viernes, 7 de diciembre de 2018

GALVESTON: CRÍTICA DE CINE


         Basándose en la novela de Nic Pizzolatto, Galveston, está adaptada por Jim Hammett y dirigida por Mélanie Laurent.

Roy Cady (Ben Foster) es un asesino a sueldo en New Orleans. Recibe la noticia de  que padece una enfermedad en los pulmones y toma la determinación de no hacer caso al médico. Se replantea su vida y decide regresar a su pueblo de Galveston. Por el camino se encuentra con  una joven, Raquel Arceneaux (Elle Fanning) con problemas personales, accediendo a llevarla con él y protegerla.

La ópera prima de Mélanie Laurent, se presenta como una road movie, por la américa más profunda, para mayor gloria de sus dos protagonistas. Un filme que te va atrapando de una forma un tanto extraña, pues con pocos elementos, logra que el espectador esté expectante ante todo lo que les está sucediendo, sabiendo que algo negativo les va a pasar y no querer que así sea.

Mélanie consigue  crear una atmósfera especial en el transcurso de ese viaje, en las cortas e intensas conversaciones, en cómo nos ofrece con cuentagotas la historia de ambos personajes y lo que sus vidas encierran; en esa semana viviendo en un aparta-hotel, donde la dueña les avisa que conoce a muchos policías, pero que no se mete en lo que sucede dentro de las habitaciones. Entre Texas y Luisiana, esa América profunda rodeada de grandes espacios desérticos, de calor infernal y de habitantes solitarios cuyas historias arrastran como al  viento el polvo reinante.


Laurent dirige con serenidad, sin prisas, porque en esos lugares el tiempo permanece inalterable. Nada cambia, ni la gente ni el paisaje, con instantes para la vida y otros para la muerte. Nuestros personajes nos contagian de esa sensación, porque en realidad ambos lo llevan en su ADN.

Esos dos elementos de los que me gusta hablar en cada reseña, están más presentes que nunca, pues ante la ausencia de acción, salvo en un momento determinado, son ellos los que nos explican el porqué. La impecable fotografía de Arnaud Potier, recrea unos escenarios naturales que nos hacen pensar cuan equivocado se puede estar sobre lo que se nos pretende vender de Norte América, como el país de las oportunidades y lo que en realidad esconde entre sus Estados y ciudades. Y la banda sonora de Marc Chouarain, acompañando a la naturaleza agónica que les rodea,  sin saber lo que les puede deparar el día siguiente, aunque presientan esa monotonía de la cual Roy y Raquel, desean huir.

Un thriller no exento de traiciones, venganzas, asesinatos, chantajes, pero que curiosamente quedan en la trastienda, ante la búsqueda de lo que les depara el destino a nuestros héroes “huérfanos” donde la pobreza, el abandono y la dejadez, formarán parte de sus existencias.

Tras el fundido a negro, vuelve a iluminarse la pantalla para narrarnos lo que ha sucedido pasados 20 años. Un encuentro que desvelará parte de lo que ya conocemos y resolverá el drama con el que nos ha mantenido durante todo el metraje.

Un nuevo filme para lucimiento de sus dos personajes principales. Ben Foster está impecable, interpretando a un personaje resignado ante la noticia de la enfermedad y buscando la redención en el camino. Elle Fanning representa a una mujer luchadora, sufridora y enérgica, en un cuerpo y estado que se perfila, engañosamente, como vulnerable. Dos pesos pesados que logran que una historia tan sencilla, cobre todo el interés en el espectador.

Mi nota es: 7,5

ESTRENO en ESPAÑA: 7 de Diciembre
         REPARTO: Ben Foster, Elle Fanning, Lili Reinhart, María Valverde, Beau Bridges, Robert Aramayo, Adepero Oduye, Rob Steinberg, Jamel Chambers, Heidi Lewandowski, Jay DeVon Johnson, Michael Ray Escamila, Rhonda Johnson Dents, Christopher Amitrano.
       PRODUCTORA: Low Spark Films// Jean Doumanian Productions.
       DISTRIBUIDORA en ESPAÑA: Alfa Pictures.

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