Atrapando
a un monstruo está escrita y dirigida por Bryan Fuller. “Cuando la pelusa del
olvido se convierte en sicario”
Aurora (Sophie Sloan) tiene 8 años y vive en la
ciudad de Nueva York junto a sus padres. Una noche, mientras desde la escalera
de incendios que da a su habitación ve a una luciérnaga que llama su atención
hacia un hombre que camina por la calle, decide seguirlo hasta Chinatown. Allí
presencia cómo el enigmático extraño, bajo la luz de los fuegos artificiales
que estallan en la negra noche, elimina a los miembros de una banda armada que
se ocultan bajo una gran marioneta de dragón. De regreso a casa, descubre que
es el vecino del 5B (Mads Mikkelsen).
Aurora advierte a sus
padres que no pisen el suelo de su habitación, ya que de lo contrario aparecerá
un monstruo que vive debajo de su cama. Intentan tranquilizarla y no le hacen
caso. Ella se oculta bajo su manta y escucha cómo sus padres son atacados. Se
despierta sola, encontrando la habitación de sus padres destrozada. Acude a una
iglesia y se lleva una de las cestas del dinero recaudado con el fin de contratar
a su vecino, para que mate al monstruo. Él cree que los padres de Aurora han
podido ser asesinados, por error, por sicarios que iban en su busca, decide
protegerla y acude a Laverne (Sigourney
Weaver), un personaje malévolo, a quien, tras contarle la historia de
Aurora, pide ayuda. La relación entre Aurora y el vecino del 5B torna a un
fuerte vínculo de confianza y misterio por todo cuanto rodea al sicario. Realidad
y ficción se fusionarán en esta singular fábula.
Uno de los grandes miedos
de la infancia es, sin duda, el monstruo que habita bajo la cama. Dust
Bunny, título original, me trajo recuerdos de esa niñez en la que
nunca me atreví a mirar debajo, por si acaso, pese a estar seguro de que solo
encontraría alguna pelusa despistada. Es precisamente a esa pelusa a la que la
cámara sigue a ras de suelo por la habitación de Aurora, mientras se une a
otras hasta llegar a ese rincón donde juntas dan forma a un tierno conejito.
Sin embargo, este se irá transformando en un monstruo como metáfora de la
violencia real que ronda los pasillos del quinto piso del edificio o, quizás,
como protector de quien nunca ha estado protegido. Nadie dijo que en los
cuentos modernos tendría que haber hadas, pero sí villanas y villanos: el
verdadero mal de nuestra sociedad.
Fuller debuta en la
dirección con este extraño cuento moderno, un filme que navega entre lo desconcertante
y lo humano. En esta ocasión se apoya más en la estética visual que en los
diálogos y, para lograrlo, trabaja mano a mano con Nicole Hirsch Whitaker, quien da rienda suelta a una fotografía
recargada y a un terror terrenal que abraza la fantasía. La puesta en escena no
deja espacio al vacío; satura cada ambiente de Nueva York con texturas y una
paleta de color tan intensa que traspasa las fibras de lo irreal. Incluso el
firmamento, con los fuegos de artificio, se suma a un relato que nos sumerge en
el verdadero terror: el de la realidad más oscura que se oculta tras las
sombras y que, sin duda, supera a la ficción.
Esta estética se vuelve
especialmente asfixiante durante la irrupción en la casa, una secuencia cuyo
fin es acabar con sus vidas. Bajo la mirada de Whitaker, los claroscuros crean
volúmenes en una realidad desestructurada donde los sicarios, entre los que se
incluyen presencias femeninas, refuerzan la falta de piedad del grupo. Por todo
lo dicho, estamos ante una fotografía que se detiene en detalles minúsculos con los que Fuller explota
su propio lenguaje, contrastando la vulnerabilidad de Aurora con la frialdad de
sus perseguidores. ¿Puede haber algo más terrorífico? Aquí los monstruos y el
peligro tienen rostros humanos y mentes retorcidas.
Acompañando a este
brillante y original despliegue visual, que no nos abandona hasta el fundido a
negro final, me queda por mencionar la partitura de Isabella Summers, quien viste al relato con una atmósfera de
ensueño roto. Sus notas no solo subrayan el suspense, sino que dotan a la
relación entre la niña y el sicario de una sensibilidad fraternal que danza al
son de la muerte.
En cuanto al elenco,
destaca la magnífica química entre Sophie
Sloan y Mads Mikkelsen desde el
instante en que se encuentran. Resulta fascinante ver cómo la contención
gestual de Mikkelsen choca y, a la vez, encaja con la expresividad innata de la
joven Sloan, creando un equilibrio perfecto entre la experiencia de la veteranía
y la vulnerabilidad de la juventud. Por su parte, los secundarios, entre los
que figuran nombres de la talla de Sigourney
Weaver, Sheila Atim, David Dastmalchian o Rebecca Henderson, cumplen con creces
su cometido, aportando solidez al conjunto.
En definitiva, “Atrapando
a un monstruo” es una fábula visualmente arrolladora que utiliza el terror
fantástico para hablarnos de una oscuridad mucho más cercana. Bryan Fuller, en
su debut, logra que esa pelusa inofensiva de nuestra infancia cobre vida como
el reflejo de una violencia real que no entiende de magia ni de hadas. Estamos
ante un filme perturbador y profundamente humano que nos recuerda que, aunque
cerremos los ojos con fuerza y nos neguemos a mirar bajo la cama, los
verdaderos monstruos caminan a nuestro lado a plena luz del día, con rostros
demasiado familiares.
Mi nota es: 8,5
ESTRENO EN ESPAÑA: 10
de abril.
REPARTO: Mads
Mikkelsen, Sophie Sloan, Sigourney Weaver, David Dastmalchian, Rebecca
Henderson, Sheila Atim, Wael Alroyly, Sute Zhao, Line Kruse, Armond Willis, Rea
Milla, Caspar Phillipson, Tao Jia, Tibor Szauervein, Hisham Omer Abdelrahman
Aburas, Ákos Inotay, Roland Szóka, Nóra Trokán, Ferenc Kovács, Tsogtsaikan
Narantsogt, Ákos Szalai, Bence Ferenczi y Altamiro Junior Bubilee.
PRODUCTORA: Entertainment One / Thunder Road Pictures
/ Hero Squared / Dust Bunny Productions / Living Dead Gy Productions.
DISTRIBUIDORA EN
ESPAÑA: Diamond Films España.
FILMOGRAFIA DEL
DIRECTOR:
El productor y guionista de televisión y director de cine, Bryan Fuller, se graduó en el Clarkston High School, se matriculó en el Lewis-Clark State College de Lewiston, saltando a la USC School of Cinematic Arts, pero tampoco en esta finalizó. Sus primeros trabajos estuvieron relacionados con el guion para series como “Star Trek: Espacio profundo nueve” (1997), “Star Trek: Voyager” (1997/01), “Tan muerto como yo” (2003/04), “Wonderfalls” (2004), “Criando malvas” (2007/09), “Héroes (2006/09), “Hannibal” (2013/15), “Star Trek: Viajes cortos” (2018/19), “Dioses americanos” (2017/21), “Star Trek: Discovery” (2017/24). Para los telefilmes: “Carrie” 2002, “The Amazing Screw-On Head” (2005), “Calle del Mockingbird” (2012), “Luna alta” 2014 y el video “Tan muertos como yo- La película” 2009. En la dirección debutó junto a Tom Maroney y Sam Wineman con el documental “Queer for Fear: The History of Queer Horror” (2022) y ya en solitario, con “Atrapando a un monstruo” (2025)

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