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jueves, 5 de noviembre de 2026

EL GATO CON SOMBRERO: CRÍTICA DE CINE

El gato con sombrero está escrita y dirigida por Alessandro Carloni y Erica Rivinoja.

En ella vemos a un gato antropomórfico, alto y delgado (voz de Bill Hader), colocarse su pajarita y su sombrero de copa mágico con rayas rojas y blancas. Trabaja para el Instituto de la Imaginación y de la Inspiración. Tras una de sus habituales travesuras es despedido, pero en su defensa sale su amiga, comunicando al jefe, Mr. Hoogeboom (voz de Giancarlo Esposito), que, según los estatutos, el gato tiene una nueva oportunidad. A regañadientes, este acepta, pero le tiende una trampa para que vuelva a liarla.

El destino del gato es la casa de una familia compuesta por la madre, Carmen (voz de America Ferrera) y sus dos hijos: Gabby (voz de Xochitl Gomez), una joven que toca la trompeta y tiene mucha imaginación, y su hermano pequeño Sebastián (voz de Tiago Martinez). La familia acaba de mudarse a una nueva casa y esa tarde los niños se quedan solos. El gato, tras hablar con ellos y con el pez, que es la mascota de Sebastián (voz de Matt Berry), comenzará a desplegar su fantasía y a liarla parda. Pues el gato les explica que con el regresador lo pueden arreglar todo, pero este dispositivo cae en una de las tres cajas: la de Gabby, la de Sebastián o la de Carmen.

Para quienes no lo sepáis, viene bien recordar que este felino no ha nacido ayer; tiene mucha carrera por delante con su sombrero mágico, su pajarita y sus travesuras. Os comento que este largometraje rescata a uno de los personajes más icónicos de la literatura infantil y juvenil anglosajona: The Cat in the Hat, un clásico de la literatura publicado en 1957 por el Dr. Seuss. El libro original revolucionó las escuelas de Estados Unidos porque demostró que se podía enseñar a leer a los niños sustituyendo los textos aburridos por pura rima, fantasía y una maravillosa dosis de subversión.

Seguro que a muchos os suena la cara de este gato porque Hollywood ya intentó adaptarlo en 2003 con una película en acción real protagonizada por Mike Myers. Pero aquel trabajo, más que una comedia infantil, parecía una peli de terror que a muchos les dejó marcados. Por suerte, Warner Bros. Pictures Animation ha tomado las riendas con los dos directores: Alessandro Carloni y Erica Rivinoja, para inaugurar oficialmente un nuevo “Seussiverse” animado. Y ya os adelanto que esta vez sí que han dado en la diana. Personalmente me he quedado con ganas de más, de mucho más. La película, que tiene una duración cercana a las dos horas, se ha pasado volando, así que, desde estas primeras líneas de la crítica, solicito humildemente a Warner Bros. Pictures que pronto nos deleite con una nueva entrega. Mis carcajadas creo que siguen resonando en la sala.

La película derrocha una imaginación desbordante que se escapa de la pantalla. Destaca por su color vibrante, con una paleta cromática infinita, toneladas de diversión para pequeños y grandes, y un ritmo endiablado que te hace removerte en la butaca. Lo interesante es que este despliegue visual no es gratuito; la imaginación se convierte en el motor de la narrativa a través de un inteligente uso de los personajes secundarios y de los objetos más cotidianos, que seguramente a más de uno le despertarán recuerdos de la infancia. Elementos tan simples como los dibujos que la madre guarda de sus hijos desde que eran pequeños –como tantas madres hacen a escondidas con sus tesoros– o aquellos entrañables trabajos manuales hechos con macarrones, cobran forma y se integran de manera magistral en el diseño de las escenas, llenándolas de vida.

El núcleo de la historia se construye en torno a la mudanza de la familia a su nuevo hogar. El conflicto psicológico está excelentemente retratado a través de los dos hermanos: Gabby se nos presenta como una adolescente inconformista que se resiste al cambio, cuyo único deseo es regresar a su antigua casa con sus amigos y su grupo musical; por el contrario, su hermano pequeño, Sebastián, encarna la inocencia pura de esa edad en la que no existen las preocupaciones, y es mucho más fácil dejarse llevar por la fantasía y el nuevo entorno.

