La coproducción entre
Estados Unidos y Alemania, Resident Evil está dirigida por Zach
Cregger compartiendo guion con Shay Hatten.
Bryan (Austin Abrams)
es el repartidor de una empresa de material médico a quien encomiendan una
misión urgente: transportar un órgano a un hospital situado en la alta montaña,
en mitad de una gran nevada. Sin importarle las inclemencias del tiempo, el
joven recoge el paquete y emprende el viaje esa misma noche. Mientras conduce y
habla con su novia por el móvil, una mujer aparece de la nada y la atropella de
forma inevitable. Tras el impacto, Bryan sale del vehículo para socorrerla y
sigue las huellas marcadas en la nieve que lo conducen hasta el cuerpo de la
víctima, tendida en el suelo en una postura grotesca. Al darse cuenta de que
sigue viva, decide subirla al coche para llevarla al hospital. Sin embargo, en
el trayecto es detenido por una patrulla de policía. Tras explicarle la
situación al agente, este, extrañado, acepta trasladar a la mujer a su vehículo
policial con la condición de que el joven lo siga sin intentar escapar. Al poco
tiempo, el coche patrulla pierde el control y se despeña por un barranco. Bryan
baja del automóvil y… lo vamos a dejar aquí. Sí, sé que queréis saber más, pero
os aseguro que me lo agradeceréis cuando vayáis a verla.
Lo primero que os contaré
es que estamos ante un auténtico e indiscutible reinicio de la saga. Nada de
marear la perdiz con historias pasadas. Aunque nunca he sido jugador de la
franquicia, muchos sabéis que el cine de terror es una de mis grandes pasiones
y he seguido de cerca varias de sus entregas cinematográficas. Por ello, la
gran sorpresa que me he llevado con esta producción es que la reinvención sea
absoluta, ofreciendo una historia completamente original y diferente a todo lo
visto anteriormente en la saga.
El gran acierto de esta
nueva propuesta recae sobre los hombros de Austin Abrams, quien ofrece
una interpretación impresionante cargando con el peso absoluto de la función.
Con él reímos, con él caemos y con él nos volvemos precavidos. Bryan no es el
clásico héroe de acción imbatible al que Hollywood nos tiene acostumbrados; es
un joven común y abrumado por una situación apocalíptica que le viene no
grande, sino gigantesca. Al principio, se mueve desde el recelo, el pánico y la
incomprensión más absoluta: huye de una anciana infectada que le persigue,
sobrevive de milagro a una descarga eléctrica, al brutal ataque de un perro
infectado en un granero y sufre una emboscada en el interior de una vivienda
donde intentaba pedir refugio. Pero esto son solo cuatro pinceladas. Sin
embargo, en lugar de rendirse, su desesperación se transforma en una
determinación de hierro: sobrevivir y entregar el maldito paquete. Abrams clava
esa evolución psicológica y física, pasando de esquivar los peligros con
verdadero pánico a terminar empuñando un arma y disparando con total normalidad
cuando la noche se vuelve una auténtica y sanguinaria carrera de obstáculos.
Pero os aseguro que lo mencionado aquí es solo el primer tramo hasta llegar a
la meta. ¿Existe meta?
Para responder a esa
pregunta, la película nos sumerge en una extenuante carrera de dificultades donde
el diseño de los peligros es tan aterrador como original. Al llegar a un pueblo
aparentemente desierto y con los coches cubiertos de nieve, Bryan se topa con
una estampa dantesca: decenas de personas agazapadas en los tejados que, de
repente, comienzan a lanzarse al vacío sobre él, estrellándose contra el suelo
y tiñendo la nieve de sangre –no descubro nada que el tráiler no muestre–. Una lluvia
de infectados que sirve como recurso visual impactante que dinamita cualquier
cliché del género. En medio de esta locura, Cregger se permite introducir
valiosas píldoras de humor y complicidad. Hay un momento glorioso –tranquilos,
no voy a decir cuál– en el que Bryan, tras superarlo, suelta toda la tensión
que lleva acumulada con el grito de “¡Videojuegos, sí!” Es un guiño que
despierta carcajadas y un homenaje explícito al lenguaje de la saga de Capcom,
recordándonos que estamos atrapados en una partida en tiempo real donde cada
esquina superada es un logro desbloqueado.
Y si Bryan es el rey
indiscutible de esta función, el resto del reparto opera exactamente como lo
que son: simples peones y comodines, de lujo, en un tablero de ajedrez mortal.
Al adentrarse en el epicentro de la pesadilla, los científicos de la Corporación
Umbrella –interpretados por Paul Walter Hauser y Zach Cherry
–reciben a nuestro protagonista con la esperanza de que el paquete médico que
transporta contenga la clave para frenar el brote. En este tramo, Zach Cregger
demuestra un colmillo afilado al utilizar a estos secundarios de excepción para
inyectar unas muy necesarias dosis de humor negro.
En este punto me voy a
detener, porque no deseo descubrir nada importante, pues os aseguro que el
filme merece la pena verlo desde la perspectiva del suspense más terrorífico y
desde la comedia irónica que se produce. Sin duda, esta vez sí felicito a los
guionistas, que logran con nota su objetivo, como también lo hace Dariusz
Wolski ofreciendo una fotografía clara, potente y directa, y por supuesto
el acompañamiento musical de los hermanos Holladay, que ya colaboraron
con él en la impactante Weapons. Para terminar, solo deciros que la he
disfrutado de principio a fin y que tú, amante del cine de suspense, no te la
puedes perder.
Mi nota es: 9
Estreno en España: 18 de
septiembre.
Reparto: Austin Abrams,
Zach Cherry, Kali Reis, Paul Walter Hauser, Hohnno Wilson, Juan Wilson, Devon
Stewart y Shaun W. Loeser.
Productora: Vertigo
Entertainment// Constantin Film// PlayStation Productions.
Distribuidora en España: Sony
Pictures Releasing de España.
Filmografía: El productor, guionista, actor y director, Zach Cregger estudió en The Field School y se graduó en el School of Visual Arts de Nueva York y fundó la compañía teatral The Whitest Kids U`Know. Ha trabajado como actor en un buen número de producciones y debutó en la dirección junto a Trevor Moore con “Miss Marzo” (2009), con quien también dirigió “The Civil War on Drugs” (2011), “Barbarian” (2022), “Weapons” (2025) y este año nos presenta “Resident Evil” (2026). Para televisión dirigió capítulos para series como “The Whitest Kids U`Know” (2007/2011), “WKUK Talk About Sketches” (2020/2021), “Self Suck Saturday” y “Newsboyz” ambas en (2020).

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