Sé que mi crítica en esta
ocasión llega un poco tarde, pero es que este verano ha sido una auténtica
locura. Aunque muchos de vosotros ya la habréis visto y otros tantos habréis
leído un buen número de críticas, no quería dejar mi blog sin subir la mía personal,
así que aquí va.
La Odisea está dirigida
por Christopher Nolan, quien se basa en la obra inmortal de Homero para crear
su propio guion cinematográfico y visual. La historia nos sitúa en dos frentes
principales. Por un lado, el rey griego de Ítaca y veterano de la Guerra de
Troya, Odiseo (Matt Damon), se encuentra retenido en la isla de Ogigia
junto a la ninfa Calipso (Charlize Theron), quien intenta convencerlo
para que viva con ella ofreciéndole a cambio la inmortalidad, conviviendo en
ese espacio con la presencia de la diosa Atenea (Zendaya). Por otro
lado, la acción nos traslada a Ítaca. Preocupados por no tener noticias de
Odiseo y ante la urgente necesidad de tener un nuevo rey, un gran número de
pretendientes han tomado el palacio. Su intención es conquistar a Penélope (Anne
Hathaway), esposa de Odiseo, quien no tiene la menor intención de volverse
a casar pues espera fielmente a que su marido regrese. Junto a ella se
encuentra su hijo Telémaco (Tom Holland), movido por la fuerte intención
de encontrar a su padre, mientras lidia con la constante presión de los
pretendientes, entre los que destaca el peligroso y engreído Antínoo (Robert
Pattinson).
Al enfrentarse a una
película de Nolan, sea una historia real, ficción o como en este caso, una obra
de la literatura universal, hay que ir con la mente abierta y liberados de
ciertos prejuicios. Quienes somos fans incondicionales de su ingenio, maestría
y deslumbrante cinematografía, sabemos muy bien que nos puede sorprender con lo
más inesperado.
De entrada, una de las
cosas que más me chocó de esta obra es el enfoque de la inclusión. Si bien
estoy de acuerdo en que la diversidad debe abrirse camino no solo en el cine,
sino en cualquier campo de la vida, hay que ser cauto en las decisiones. Si algo
me chirrió fue ver a Atenea y a Helena interpretadas por dos actrices de raza
negra. Resulta un poco chocante para lo que uno espera de la iconografía
clásica, aunque como las dos son maravillosas actrices, te puedes acostumbrar
perfectamente a lo largo del metraje. Pero… ¿era realmente necesario un cambio que,
a mi gusto, resulta tan prescindible? ¿Qué aporta romper el rigor visual más
allá de sumarse a una tendencia de inclusión que a veces se siente forzada?
Como os comentaba al
inicio, he tenido un verano movidito. Y es que, precisamente cuando esta
película entraba en su fase de estreno, yo comenzaba mi viaje por tierras
griegas, disfrutando de esa cultura milenaria que tanto amo. Entre algunos de
sus monumentos, pude contemplar la imponente presencia histórica y escultural
de la diosa Atenea. Imaginad, por tanto, el choque conceptual cuando regreso y
me siento en una sala IMAX. Creo que, simplemente, es cuestión de saber cuándo
se debe ser inclusivo y cuándo es mejor ceñirse a una identidad estética,
aunque hablemos de realidades mitológicas.
Superado el impacto del
reparto –léase con ironía–, lo verdaderamente divertido es entrar en el juego
que nos propone Nolan. Para quienes conocemos la historia de Homero, es verdad
que las libertades que se toma el director pueden chocar al principio. Sin
embargo, una vez que te dejas llevar, la propuesta se acepta de forma muy
positiva. Nolan demuestra que es un maestro del suspense psicológico: en lugar
de contarnos una aventura lineal de barcos y monstruos, convierte el viaje en
un puzzle mental. Odiseo va recuperando los recuerdos de forma fragmentada,
haciendo que el espectador comparta con él esa misma sensación de estar
perdido, agotado, devorado por los remordimientos de la guerra de Troya y con
un único propósito: regresar junto a su amada Penélope y su hijo Telémaco.
Esa tensión explota por
completo en la impresionante escena del Hades. Diseñada para exprimir al máximo
las pantallas IMAX, Nolan crea una atmósfera asfixiante. Los fantasmas de los
soldados troyanos caídos acosan a la tripulación con una escala visual que te
clava en la butaca; impresionantes gigantes con sus corazas se muestran
dispuestos a la lucha, dejando claro que los peores monstruos del viaje son los
que el propio Odiseo lleva en su conciencia por el engaño del Caballo de Troya.
En medio de todo esto, el
papel de Atenea funciona de maravilla. Nolan pasa de los dioses típicos que
lanzan rayos por capricho o ponen obstáculos difíciles de superar; aquí la
diosa ayuda a Odiseo, pero no se lo pone nada fácil: le obliga a mirar de
frente sus errores antes de permitirle regresar al hogar. Es un enfoque muy
interesante que le da a la película un punto de madurez que le sienta genial al
relato.
Si hay una secuencia que
define la grandeza técnica de esta producción, es sin duda el brutal encuentro
en la cueva del Cíclope Polifemo. En una era cinematográfica saturada que
confía todo a las pantallas verdes, Nolan se mantiene firme en su cruzada por
el realismo y pasa por completo de los abusos del CGI. Para el espectador que
busca una experiencia real, el resultado es un triunfo de la vieja escuela.
