una profunda humanidad: la de un joven marcado por el desprecio familiar que huyó del hogar para forjarse su propio destino a golpes.

A partir de ese emotivo punto de inflexión, el guion firmado por Favreau, Filoni y Kloor pisa a fondo el acelerador. La trama se sumerge en una intrincada red de conspiraciones galácticas, falsas promesas de libertad y la fría ambición de Lord Janu, elementos que pondrán a prueba la resistencia física y moral de nuestros protagonistas, aunque parezca que lo tienen muy claro. El filme gana enteros al transformar estos dilemas éticos en secuencias de acción trepidantes, donde los combates dentro de la arena de Shakari destacan por unas coreografías físicas impecables. Es aquí donde la película demuestra que sabe jugar muy bien sus cartas: la necesidad mutua de supervivencia forzará alianzas inesperadas, manteniendo al espectador pegado a la butaca con los ojos bien abiertos para no perderse detalle, pues el ritmo no da tregua, equilibrando de forma notable el espectáculo visual con el factor humano.

En el plano interpretativo, la cinta se sostiene con firmeza gracias al impecable magnetismo de sus dos personajes de carne y hueso. La legendaria Sigourney Weaver impone su veteranía y autoridad como la comandante Ward, mientras que Pedro Pascal dota a Din Djarin de un temple heroico y una poderosa voz filtrada que traspasa el Beskar. Es en este instante cuando surge la duda de quién porta realmente el traje, pues como bien sabe el fan de la saga, debido al estricto credo del personaje, el rostro del mandaloriano no puede ser visto. Durante el metraje, si no me equivoco, son solo dos ocasiones en las que vemos el de Pascal.

No obstante, las mayores ovaciones se las llevan los personajes no humanos y animatrónicos. Aunque carezcan de rostro real, la profundidad dramática que muestra nuestro querido y entrañable Grogu es descomunal; gracias al soberbio trabajo de sus marionetistas, con su sola mirada, pequeños gestos y sus inflexiones en la voz, es capaz de adueñarse de la pantalla, convirtiéndose en el protagonista absoluto de la función. A su lado, la imponente expresividad del joven gladiador Rotta, la poderosa presencia física del carismático Zeb Orrelios, y la sobrecogedora calidad técnica y realismo con la que está construida la gran serpiente blanca demuestran que, cuando los efectos digitales y prácticos tienen alma, son capaces de igualar o superar el drama humano.

En el apartado puramente técnico, la película se beneficia de contar con artesanos  que conocen a la perfección el pulso de la saga. La fotografía, que corre a cargo de David Klein, exprime de forma soberbia cada centímetro de la gran pantalla, regalando una iluminación y unos encuadres espectaculares que elevan los paisajes y la épica de los combates muy por encima de lo visto en televisión. Coronando esta inmersión galáctica, la banda sonora del oscarizado Ludwig Göransson vuelve a ser un elemento indispensable; su música insufla esa perfecta atmósfera de “wéstern espacial” y su mítica partitura rítmica hace que los momentos más emotivos y las persecuciones ganen enteros en intensidad y épica dentro de la sala de cine, porque esta película, es para disfrutarla en una sala de cine.

En resumen, que me enrollo, esta pareja formada por el mandaloriano y Grogu es un entretenimiento honesto y sobresaliente que ha disipado todas las dudas que tenía sobre su necesidad. Logra expandir el universo con alma, un ritmo impecable y un derroche visual asombroso.

Este es el camino.

Mi nota es: 8

ESTRENO EN ESPAÑA: 21 de mayo.

REPARTO: Pedro Pascal, Sigourney Weaver, Jonny Coyne, Hemky Madera, London Stubblelield, Matthew Willing, Brendan Wayne, Portia D. Harris, Christopher Alan Robinson, Evan Shafran y las voces de Steve Blum, Jeremy Allen White y Martin Scorsese.

PRODUCTORAS: Lucasfilm// Golem Creations// Ian Bryce Productions.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Walt Disney Pictures Spain.

FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR: El polifacético actor, guionista, director y productor, Jon Favreau, es sobradamente conocido por formar parte de dos grandes universos cinematográficos: Por una parte “Marvel” donde además de dirigir Iron Man, se le recuerda por su personaje de Happy Hogan, el chofer y asistente de Tony Stark y “Star Wars” con su serie televisiva de The Mandalorian.  Saltó a la gran pantalla con “Rudi” de David Anspaugh (1993) como actor y entre su extensa carrera como guionista, actor y productor, nos encontramos en la dirección con obras como: “Crimen desorganizado” (2001), “Elf” (2003),  Zathura: A Space Adventure” (2005),  “Iron Man (2008), “Iron Man2 (2010), “Cowboys & Aliens” (2011), “Chef” (2014),  “El libro de la Selva” (2016), “El rey león” (2019) y ahora nos presenta “The Mandalorian and Grogu” (2026). También cuenta con las series “The Mandalorian” (2019), “Mandalorian 2” (2020), “El libro de Boba Fett” (2021), “The Mandalorian 3” (2023) y “Oswald the Lucky Rabbit” (2026)  y para finalizar  las series documentales “The Chef Show” (2019) y “Galería Disney: Star Wars: The Mandalorian (2020).

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