lunes, 6 de abril de 2026

HABITACIÓN Nº 13: CRÍTICA DE CINE

 

La coproducción entre Suecia, Islandia y Estonia, Habitación nº13, está dirigida por Mattias Johansson Skoglund, quien comparte guion con Mats Strandberg. “Los monstruos no vienen de fuera, sino de las cicatrices del pasado”

Joel (Philip Oros) llega a la casa de su madre, Monika (Anki Lidén), donde el desorden y la suciedad le hacen presentir que algo no va bien.  Tras la puerta de una de las estancias la encuentra apoyada contra la pared; ella, en un principio, lo confunde con su hermano. Mientras conversan, Joel comprende que su madre ya no puede vivir sola. Cerca del cabecero de la cama descubre una mancha en la pared que, al tocarla y olerla, le provoca náuseas.

Tras dejar a Monika en la residencia Ekskuggan, el protagonista regresa a la vivienda familiar para limpiarla y ponerla en orden con la intención de venderla. Es allí donde, al salir de su habitación, se encuentra con Bengt, su padre fallecido, en actitud agresiva, lo que le obliga a recular y encerrarse en su cuarto. Esta no será la última presencia, pues el misterio se traslada de la casa a la propia residencia, concretamente a la habitación nº 13, donde, como si fuera un virus, acabará infectando a otros residentes. Allí conoceremos también a Nina (Gizem Erdogan), expareja y ahora mejor amiga de Joel, quien trabaja como cuidadora en el centro de mayores.

El peso dramático recae en las interpretaciones. Por un lado, Anki Lidén nos sobrecoge con una Monika cuya fragilidad física contrasta con momentos de una inquietante, feroz y doliente lucidez. El movimiento de sus manos y su demoledora mirada perdida, no solo reflejan el trastorno de la demencia, sino aquello que Joel se niega a aceptar: secretos mantenidos en silencio que ahora las palabras acusan. En el otro extremo se sitúa un misterioso Philip Oros. Vemos a su personaje evolucionar y desprenderse de sus fantasmas a medida que toma conciencia de la enfermedad de su madre, sintiéndose desbordado por un terror primario que oscila entre la culpa y el miedo que impregna cada escena. Es junto a Nina donde Joel finalmente deja fluir su homosexualidad, llegando incluso a utilizar el femenino para referirse a sí mismo. Por su parte, Gizem Erdogan nos ofrece una Nina llena de luces y sombras que prefiero que descubráis vosotros.

Se trata de un viaje dramático y terrorífico por la mente y el corazón de la tercera edad; una experiencia compleja, enigmática y tan necesaria como, por momentos, previsible. La obra resulta triste, melancólica y aterradora, navegando por el laberinto de sombras creado por las lagunas de la demencia. Ni el mejor de los expertos sería capaz de discernir los daños que pueden ocasionar ciertos recuerdos o historias personales (como la violencia doméstica sufrida por la mujer o la homofobia volcada en el hijo), tras toda una vida y, sobre todo, dependiendo de cómo esta ha sido vivida.

Acercándonos al apartado técnico, la película destaca por una fotografía de contrastes que transita entre el abandono, la suciedad y el desorden que ofrecen los espacios del hogar familiar, frente a la frialdad aséptica de la residencia Ekskuggan. Bajo la mirada de la directora de fotografía Malin Lundquist, cobran importancia las texturas de las paredes, la disposición de los cuadros y la profundidad de unas sombras que dominan los pasillos, cuyas puertas ocultan habitaciones con secretos guardados con celo. Todo ello se completa con una iluminación que penetra furiosa por las ventanas y una selección de encuadres muy precisa.

Lo que llama poderosamente la atención en esta obra de puesta en escena tan sencilla es, además de la fotografía, una atmósfera sonora compuesta tanto por sonidos sobrenaturales que abrazan al relato, como por silencios atronadores que pesan más que las palabras. Estos silencios subrayan  los secretos que se irán desvelando con crudeza a lo largo de la narración, rematada por la pieza minimalista, punzante y perturbadora de Þórarinn  Guðnason.

Mi nota es: 7

ESTRENO EN ESPAÑA: 10 de abril.

REPARTO: Philip Oros, Anki Lidén, Gizem Erdogan, Lottie Ejebrant, Malin Levanon, Ayan Ahmed, Lily Wahlsteen, Peter Jankert, Janna Granström, Emil Brulin y Bengt C.W. Carlsson.

PRODUCTORA: Inland Film// Sic Film AB

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Cinemaran

FILMOGRAFIA DEL DIRECTOR:

El guionista, productor y director, Mattias Johansson Skoglund, cuenta con dos maestrías y una licenciatura en medios de comunicación, gestión audiovisual y comercio internacional. Debutó en el largometraje junto a Markus Marcetic con “Losers” (2013) y este año en solitario nos ofrece “Habitación Nº13” (2025). Cuenta con la serie pódcast “De Dödas Röster” 2016 y dos capítulos de la serie “Deg” (2021).

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