La coproducción entre
Irlanda y Estados Unidos, Letras Robadas
está dirigida por John Carney, quien
comparte guion con Peter McDonald.
“Esta canción cambió mi vida”
Rick Power (Paul Rudd) es el cantante de un grupo
musical de cinco miembros que se dedica a amenizar bodas. Durante una de estas
celebraciones, descubren que entre los invitados se encuentra la gran estrella
del pop del momento, Danny Wilson (Nick
Jonas). A petición de los novios, Rick invita al famoso cantante a subir al
escenario ante la algarabía de todos los presentes. Danny demuestra ser un
joven simpático y acepta cantar junto a él, convirtiendo la velada en un éxito
absoluto.
La noche se vuelve aún
más especial cuando, mientras Rick pasea por los jardines de la mansión, Danny
lo llama. Ambos entablan una animada conversación de colegueo sobre música y lo
que les inspira componer. Durante la misma, Rick le desvela la letra de una
canción íntima. Como todas sus composiciones, la escribió pensando en su mujer,
Rachel Power (Marcella Plunkett),
con quien tiene una hija adolescente, Aja Power (Beth Fallon). Danny le entrega su tarjeta y se despiden.
Pasan unos meses y,
mientras camina por un centro comercial, Rick escucha un tema en los altavoces:
es la canción que él había compuesto y que Danny le ha robado. El tema se ha
transformado en un éxito mundial. Mientras su familia lucha día a día para
sobrevivir, Danny se está forrando gracias a las reproducciones en internet.
Indignado, Rick decidirá viajar junto a su inseparable compañero Sandy (Peter McDonald) para buscar a la
estrella pop y reclamar lo que es suyo.
Pensaba comenzar con las
interpretaciones de los personajes, que tanto me han atrapado, pero esta vez he
decidido que sea él, John Carney,
quien abra la reseña, pues su dirección es sumamente acertada al apostar por
una propuesta cinematográfica “blanca”, de esas que hoy en día escasean y se
echan tanto de menos, pues resultan ideales para disfrutar en familia. El guion
esquiva con elegancia el melodrama facilón o los golpes bajos, manteniéndose
libre de palabras malsonantes o de giros innecesarios. Incluso en sus momentos
más dramáticos, la historia se acepta con agrado porque no busca manipular al
espectador, sino presentar con honestidad las realidades que ambos
protagonistas viven en sus carnes, aunque estoy seguro que en el mundo de la
industria, son más descarnadas. No hay villanos con maldad en esta función,
solo el retrato humano de dos caminos opuestos que chocan de frente.
El gran pilar que
sostiene este filme es, sin duda, el excelente duelo interpretativo de sus
protagonistas. El buen rollo entre Paul
Rudd y Nick Jonas, aun
interpretando a dos rivales en pleno conflicto, es fantástico. Se nota desde el
primer minuto que ambos se están divirtiendo en la pantalla junto al resto del
reparto, algo que de forma innata contagia una energía positiva al espectador.
Esta química tan especial permite que la trama fluya y transite por momentos
memorables, incluyendo la secuencia de la pelea en la fiesta, que resulta de lo
más rocambolesca y divertida. Rudd aporta su habitual carisma impregnado de una
emotiva vulnerabilidad, mientras que Jonas sorprende gratamente al encarnar con
total naturalidad las luces y las sombras de una gran estrella del pop actual,
en ocasiones presionada por quienes tiene alrededor: los verdaderos
chupasangres. ¿Cuántos artistas han caído en esas redes especulativas?
Como es de esperar en el
cine de Carney, la música se convierte en el mejor compañero de viaje a lo
largo de la cinta, dotando al metraje de una fluidez, armonía y entretenimiento
encomiables que logran hacerte tararear para tus adentros y mover los pies en
la butaca. – No sé a vosotros, al menos a mí sí. – Es una banda sonora
juguetona, compuesta por John Carney
y Gary Clark, reflejo fiel de la
actitud de sus propios personajes. A esta vibrante atmósfera musical se suma la acertada fotografía de Yaron Orbach, que, aunque nos regala
algunas magníficas escenas en exteriores como jardines, carreteras y otros
espacios; deslumbra principalmente al retratar los espacios cerrados. La cámara
se mueve con maestría entre la espectacularidad de los estadios repletos de
fans y la elegancia de los salones de boda, deteniéndose en la intimidad de los
estudios de grabación o en esa gran mansión de amplios ventanales desde donde
vemos componer, meditar y tocar a Danny. Sin embargo, tras la fachada del éxito
comercial y las reproducciones en internet, el filme esconde un latido
emocional mucho más íntimo. El enfado de Rick ante el plagio no nace de la
codicia ni del deseo de fama, sino del valor sentimental de un recuerdo privado
hecho canción; a mi juicio, lo que de verdad te hace abrazar la película de
principio a fin.
Resumiendo, toda esta
marea de emociones contenidas estalla en su tramo final, gracias a un montaje
en paralelo verdaderamente excepcional. Estamos por tanto, ante un filme
sumamente entretenido y palomitero que nos invita a reflexionar sobre los
entresijos de la industria de la música desde una perspectiva quizás demasiado
bucólica; un detalle menor que al espectador apenas le importará, pues lo que
realmente busca – y encuentra – es todo lo que rodea a esta entrañable obra:
grandes composiciones, interpretaciones magníficas, un ritmo que hace pasar un
rato formidable y, por encima de todo, la honestidad de una propuesta que
ofrece exactamente lo que promete: diversión para una tarde o noche de verano.
Mi nota es: 8,5
ESTRENO EN ESPAÑA: 26 de
junio.
REPARTO: Paul Rudd, Nick
Jonas, Jack Reynor, Havana Rose Liu, Rory Keenan, Sophie Vavasseur, Peter
McDonald, Kelly Thornton, Paul Reid, Juliette Crosbie, Marcella Plunkett, Mae
Higgins, Beth Fallon, Kate Moon, Martha Breen, Peter McGann, Donncha O´Dea, Ebimie
Anthony, Caelum Frazer, Ruby Dunne, Sionnan Dunne, Márcio Wille, Hristiyana
Yotova, Ian Dillon, Tudor Stefan, Keith McErlean y Naoimh Whelton.
PRODUCTORA: Screen Ireland// Fís Éireann/Screen//
30West// Treasure Entertainment// Likely Story.
DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA:
Diamond Films.
FILMOGRAFÍA DEL DIRECTOR:
El guionista, productor y director se ha especializado en películas de drama
musical. Estudió en el De La Salle College Churchtown y en el Synge Street CBS.
Fue bajista de la banda de rock irlandesa The Frames entre 1991/93. Además de
contar con la dirección de algunos videos musicales, debutó en el largometraje
con “November Afternoon” (1996) continuando con “Park” (1999) y “Al límite”
(2001), “Once” (2006), “Zonad” (2009), “The Rafters” (2012), “Begin Again”
(2013), “Sing Street” (2016), “Flora y su hijo Max” (2023) y “Letras robadas”
(2026). También cuenta con el cortometraje “Zonad” (2003). El programa especial
para televisión “Bachelors Walk Christmas Special” (2006) y capítulos para
series como: “Bachelors Walk” (2001/03), “The Modest Advewntures of David
O`Doherty” (2007), “Modern Love” (2019/2021), “Maravillas modernas” (2024).

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