Es precisamente ahí donde entra en acción el Gato con Sombrero, un agente del caos que asume una misión muy clara: hacerles comprender que los cambios no son malos y que, a veces, es absolutamente necesario “liarla parda” para romper las barreras y desarrollar todo nuestro potencial. Para lograrlo, el film propone un viaje fascinante en el que el Gato crea tres mundos diferentes dentro de las tres cajas de la mudanza. Al desplegar su magia, cada caja adquiere una profundidad infinita, transformándose en un universo completamente diferente y personal que refleja la psicología de cada personaje. A través de estas realidades mágicas, los niños irán descubriendo lo verdaderamente importante de la vida: la verdadera historia de su madre y el profundo amor que les profesa, oculto tras lo que ellos inicialmente consideraban simple basura para triturar.

Este arrollador despliegue visual es el resultado del minucioso trabajo del equipo de Warner Bros. Pictures Animation. Bajo la dirección de Alessandro y Erica, el film huye deliberadamente del fotorrealismo plano que inunda el cine digital actual para abrazar una estética híbrida muy particular. Mediante una técnica que combina el volumen en 3D con un bellísimo sombreado plano de estilo tradicional, cada escena traslada a la pantalla ese universo de trazo libre, curvo y marcadamente surrealista tan característico de los mundos del Dr. Seuss. Los creadores consiguen que la pantalla parezca un lienzo en constante movimiento, donde las formas imposibles cobran un sentido narrativo perfecto y la iluminación se adapta al estado de ánimo de los personajes. Aunque la mayoría de las veces, por no decir todas, desprende una energía positiva que cala en el espectador, la cinta logra un equilibrio idílico entre la esencia visual de las ilustraciones tradicionales y la espectacularidad de la animación moderna.

Otro de los grandes aciertos de este largometraje es, sin duda, su vibrante apartado sonoro, que funciona como el verdadero corazón de la historia. Que Gabby sea una apasionada de la trompeta no es un detalle menor; la música se infiltra en cada rincón de la película, lo que justifica ese ritmo contagioso que te atrapa en el asiento. Las partituras originales corren a cargo del compositor Lorne Balfe, quien logra equilibrar de manera sobresaliente las melodías más gamberras y alocadas del Gato con los momentos de pura sensibilidad familiar.

A este despliegue orquestal se le suman temas vocales que inyectan una energía brutal al metraje. Destaca especialmente la pegadiza canción principal, “The Cat in the Hat Theme Song”, a cargo de Fitz y Tim Minchin con la divertida colaboración de Bill Hader, o el potente tema “CATastrophe” interpretado por Hilary Duff. Las canciones no se sienten metidas con calzador; al contrario, actúan como el puente perfecto para subrayar el viaje emocional de los hermanos, logrando que la banda sonora se quede grabada en la cabeza mucho después de que se enciendan las luces de la sala.

En resumen, El gato con sombrero es mucho más que un entretenimiento pasajero o un festival de gags visuales. Detrás de su imponente colorido, sus pegadizas melodías y el cuidado guion, el film esconde un mensaje profundamente conmovedor sobre la resiliencia familiar. Nos enseña que los cambios y las mudanzas, aunque asusten y nos saquen de nuestra zona de confort, no tienen por qué romper nuestros vínculos; al contrario, pueden ser la oportunidad perfecta para reconstruirnos y sacar lo mejor de nosotros mismos. Pero, sobre todo, la película nos deja un recordatorio vital que resuena con fuerza en lo que el propio gato repite: no debemos tener miedo a “liarla parda”, porque es precisamente del caos y de romper las barreras de donde nacen el verdadero aprendizaje, la madurez y todo nuestro potencial. Los recuerdos compartidos y el amor incondicional de una madre no son “basura para triturar”, sino el verdadero tesoro que nos mantiene unidos ante cualquier tormenta y la verdadera herencia que nadie nos podrá arrebatar. Es una obra imprescindible, cargada de sensibilidad y valores, donde la imaginación y la locura se desatan como la mejor terapia para sanar. No olvidemos nunca nuestra imaginación ni al niño que llevamos dentro, porque nunca sabemos cuándo lo vamos a precisar. Yo ya estoy deseando repetir la experiencia.

