El gato con sombrero
está escrita y dirigida por Alessandro Carloni y Erica Rivinoja.
En ella vemos a un gato
antropomórfico, alto y delgado (voz de Bill Hader), colocarse su
pajarita y su sombrero de copa mágico con rayas rojas y blancas. Trabaja para
el Instituto de la Imaginación y de la Inspiración. Tras una de sus habituales
travesuras es despedido, pero en su defensa sale su amiga, comunicando al jefe,
Mr. Hoogeboom (voz de Giancarlo Esposito), que, según los estatutos, el
gato tiene una nueva oportunidad. A regañadientes, este acepta, pero le tiende
una trampa para que vuelva a liarla.
El destino del gato es la
casa de una familia compuesta por la madre, Carmen (voz de America Ferrera)
y sus dos hijos: Gabby (voz de Xochitl Gomez), una joven que toca la
trompeta y tiene mucha imaginación, y su hermano pequeño Sebastián (voz de Tiago
Martinez). La familia acaba de mudarse a una nueva casa y esa tarde los
niños se quedan solos. El gato, tras hablar con ellos y con el pez, que es la
mascota de Sebastián (voz de Matt Berry), comenzará a desplegar su fantasía
y a liarla parda. Pues el gato les explica que con el regresador lo
pueden arreglar todo, pero este dispositivo cae en una de las tres cajas: la de
Gabby, la de Sebastián o la de Carmen.
Para quienes no lo
sepáis, viene bien recordar que este felino no ha nacido ayer; tiene mucha
carrera por delante con su sombrero mágico, su pajarita y sus travesuras. Os
comento que este largometraje rescata a uno de los personajes más icónicos de
la literatura infantil y juvenil anglosajona: The Cat in the Hat, un clásico
de la literatura publicado en 1957 por el Dr. Seuss. El libro original
revolucionó las escuelas de Estados Unidos porque demostró que se podía enseñar
a leer a los niños sustituyendo los textos aburridos por pura rima, fantasía y
una maravillosa dosis de subversión.
Seguro que a muchos os
suena la cara de este gato porque Hollywood ya intentó adaptarlo en 2003 con
una película en acción real protagonizada por Mike Myers. Pero aquel trabajo,
más que una comedia infantil, parecía una peli de terror que a muchos les dejó
marcados. Por suerte, Warner Bros. Pictures Animation ha tomado las riendas con
los dos directores: Alessandro Carloni y Erica Rivinoja, para inaugurar
oficialmente un nuevo “Seussiverse” animado. Y ya os adelanto que esta vez sí
que han dado en la diana. Personalmente me he quedado con ganas de más, de
mucho más. La película, que tiene una duración cercana a las dos horas, se ha pasado
volando, así que, desde estas primeras líneas de la crítica, solicito
humildemente a Warner Bros. Pictures que pronto nos deleite con una nueva
entrega. Mis carcajadas creo que siguen resonando en la sala.
La película derrocha una
imaginación desbordante que se escapa de la pantalla. Destaca por su color
vibrante, con una paleta cromática infinita, toneladas de diversión para
pequeños y grandes, y un ritmo endiablado que te hace removerte en la butaca. Lo
interesante es que este despliegue visual no es gratuito; la imaginación se
convierte en el motor de la narrativa a través de un inteligente uso de los
personajes secundarios y de los objetos más cotidianos, que seguramente a más
de uno le despertarán recuerdos de la infancia. Elementos tan simples como los
dibujos que la madre guarda de sus hijos desde que eran pequeños –como tantas
madres hacen a escondidas con sus tesoros– o aquellos entrañables trabajos
manuales hechos con macarrones, cobran forma y se integran de manera magistral
en el diseño de las escenas, llenándolas de vida.
El núcleo de la historia
se construye en torno a la mudanza de la familia a su nuevo hogar. El conflicto
psicológico está excelentemente retratado a través de los dos hermanos: Gabby
se nos presenta como una adolescente inconformista que se resiste al cambio,
cuyo único deseo es regresar a su antigua casa con sus amigos y su grupo
musical; por el contrario, su hermano pequeño, Sebastián, encarna la inocencia
pura de esa edad en la que no existen las preocupaciones, y es mucho más fácil
dejarse llevar por la fantasía y el nuevo entorno.
Es precisamente ahí donde
entra en acción el Gato con Sombrero, un agente del caos que asume una misión
muy clara: hacerles comprender que los cambios no son malos y que, a veces, es
absolutamente necesario “liarla parda” para romper las barreras y desarrollar
todo nuestro potencial. Para lograrlo, el film propone un viaje fascinante en
el que el Gato crea tres mundos diferentes dentro de las tres cajas de la
mudanza. Al desplegar su magia, cada caja adquiere una profundidad infinita,
transformándose en un universo completamente diferente y personal que refleja
la psicología de cada personaje. A través de estas realidades mágicas, los
niños irán descubriendo lo verdaderamente importante de la vida: la verdadera
historia de su madre y el profundo amor que les profesa, oculto tras lo que
ellos inicialmente consideraban simple basura para triturar.