Para lograrlo, el director trasladó al equipo a localizaciones reales en
Grecia, filmando la secuencia en la imponente y milenaria Cueva de Néstor, en
la región del Peloponeso. Tras transformar este espacio arqueológico en un
impresionante plató natural, Christopher metió en sus profundidades una colosal
marioneta mecánica de casi 18 metros de altura, consiguiendo que el peligro sea
físico y palpable. No hay trampa digital; el terror de los hombres atrapados en
la piedra es real porque el monstruo que los acecha en la penumbra comparte su
mismo espacio.
Esa crudeza técnica
encuentra su reflejo perfecto en el compromiso absoluto del reparto. Matt
Damon nos regala un Odiseo extraordinario que huye del héroe invulnerable;
su transformación física y su mirada cansada transmiten el desgaste de un
hombre que se sabe astuto pero roto por dentro. Para mí, una de las escenas más
emotivas y conmovedoras es la que mantiene con su esposa Penélope y es que Anne
Hathaway es otro de los pesos fuertes en esta obra cinematográfica. En su
interpretación no solo percibimos su dolor ante la ausencia de Odiseo, sus
silencios para no quebrar la paz, el peso de sus responsabilidades, sino
también el amor y protección hacia su hijo Telémaco, el abandono ante el mundo
–representado por esa reja que la separa del resto– y la inteligencia de
mantener el reinado sin rey. Y en ese triángulo invisible nos encontramos con Robert
Pattinson que, si bien clava su personaje, tal vez al tenerlo en mi mente
en otros papeles tan diferentes, no me lo creí del todo; aunque reconozco que
su retrato de ser ambicioso, despótico y cobarde es excelente. En ese lado de
los secundarios importantes cabe destacar a dos mujeres que hoy en día copan
toda la atención en la industria: Zendaya, dando vida a una Atenea más
humana que diosa y Lupita Nyong'o,
quien encarna con precisión a Helena y Clitemnestra.
Nolan con sus anteriores
trabajos ya nos ha demostrado que es sinónimo de innovación, de revestir al
séptimo arte con un envoltorio técnico que deslumbra en la gran pantalla y enmudece
a nuestros sentidos, aunque en ocasiones se exceda y no piense en el público de
a pie, al que puede despistar con sus alardes conceptuales. En esta producción,
la fotografía de Hoyte van Hoytema captura la luz del Mediterráneo con
una textura física casi tangible, regalándonos secuencias sobrecogedoras. A
esto se suma la atronadora banda sonora de Ludwig Göransson, quien logra
distanciarse de los ecos habituales del cine épico mezclando percusiones
viscerales con sutiles arreglos electrónicos, creando un muro de sonido que te
envuelve por completo. No cabe la menor duda de que la película puede ser
criticada por sus licencias cinematográficas, algunas casi imperdonables, pero
lo que sí nos demuestra una vez más es la capacidad que tiene para crear
espectáculos audiovisuales apabullantes y únicos gracias al formato IMAX de
70mm en el que fue concebida o la manera en que narra sus historias. Mima al
milímetro el diseño de cada plano gracias a la tecnología que tiene a su
alcance, pero debe ser consciente de que solo unos pocos privilegiados en
grandes ciudades pueden optar a este sistema. Nolan debería pensar que el cine
no es solo para un puñado de espectadores que pueden acudir a estas salas, sino
también para esas pequeñas salas que se encuentran en pequeñas poblaciones.
A pesar de este tirón de
orejas, el clímax final en el palacio de Ítaca es pura tensión cinematográfica.
Para quienes aún no la hayan visto y sin descubrir nada, cabe destacar que está
rodado con un pulso firme y una violencia seca que huye del espectáculo
coreográfico de superhéroes. En definitiva, no es una obra perfecta –no creo
que el propio Nolan lo persiguiera–, sino una cita obligatoria que abre
múltiples frentes; abarca desde la ambición universal de sus saltos temporales
hasta aspectos más triviales, como su obsesión por el IMAX. Pero, por encima de
todo, es una propuesta valiente, humana y arrolladora que no dejará a nadie
indiferente, demostrando que el cine a gran escala aún tiene cosas que decir.
Mi nota es: 8.5
Estreno en España: 17 de
julio.
Reparto: Matt Damon, Tom
Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Himesh Patel, John Leguizamo,
Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron, Jon Bernthal, Lupita Nyong'o, Ben
Safdie, Bill Irwin, Elliot Page, James Remar, Ryan Hurst, Corey Hawkins, Iddo
Goldberg, Mia Goth, Logan Marshall-Green, Will Yun Lee, Jimmy Gonzales, Andrew
Howard, Jovan Adepo, Jesse Garcia, Josh Stewart, Sean Avery, Anthony Molinari,
Ian Casselberry, Travis Scott, Rafi Gavron, Shiloh Fernandez, Elyes Gabel, Kate
Fuglei, Nick Tarabay, Maurice Compte, Michael Vlamis, Brian Vernel y Stephen
Murphy.
Productora: Syncopy
Production / Universal Pictures.
Distribuidora en España: Universal
Pictures International Spain.
Filmografía: El guionista, productor, editor y director Christopher Nolan desde muy joven desarrolló interés por el cine. Estudió literatura inglesa en la University College de Londres y debutaría con los cortometrajes: “Tarantella” (1989), “Larceny” (1996) y “Doodlebug” (1997) y en el largometraje con “Following” (1998) continuando con “Memento” (2000), “Insomnio” (2002), “Batman Begins” (2005), “El truco final: El prestigio” (2006), “El caballero oscuro” (2008), “Origen” (2010), “El caballero oscuro: la leyenda renace” (2012), “Interstellar” (2014), “Dunkerque” (2017), “Tenet” (2020), “Oppenheimer” (2023) y este año nos ofrece “La Odisea” (2026). También cuenta con el cortometraje documental “Quay” (2015).
