sábado, 16 de junio de 2018

EL REPOSTERO DE BERLÍN: CRÍTICA DE CINE

            La coproducción entre Alemania e Israel, El repostero de Berlín, cuenta con guion y dirección de Ofir Raul Graizer, en un drama intenso sobre el poder del amor.

          El ingeniero Oren (Roy Miller) entra en la pastelería de Thomas (Tim Kalkhof) y tras saludarle le comenta que viaja con frecuencia a Berlín por razones de trabajo y que siempre que puede, se detiene en su pastelería para comprar las galletas favoritas de  su mujer, Anat (Sarah Adler), pero entre ellos dos surgirá algo más, una relación amorosa, furtiva, pero sin engaños. Puntualmente cada mes, se encontrarán los dos enamorados.

          Un buen día Oren no se presenta a la cita y tras la insistencia de Thomas llamándole por teléfono y no recibir respuesta, teme que le haya pasado algo grave. Sin pensárselo dos veces, emprende viaje a Jerusalén. Al llegar se encontrará con la mujer de Oren, Anat, quien le comenta que su marido ha muerto en un accidente. Anat tiene un hijo, Itai (Tamir Ben Yehuda) y regenta una pastelería sin demasiado éxito. Thomas decide quedarse a trabajar con ella, preparando sus deliciosos postres.

          El director y guionista israelí Graizar, con su ópera prima, tras su experiencia como cortometrajista, ofrece al mundo la “comunión” entre dos países muy diferentes entre ellos, en sus culturas, tradiciones e incluso distancias geográficas, el uno en Europa (Alemania) y el otro en  Oriente Próximo (Israel), sin obviar la historia pasada pero aún reciente. Nos  presenta el filme como un sutil, emotivo y  delicado menú de dos platos a degustar, un primero consistente en el amor verdadero y un postre que como en sus múltiples variantes, desfilaran las costumbres y tradiciones tan arraigadas en un pueblo como el israelí, sobre todo en lo concerniente a la religión, en contraste con el europeo.

          La religión es lo que chocará de manera indiscutible entre el hermano de Oren, Moti (Zohar Shtrauss) y Anat, cuando Thomas comienza a preparar sus exquisiteces en la pastelería y aumenta la clientela. En una discusión entre ambos, le reprocha a su cuñada que Thomas es alemán y ellos judíos, que no respeta en sus elaboraciones el Kosher y que puede perder la licencia de su negocio. Anat zanjará el tema argumentando que ella no es religiosa.

         Una narración con altas dosis de emotividad, tierna y triste, dulce y amarga, en la cual los sentimientos se encuentran y sobremanera, el amor como vehículo de acercamiento de dos culturas, de dos países aun alejados por el dolor del pasado. Solo el amor es capaz de curar las viejas heridas, aunque no todas puedan cerrarse, si se persiste en ser obstinado.

          Cuenta con una excelente fotografía a través de una iluminación tenue  por parte de Omri Aloni, donde Aloni retrata con acierto aquellos planos que hablan más que las propias palabras. Fotogramas e historia que está muy bien acompañada por la banda sonora de Dominique Charpentier, destacando los sones de un piano que destila melancolía.

          Dejo para el final las interpretaciones, pero no por ser las menos importantes. Magníficos desde el primero al último, incluyendo al jovencísimo Tamir Ben Yehuda y la pareja protagonista, Tim Kalkhof y Sarah Adler, me hubiera gustado disfrutar más de la presencia de Roy Miller, su breve participación nos deja con ganas de más.

          Mi nota es un 8

          ESTRENO en ESPAÑA: 15 de Junio.

    
      REPARTO: Tim Kalkhof, Sarah Adler, Roy Miller, Zohar Shtrauss, Sandra Sadeh, Stephanie Stremler, Tamir Ben Yehuda, Eliezer Shimon,  Sagi Shemesh, Tagel Eliyahu.

          PRODUCTORA: Film Base Berlin/ Laila Films.

          DISTRIBUIDORA en ESPAÑA: Karma Films.

No hay comentarios:

Publicar un comentario