Mi nota es: 10

Estreno en España: 6 de noviembre.

Reparto de voces: Bill Hader, Giancarlo Esposito, Matt Berry, America Ferrera, Bowen Yang, Quinta Brunson, Xochitl Gomez, Paula Pell, Tituss Burgess y Tiago Martinez.

Productora: Warner Bros. Pictures Animation// Dr. Seuss Enterprises// Warner Bros.// A Stern Talking To.

Distribuidora en España: Warner Bros. Pictures España.

Filmografía: El escritor, animador, director de arte y director de cine, Alessandro Carloni, estudió filosofía y literatura en la Universidad de Milán. Se inició en la industria del cine con tan solo 18 años, trabajando en videos musicales, comerciales y cortometrajes. Debutó junto a Gabriele Pennacchioli con el cortometraje “The Shark and the Piano” (2001) y en el largometraje con “Kung Fu Panda 3” (2016) y este año nos ofrece “El gato con sombrero” (2026). También cuenta con el corto “Panda Paws” (2016). En cuanto a la guionista, productora y directora Erica Rivinoja, estudió en la Hobbs High School donde se graduó en 1995 y debuta en el largometraje con “El gato con sombrero” (2026) junto a Alessandro Carloni.

miércoles, 12 de agosto de 2026

CUENTA ATRÁS: CRÍTICA DE CINE

 

Cuenta Atrás está dirigida por David Mackenzie con guion de Ben Hopkins. “Una propuesta de luces y sombras que necesita aire para respirar, pero cumple como distracción pasajera.

Las primeras imágenes nos sitúan en pleno centro de Paddington, donde unas obras de construcción en un solar se ven interrumpidas por un hallazgo alarmante: uno de los trabajadores alerta de que han encontrado una supuesta bomba de la Segunda Guerra Mundial sin explotar. La superintendente Zuzana Greenfield (Gugu Mbatha-Raw) ordena acordonar la zona y evacuar a los ciudadanos a un lugar seguro. Llaman a una puerta para que salga toda la gente y nadie contesta, aunque nosotros sabemos que sí hay gente en el interior; y más cuando vemos moverse las cortinas de una de las ventanas de dicho edificio. Enseguida descubriremos que se trata de una banda de ladrones cuyo objetivo es robar el banco Al Muraqabah en Edgware Road, bajo las órdenes de Giorgos Karalis (Theo James).

Pongamos que he visto muchas, tal vez demasiadas películas de atracos. Cuando uno acumula a sus espaldas tantas tramas ingeniosas y ejecuciones técnicas impecables dentro del género, coge vicios y es inevitable ponerse exigente; por eso mismo, Cuenta atrás me ha dejado un tanto frío. La propuesta naufraga debido a un guion predecible y, sobre todo, a una narrativa visual que avanza a trompicones.

Resulta difícil asimilar que estemos ante un filme firmado por el mismo realizador que nos deslumbró con el excelente wéstern social Comanchería o con el tenso y asfixiante pulso de Relay (El intermediario). Es desconcertante que, al adentrarse en el cine de robos, Mackenzie entregue una obra tan confusa y a la vez predecible. Esta deriva se percibe en un guion con lagunas y en un montaje atropellado, demasiados planos que no dicen nada y otros que deberían contar más y todo, quizás, por buscar más   ritmo cuando no es preciso. Hay historia y momentos que precisan su propio tiempo y necesitan aire para respirar, y más cuando coexisten dos tramas tan dispares como la del robo y la de la desactivación de la bomba. Bajo mi modesta opinión, el lenguaje cinematográfico se diluye aquí en situaciones inverosímiles. Si la película logra mantenernos en la butaca, no es por la solidez de su suspense, sino estrictamente por el alivio de un metraje muy medido que no estira el chicle innecesariamente.

Toca hablar de ellos, quienes dan vida al texto: un reparto que se convierte en el verdadero salvavidas de la función. A pesar de que el guion carece de la profundidad psicológica necesaria, la cinta cuenta con un interesante trío actoral. Aaron Taylor-Johnson y Theo James sostienen el pulso con un magnetismo incuestionable, derrochando el carisma necesario para que sus personajes no queden desdibujados en medio del caos. Asimismo, cabe hacer una mención muy especial para Gugu Mbatha-Raw; su encarnación de la superintendente Greenfield se apoya en un trabajo de campo sumamente comedido, resultando increíblemente creíble. En definitiva, nos encontramos ante una buena dirección actoral, aunque esta tropiece con la general.

