La coproducción entre Estados Unidos,
Francia y Reino Unido, Turno de noche, aterriza en nuestras
pantallas bajo la dirección de Jonny Campbell y con guion
de David Koepp, quien adapta su propia novela. La premisa, que
arranca con un pie en la historia real y el otro en el delirio absoluto, nos
sitúa en 1979: la estación espacial Skylab es desmantelada mediante reentrada
atmosférica, pero un tanque de oxígeno sobrevive al impacto en Australia
Occidental. Lo que empieza como una nueva fuente de ingresos para un agricultor
local, construyendo un museo a su alrededor, termina siendo el epicentro de una
pesadilla de hongos alienígenas.
Tras un prólogo ambientado en 2007 donde
la bioquímica Dra. Hero Martins (Sosie Bacon) descubre que el hongo que
viajaba en el tanque ha mutado hasta volverse letal y corrosivo, la acción
salta a la actualidad. Lo que antes era una bóveda de seguridad del Pentágono
en Kansas es ahora una planta de trasteros de alquiler. Un giro del destino y
de gestión inmobiliaria que despierta al organismo cuando el sistema de
refrigeración falla por un aumento de temperatura. Es aquí donde Liam
Neeson, en su línea de “héroe cansado”, aporta ese carisma que te hace
perdonar cualquier agujero en el guion, que por cierto, tiene unos cuantos. Su
personaje, Robert Quinn, es el sello de garantía de que, aunque lo que estés
viendo sea una mamarrachada, va a ser entretenida.
Todo el peso de la acción recae en los
guardias nocturnos, Travis (Joe Keery) y Naomi (Georgina Campbell),
cuya química recuerda a los mejores momentos del cine de género de los
80. Keery explota ese aire despreocupado, a la vez que precavido por su estado
de libertad condicional, mientras Campbell aporta la sensatez necesaria antes
de que todo estalle con la llegada de Mary Rooney (Vanessa Redgrave),
una abuelita de armas tomar. El espectador, desde el primer momento, empatiza
con la pareja protagonista esperando que nada les suceda. ¿Lo lograrán?
Lo que destaca de Turno de noche es que no
tiene la más mínima intención de tomarse en serio. Es una comedia negra
negrísima con un terror predecible bajo una dirección alocada que no da tregua.
El guion es un disparo continuo de situaciones surrealistas: desde una Vanessa
Redgrave sacando una pistola de una bota vieja hasta el sonido de la alarma de
una bóveda en un antiguo almacén militar, pasando por un gato zombi que se
empala a sí mismo, un ciervo poseído que toma un ascensor, una banda de moteros
contrabandistas que irrumpe para llevarse un botín de televisores o la llegada
inesperada del exnovio de Naomi, que también entrará a formar parte de este
juego descabellado.
Desde el inicio, la película se siente
como un homenaje a las cintas de serie B de las sesiones golfas o las que
llegaban directas a los videoclubs. No pretende ganar premios; su hábitat
natural es el público que disfruta de la casquería, el gore gamberro y las
soluciones militares drásticas. Los efectos especiales del hongo mantienen ese
equilibrio entre lo inquietante y lo cutre-divertido. En definitiva: un
auténtico disparate de principio a fin que logra que nos preocupemos más por la
supervivencia de un guardia de trasteros que por el destino de la humanidad.
Por otro lado, cabe destacar al elenco,
que reconozco fue lo que me mantuvo en la butaca sin salirme de la sala antes
de finalizar. La complicidad entre Joe Keery y Georgina
Campbell convence y se agradece, pero no lo suficiente; a medida que pasan
los minutos, uno más bien desea que ese maldito turno de noche acabe de una vez
por todas. Ver a una Vanessa Redgrave dando tiros es un punto
a favor y, por supuesto, a Liam Neeson, que parece ser un buen
comodín como secundario imprescindible. Aun así, esto no compensa un guion que
se empeña en ser más pegajoso que el propio hongo.
La idea era buena pero el resultado,
siendo sincero, me desesperó. Sin embargo, es justo reconocer
que Turno de noche es un festín diseñado para quienes buscan
desconectar y disfrutar del caos. Si eres de los que celebra ver un ciervo
poseído en un ascensor, el gore sin complejos y no te importa que el guion haga
aguas mientras Liam Neeson está en pantalla, esta es tu película. Un disparate
hecho por y para amantes de serie B que no buscan lógica, sino simplemente una
sesión de palomitas y risas bizarras.
Mi nota es: 6
ESTRENO EN ESPAÑA: 22 de abril.
REPARTO: Joe
Keery, Georgina Campbell, Liam Neeson, Lesley Manville, Sosie Bacon, Vanessa
Redgrave, Aaron Heffernan, Ellora Torchia, Nahel Tzegai, Nahna James, Gavin
Spokes, Justin Salinger, Lujza Richter, Clare Holman, Darrell D`Silva, Rob
Collins y Andrew Brooke.
PRODUCTORA: Pariah Films// Studiocanal//
HunkyDory Films// Ciné+OCS.
DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: DEAPLANETA.
FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR: Jonny Campbell, estudió francés y alemán en la Universidad de Durham y comenzó su carrera en televisión firmando como Jonathan Campbell en producciones como: “Nuevas voces” (1997), “Policía de barrio” (1999) o “Práctica de alto nivel” (1999/2000). Posteriormente ya como Jonny Campbell dirigió episodios para “Beso de Glasgow” (2000), “Phoenix Nights” (2001), “Nacido y criado” (2002), “Juez John Deed” (2001/2002), “Equipo de ensueño” (2003), “Spooks” y “Shameless” en (2004), “Ashes to Ashes” (2008), “Doctor Who” (2010), “In the Flesh” (2013), “Westworld” (2016), “Informador” (2018) y “¿Estoy siendo irracional?” (2022). En cuanto a las miniseries destacan: “PD James: Muerte en el seminario” (2003), “Una vacante imprevista” (2015), “The State” (2017), “Drácula” (2020). También ha dirigido los telefilmes “Big Smoke” (2000), “The Abbey” (2007) y “Eric & Ernie” (2011). En el largometraje debutó con “Autopsia de un alien” (2006) y este año nos ofrece “Turno de noche” (2026).

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