Este arrollador
despliegue visual es el resultado del minucioso trabajo del equipo de Warner
Bros. Pictures Animation. Bajo la dirección de Alessandro y Erica, el film huye
deliberadamente del fotorrealismo plano que inunda el cine digital actual para
abrazar una estética híbrida muy particular. Mediante una técnica que combina
el volumen en 3D con un bellísimo sombreado plano de estilo tradicional, cada
escena traslada a la pantalla ese universo de trazo libre, curvo y marcadamente
surrealista tan característico de los mundos del Dr. Seuss. Los creadores
consiguen que la pantalla parezca un lienzo en constante movimiento, donde las
formas imposibles cobran un sentido narrativo perfecto y la iluminación se
adapta al estado de ánimo de los personajes. Aunque la mayoría de las veces,
por no decir todas, desprende una energía positiva que cala en el espectador,
la cinta logra un equilibrio idílico entre la esencia visual de las
ilustraciones tradicionales y la espectacularidad de la animación moderna.
Otro de los grandes
aciertos de este largometraje es, sin duda, su vibrante apartado sonoro, que
funciona como el verdadero corazón de la historia. Que Gabby sea una apasionada
de la trompeta no es un detalle menor; la música se infiltra en cada rincón de
la película, lo que justifica ese ritmo contagioso que te atrapa en el asiento.
Las partituras originales corren a cargo del compositor Lorne Balfe,
quien logra equilibrar de manera sobresaliente las melodías más gamberras y
alocadas del Gato con los momentos de pura sensibilidad familiar.
A este despliegue
orquestal se le suman temas vocales que inyectan una energía brutal al metraje.
Destaca especialmente la pegadiza canción principal, “The Cat in the Hat
Theme Song”, a cargo de Fitz y Tim Minchin con la divertida
colaboración de Bill Hader, o el potente tema “CATastrophe”
interpretado por Hilary Duff. Las canciones no se sienten metidas con
calzador; al contrario, actúan como el puente perfecto para subrayar el viaje
emocional de los hermanos, logrando que la banda sonora se quede grabada en la
cabeza mucho después de que se enciendan las luces de la sala.
En resumen, El gato
con sombrero es mucho más que un entretenimiento pasajero o un festival de
gags visuales. Detrás de su imponente colorido, sus pegadizas melodías y el
cuidado guion, el film esconde un mensaje profundamente conmovedor sobre la
resiliencia familiar. Nos enseña que los cambios y las mudanzas, aunque asusten
y nos saquen de nuestra zona de confort, no tienen por qué romper nuestros
vínculos; al contrario, pueden ser la oportunidad perfecta para reconstruirnos
y sacar lo mejor de nosotros mismos. Pero, sobre todo, la película nos deja un
recordatorio vital que resuena con fuerza en lo que el propio gato repite: no
debemos tener miedo a “liarla parda”, porque es precisamente del caos y de
romper las barreras de donde nacen el verdadero aprendizaje, la madurez y todo
nuestro potencial. Los recuerdos compartidos y el amor incondicional de una
madre no son “basura para triturar”, sino el verdadero tesoro que nos mantiene
unidos ante cualquier tormenta y la verdadera herencia que nadie nos podrá
arrebatar. Es una obra imprescindible, cargada de sensibilidad y valores, donde
la imaginación y la locura se desatan como la mejor terapia para sanar. No
olvidemos nunca nuestra imaginación ni al niño que llevamos dentro, porque
nunca sabemos cuándo lo vamos a precisar. Yo ya estoy deseando repetir la
experiencia.
Mi nota es: 10
Estreno en España: 6 de
noviembre.
Reparto de voces: Bill
Hader, Giancarlo Esposito, Matt Berry, America Ferrera, Bowen Yang, Quinta
Brunson, Xochitl Gomez, Paula Pell, Tituss Burgess y Tiago Martinez.
Productora: Warner Bros.
Pictures Animation// Dr. Seuss Enterprises// Warner Bros.// A Stern Talking To.
Distribuidora en España:
Warner Bros. Pictures España.
Filmografía: El escritor,
animador, director de arte y director de cine, Alessandro Carloni, estudió
filosofía y literatura en la Universidad de Milán. Se inició en la industria
del cine con tan solo 18 años, trabajando en videos musicales, comerciales y
cortometrajes. Debutó junto a Gabriele Pennacchioli con el cortometraje “The
Shark and the Piano” (2001) y en el largometraje con “Kung Fu Panda 3” (2016) y
este año nos ofrece “El gato con sombrero” (2026). También cuenta con el corto
“Panda Paws” (2016). En cuanto a la guionista, productora y directora Erica
Rivinoja, estudió en la Hobbs High School donde se graduó en 1995 y debuta
en el largometraje con “El gato con sombrero” (2026) junto a Alessandro Carloni.
