viernes, 13 de enero de 2023

HOLY SPIDER (ARAÑA SAGRADA): CRÍTICA DE CINE

La coproducción entre Dinamarca, Alemania, Francia y Suecia, Holy Spider (Araña Sagrada), está dirigida por Ali Abbasi compartiendo guion con Afshin Kamran Bahrami. “Todo hombre debe enfrentarse a aquello que desea evitar”

Una mujer deja a su hijo pequeño durmiendo, mientras se interna en la noche de la ciudad santa de Mashhad, una de las ciudades más sagradas de Irán. Se acicala en unos baños públicos y consume droga que la vende una anciana en la calle, mientras busca clientes que la paguen por sus servicios. Uno de esos clientes será Saeed (Mehdi Bajestani) el cual, tras engatusar a la joven, la estrangula con un pañuelo. Saeed está casado con Fátima (Forouzan Jamshidnejad) con quien tiene tres hijos: dos niñas y un niño.

A la ciudad llega una periodista desde Teherán, Rahimi (Zar Amir- Ebrahimi), con el fin de investigar los asesinatos de las mujeres, que se están cometiendo en el lugar. Contacta con un escritor especializado en temas criminales, Sharifi (Arash Ashtiani). Ambos se involucran en el caso, pero se encontrarán con el problema de que el criminal nunca deja pistas y la policía parece no estar interesada en descubrir al culpable.

El guionista y director, Ali Abbasi, estudió en la Universidad Politécnica de Teherán hasta el año 2002, año en el que se trasladó a Estocolmo para continuar en la Real Academia de las Ciencias de Suecia y tras su graduación en Artes en 2007, se inscribió y graduó en la Escuela Nacional de Cine de Dinamarca en 2011. Sus primeros trabajos estuvieron relacionados con el cortometraje: “Officer Relaxing After Duty” 2008, “I mørket er lYset” 2010 y “M for Markus” 2011, para debutar en el largometraje con “Shelley” 2016, “Border” 2018 y este año ofrecernos “Holy Spider” 2022.

Holy Spider es un apasionante thriller de suspense basado en hechos reales, los sucedidos en Irán en el año 2001, año en el que Saeed Hanaei, más conocido como el “Asesino de Arañas” mató a 16 prostitutas y casi a 17, como afirma, jactándose en un momento determinado, durante una entrevista. Un criminal que tenía a sus espaldas un importante historial de homicidios en serie y aun así, se le respetaba en su comunidad, pues al igual que él, muchos consideraban que eliminar a las prostitutas era necesario para limpiar las impurezas morales de la sociedad. Pero Abbasi, no se conforma con relatarnos esta historia, que en sí ya esa dura, sino que profundiza en la sociedad iraní, el papel que juega la mujer en dicho país o debería decir, las vejaciones a las que son sometidas, el vivir bajo el yugo machista y las tensiones que dichas situaciones generan.

Ali Abbasi, desde los primeros minutos del films, nos pone en situación, por un lado, mostrándonos al asesino y como impúdicamente mataba a sus víctimas usando los propios pañuelos con los que cubrían sus cabezas y por otra parte, a la protagonista, a esa periodista emancipada que no tiene miedo al enfrentamiento con los hombres, pero que decide, por voluntad propia y así poder realizar su trabajo con total libertad, usar el Chador, esa prenda que cortada de forma semicircular se colocan las mujeres sobre la cabeza y cubre todo el cuerpo salvo la cara. Nos ofrece un mundo retrógrado, gobernado por hombres en el cual la mujer no tiene voz y sí el estar sometida, como podemos observar durante todo el filme. Uno de esos impactantes instantes lo encontramos en la escena en la cual el jefe de policía está hablando con Rahimi y en un alarde de prepotencia para que abandone su investigación, la va arrinconando entre las palabras y los gestos. Imágenes de un realismo tal, que nos corta la respiración.

Una narración que nos obliga a mirar y escuchar con atención, siendo testigos de la actuación de la policía de la moral, de la prohibición de alojar a mujeres en un hotel, si van solas; del acoso como acto de superioridad del hombre, de la educación que se imparte a los más jóvenes, de los chanchullos entre policía e incluso los políticos, del poder del patriarcado, el machismo e incluso el aplaudir el feminicidio. Abbasi, desde ese país en el que se siente libre disfrutando de su nacionalidad danesa, nos presenta un cruel retrato de Irán, dirigido con mano firme, sin tapujos y sustentado por las magníficas interpretaciones.

Destacaría en primer lugar a Zar Amir-Ebrahimi, encarnando a Rahimi, clara representación del coraje y la valentía de la mujer luchadora, en busca de la verdad y quien aun escuchando las burlas e incluso el asedio de los “machitos” que la rodean, jamás se aminora, pisando firme y con la cabeza alta; ante esta excelente interpretación, el espectador claudica, la acompaña e incluso la arropa desde la butaca. Mehdi Bajestani, en el papel del cruel y sádico Saeed. Un personaje que duele en lo más profundo del alma y más, cuando le escuchamos que él no es culpable, que cumple la voluntad de Dios, y el tercero, en este excepcional trío sería Arash Ashtiani, como el escritor que está siempre vigilante y se convierte en la sombra de la periodista. El hombre que sabiendo los males que asolan a su país, prefiere, en determinados instantes, mantener las distancias, pues sabe que su vida, corre peligro. Tres impecables interpretaciones que junto al resto del elenco nos ofrecen un filme de denuncia apoyado por un enérgico ritmo, una sobrecogedora banda sonora de Martin Dirkov y la sencilla, realista y estremecedora fotografía de Nadim Carlsen.

Mi nota es: 8,5

ESTRENO EN ESPAÑA: 13 de enero.

REPARTO: Zar Amir-Ebrahimi, Mehdi Bajestani, Arash Ashtiani, Forouzan Jamshidnejad, Mesbah Taleb, Alice Rahimi, Sara Fazilat, Sina Parvaneh y Nima Akbarpour.

PRODUCTORA: Profile Pictures// ONE TWO Films// Nordisk Film Productions// Wild Bunch// Why Not Productions// arte France Cinéma.

DISTRIBUIDORA EN ESPAÑA: Karma Films y Bteam Pictures.

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