En cuanto a la parte técnica, me ha sorprendido el director de fotografía Giles Nuttgens, quien habitualmente trabaja con Mackenzie. Nuttgens rompe drásticamente con la sofisticación cromática y el mimo por las texturas que nos deslumbraron en Comanchería o Relay. En esta ocasión, opta por una iluminación marcadamente cruda, retratando el asfalto y el asedio londinense con gran naturalidad, tal y como lo contemplaría cualquiera que pise esas calles. Pienso que el renunciar a la elegancia visual funciona como un recurso intencionado, pues al despojar el encuadre de cualquier artificio estético, el espectador se ve obligado a focalizar su atención en la inmediatez de lo que sucede, desvinculándose por completo del decorado.

En la misma línea de contención visual se mueve la banda sonora compuesta por Tony Doogan, aliado incondicional en el universo sonoro de Mackenzie. La música ejerce aquí de perfecta acompañante durante todo el metraje; no busca sobresalir con melodías individuales ni regalar temas memorables que distraigan la atención, sino que se mimetice de forma orgánica con cada plano de la fotografía sin alterar la suma del todo.

En definitiva, Cuenta atrás es una propuesta lastrada por evidentes luces y sombras que, para el espectador curtido en el género de atracos, su trama resultará previsible desde el primer acto. Sin embargo, como ya he mencionado, gracias al indiscutible carisma de su trío protagonista, un metraje muy comedido y algunas de sus escenas de acción, la película logra distraer al público mientras consume sus palomitas.  En definitiva, ese es el propósito del cine, entretener en mayor o menor medida, pero también debo decir, que este filme es una obra menor en la carrera de Mackenzie.

Mi nota es: 5

ESTRENO EN ESPAÑA: 14 de agosto.

REPARTO: Aaron Taylor-Johnson, Theo James, Sam Worthington, Gugu Mbatha-Raw, Saffron Hocking, Honor Swinton Byrne, Elham Ahsas, Luke Mably, Nabil Elouahabi, Iain Fletcher, Arron Long, Jorge León Martinez, Atul Sharma, Naveed Khan, Lian Edwards, Joakim Skarli, Rami Nasr, Bharat Mistri, George Pavlidis, Teddy Jay, Richa Prakash, Abdul Basith, Abid Mohammed, Idris Fertout, Taylor Coombes, Alexander Arnold, Samuel Oatley, Vanluke Watson, Lee Hunter, Laurie Duncan, Karen Seacombe, Patrick Pearson, Griffin Stevens, Nisaro Karim, Hannah Collins, Mary Doherty, Anjna Chawhan, Amie Francis, Kris Knight, Liam Ballantyne, Aslan Amjad, Alex Hames, Janny Coates, Luke Mackenzie, Tom Myles, Anshuman Bajaj, Dave Caine, Pádraig Greenwood, Marton Virag y Jonathan Grove.

PRODUCTORA: ACE// Sigma Films.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Diamond Films España.

FILMOGAFIA DEL DIRECTOR: El productor y director, David Mackenzie, estudió en el Duncan of Jordanstone College of Art and Design en Dundee. Es cofundador de la productora Sigma Films con sede en Glasgow. Sus primeros trabajos fueron los cortometrajes “Dirty Diamonds” (1994), “Wanting and Getting” (1995), “California Sunshine” (1997), “Somersault” y “Marcie´s Dowry” (2000). En el largometraje debutó con “The Last Great Wilderness” (2002), “Young Adam” (2003), “Obsesión” (2005), “Hallam Foe” (2007), “American Playboy” (2009), “Perfect Sense” y “You Instead” ambas en (2011), “Convicto” (2013), “Comanchería” (2016), “El rey proscrito” (2018), “Relay” (2024) y ahora llega a nuestras salas “Cuenta atrás” (2026). Cuenta también con capítulos de las miniseries: Lloyds Bank Channel 4 Film Challenge” (1997), “Hecho en casa” (2020) y “Por mandato del cielo” (2022).